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martes, 12 de mayo de 2026

Mi top de naves más poderosas de Star Trek

Star Trek
es una saga de aventuras en el espacio, donde nuestros héroes se han enfrentado a todo tipo de enemigos. Muchos de los cuales han sido más poderosos que ellos, pero con astucia e ingenio han logrado vencer. Esta es mi top de naves más poderosas que se han visto en este universo según se ha visto en pantalla. No he incluido a las naves del siglo XXXII vistas en las últimas temporadas de Discovery, ya que ninguna otra clase vista entre el siglo XXII y XXV podría rivalizar con ellas. Con varios cientos de años de diferencia, está claro que la menos poderosa podría vencer a cualquiera de las otras, simplemente por el hecho de su avanzada tecnología.
 
12 · Clase Defiant
Afiliación: Federación, Flota Estelar
Tipo: Nave de escolta
Longitud: 119.5 metros
Operativa: 2371-2401
Es el primer diseño de guerra creado exprofeso por la Flota Estelar, con la idea de enfrentar flotas de estas naves contra una incursión Borg. Para ello estaba equipada con un conjunto de cuatro cañones phásicos frontales [The search (DS9, 3.01)]. Así como seis emisores pháser en la proa y detrás del puente [Paradise lost (DS9, 4.10)]. Y seis lanzadores de torpedos de fotones y cuánticos [Defiant (DS9, 3.09)]. Para su defensa, además de los escudos deflectores, su casco estaba equipado con un blindaje ablativo [The way of the warrior (DS9, 4.01/02)]. Mientras que su velocidad máxima podía alcanzar el factor 9.5 de curvatura desviando la energía de reserva de combate de sus armas [The sound of her voice (DS9, 6.25)]. Básicamente, es una nave con un poderoso motor de curvatura y armamento, sin instalaciones científicas y una enfermería limitada. Siendo un adversario temible incluso para naves de mayor tamaño, o en inferioridad numérica. Aunque, tal y como fue concebida, atacando en grupos, podría enfrentarse a cualquier adversario, no solo contra el Borg [especulación].
 
11 · Clase Vor’cha
Afiliación: Imperio Klingon
Tipo: Crucero de ataque
Longitud: 481 metros
Operativa: 2365-siglo XXVI
Con líneas elegantes, esta nave se ha consolidado como uno de los pilares más poderosos para la Fuerza de Defesa Klingon a finales del siglo XXIV. (1) Cuenta con un cañón disruptor capaz de disparar rayos continuos o intermitentes [The way of the warrior (DS9, 4.01/02)]. Además de 18 cañones disruptores a lo largo del casco, y tres lanzadores de torpedos de fotones. Y podía alcanzar una velocidad de curvatura de factor 9.6 [ST: DS9 Technical manual]. Ideada como nave insignia [Reunion (TNG, 4.07)], es capaz de operaciones de ataque [Sacrifice of Angels (DS9, 6.6)], sembrado de minas [Sons of Mogh (DS9, 4.15)], de exploración y científicas [Dramatis personae (DS9, 1.14)]. Lo que le hace una nave potente y versátil, capaz de seguir en servicio durante los siguientes siglos [Azati Prime (ENT, 3.18)].

10 · Clase D’deridex
Afiliación: Imperio Romulano
Tipo: Pájaro de guerra
Longitud: 1.041 metros
Operativa: 2364-2384
Símbolo del Imperio y columna vertebral de la flota romulana desde su aparición en el 2364 [The Neutral Zone (TNG, 1.26)], su armamento principal se encuentra en la proa de la nave, capaz de disparar pulsos disruptores [Tin Man (TNG, 3.20)], un haz constante o incluso proyectiles [The die is cast (DS9, 3.21)]. Contando con un segundo lanzador de torpedos y seis emisores disruptores repartidos en el casco [ST: DS9 Technical manual]. Es impulsado por una singularidad cuántica artificial [The face of the enemy (TNG, 6.14)], que le permite alcanzar el factor 9.6 de curvatura [ST: DS9 Technical manual]. Durante la Guerra contra el Dominon hicieron retroceder tras entrar en el conflicto en numerosos frentes [In the pale moonlight (DS9, 6.19)], siendo decisivas en la primera batalla de Chin’toka [Tears of the Prophets (DS9, 6.26)] o el asalto final a Cardassia Prime [What you leave behind (DS9, 7.25/26)].
 
9 · Clase Akira
Afiliación: Federación, Flota Estelar
Tipo: Crucero pesado
Longitud: 481 metros
Operativa: 2371-2401
Antes de la clase Defiant, (1) la Flota Estelar había puesto en activo una nave fuertemente armada con seis emisores pháser Tipo-X y 15 lanzadores de torpedos de fotones y cuánticos, repartidos por su casco. Estando equipada con un gran hangar con capacidad para un número indeterminado de cazas [ST: First contact]. Pudiendo alcanzar una velocidad de factor de curvatura de 9.8 durante doce horas [ST: DS9 Technical manual]. La combinación de instalaciones científicas, típicas de una nave estelar, así como el potente armamento, hacen de esta nave un vehículo versátil para misiones científicas y de exploración. Así como capaz de enfrentarse a adversarios fuertemente armados en zonas fronterizas hostiles. Además, su capacidad de llevar cazas, así como runabouts o incluso naves scouts, le permite proyectar su fuerza más allá del alcance de sus propias armas [especulación].
 
8 · Crucero de batalla del jem’hadar
Afiliación: Dominion
Tipo: Crucero de batalla
Longitud: 650 metros
Operativa: 2373
Con el tamaño de una nave de la clase Galaxy de la Federación, es una nave rápida, capaz de alcanzar una velocidad de factor de 9.6 de curvatura [ST: DS9 Technical manual]. Su armamento podía disparar múltiples torpedos en una sola salva, contando con seis armas de haz depolaron en fase [Call to arms (DS9, 5.26)], 5 lanzadores de torpedos de fotones y 3 haces de polaron de gran tamaño [Videojuego DS9 Dominion War]. Eran naves de asalto, diseñadas para conquistar sistemas enemigos [Shadows and symbols (DS9, 7.02)], que luchaban junto a naves de ataque de jem’hadar, por lo que puede servir de centro de mando y control de una fuerza de ataque, tanto en posiciones espaciales como en asaltos planetarios. Concebidas únicamente para la guerra [especulación], fueron diseñadas para destruir cualquier oposición, siendo la nave más grande que podría ser reparada fuera de territorio amigo, lo que la permitía para tomar y mantener posiciones con mayor eficacia sin regresar a sus bases [Rol LUG The Dominion War Sourcebook].
 
7 · Clase Prometheus
Afiliación: Federación, Flota Estelar
Tipo: nave táctica de espacio profundo
Longitud: 415 metros
Operativa: 2374-siglo XXVI
Es posible que sea la nave estelar más avanzada de finales del siglo XXIV; (3) está diseñada con el módulo de asalto multivectorial. El cual la permite dividirse en tres secciones semiindependientes, que trabajan de manera simultánea, incluso a velocidades de curvatura, para atacar juntamente a un objetivo. Siendo capaz de inutilizar fácilmente a una nave de clase Nebula o destruir un pájaro de guerra de clase D’deridex. Está equipada con escudos regenerativos y blindaje ablativo en el casco, además de 13 emisores pháser Tipo-XII y 3 lanzadores de torpedos de fotones y cuánticos. Pudiendo mantener la velocidad de factor 9.9 de curvatura [Message in a bottle (VOY, 4.14)]. Su capacidad de destruir naves de mayor tamaño las hace la nave más poderosa que sirve en la Flota Estelar [especulación].

6 · Alcaudón
Afiliación: Cambiantes renegados
Tipo: Nave de guerra
Longitud: 659 metros
Operativa: 2401
Con un aspecto amenazante, esta es una nave de matar, diseñada y construida para la destrucción. En su arsenal cuenta con 40 ojivas de ráfaga isolítica, 88 torpedos de plasma, 236 torpedos de fotones, 18 misiles antimateria, 20 torpedos de onda de pulso, además de 30 de la serie 5. Así como un arma portal, capaz de crear una singularidad similar a un agujero de gusano a corta distancia, que impide escapar a la presa que esté en ese momento cazando o enviar sus proyectiles por ángulos inesperados. Incluso su rayo tractor es capaz de invertir su polaridad antigravitatoria y lanzar otra nave con considerable fuerza. Su poderoso armamento, así como el liderazgo sin escrúpulos de Vadic, la han convertido en una de las naves más peligrosas de la galaxia [ST: Picard].

5 · Crucero de guerra del jem’hadar
Afiliación: Dominion
Tipo: Nave de batalla
Longitud: 1.500 metros
Operativa: 2374
Era el doble del tamaño de una nave de la clase Galaxy; su casco es robusto y compacto, lo que les ofrece una mayor resistencia a los daños en combate [Valiant (DS9, 6.22)]. Por lo que puede ser desplegada para enfrentamientos navales masivos, o en un perímetro planetario defensivo [What you leave behind (DS9, 7.25/26)]. Así como en asedios planetarios, gracias a su potencia de fuego y su capacidad de albergar en su interior a miles de guerreros del jem’hadar, que podría transportar a la superficie para ocupar el terreno. Como naves diseñadas únicamente para proyectar el poder del Dominion, su formidable tamaño les permite estar dotadas de una gran cantidad de armamento ofensivo. Que incluye haces de polarones de fase, ocho lanzadores de torpedos, la mitad en la proa y los otros en popa [especulación].
 
4 · Pájaro de guerra Scimitar
Afiliación: Imperio Remano
Tipo: Nave de guerra
Longitud: 890 metros
Operativa: 2379
Construida en secreto, el Scimitar era la nave de Shinzon en el 2379, proclamado pretor del Imperio Romulano tras un golpe de Estado en que asesinó a todo el Senado de Romulus. Su sistema de ocultación era perfecto, no emitía taquiones, ni dejaba antiprotones residuales, por lo que, una vez camuflada, era imposible de rastrear o localizar. Incluso podía viajar a altas velocidades de curvatura sin que se detectara el eco en los sensores laterales. Además, le permitía disparar sus armas con este operativo. Estaba equipado con 52 cañones disruptores, 27 lanzadores de torpedos de fotones y un arma de pulso de cascada biogénica thalaron, capaz de destruir toda forma de vida biológica de una nave espacial o un planeta entero. Era una nave diseñada para lanzar un ataque preventivo devastador, al ser capaz de penetrar en cualquier sistema estelar, por muy bien defendido que estuviera, y matar a toda la población de un planeta sin que este pudiera defenderse de ninguna manera [ST: Nemesis].

3 · Cubo Borg
Afiliación: Colectivo Borg
Tipo: Nave de asimilación
Longitud: 3.037 metros
Operativa: previo al 2347 a 2401
Su imponente presencia cúbica, con su casco oscuro e irregular, está diseñada únicamente para operar eficientemente. Todos sus sistemas están repartidos por su interior de manera redundante, por lo que no tienen puente de mando o sala de ingeniería convencional. Su misión principal es adquirir nuevas tecnologías, asimilando naves o planetas enteros al Colectivo. Su armamento se compone de lanzadores de torpedos y otros proyectiles, emisores de partículas de alta energía y rayos cortadores, capaces de seccionar partes del casco, en número y posición variable. Mientras que su casco puede recomponerse de los daños sufridos al mismo tiempo que la nave viaja a velocidades de curvatura de factor 9.9 [Q who (TNG, 2.16)]. Un solo cubo Borg destruyó una fuerza de 39 naves estelares en la Batalla de Lobo 359 [The best of both worlds (TNG, 4.01)] y decenas de otras en la Batalla del Sector 001. Aunque no eran completamente invulnerables. En este último enfrentamiento, el capitán Picard logró descubrir una debilidad interna, dirigiendo todas las armas de las naves estelares a un único punto, hasta la total destrucción del cubo [ST: First contact]. Y las bio-naves de la especie 8472 podían destruir flotas enteras con mucha mayor facilidad [Scorpion (VOY, 3.26)]. Pero su capacidad de adaptarse a cualquier amenaza, asimilando a individuos y tecnología, las hace las naves más peligrosas de la galaxia [especulación].

2 · Bio-nave de la especie 8472
Afiliación: Especie 8472
Tipo: Nave orgánica
Longitud: 50 metros
Operativa: 2373
Procedente del espacio fluido, está compuesta de materia orgánica genéticamente similar a sus usuarios, la especie 8472. Presentando estructura similar a carne y hueso, con una red de conductos orgánicos que transportaba fluido electrodinámico, similar a una fuente de energía. De manera que era resistente a la tecnología de asimilación Borg. Contaba con escudos de energía, aunque el casco era impenetrable a sensores y a rayos tractores, así como al armamento convencional, pudiendo regenerarse por sí misma si era dañada. En la parte frontal tenía un arma de energía dirigida, lo suficientemente potente como para destruir un cubo Borg con unos pocos disparos. Pero combinando ocho de estas naves, y concentrando su potencia de fuego en una nave de enfoque de energía, podían destruir un planeta entero. (4) Su sistema de propulsión estaba basado en antimateria, siendo capaz de desplazarse por el espacio fluido y el vacío del espacio, así como abrir singularidades cuánticas para pasar de una a otra dimensión. Cuando el Colectivo Borg invadió el espacio fluido, estas naves fueron las encargadas de expulsarlos e iniciar una invasión a la Vía Láctea, con la intención de purgar la galaxia [Scorpion (VOY, 3.26/4.01)].
 
1 · Nave del tiempo Krenim
Afiliación: Imperio Krenim
Tipo: Nave temporal
Longitud: 1.550 metros
Operativa: Del siglo XXII al XXIV
Diseñada por el científico Annorax de los krenim, la nave-arma cuenta con un emisor temporal capaz de borrar civilizaciones enteras de la historia, al expulsar cualquier objeto del continuo espacio-tiempo. Alterando, por tanto, toda la historia en que la especie hubiera participado. El núcleo temporal mantiene a la nave fuera del espacio-tiempo normal, lo que le hace inmune a todas las armas convencionales, protegiendo a la tripulación del flujo del tiempo, otorgándoles prácticamente la inmortalidad. Su gran masa impide que la nave pueda viajar más allá del factor curvatura 6, lo cual no afecta a sus ocupantes, ya que para ellos no pasa el tiempo. Aun así, la nave cuenta con un arsenal de armas de energía para un combate convencional. Todas las incursiones temporales son planificadas minuciosamente para alterar la línea temporal. Siendo la nave más devastadora jamás ideada y construida [Year of hell (VOY, 4.08/09)].

 
 
Notas de producción:
(1) Pensé en poner el Valdore en el caso de D’deridex, y la clase Neg’Var en el caso del Vor’cha. Pero en ambos casos, las veces que los hemos visto en pantalla, el resultado no ha sido muy satisfactorio. El Voldore es gravemente dañado en ST: Nemesis, al ser golpeado por el fragmento de otra nave, y creo que la clase D’deridex, con su configuración de doble ala, hubiera aguantado mejor ese tipo de daños. En el caso del Neg’Var, en All Good things… (TNG, 4.25/26) son arrasados por el fuego del cañón pháser de la USS Enterprise-D modificada. Y en Endgame (VOY, 7.25/26) la USS Rhode Island, de la clase Nova, vapulea las dos naves klingons que persiguen a Janeway.
 
(2) Los números de serie de esta clase empiezan a partir del NCC-62497 de la USS Akira, por lo que sugiere que pudieran estar operativas a principios de la década del 2350. Teniendo en cuenta que el USS Galaxy con el registro NCC-70637 fue comisionado en el 2357, según se indica en el libro de referencia ST: TNG Technical Manual. Estuvo a punto de poner en su lugar a la clase Sovereign, pero, aunque esta es posible que esté más preparada para la batalla, los quince lanzadores de torpedos de la Akira superan los 10 tubos con los que está equipada la USS Enterprise-E en ST: Nemesis.
 
(3) Estuve a punto de incluir a la clase Galaxy actualizada que vimos en All Good things… (TNG, 4.25/26), con su potente cañón pháser. Pero esta nave no deja de proceder de una realidad alternativa creada por Q. Además, no se ha visto esta actualización en el universo primario en la tercera temporada de Picard, que transcurre unos años después.
 
(4) Como destructores de planetas, se han quedado fuera de la lista la Narada, y el arma xindi. Ya que, aunque la nave Nero era capaz de volatilizar un planeta, lo hace a través de la materia roja, introduciéndola en el núcleo, tras abrir un agujero en la corteza terrestre gracias a su origen como nave minera. Pero la materia roja puede ser usada por cualquiera, y no es específicamente un arma para la Narada. Mientras que el arma xindi es mucho más grande que las versátiles bio-naves de la especie 8472, por lo que estas son más poderosas que su contrapartida xindi para destruir la Tierra.
 
 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 24 de marzo de 2026

Sistema de ocultación (3)

Detección
Localizar una nave o un objeto camuflado en el espacio es extremadamente difícil y a menudo requiere un protocolo de búsqueda activa que utilice una red de sensores de taquiones muy extensa [ST: The Starfleet survival guide]. Aun así, algunas características técnicas podían ser explotadas para detectar la capa de invisibilidad. Así, los pájaros de presa klingon seguían liberando plasma, que podía ser detectado. (3) En el 2293, un torpedo de fotones modificado para catalogar anomalías gaseosas, rastreó estas emisiones de la nave del general Chang hasta fijar el plasma de escape, impactando en la nave y destruyéndola [ST VI: The undiscovered country]. También es posible observar un efecto brillante mientras la nave está camuflada, o antes de desactivar el camuflaje, debido a las distorsiones energéticas que se manifiestan con mayor frecuencia con la refracción de la energía de la luz visible de los objetos estelares circundantes muy cercanos al contorno del objeto camuflado [ST III: The search for Spock]. Estas matrices de refracción imperfectas ocurrían, a mediados del siglo XXIII, al interactuar con taquiones y neutrinos aleatorios del núcleo de curvatura de la nave [ST: The Starfleet survival guide].
Mientras que en el momento de desocultarse las naves generan una acumulación de partículas taquiónicas que es posible detectar [By inferno’s light (DS9, 5.15)]. Además, al viajar a curvatura, se podía emitir una ligera variación subespacial, que desaparecía una vez se bajaba a velocidades subluz [The search (DS9, 3.01)]. De manera que, al superar su capacidad máxima de propulsión, el sistema no podía camuflar completamente la nave, apareciendo en los sensores de navegación como un eco. Como el que detectó la USS Enterprise-D mientras se desplazaba al sistema Beta Stromgren en el 2366 [Tin Man (TNG, 3.20)]. Aun así, al viajar a factor de curvatura 6, o por debajo, las naves deberían permanecer indetectables. Pero una concentración numerosa, como la flota de ataque camuflado formada por las naves del Tal’Shir y la Orden Obsidiana, aparecería en los sensores como altas concentraciones de partículas tetryon [The die is cast (DS9, 3.21)]. A su vez, la flota klingon que viajaba a curvatura fue detectada por Deep Space 9 como «una enorme onda de distorsión en el subespacio». Pudiendo calcular su rumbo a partir del vector de la perturbación subespacial [The Way of the Warrior (DS9, 4.01/02)].
En el 2371 se podía utilizar un rayo de antiprotones para detectar las naves ocultas. El jem’hadar lo utilizó para detectar la USS Defiant a través del dispositivo de camuflaje romulano con el que estaba equipada [The search (DS9, 3.01)]. Así como los cardassianos para localizar la misma nave cuando fue robada por un operativo del maquis. Aunque se podía ajustar la frecuencia de resonancia del camuflaje para contrarrestar estos efectos [Defiant (DS9, 3.09)]. Para el 2374, la detección se podía realizar a objetos situados hasta a dos años luz [Behind the lines (DS9, 6.04)]. Más adelante, el Dominion, junto a sus aliados cardassianos, podía identificar campos de camuflaje con un escáner de taquiones de largo alcance. En el 2375, un ala de ataque del jem’hadar utilizó este tipo de sensores, instalados a bordo de las naves, para rastrear al grupo de pájaros de presa del general Martok que había atacado la base de Trelka V, en una incursión rápida detrás de sus líneas [One more unto the breach (DS9, 7.07)].
La capa de invisibilidad genera una frecuencia de camuflaje con una modulación de energía específica, creando un patrón que, al conocerlo, es posible penetrar la invisibilidad. En el 2376, la USS Voyager modificó el deflector de navegación para localizar la frecuencia de sus dispositivos y descubrir las estaciones espaciales ba’neth [Riddles (VOY, 6.06)]. Las versiones del camuflaje utilizadas por los klingons a finales del siglo XXIII también tenían sus defectos. Los cruceros de batalla de clase D7 podían detectarse mediante un barrido metafásico [Prophecy (VOY, 7.14)].
Localizar un objeto en la superficie de un planeta puede resultar más fácil, dependiendo del tipo de planeta y de lo que se esté ocultando. Los motores de una nave, la red de sensores y el transceptor subespacial producen interferencias extremadamente potentes en las bandas de RF entre 119,5 MHz y 164,2 MHz, a distancias de hasta 100 kilómetros. Además, la mayoría de los dispositivos, cuando están activos, son fuentes de neutrinos de alta energía que pueden detectarse con un escaneo de radiación pasiva en un ancho de bando de 9,85 GeV. Por otro lado, si es un planeta de clase M estándar, el agua y la atmósfera pueden dar pistas de la presencia de una nave oculta. Los dispositivos más antiguos ionizan las partículas atmosféricas que entran en contacto con ellas, produciendo un fuerte olor a ozono en la proximidad del objeto encubierto. A su vez, la repulsión electrostática de este tipo de campo puede permitir que el vapor de agua se acumule en la superficie. Y cuando este alcanza un volumen suficiente para formar gotas, revelará su tamaño y su forma general [ST: The Starfleet survival guide]. Aunque no siempre es necesaria tecnología avanzada para localizar una nave en la superficie de un planeta. A menudo se ven impresiones profundas en el suelo causadas por el tren de aterrizaje de la nave invisible [ST VI: The voyage home].
Una vez que se detecta la nave u objeto camuflado, colapsar su campo de encubrimiento es un desafío aún más difícil. Teóricamente, un pulso iónico inverso podría desestabilizar una matriz de ocultación, pero tendría que estar calibrado con precisión a la frecuencia del campo de neutrinos de la capa, y tendría que ser más potente que la amplitud de la capa que lo rodea en aproximadamente un 1000 por ciento [ST: The Starfleet survival guide]. El pájaro de presa de la clase D12 fue retirado del servicio precisamente porque contaba con una bobina de plasma defectuosa, vulnerable a un pulso iónico de baja intensidad, que genera que se reinicie el sistema, activando el camuflaje de la nave, y desactivando sus escudos [ST: Generations].
 
Red de tachiones
Para defender sus fronteras, en la década del 2360 la Federación contaba con una red de sensores gravitacionales capaces de detectar las naves camufladas. Pero no se consideraba totalmente eficaz, por lo que estaba complementada por una red de detección de taquiones [Face of the Enemy (TNG, 6.14)]. Esta utilizaba rayos taquiónicos más rápidos que la luz, emitidos desde una plataforma, que puede ser una nave, un satélite o una sonda, que los envía a su contrapartida más cercana, creando así una red de rayos taquiónicos invisibles, la cual es interrumpida cuando una nave camuflada intente traspasarla, permitiendo que los sensores lo detecten e informen de la ubicación [ST: Fact files]. La ida fue presentada por el ingeniero jefe de la USS Enterprise-D, el teniente comandante Geordi LaForge, a principios de 2368 [Redemption II (TNG, 5.01)]. Por sus semejanzas, es posible que derivara de la táctica utilizada ya en la Crisis de Babel del 2154, previa a la Guerra Terrestre-Romulana, utilizada para detectar naves camufladas [United (ENT, 4.13)].
Para el 2368, la red propuesta por LaForge detectaría cualquier intento de fuerzas romulanas de atravesar la frontera entre los imperios Klingon y Romulano. Impidiendo que estos últimos abastecieran armas y suministros al bando de la casa Duras, en ese momento enfrentada en una guerra civil contra Gowron, líder del Alto Consejo. Debido a lo precipitado de la operación, la Flota Estelar solo pudo reunir una flota d 20 naves, incluyendo algunas que aún no se encontraban completamente operativas o a las que les faltaba parte de la tripulación. Esto incluía la USS Sutherland, que estaba en el dique seco tipo McKinley de la Base Estelar 234, sin su capitán, ni con sus sistemas listos para entrar en servicio. Aun así, se le asignó al teniente comandante Data como oficial al mando provisional, y se envió para formar parte de la red de detección de taquiones. También se incluía la USS Excalibur, que, al no contar con su dotación completa, se destinó al comandante William Riker como oficial al mando provisional y al comandante LaForge como primer oficial. Otras naves que formarían parte del grupo de interdicción eran la USS Ahwahnee, superviviente de la Batalla de Lobo 359, y la USS Hathaway, participante en los juegos de guerra en Braslota II, además de la USS Thomas Paine o la USS Tian An Men.
Con la flota posicionada, se activó la red de taquiones, detectando cinco naves romulanas camufladas. Por lo que su líder, la comandante Sela, desesperada por mantener su participación en secreto, ordenó mantener sus posiciones, mientras preparaba un nuevo plan. Para romper el punto muerto, el capitán Picard permitió que una de sus naves crease accidentalmente un agujero en la red. Pero los romulanos descubrieron el ardid, razonando que una parte de la red puede ser inutilizada inundándola con un pulso masivo de taquiones. Cuyas interferencias proporcionarían un paso seguro para sus transportes sin ser detectados. Escogiendo a la Sutherland como su objetivo. Cuando el pulso le impactó, sus sensores se bloquearon, impidiendo la detección de los romulanos. Mientras que las naves estelares empiezan a reposicionarse, el comandante Data, ignorando las órdenes, utilizó las partículas subatómicas de taquiones residuales, emitiendo una ráfaga de alta energía de nivel seis, para detectar las naves que intentaban infiltrarse. Disparando varios torpedos de fotones reconfigurados para iluminar a las naves romulanas dentro de la neblina de taquiones, obligándolas a retirarse [Redemption II (TNG, 5.01)].
En el 2373, los klingons desplegaron su propia red de detección de taquiones alrededor del perímetro de su cuartel general en Ty’Gokor [Apocalypse Rising (DS9, 5.01)]. En el cuadrante Delta, el enjambre utilizaba una técnica similar para vigilar sus fronteras, consistente en una serie de haces de taquiones entrelazados. Por lo que la tripulación de la USS Voyager idea una manera de eludir la red modificando sus escudos para refractar los haces alrededor del casco sin interrumpirlos [The Swarm (VOY, 3.04)].

 
 
 
Notas de producción:
(3) Según la novelización de la película, Spock explica que los rastros de plasma son detectables porque la nave debe reducir ligeramente su capacidad de camuflaje al disparar sus armas. Sugiriendo que Chang no había activado sus escudos por simple arrogancia. Yo siempre pensé que esta búsqueda se podía realizar sobre naves camufladas en un espacio muy concreto, como la zona de la órbita de Khitomer donde la USS Enterprise-A y el USS Excelsior estaban siendo atacadas. Y, por tanto, imposible de replicar en la inmensidad del espacio, o en zonas menos acotadas. Corrigiendo dicho defecto posteriormente.
 
 
Ll. C. H.
 
 
Enlaces relacionados:
Sistema de ocultación (1) Historia
Sistema de ocultación (2) Funcionamiento
Construcción naval
Cronología de la construcción USS Enterprise-D
Desarrollo de la clase Intrepid
Actualización naval del 2270
Separación del plato y sección de ingeniería
Separación multivectorial
Propulsión de curvatura (1)
Propulsión de curvatura (2) Reactores (1)
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Propulsión de curvatura (4) Reactores (3)
Barquilla de curvatura
Modelos de barquilla de curvatura
Naves estelares con cuatro barquillas de curvatura
Propulsión de la USS Protostar
Deflector de navegación
Navegación en una nave estelar
Sensores navales (1)
Sensores navales (2)
Sondas de la Flota Estelar (1)
Sondas de la Flota Estelar (2)
Comparativa de armamento (1) energía
Comparativa de armamento (4) iones
Comparativa de armamento (5) proyectiles (1)
Comparativa de armamento (6) proyectiles (2)
Defensas planetarias (1)
Defensas planetarias (2)
Generador de blindaje ablativo siglo XXV
La holocubierta
Programas holográficos
Estación repetidora subespacial
Matriz MIDAS
Comparativa de armamento (2) de energía (SW)
Comparativa de armamento (3) de otras series
Comparativa de armamento (7) proyectiles (SW)
 

viernes, 20 de febrero de 2026

El Maquis, un análisis

El Maquis es una anomalía dentro de la utopía que representa el universo de StarTrek. Al fin y al cabo, aunque nunca nos han mostrado el funcionamiento interno de la Federación, ni si hay elecciones para elegir a sus representantes (es una serie de aventuras, y por tanto no tiene un formato político, y no creo que sea su fin explicar estas cosas), podemos deducir que es un sistema democrático y de derecho para sus ciudadanos. Por eso, que un grupo de colonos se enfrentara de manera directa a la Flota Estelar, creyendo que la Federación les había traicionado, me parece un argumento, como mínimo desafiante, o por lo menos controvertido.
 
Su génesis
La creación del Maquis se hizo a instancias de incluir dos tripulaciones diferentes a bordo de la USS Voyager. Los creadores de esta serie querían combinar a miembros de la Flota Estelar con otros de origen rebelde o “inadaptados”, en palabras de Jeri Taylor, una de sus creadoras. Pero como no querían tener que explicar su historia de fondo en el capítulo piloto, decidieron, personalmente creo que acertadamente, introducirlos el año anterior en las dos series que estaban en emisión: The Next Generation y Deep Space Nine. En palabras de Taylor: “Sabíamos que queríamos incluir un elemento renegado en Voyager, y que la serie incluiría […] a estos idealistas luchadores por la libertad que la Federación consideraba forajidos”. Lo que generó una interesante interacción entre las series de Star Trek, que se había destacado por evitar entremezclar demasiadas tramas o referencias hasta entonces. Al fin y al cabo, esta era una serie de episodios autoconclusivos, ideados para verse sueltos, sin la necesidad de seguir un argumento serializado. Pero el Maquis fue la excepción a esta regla.
Su semilla se plantó en Journey’s end (TNG, 7.20), ya casi al final de la última temporada de The Next Generation. Allí, la USS Enterprise-D era enviada a la colonia de Dorvan V para evacuar a los colonos de la Federación. La cual había firmado un tratado con la Unión Cardassiana, donde se cedían diversos asentamientos al cambiar la demarcación de la frontera. Estos habían sido introducidos en The wounded (TNG, 4.12) como un pueblo belicoso, para sustituir al Imperio Romulano como gran villano, y con los que llevaban décadas en guerra. Y como no tenían ningún background previo en el universo, se les podía utilizar y adaptar sin limitaciones. Incluso en el primer guion de Ensign Ro (TNG, 5.03), eran los romulanos quienes habían ocupado Bajor. Por lo que, cuando se ubicó la serie de Deep Space Nine en este planeta, los cardassianos pasaron a ser los antagonistas principales. Ahora, se creaba una Zona Desmilitarizada entre las dos potencias, y muchas colonias, como Dorvan V, pasaban a estar bajo el gobierno del que, hasta hacía poco, había sido su enemigo. Y muchos de sus habitantes no querían dejar sus hogares. Eso, a pesar de lo que conocíamos gracias a la ocupación de Bajor, que los cardassianos, precisamente, no eran un pueblo amistoso, por lo que el conflicto estaba a punto de estallar. En realidad, al final de Journey’s end (TNG, 7.20), ya vimos los primeros enfrentamientos entre los colonos y los nuevos dueños del planeta.
Sería en The Maquis (DS9, 2.20/21) cuando se nos presentaría este grupo paramilitar. Que estaba formado por colonos y algunos oficiales de la Flota Estelar, que no estaban conformes con las condiciones del tratado, para defender a los antiguos ciudadanos de la Federación que aún vivían en los mundos que ahora pertenecían a Cardassia. Unas semanas después, en Preemptive strike (TNG, 7.24), el personaje de Ro Laren, la primera bajorana de la franquicia y protegida de Jean-Luc Picard, se uniría al Maquis. Con Bajor y la estación Deep Space 9, lindando con la Zona Desmilitarizada, la presencia de estos rebeldes iba a ser una de las líneas argumentales a desarrollar en esta serie.

En Deep Space Nine
Podemos explicar la visión de Ira Steven Behr, productor ejecutivo y showrunner de Deep Space Nine, para el Maquis con conversación entre Sisko y Nechayev: «En la Tierra no hay pobreza, ni crimen, ni guerra. Si miras por la ventana del cuartel general de la Flota Estelar, ves el paraíso. Bueno, es fácil ser un santo en el paraíso, pero los maquis no viven en el paraíso. Allí fuera, en la zona desmilitarizada, aún no se han resuelto todos los problemas. Allí fuera no hay santos, solo personas. Personas enfadadas, asustadas y decididas que harán lo que sea necesario para sobrevivir, ¡tanto si cuenta con la aprobación de la Federación como si no!». Era un alegato del guionista, puesto en labios de Sisko, de querer mostrar un lado más gris del universo de Star Trek, creado por Gene Roddenberry. “Tenemos que profundizar más y descubrir cómo es realmente la vida en el siglo XXIV. ¿Es un paraíso o hay, como dijo Harold Pinter [dramaturgo británico, ganador del Premio Nobel], «comadrejas debajo de la mesa de café»?”. Así, el conflicto del Maquis representaba una mancha en esta utopía, donde la humanidad se había expulsado muchos de los males que le han atosigado desde sus inicios.
Así, mientras la célula de Chakotay se enfrentaba a su odisea a bordo de la Voyager, en el cuadrante Alfa se fraguaba el drama de la lucha del Maquis. Para el espectador de 1994, que ya conocía la brutal ocupación de Bajor, con sus crueldades y violencia, podía imaginarse las condiciones de los antiguos colonos bajo el gobierno cardassiano. Por lo que las acciones del maquis: destrucción de mercantes cargados de armas, robo de equipo, sabotajes y, sobre todo, protección de los habitantes de las antiguas colonias de la Federación, nos podían parecer legítimas. En ese sentido, la visión de sus creadores es ver a este grupo como la Resistencia Francesa contra la ocupación nazi en al 2ª Guerra Mundial. Por ello le bautizaron con uno de los sinónimos con los que estos hombres y mujeres eran conocidos: maquis. Término procedente de la palabra corso-italiana macchia, que describe el terreno cubierto de matorrales, un ecosistema mediterráneo presente en el sureste de Francia, y donde se escondían estas guerrillas. Por lo que, a ojos de los guionistas, eran luchadores por la libertad, atacados por el ejército cardassiano, pero que también estaban acosados por la Flota Estelar. De manera que es normal que estos pensaran que la Federación les había traicionado y abandonado a su suerte a manos de su antiguo enemigo.
Esta sería la premisa para las motivaciones de Michael Eddington, oficial de seguridad de Deep Space 9, que en realidad era uno de los líderes del Maquis. Y quien resumiría de manera magnífica esta situación en el discurso en que anunció su defección: «Yo era como tú, pero luego abrí los ojos. Abre los ojos, capitán. ¿Por qué la Federación está tan obsesionada con los maquis? Nunca os hemos hecho daño. Y, sin embargo, nos arrestan constantemente y nos acusan de terrorismo. Las naves estelares nos persiguen por las Tierras Baldías y nuestros seguidores son acosados y ridiculizados. ¿Por qué? Porque hemos abandonado la Federación, y eso es lo único que no podéis aceptar. Nadie abandona el paraíso. Todo el mundo debería querer estar en la Federación. Demonios, incluso queréis que los cardassianos se unan. Solo les enviáis replicadores porque algún día podrán ocupar el lugar que les corresponde en el Consejo de la Federación. Sabéis, en cierto modo, sois incluso peores que los borg. Al menos ellos os informan de sus planes de asimilación. Vosotros sois más insidiosos. Asimiláis a la gente y ellos ni siquiera lo saben».
Desde el momento en que Eddington revela su doble juego, el capitán Sisko se toma esta traición como una afrenta personal y se dedica a perseguirlo. Así surgen las referencias a Los miserables, la novela de Victor Hugo donde Jean Valjean es perseguido de manera implacable por el inspector Javert, por el crimen de robar una rebanada de pan. Alejándose de cualquier otra mención de importancia sobre la organización. La única se haría en The Voyager conspiracy (VOY, 6.09) al indicar que el planeta Ktaria simpatiza con el movimiento de resistencia. Y eso un año después del fin de la Deep Space Nine. La cual contaba en cada temporada con 26 capítulos, pero las tramas del Maquis brillan por su ausencia. Y es que, aunque se mencionen algunas veces, el cómputo de episodios centrados en estos es de casi uno por temporada: en la segunda, The Maquis (DS9, 2.20/21), y en la tercera, en Defiant (DS9, 3.09). En la cuarta temporada aparecen en For the cause (DS9, 4.22), mientras que en la quinta en lo hacen en For the uniform (DS9, 5.13) y en Blaze of Glory (DS9, 5.23), en lo que podríamos llamar la trilogía de Eddington. Quien, por sus acciones genocidas, se alejaba del concepto de luchador por la libertad, para convertirse en un malvado sin escrúpulos. Sin aquella pátina moral que había podido tener el Maquis enfrentándose contra sus opresores. Demostrando claramente que los productores no estaban muy interesados en seguir con sus historias. Ira Behr decidió poner fin al Maquis porque consideraba que había demasiadas tramas abiertas de cara a la sexta temporada: “Estábamos desesperados por terminar algo. Teníamos que acabar con una amenaza. Era necesario. Así que les dije a los guionistas: «Vamos a terminar con algo y no volveremos a oír hablar de ello»”. Y aunque Behr quería su aniquilación total por parte del jem’hadar, pero Rick Berman, como productor ejecutivo y responsable de la franquicia, no lo permitió, por si los guionistas de Voyager querían volver a utilizarlos más adelante. De manera que los supervivientes terminaron en las cárceles de la Federación, cumpliendo condena por los delitos que cometieron.
 
En Voyager
Cuando empezaron a plantear la nueva serie, sus creadores querían incluir elementos distintivos. Uno de ellos era que la nave estuviera perdida en el otro extremo de la galaxia, por lo que el leitmotiv de la trama sería el regreso a la Tierra. El otro, como ya hemos indicado, era que dos facciones tuvieran que trabajar juntas como tripulación. La combinación de miembros de la Flota Estelar y otros ajenos a esta no era nueva. Deep Space Nine incluía oficiales bajoranos: Kira Nerys y Odo, y civiles: Quark, dentro del elenco principal. En palabras de Michael Piller, querían: “tener a algunas personas que fueran bastante diferentes de los tipos humanos de la Flota Estelar que vemos todo el tiempo”. Pero estos no podían dejar de tener cierta pátina moral, por lo que no podían ser piratas, mercenarios u originarios de otra potencia adversaria. De manera que el Maquis era un grupo de renegados, pero que luchaban por una causa justa: la libertad de la ocupación cardassiana. Eran rebeldes, pero buenos.
La idea de Piller era que los miembros del Maquis no llevaran uniformes de la Flota Estelar. Pero perdió aquella discusión. Y al final de Caretaker (VOY, 1.01/02), los irreductibles galos, perdón, maquis, se enfundaban los uniformes rojos, amarillos y azules. Para Ronald D. Moore, veterano guionista de la franquicia, aquello: “fue un gran error […] Al final del episodio piloto, tienes a los maquis con esos uniformes de la Flota Estelar y, de repente, hemos comenzado la gran homogeneización”. La idea fue retomada en Pathfinder (VOY, 6.10), donde vemos a los miembros del maquis vestidos de civil en la simulación del teniente Barclay. Además, Berman pretendía alejarse de Deep Space Nine, explicando que querían: “un capitán que tuviera que reunir a diversos grupos de personas en una unidad funcional, sólida y eficaz”. Evitando mantener la tensión entre ambos grupos, lo que: “se volvería bastante irritante y engorroso”. Mientras que Moore pensaba que “Deberían haber sido estos dos bandos que se vieron obligados a trabajar juntos, los que todavía no se gustan y todavía se están atacando, preguntándose quién va a salir victorioso. ¿Quién va a traicionar a quién? Debería haber sido oro, pero se asustaron […] Así que sacaron todas las lecciones equivocadas y dijeron «Vamos a lo seguro»”. Personalmente, creo que la unificación en la vestimenta debería haber sido más paulatina, mostrándose como la demostración de que las dos tripulaciones se iban uniendo, tanto en su manera de trabajar como de pensar, amoldándose unos a otros con el paso de las primeras semanas. De esa manera no hubiera parecido una asimilación de un grupo sobre el otro, sino una fusión de dos a una tripulación.
Pero el problema no eran los uniformes, sino que no se hicieron planes a largo plazo para desarrollar las relaciones entre las dos facciones, como admitió Taylor. Por lo que cualquier conflicto se trataría caso por caso. En realidad, no tardaron en apartar la idea de fricciones o cuestionar la autoridad (de la Flota) a bordo de la Voyager. Incluso Taylor confesó que a “Las personas que hacían eso [proponer alguna discusión] empezaron a parecer quejicas”. También comentó: “Desde el principio quedó bastante claro que Rick (Berman) y el estudio consideraban que los fans no estaban contentos con la cantidad de conflictos que había en Deep Space Nine, y que acogerían mejor en sus hogares a los miembros de la tripulación que se llevaban bien entre sí en lugar de estar en constante conflicto”. No olvidemos que Berman le había prometido a Roddenberry seguir su legado, entre el que se encontraba la premisa de que no hubiera disputas duraderas entre los personajes. Recordemos que su etapa frente a la franquicia es cuando más se nota que se creaban argumentos y tramas políticamente correctas. Buscando un público familiar y sin entrar en controversias, alejándose del atrevimiento que había supuesto la serie de Star Trek en los años sesenta. Por lo que las rivalidades en el seno de la tripulación eran algo de lo que debían alejarse. Porque si tenemos en cuenta que estos no dejan de ser un grupo paramilitar, capaz de hacer acciones terroristas, aunque sea para salvaguardar a sus familias, es lógico que se quisiera dejar distancia de estos hechos. Sin olvidar que, para los miembros del Maquis, la Federación representaba al gobierno que les había dejado en manos de los cardassianos. De manera que para estos tampoco sería fácil confiar en los oficiales de la Flota. Por otro lado, y teniendo en cuenta la situación de aislamiento de la Voyager en el cuadrante Delta, tiene sentido que cualquier aspereza fuera limada con rapidez entre ambos grupos. Ya que la mínima discrepancia grave podría haber puesto a la nave, y a todos sus ocupantes, en graves problemas. Aun así, que la unión entre maquis y federales fuera tan rápida dejó escapar la oportunidad de mostrarnos cómo se limaban las diferencias entre los grupos. Lo que hubiera hecho más realista la buena sintonía que se mostraría a lo largo de la serie.
En realidad, la salida de Michel Piller a lo largo de la primera temporada, aunque regresaría en la segunda, se produjo, precisamente por estas discrepancias en el enfoque de los dos grupos. “Lo único que, mirando atrás, creo que habría hecho la serie más interesante habría sido mantener más conflictos entre los maquis y los personajes de la Flota Estelar, al menos durante la primera o las dos primeras temporadas. Creo que se perdió una oportunidad al principio para crear poco a poco un grupo de personajes que tuvieran que crecer para conocerse y confiar los unos en los otros. Debido a esas preocupaciones, básicamente resolvimos los conflictos y probablemente a partir del tercer o cuarto episodio ya eran una tripulación bastante unida”. Pero esta era una batalla perdida, y su punto de vista se dejó delado desde el principio de la serie. Quedando claro que la idea de las tripulaciones diferentes partió de Michael Piller, y que Rick Berman, con ayuda tácita o activa de Jeri Taylor, simplemente dejaron que fuera muriéndose (con su capacidad de veto), hasta ser simplemente un recurso narrativo no utilizado.
Sin tramas pensadas para que pudieran desarrollar crisis a bordo, el maquis se limitó, fuera de comentarios sarcásticos sobre los protocolos de la Flota que hacía B’Elanna, a plantear personajes más o menos heterogéneos. Así, en Learning curve (VOY, 1.16), Tuvok intenta enderezar a cuatro tripulantes díscolos, a los que les costaba adaptarse a la rutina de la nave. En Meld (VOY, 2.16) nos presentan a Lon Suder, un betazoide sin capacidades empáticas, que resulta ser un asesino psicópata. Mientras que en Investigations (VOY, 2.20) intentan descubrir a un infiltrado que está proporcionando información a Seska. Aunque tal vez la mejor historia que vimos esté en Worst case scenario (VOY, 3.25), al descubrir un programa holográfico donde alguien (se desconoce el autor) ha desarrollado un posible motín maquis. Y no volveríamos a tener una historia centrada en estos hasta Repression (VOY, 7.04), en la última temporada, cuando un antiguo vedek “activa” a un agente dormido para hacer que Chakotay tome la nave, y así crear a bordo la última célula maquis operativa en la galaxia.
Otras referencias directas aparecen en Dreadnought (VOY, 2.17), cuando se encuentran con un arma cardassiana que la célula de Chakotay había manipulado antes de su abducción por parte del Custodio. Y en Hunters (VOY, 4.15) reciben una carta informándoles de la aniquilación del grupo por parte del jem’hadar y los cardassianos. Desarrollando las consecuencias que tiene esta noticia en B’Elanna en Extreme risk (VOY, 5.03). Sin que se nos mostraran más reacciones del resto de maquis ante la muerte de sus compañeros, y más que seguro también de familiares, en el cuadrante Alfa. Lo que demuestra, de nuevo, la falta de interés de productores y guionistas en profundizar, ya no solo en los maquis, sino en cualquier otro personaje, fuera de los protagonistas principales. Lo que es una lástima, ya que aquellos que se mencionan y se exploran un poco resultan muy interesantes. Muestra mencionar a Suder, interpretado por el brillante Brad Dourif, que nos muestra el lado más oscuro de los betazoides en Meld (VOY, 2.16) y en Basics II (VOY, 3.01). En Nothing human (VOY, 5.08), se menciona que Tabor era un superviviente de los experimentos médicos del doctor Crell Moset en Bajor. O el boliano Chell, presentado en Learning curve (VOY, 1.16), como alguien con fama de hablador y poco fiable, prometiendo asumir tareas que luego no cumplía. Contrastando con la profesionalidad y responsabilidad de los miembros de la Flota. Si se hubieran utilizado, los miembros del maquis hubieran permitido mostrar un perfil algo diferente al que estábamos acostumbrados, sin la necesidad de que estas relaciones crearan conflictos entre la tripulación. Pero, simplemente, se actúa como si no existieran, como ocurre con el resto de la tripulación regular de la Flota Estelar.
 
Su legado
En Prodigy se recuperaba una pequeña parte de los personajes de Voyager: la almirante Janeway, Chakotay y el Doctor holográfico en su segunda temporada. Así, conocíamos en Kobayashi (PRO, 1.06) que el primer oficial de USS Voyager, tras regresar al cuadrante Alfa, se reintegró de nuevo en la Flota Estelar, siendo ascendido a capitán en el 2382 de una nueva nave: USS Protostar. Cuya misión era internarse de nuevo en el cuadrante Delta. Tan solo cuatro años después del regreso a la Tierra de este en Endgame (VOY, 7.25/26). Pero este no sería el único miembro de su célula que aparecía en la serie de animación; en Supernova (PRO, 1.19) se mencionan numerosos miembros de la antigua célula de Chakotay a bordo de la USS Dauntless. Así, encontrábamos de nuevo a Tabor, como miembro del equipo de seguridad. Mientras que Chell se encontraba confinado, con una baja médica, en su camarote tras regresar de una misión. Yosa, que había aparecido en Repression (VOY, 7.04), forma parte del departamento de ingeniería, reparando la holocubierta de la Dauntless. Tampoco podía faltar Ayala, asignado como controlador de vuelo. Y B’Elanna Torres, aunque no aparece, también constaría como jefa de ingeniería, junto a otros dos responsables. Obviamente, en un guiño a la anterior serie. Pero estos no fueron los únicos que lograron reintegrarse en la Federación. En Of Gods and Angles (LD, 5.06) se menciona que la tripulación USS Reseda está formada por maquis reinsertados.
El personaje de Ro Laren, interpretada por la actriz Michelle Forbes, había sido creada con la idea de dar un poco de “vida” al elenco de The Next Generation. En palabras de Berman: “Los demás personajes del reparto son relativamente homogéneos; algunos podrían incluso decir que son insulsos. Por eso queríamos un personaje con la fuerza y la dignidad de un oficial de la Flota Estelar, pero con un pasado turbulento”. Durante la preproducción de Deep Space Nine se pensó que Ro fuera la primera oficial de la estación. Pero Forbes rechazó la oferta. Incluso se propuso un episodio en Voyager, donde se incluirían flashbacks de la época de Tom Paris y Ro en la Academia. Pero no sería hasta la tercera temporada de Picard que volveríamos a saber de Ro Laren. Había sobrevivido a la aniquilación del Maquis, rehabilitándose hasta el punto de ser reclutada por la Inteligencia de la Flota. Apareciendo en Imposters (PIC, 3.05) para advertir a su antiguo mentor que los cambiantes se estaban infiltrando en toda la cadena de mando de la Flota Estelar. Sacrificándose para permitir a Picard poder huir, en un acto final de redención y lealtad máxima hacia su capitán.
 
Conclusión
El Maquis se creó para fomentar unas diferencias a bordo de la USS Voyager que finalmente nunca se plasmaron en pantalla, salvo las excepciones mencionadas. Y eso que la serie de Voyager contó con 172 episodios. Mientras que en Deep Space Nine apenas se utilizaron argumentalmente, fuera de la vendetta entre Sisko y Eddington. Y tiene sentido, ya que quedaba raro que la Flota Estelar persiguiera a “idealistas luchadores por la libertad que la Federación consideraba forajidos”, en palabras de Jeri Taylor. Aun así, creo que hubieran podido dar algo más de juego como personajes menos convencionales a bordo de una nave perdida en el cuadrante Delta. Pero eso hubiera significado desarrollar bastantes más tripulantes que a los protagonistas principales, y al puñado de secundarios repartidos en siete temporadas. Mientras que en el cuadrante Alfa se podría haber explotado la ayuda de los bajoranos al maquis, como ejemplo de alguna trama. O sobre los refugiados de las colonias en la zona desmilitarizada o problemas que pudiera haber en esta. Pero volvemos a lo que representaba el controvertido concepto de esta organización: era un grupo insurgente que perpetraba atentados, rebelándose contra el statu quo de los acuerdos firmados, y se enfrentaba a la mismísima Flota Estelar. Y por muy justas e idealistas que fueran sus motivaciones, es difícil que estas se puedan mostrar en pantalla de manera que queden políticamente correctas.


Ll. C. H.
 
 
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