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martes, 8 de septiembre de 2026

Personajes LGBTIQ+ en Star Trek (2)

¡Advertencia!
Este artículo contiene spoilers de la última
temporada de
Lower Decks
 
2016-2026
La última etapa de la franquicia de Star Trek representa un cambio radical en mostrar la homosexualidad. Y esta década ha normalizado los personajes queer, tanto en el elenco principal como en su desarrollo. Durante aquel parón, la lucha por la igualdad de la comunidad LGBTQ+ se había centrado en la aprobación del matrimonio igualitario. Al fin y al cabo, si todos los ciudadanos tenemos las mismas obligaciones, como pagar impuestos, todos debíamos tener los mismos derechos. Cómo poder casarse y formar su familia legal y protegida por la ley. A partir de la década del 2000, los países europeos empezaron a promulgar leyes de matrimonio igualitario, empezando por los Países Bajos en 2001, seguido de Bélgica en 2003 y en España en 2005, que incluía la adopción conjunta, la herencia y pensión de los cónyuges. En los Estados Unidos, el primer estado en legalizarlo fue Massachusetts en 2004, seguido de otros. Aunque algunos prohibieron explícitamente este tipo de uniones, como California, a través de la Proposición 8, aprobada por referéndum en noviembre de 2008. Que el Tribunal Supremo del estado revocaría en 2013, indicando que no había base racional, ni interés legítimo del gobierno para sostener la prohibición, que solo estaba condicionada por la animosidad contra gays y lesbianas. Adelantándose a la decisión del Tribunal Supremo federal, que en junio de 2015 declaró que todos los estados tenían la obligación de conceder licencias de matrimonio del mismo sexo bajo la Decimocuarta Enmienda de su Constitución.

El cambio en la franquicia se inició en el 2016, con una pequeña escena en ST: Beyond. Donde Hikaru Sulu aparecía siendo recibido por su esposo Ben y su hija. George Takei se alegró de la presencia de un personaje gay, pero se lamentó de que fuera Sulu, ya que no se ajustaba a lo que Roddenberry hubiera deseado. Recordemos que en The way to Eden (ST, 3.20) se interesaba por una de las acompañantes del doctor Sevrin. Takei había anunciado públicamente su orientación en el 2005, siendo un firme defensor de los derechos LGBTQ+ desde entonces. Casándose con su pareja Brad Altman en septiembre de 2008, el mes anterior a la entrada en vigor de la Proposición 8. Regresando al abramsverso, es posible que el viaje al pasado de la Narada pudiera haber influenciado en la orientación del timonel de la Enterprise. Aunque siempre pensé que este también podría haber sido bisexual en ambos universos. Al fin y al cabo, nunca se nos presentó a la madre de Demora Sulu, su hija que vimos en ST: Generations. Lo que sí está claro es que Sulu es el primer personaje principal en estar casado con una pareja del mismo sexo. Mostrándonoslo con una familia feliz y amada, en una escena pequeña, sin importancia en la trama, pero cargada de simbolismo para aquellos que esperábamos ver algo así en Star Trek desde hacía cincuenta años.
Un año más tarde, con la emisión de Discovery, se desarrolló el segundo matrimonio gay dentro del elenco principal. Entre el astromicólogo y comandante Paul Stamets y el doctor Hugh Culber, este último como actor recurrente. Así, nos los mostraron en su vida cotidiana, aunque su primer beso se haría de rogar hasta el episodio Into the forest I go (DIS, 1.09). Su relación pasaría por momentos complicados, como la muerte de Culber, aunque por suerte será momentánea. Resucitando gracias a la magia de la red micelial y la ciencia-ficción. Eso generará algunos momentos de tensión y distanciamiento de la pareja, demostrando que no siempre es fácil regresar de entre los muertos. Pero siempre expresando preocupación por su bienestar mutuo, como cuando Culber afirmó, mientras cuidaba a Stamets durante la batalla contra Control, en la que este último resultó gravemente herido, que este era «su hogar». O Stamets preocupándose por Culber durante su misión en la nebulosa Verubin. Demostrando una pareja de dos hombres que se amaban con ternura y respeto.
La primera protagonista lesbiana fue la comandante Jett Reno, que se había incorporado como personaje recurrente en la segunda temporada de Discovery, al indicar, en Through the Valley of Shadows (DIS, 2.12), que su esposa había muerto durante la guerra contra los klingons. Más adelante, y ya en Starfleet Academy, tendría una relación con la comandante Lura Thok, medio klingon, medio jem’hadar.
En el último episodio de la primera temporada de Picard, Et in Arcadia ego II (PIC, 1.10), se mostró cómo Seven of Nine y Raffi Musiker se cogían de la mano en la escena final. Fue un momento extraño, sobre todo porque hasta ese momento no habían mostrado en pantalla ningún tipo de atracción sentimental entre ambas mujeres. El showrunner Michael Chabon indicó que el romance se incluyó a petición de las dos actrices, Jeri Ryan y Michelle Hurd, así como de los guionistas, quienes habían sentido una fuerte conexión entre ambas durante el rodaje de Stardust City Rag (PIC, 1.05). Lo que significaría que Seven of Nine se convirtió en el primer personaje principal de la saga en mostrarse bisexual. En la segunda temporada se desarrolló la ruptura de la pareja, indicando que su relación se vio afectada por el trabajo de Seven con los Fenris Rangers y la diferente visión que ellas tenían de su futuro. Aun así, tras su regreso del viaje al pasado, Seven se inclinó y besó a Raffi en Farewell (PIC, 2.10). Cuando esta preguntó qué significaba, Seven simplemente indicó que debía «dejarse fluir». Esta pareja fue más turbulenta que la vista entre Stamets y Culber, pero sobre todo porque nos mostraron su separación. Incluyendo los celos por parte de Raffi de Seven, cuando descubren que la antigua zángana borg estaba casada en una línea temporal alternativa. Y es que ambos personajes eran ya de por sí complejos. Raffi por sus adicciones. Seven por su adaptación a la vida humana, tras su rescate del Colectivo Borg. Terminando con ambas mujeres cogiéndose de la mano en The last generation (PIC, 3.10). Si bien es cierto que esta última temporada fue el adiós a la tripulación de The Next Generation, teniendo a estos dos personajes como secundarios, podrían haberse esforzado un poco más para mostrarnos cómo estaba su relación como pareja. Cosas de tener solo diez capítulos por temporada.
Tras el viaje al futuro de la USS Discovery, se introdujo una nueva pareja entre los personajes recurrentes. La cual estaba formada por Adira Tal, que se identificó como no-binario, pidiendo que se la denominara con los pronombres elle/elles. Quien mantenía una relación con Gray Tal, antiguo huésped trill de Tal y un hombre transgénero, tal y como se confirma en Anomaly (DIS, 4.02). Al principio, Gray solo podía ser visto por Adira, en una relación similar a la desarrollada en Field of fire (DS9, 7.13) entre los huéspedes de Dax, Joran y Ezri. Pero vivir en el siglo XXXII tiene ciertas ventajas y, finalmente, Gray recibió un cuerpo cibernético, al que se pudo volcar su conciencia. Ambos actores, Blu del Barrio e Ian Alexander, respectivamente, se identifican como personas no-binarias. Este último declaró: “La representación importa. Importa ver una versión de uno mismo en la pantalla. Importa que haya personajes no binarios y transgénero. Importa que haya una mujer negra en el puesto de capitán. Importa que haya una pareja gay en nuestra serie. Seguiremos haciéndolo por la serie y por el mundo en el que vivimos, pero también para honrar el legado de Star Trek”. Estamos de acuerdo con elle.
Lower Decks entró como un huracán como la novena serie, el octavo spin-off y la segunda en ser de animación. Con la idea de ser irreverente y gamberra, se convirtió, en mi humilde opinión, en lo mejor de esta última etapa del universo que hoy cumple sesenta años. Logrando el difícil equilibrio entre historias de ciencia-ficción y humor atrevido, homenajeándose a sí mismo, pero sin tomárselo enserio. No todos sus capítulos funcionan, pero en conjunto es la serie más que sólida, tal vez con excepción de Prodigy. Regresando al tema que nos ocupa, en Much ado about Boimler (LD, 1.07) se insinúa que la capitana Amina Ramsey había tenido una relación en la Academia con Beckett Mariner. Hecho confirmado por el showrunner Mike McMahan, al indicar que probablemente tuvieron una relación sentimental. Quien también comentó que “probablemente, todos los oficiales de la Flota Estelar sean, en cierto sentido, bisexuales por defecto”, y que no “tenían la intención de que nadie fuera estrictamente heteronormativo, heterosexual o cis”. Por lo que en Where pleasant fountains lie (LD, 2.07) el jefe de ingeniería Adarithio Billups se identificó como asexual, recibiendo el apoyo de sus compañeros en su deseo de no participar en encuentros sexuales. Aunque para entonces, en We’ll always have Tom Paris (LD, 2.03), Mariner se había declarado pansexual, afirmando que: “Siempre salgo con chicos malos, chicas malas, tíes de género no-binaria malas, sicarios alienígenas chungos, binarios malos…”.
En I, Excretus (LD, 2.08), en una de las simulaciones holográficas llamada “Tiempo desnudo”, donde la tripulación ha contraído un virus que les hace ser sexualmente inhibidos, pueden verse varias parejas del mismo sexo besándose, incluidas la andoriana Jennifer Sh’reyan y la trill Barnes. Poco después, en First first contact (LD, 2.10), Sh’reyan empezaría una relación sentimental con Mariner, hasta ese momento su peor enemiga. Alargándose hasta que la inconformista Mariner fue transferida a la Base Estelar 80 en Trusted sources (LD, 3.09), cuando Sh’reyan no creyó que esta no había criticado a la tripulación de la USS Cerritos. Aunque en The best exotic nanite hotel (LD, 5.3) acabaron por terminar su relación amistosamente.
Strange New Worlds representa el regreso de la franquicia a los protagonistas presentados en el primer capítulo piloto, con el capitán Pike al mando de la USS Enterprise. En el que se aprovechó para recuperar algunos personajes ya aparecidos en la serie clásica, como el doctor M’Benga, e ir completando, poco a poco, la tripulación que finalmente liderará el capitán Kirk en sus cinco años de misión. Así, en Spock amok (SNW, 1.05), la enfermera Christine Chapel estuvo hablando con Erica Ortegas de la “chica de Argelius II”. Afirmando que fue la única vez que tuvo un malentendido en una relación sentimental. Convirtiéndola en el primer personaje bisexual del elenco de la clásica dentro del universo primario. Lo que no impedirá que esté enamorada de Spock, incluso después de que este le lance a la pared la sopa plomeek, que con tanto esmero había hecho, en Amok time (ST, 2.05).
En The Serene Squall (SNW, 1.07), la capitana Angel, interpretada por la actriz transgénero Jesse James Keitel, es otro personaje no-binario. El episodio, además, fue dirigido por la directora transgénero Sydney Freeland, de origen navajo. Durante la cuarta temporada de Discovery, el científico Ruon Tarka tiene la intención de usar la energía de la anomalía de materia oscura para usarla en un transportador interdimensional y encontrarse con Oros, su compañero durante su cautiverio que sufrió por parte de la Cadena Esmeralda. Sin que le importara que estuviera poniendo a la galaxia en peligro. En Coming home (DIS, 4.13), Tarka le dice a Booker: «Tu vida está en este mundo. La mía pertenece a Kayalise», refiriéndose al lugar donde Oros le estará esperando.
En el episodio Fissure quest (LD, 5.09), la acción transcurre a bordo de la USS Anaximander, cuya tripulación está formada por miembros de diversas dimensiones alternativas. Una manera de arreglar algunas críticas de los fans, y sacarnos alguna que otra espina que llevábamos clavada desde hacía tiempo. Así encontramos a una T’Pol que estuvo casada con Tucker durante sesenta y tres años, en vez del extraño final de este último en These are the voyages… (ENT, 4.22). Mientras que los médicos de la nave eran la pareja de doctores formada por Garak, que, en vez de ser sastre, es un brillante cirujano, que está casado con el holograma médico de emergencia basado en Julian Bashir. Haciendo realidad (alternativa) la relación entre ambos personajes, que había tenido cierto tomo homoerótico en Deep Space Nine, tal y como había indicado Ira Steven Behr en el documental What we left behind. Y que tanto Andrew Robinson como Alexander Siddig habían querido plasmar de manera sutil en sus interpretaciones.
En la última serie de la franquicia, Starfleet Academy, nos encontramos con el personaje de Jay-Den Kraag. El cual no solamente es un personaje gay, sino que es el primer klingon gay. Alejándose del estereotipo de guerrero klingon, como el que nos tenían acostumbrados Worf o Martok. Kraag rechaza la violencia, y tiene motivaciones científicas. Aunque personalmente me gusta que se aparten de la idea del klingon belicoso, también perpetúa el cliché del gay alejado de los roles más militares o guerreros. Siendo compensada esa parte con la presencia de la comandante Lura Thok, medio klingon, medio jem’hadar, dos de las razas más agresivas de la saga, como primer oficial, y pareja de la comandante Jett Reno.
 
Y ahora, la conclusión…
Aunque la serie se rodó en un marco cultural marcadamente machista, en los años sesenta Star Trek nos mostró un novedoso futuro sin diferencia de razas o género. No pudo tratar de la misma manera la orientación sexual o la identidad de género, ya que en aquella época la sociedad, incluso la medicina, lo consideraban una enfermedad mental. En los años noventa, en lo que considero la edad dorada de Star Trek, tampoco se abordaron ni personajes, ni tramas que podrían tratarse como LGBTQ+. Personalmente, creo que fue porque la dirección de la serie no quiso, más que no se atrevió. Durante esos años se ha acusado a Rick Berman de misoginia, por lo que no me extraña su nulo interés por mostrar personajes de diversidad sexual. Lo que iba en contra del espíritu de igualdad que Roddenberry había dado a su universo. Incluso la única alegoría sobre el VIH que es Stigma (ENT, 2.14) fue una iniciativa de Viacom y no partió del interior de la producción de la serie. Mientras que la era Kurtzman es completamente lo contrario. Los gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, no-binarios y asexuales son personajes habituales, presentados con normalidad y sin prejuicios, confirmando que la diversidad no solo está en el color de piel o el género. Costó mucho tiempo, y fuera de la pantalla aún queda mucho camino por recorrer, y muchas batallas que luchar. Pero ahora sí podemos decir que Star Trek es una utopía de la humanidad donde no hay diferencias entre nosotros, yendo todos juntos audazmente a donde nadie ha llegado jamás.

 
 
Notas de producción:
La inspiración de este artículo fue la actividad “Explorando la diversidad LGTBIQ+ en Star Trek” realizada en la convención Cifimad por Roberto Voto y Amanda Gómez.
 
 
 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 9 de junio de 2026

Mi top 11 de peores episodios de Star Trek

Siempre se habla de los mejores episodios, los mejores villanos, lo que ha significado la serie de esta y otra manera. Pero en una saga tan longeva, en septiembre cumplirá 60 años desde su primera emisión, ha habido grandes errores, o simplemente episodios malos. Ya fuera porque la idea que en el papel parecía buena y luego no se supo plasmar bien en pantalla. Porque tuvieran un agujero en el guion que no supo cómo sortear, errores de continuidad (tanto voluntarios como inconscientes) o simplemente un concepto inconsistente. Aunque también personajes incoherentes, tramas absurdas, efectos visuales de mala calidad o ritmo deficiente. O percepciones que, con el transcurso de los cambios sociales, han quedado anticuadas e incluso retrógradas. Esta es mi lista de esos peores episodios de la saga.
 
11 · 11:59 (VOY, 5.23)
La capitana Janeway recuerda a una antepasada que se supone que ayudó a construir la colonia de Marte. Y que resulta que lo único que hizo fue convencer a un tipo en vender su librería para construir un rascacielos. El problema es que la historia rompe la dinámica de toda la serie de Voyager, sin nada en la trama de ciencia-ficción, en el que nos muestran cómo Kate Mulgrew se pasea por el último minuto del siglo XX y se casa con el dueño de la librería para formar una gran familia. El resultado final es tan anodino, que cuesta creer que se rodara.

10 · Terra Nova (ENT, 1.06)
Enterprise nos muestra los primeros viajes de la Enterprise NX, la primera nave terrestre en alcanzar el factor 5 de curvatura. Lo cual no significa que sean los humanos que hayan llegado más lejos. En su primer año, llegan a la primera colonia terrestre, con la que se perdió el contacto hace 70 años. Hasta aquí, la premisa del episodio podría ser interesante. Pero siempre me he preguntado cómo es que nadie se había preocupado de los colonos de Terra Nova en tanto tiempo. Sobre todo, teniendo en cuenta que hay y ha habido otras naves terrestres explorando la galaxia. O un carguero, valga el caso. Una premisa que no se sostiene mucho, la verdad. Una vez allí, el misterio se resuelve fácilmente: la colonia fue sacudida por un meteorito, y los supervivientes se escondieron en las cuevas de la zona. Con una trama de varios tripulantes retenidos entre los nativos, mientras el resto deduce qué ocurrió en el planeta décadas antes. Es un ejemplo de lo simples y manidos que eran los guiones para las dos primeras temporadas de Enterprise.
 
9 · Let he who is without sin… (DS9, 5.07)
Siempre es bueno visitar planetas alienígenas, en este caso el paradisíaco Risa, que ya vimos en Captain’s holiday (TNG, 3.19). El cual es conocido por su actitud abierta hacia la sexualidad. Por lo que los guionistas querían explorar las relaciones de pareja y sexuales. Pero mostrar los aspectos explícitos de la vida hedonista de los risianos, y ni mucho menos desnudos, a una audiencia familiar era prácticamente imposible. Si bien es cierto que no estamos en Juego de Tronos (HBO, 2011-2019) como para mostrar orgías en pantalla. Pero el resultado es una visión mojigata y conservadora, más tirando a machismo que Rick Berman impuso en las series que controló. Convirtiendo a Risa en un simple destino para quienes venían en busca de sol y playa (más o menos como unas islas Canarias para unas vacaciones familiares). Pero eso no explica que el lugar paradisíaco sea atacado por un grupo de extremistas decididos a impedir que nadie pueda estirarse en las tumbonas para broncearse, argumentando que quieren criticar la “complacencia” de la sociedad de la Federación. A la que clasifican como decadente por tener controles climáticos planetarios y replicadores, denunciando su moral laxa y haciéndoles abrir los ojos ante los peligros de la galaxia. A los que se les une Worf al coincidir su discurso con sus creencias ultraconservadoras, o básicamente porque es un celoso. Tal cual. Y eso que es un oficial de seguridad de la Flota Estelar, cuyo deber sería, primero, proteger a los civiles y, después, hacer cumplir las leyes de los planetas que la forman. La idea del capítulo era hacer algo divertido sobre sexualidad, pero el resultado es una historia del amargado Worf aguando (literalmente) la fiesta a todos.

8 · Shades of gray (TNG, 2.22)
Este tipo de capítulos de recopilaciones de escenas anteriores se le llama chip show o capítulo de clips. Y este es el mejor ejemplo de cómo no han de ser. Tenemos que recordar que la segunda temporada de The Next Generation estuvo marcada por una huelga de guionistas que obligó a la producción a echar mano de los guiones escritos en los años setenta para la serie, finalmente cancelada, de la Phase II. Y el motivo de la existencia de Shades of gray (TNG, 2.22) no es nada más y nada menos que para ahorrar dinero, debido a los sobrecostos de la misma temporada. Así, vemos a Riker estirado en la biocama de la enfermería, siendo estimulado con sus peores recuerdos para evitar que muera por el veneno de una planta. El motivo ya es por sí algo forzado; si querían lo de los recuerdos, podían haber usado algún contacto psicológico que los justificara. Y no la ponzoña de una ortiga espacial. Aunque lo peor sea que parece que la vida de Riker se centrara únicamente en su servicio como primer oficial de la USS Enterprise-D. La idea podría haber sido más interesante si se hubieran rodado otras escenas de su vida anterior: su infancia o a bordo de otros destinos previos, como en el USS Hood o del USS Potenkim. Eso hubiera dado mayor profundidad al personaje del primer oficial. Pero como su concepto básico era ahorrar dinero, se limitaron a cortes de las dos temporadas rodadas. En contraposición, lo que debería ser un buen episodio chip show es Shattered (VOY, 7.11), donde, en vez de poner recortes de episodios anteriores, se recrean diferentes momentos anteriores de la serie.
 
7 · The Omega Glory (ST, 2.25)
La imagen del paseo de la bandera de las barras y las estrellas de los Estados Unidos de Norteamérica es la guinda del pastel a este despropósito de episodio. Para justificar la cantidad de civilizaciones similares a la Tierra, como las aparecidas en Miri (ST, 1.11) o en Bread and Circuses (ST, 2.14), se mencionó la existencia de la Ley de Desarrollo Planetaria Paralelo de Hodgkin. Idea que siempre me ha parecido interesante y que podían haber desarrollado un poco más. Pero aquí los paralelismos son demasiado grotescos: los yangs (procedente de Yankees), rubios, ojos azules, fornidos y honorables, aunque primitivos. Y los kohns (abreviatura de comunistas), asiáticos, violentos y retorcidos. Y es que en ese momento la guerra de Vietnam no solo estaba en pleno auge, sino que de enero a marzo de 1968 se había producido la Ofensiva del Tet, uno de los ataques más importantes que realizó el Viet Cong contra las fuerzas norteamericanas. Y el episodio se estrenó precisamente el 1 de marzo de 1968. Las coincidencias no creo que sean casuales; presentando a los yangs como nobles salvajes, y a los kohns como brutales y opresores, solo muestra estereotipos racistas hacia los asiáticos (sin entrar en valoraciones políticas). Son demasiado evidentes, la verdad. Una de las ideas que se barajaron, que me parece más interesante, era que los yangs y los kohns eran los descendientes de antiguos astronautas de la Tierra, perdidos siglos antes. Lo que hubiera justificado la presencia de la Constitución norteamericana y su bandera. Mientras que en una novela se justifica con cierta contaminación cultural de una nave terrestre que pasó por el planeta años antes.

6 · Code of honor (TNG, 1.04)
Otro episodio lleno de estereotipos racistas y culturales. Cuando los ligonianos, que están claramente inspirados en la sociedad tribal africana, raptan a una mujer rubia y la hacen luchar a muerte. Siendo su tercer episodio, se nota que The Next Generation aún está buscando su propia identidad, y la exploración de un planeta claramente inspirado en la Tierra es un concepto muy ligado a la clásica. El problema es cuando la historia de lucha de poder se sustenta en una serie de clichés machistas y raciales. Los ligonianos no cuentan con tecnología avanzada, y sus costumbres se nos muestran primitivas y violentas. Mostrando a la tripulación de la USS Enterprise-D tecnológicamente superior, y condescendiente con unas costumbres alienígenas claramente arcaicas. En su concepto original, estos eran una raza reptiliana similar a los samuráis japoneses, pero ajustes de presupuesto convirtieron a estos en humanoides y, posteriormente, en africanos. Además, a mitad del rodaje se despidió a Russ Mayberry, su director, ya que, según se ha indicado, era desagradable trabajar con él en el set. Jonathan Frakes, Brent Spiner, Wil Wheaton, LeVar Burton o Garrett Wang han denostado este episodio, calificándolo de racista y malo. Coincido plenamente. Su guionista, Kathryn Powers, escribió un episodio para Stargate SG-1: Emancipation, con la misma trama, pero con descendientes de nómadas mongoles, que Showtime evitaba emitir, seguramente por vergüenza ajena.

5 · Turnabout intruder (ST, 3.24)
Podríamos clasificar este episodio como la clásica historia de estereotipos machistas de los años 60. Y es que, en una serie tan longeva, ya son casi sesenta años de existencia, es normal que conceptos sociales establecidos y que eran normales hace décadas, ahora nos resulten anacrónicos, ridículos e insultantes. Y esta es la culminación de la misoginia de Star Trek, que salpica toda la serie. Según Kirk, a la doctora Janice Lester no le dejaron ser capitana de una nave estelar por su inestabilidad psicológica. Como si el motivo fuera más neutro. Pero esta se reduce a una caricatura y una condena al feminismo, evocando el miedo a mujeres poderosas y ambiciosas. Mostrando que cualquier deseo femenino de poder es un claro signo de locura. Reduciendo a su personaje a un estereotipo de mujer dominada por sus celos, que quiere vengarse por no saber estar en su sitio. Kirk, en la última frase del episodio, lo deja claro: «Su vida podría haber sido tan plena como la de cualquier mujer. Si tan solo... Si tan solo». Podemos añadir: “…hubiera sabido quedarse en su lugar”. Tal vez esbocemos una sonrisa con la interpretación exagerada de Shatner al encarnar a una mujer en un cuerpo masculino, pero el mensaje que hay detrás no deja mucho margen a la confusión. Por desgracia, parece que el machismo vuelve a resurgir gracias a las redes sociales y cala de nuevo en algunos miembros más jóvenes de nuestra sociedad. Por lo que jamás hemos de dejar de luchar para preservar los derechos adquiridos y conquistados con tanto esfuerzo para cada uno de nosotros.

4 · Four-and-a-half vulcans (SNW, 3.08)
Resumiendo, el episodio es el ridículo más absoluto. Pike, Chapel, Noonien-Singh y Uhura son transformados en vulcanos para una misión en un planeta. Pero al regresar, se niegan a ser retornados a su naturaleza humana, esgrimiendo una serie de lógicas sin sentido. Lo que podía parecer una idea divertida se convierte en situaciones que dan vergüenza ajena. Y es que, aunque se supone que la premisa es que los personajes se han convertido biológicamente en vulcanos, el uso de la lógica, para reprimir las emociones, es todo un camino que empieza en la juventud y puede alargarse hasta la madurez. Como hemos visto a lo largo de toda la saga. Pero aquí, todos utilizan la lógica como si esta fuera parte del ADN vulcano. Y para rematar la historia: Chin-Riley se encuentra con su ex vulcano, olvidando todo pudor y autocontrol que puede tener un ser adulto. Una historia sin pies ni cabeza. Y es que hay ideas que es mejor dejarlas en papel.

3 · Stardust City Rag (PIC, 1.05)
Es difícil decidir qué capítulo es el peor de una de las peores temporadas de toda la saga de Star Trek. Y es que el retorno de Patrick Stewart como el capitán Picard, después de 18 años del estreno de ST: Nemesis, había despertado mucha ilusión. Pero el ritmo introspectivo y, sobre todo (recalco, sobre todo), las inconsistencias argumentales y en los personajes, llevaron a la primera temporada de Picard a ser posiblemente la peor de todas las series. Creo que podemos perdonar, por lo menos yo, los bandazos que se puedan dar en una serie que está empezando y que aún no ha encontrado su tono o su camino. La primera temporada de The Next Generation o de Enterprise son buenos ejemplos de ello. Pero en Picard, la historia de la temporada es un gran McGuffin para que nuestro envejecido capitán pueda despedirse de Data. Algo, por otro lado, que no creo que fuera necesario. Nuestro querido androide positrónico se había sacrificado por su amigo, no solo por su capitán a bordo del pájaro de guerra Scimitar de Shinzon. Pero bueno, tal vez Picard sí necesitaba darle su adiós definitivo. Aun así, lo que envuelve la trama de la primera temporada es un despropósito tras otro. El ataque a Marte por parte de los sintéticos fue una operación del Zhat Vash, una organización mega-ultra-secreta romulana con la misión sagrada de impedir el desarrollo de las formas de vida artificiales. Que, además, había infiltrado a su líder o por lo menos eso parece, como directora de la Seguridad de la Flota Estelar. Al final de la serie, cuando Picard muere, le hacen una réplica androide de su cuerpo para que continúe viviendo, pero solo el tiempo que su cuerpo hubiera aguantado (¿tal vez es un replicante y tiene fecha de caducidad?). Para ese viaje no se necesitan alforjas, la verdad. Es como hicieron con Data, al traspasarle sus recuerdos a la cabeza de B-4 en ST: Nemesis. Si quieres matar al personaje y ser dramáticamente efectivo, has de hacer como se hizo con Spock en ST II: The wrath of Khan. Por suerte, en la tercera temporada de Picard aprovecharon la disyuntiva para resucitar a Data. Sin olvidar la escena de copia y pega de naves en el episodio final. Pero regresemos a Stardust City Rag (PIC, 1.05). La tripulación de La Sirena (seguro que Ríos tiene buenos congelados) llega al planeta Freecloud (Nubelibre), un nombre algo extraño para el universo de Star Trek, la verdad. Allí se disfrazan de manera estrambótica, incluyendo un parche para Picard y un sombrero con pluma para Ríos. Incluso han de explicar a Elnor lo que es interpretar un personaje para poder infiltrarse. Simplemente ridículo. La muerte de Ichep es dolorosa para cualquiera que haya visto Voyager. Y que Seven tardara 13 años en vengarse, me parece incomprensible. Sobre todo, teniendo en cuenta que, entre ambos antiguos zánganos, existía una relación maternofilial muy estrecha.

2 · Threshold (VOY, 2.15)
Tom Paris logra superar la barrera de curvatura 10, teóricamente imposible de alcanzar, ya que entonces viajaría a velocidad infinita, ocupando cada punto del universo de forma simultánea (sic). Además, lo hace a bordo de una lanzadera Tipo-9, gracias a un tipo dilithio que permanece estable a frecuencias más altas de curvatura. Y tras el primer vuelo, nuestro intrépido piloto empieza a mutar en una especie de “grotesco monstruo salmón de película de serie B”, tal y como lo describió el them0ovieblog. Aunque no sé si es más patética la transformación, con su resultado final, o los diálogos pueriles de un Paris sobreactuado, que pretenden ser muy profundos, pero que no tienen mucho sentido, y menos con la futura evolución del mismo personaje. Es más, parece que esté bajo la influencia de alguna sustancia psicotrópica, más que una mutación genética. La cual es una aceleración de la evolución humana natural, provocada por el viaje a velocidad infinita. Siendo la guinda del pastel, cuando encuentran a la capitana Janeway, secuestrada por Paris y también afectada por la hiperevolución, han tenido crías. Sí, crías. Todo un despropósito. Aunque, por suerte, Chakotay, sensatamente, decide dejarlas en el planeta donde han encontrado a sus dos progenitores. Aunque lo peor de todo es que, aunque el Doctor ha encontrado la manera de revertir los efectos, aparcan la idea de utilizar el dilithio para poder viajar a la Tierra. Con semejante ventaja, podían haber utilizado esta tecnología para avisar de su situación a la Flota Estelar. O incluso viajado con la Voyager al cuadrante Alfa, para una vez allí, utilizar el método de revertir la mutación de ADN en toda la tripulación. Claro que entonces la serie no sería igual.

1 · These are the voyages… (ENT, 4.22)
No es que sea un mal episodio, es que lo que ocurre no tiene nada que ver con el resto de tramas desarrolladas durante la cuarta temporada, e incluso con la evolución que había seguido la serie. La cancelación de Enterprise siempre estuvo sobre la producción desde las primeras temporadas debido a sus bajos índices de audiencia. Más por el maltrato que sufría por parte de la cadena UPN que de otra cosa. Pero finalmente, la división de Viacom y CBS, y la marcha de los directivos que hasta ese momento habían protegido la franquicia, precipitó su final tras cuatro años en antena. Aun así, aún hubo tiempo para poder escribir un episodio final, recayendo este en Rick Berman y Brannon Braga. Estos habían sido sus creadores, y los productores ejecutivos de los primeros años, pero no del último, cuya batuta la llevaba Mani Cotto. Quien había eliminado las restricciones sobre referencias a la clásica, y que había desarrollado una temporada centrada en crear puentes con los sucesos ocurridos en la clásica, y que personalmente me parece uno de los aciertos más grandes de toda la saga. Pero para despedir a la tripulación de la Enterprise NX, se les permitió a Berman y Braga (apartados de las decisiones creativas del programa) escribir su última historia. En la que se producen dos saltos temporales desde el episodio anterior, Terra Prime (ENT, 4.21), desarrollado en 2155. El primero es dentro de la propia serie de Enterprise de seis años, hasta el 2161, con la nave rumbo a la Tierra para que Archer pueda dar el discurso de creación de la Federación. Entre cuyos acontecimientos se supone que se ha librado la terrible guerra entre la Tierra y Romulus, pero que no se menciona de ninguna manera. El segundo de los saltos es de dos siglos, en el 2370, donde Riker y Troi nos hacen de narradores en la holocubierta, en el que visitan a la legendaria nave en su último viaje. Durante el cual morirá Trucker, sin que, para mí, venga a cuento con lo que nos están contando. Braga admitió que la mató porque era su personaje preferido, y al que había tratado a lo largo de la serie como un saco de boxeo. Luego veremos cómo Archer se encamina a dar el famoso discurso. Pero tampoco nos explican el motivo por el que un capitán de una nave (por muy importante que sea este; claro que explicarlo hubiera obligado a mencionar la guerra contra los romulanos, y eso hubiera sido un sacrilegio para Berman) es el responsable de tan relevante acto de unión de cinco civilizaciones alienígenas. Podrían haberlo aclarado y dejar a un lado el concurso que el resto de los personajes hacen sobre quién era más amigo de Tucker. A nivel narrativo, esta concepción se aparta completamente de las historias que se habían construido en los anteriores episodios. Por otro lado, todo esto transcurre en el capítulo The Pegasus (TNG, 7.12), en que la recreación del siglo XXII, donde Archer desvía el curso de la nave para ayudar a un antiguo amigo, el andoriano Shran, no tiene ninguna relación con el dilema de Riker a bordo de la USS Enterprise-D de hacer lo correcto. Es más, parece un añadido a The Next Generation que a la serie que está despidiendo: Enterprise. Y ese es posiblemente el punto más importante. Aunque quisieron hacer una especie de homenaje a los héroes de Riker, no es una historia de la tripulación de Archer, sino de una decisión de Riker. El resultado es un episodio extraño, una despedida donde los protagonistas no hacen nada para despedirse. Yo siempre he considerado que These are the voyages… (ENT, 4.22) simplemente no existe.


No he incluido Spock brain (ST, 3.06), tal vez una elección demasiado fácil. Además, siempre me ha parecido más simpático, rozando lo absurdo, que malo. Y creo que los episodios de esta lista son aún peores. Como me dijo hace años una buena amiga, con un buen porro, te ríes mucho. En realidad, en este pequeño ranking podría haber incluido cualquiera de estos otros episodios. Como el musical de Subspace Rhapsody (SNW, 2.09), que podría ser una idea interesante, pero el resultado (para quien no le convenció, como a mí, que tampoco me gustan mucho los musicales de Broadway) resulta ridículo. Su origen desde una anomalía espacial es plausible para el universo de Star Trek, pero ver a nuestros héroes cantar y bailar no termina de encajar en mi visión de la saga. The alternative factor (ST, 1.27) es una de las primeras veces que se toca la posibilidad de universos alternativos o paralelos, pero donde la sobreactuación de Lázaro en un guion tedioso y monótono, resulta molesto. Se supone que Angel One (TNG, 1.14) tenía que ser una alegoría al apartheid, en este caso como metáfora de la división racial a partir de la discriminación por géneros. El resultado es una sociedad matriarcal marcada por conceptos machistas y misóginos. Nunca entré en las historias del pueblo de Fair Haven de Spirit folk (VOY, 6.17), tal vez porque no formo parte de la cultura irlandesa o celta, pero su trama me pareció cargante. Tanto por los personajes holográficos como por la forzada actitud de la tripulación de la Voyager para hacernos creer que les encantaba aquel holoprograma. Toda la segunda temporada de Picard (bueno, tal vez se salven los dos primeros episodios). Y aunque aquí tal vez exagere: cualquier episodio de Discovery. O la película Sección 31.
Algunas historias sobre personajes tampoco se sostienen. Como The child (TNG, 2.01), cuya idea de la exploración por parte de un alienígena de nuestra especie convirtiéndose en uno de nosotros resulta interesante. Pero que se haga desde la concepción, embarazando a Troi, naciendo y creciendo (aceleradamente) como un niño, me resulta con demasiadas reminiscencias cristianas. O en Man of the peoble (TNG, 6.03), una especie de Dorian Gray alienígena, donde Alkar proyecta su negatividad en las mujeres para mantenerse joven y activo, en concreto sobre Troi, desquiciada y envejecida. En Tatto (VOY, 2.09) la idea era presentarnos unos alienígenas que habían visitado la Tierra hace miles de años, pero el resultado es una especie de flashbacks de un joven Chakotay fastidiado por tener que hacer una excursión por la selva. Mientras que en The fight (VOY, 5.18) la Voyager queda atrapada en el Espacio Caótico, y los alienígenas que lo habitan intentan ayudarles a escapar, contactando con Chakotay a través de visiones y alucinaciones mientras está subido a un ring de boxeo. Aunque posiblemente sea Charles Tucker III quien tenga el peor ranking de malos capítulos. Y no porque sea un mal personaje, sino porque Braga lo hacía protagonista de todas sus historias. Así que mencionaremos Precious cargo (ENT, 2.11), donde el pobre ingeniero se convierte en el protector de una princesa.

 
Ll. C. H.
 
 
 
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martes, 17 de marzo de 2026

Sistema de ocultación (2)

Funcionamiento
Para su funcionamiento, la mayoría de los dispositivos de ocultación debía estar conectada a los escudos deflectores [The Enterprise incident (ST, 3.04)]. Proyectando un campo de camuflaje alrededor de la nave, que desvía selectivamente la trayectoria de la luz y los sensores para hacer virtualmente indetectable [Balance of terror (ST, 1.08)]. Pudiéndose extender, al ampliar el escudo, a otros cuerpos adyacentes [Devil’s de (TNG, 4.13)]. Sin embargo, algunos modelos podían funcionar sin estar conectados a nada, incluso con una fuente de alimentación propia [The emperor’s new cloak (DS9, 7.12)]. La capa usada por el pájaro de presa romulano que realizó la incursión a través de la Zona Neutral en el 2366 era imperfecta. La masa de la nave provocaba una ligera microlente gravitacional en las estrellas del fondo. Lo que permitía detectar un punto en los sensores de seguimiento de movimiento. Este no era lo suficientemente preciso como para permitir apuntar las armas y solo aparecía cuando la nave se movía, pero fue suficiente para ayudar a la USS Enterprise a localizar a su adversario [Balance of terror (ST, 1.08)]. Defecto que no tardarían en subsanar [The Enterprise incident (ST, 3.04)].
En los pájaros de presa klingon de la clase B’rel, el dispositivo de camuflaje consta de dos subsistemas principales: un emisor toroidal colocado alrededor del exterior de la cabeza del barco y un generador ubicado debajo del puente en la cubierta 5. El campo actúa enmascarando la presencia de la nave con un campo electromagnético producido por el emisor en el exterior, que crea el camuflaje real mediante una compleja sincronización espacial de la mayor parte de la radiación entrante. Que implica la teletransportación cuántica, de corto alcance, casi instantánea, de radiación y partículas a través de la envoltura de la capa de invisibilidad, así como la propia nave. De esta manera, la materia y la energía son transportadas casi sin cambios y detectable solo con los instrumentos más rápidos y sensibles. Almacenando los residuos de los motores de impulso temporalmente dentro del mismo. Mientras que una fracción extremadamente pequeña del flujo de energía total desde el espacio local, aproximadamente 0.003%, penetra la capa para permitir la navegación por debajo de la luz. Si bien el proceso no es 100% eficiente, funciona bien en la mayoría de las situaciones en las que es probable que se encuentre un pájaro de presa. La única limitación importante que sufre es que los taquiones pasan a través de la cubierta de teletransporte cuántico y, por lo tanto, pueden usarse para detectar la nave [Klingon bird-of-prey owners’ workshop manual]. En el caso de la USS Defiant, las partículas cronitón generadas por el dispositivo de origen romulano podían quedar alojadas en la matriz del blindaje ablativo de su casco. Las cuales interactuaban con los sistemas de transporte de la nave, lo que provocó el transporte accidental de varios oficiales al pasado de la Tierra en el 2371 [Past tense (DS9, 3.11)].
El emisor de camuflaje, de color bronce, corre alrededor del perímetro del módulo del puente externo de la cubierta 5 del pájaro de presa. Siendo un tubo sellado de 63.4 metros de largo y repleto de guías de ondas de temekenita y bobinas de compresión, esencialmente 'sobrecarga' a una frecuencia óptima de 4265.2 pulsos por segundo, reponiendo continuamente una burbuja de espacio-tiempo de pared delgada alrededor de la nave. Con los conductos de plasma y otras utilidades a horcajadas sobre el equipo lanzador de torpedos de fotones integrado en la cubierta 6. Técnicamente, el sistema utiliza dos generadores independientes que están interconectados para crear redundancia. Cada unidad se construye a partir de un conjunto de siete subconjuntos principales, todos los cuales son energizados por plasma sobrecalentado de los núcleos de curvatura duales. Sus componentes principales incluyen un colector de plasma, un acondicionador de frecuencia de plasma, un acelerador de forma de onda de teletransporte cuántico de capa, un desviador de energía del escudo defensivo, un monitor de emisor y el emisor de campo. La última pieza esencial del equipo es un receptor de desechos explosivos delante del acelerador, que está diseñado para minimizar el daño al sistema de plasma si hay una falla estructural interna. Todo el conjunto mide 12,31 metros de largo por 2,17 metros de diámetro y la mayoría de las carcasas de los equipos están forjadas actualmente con tritanio y kellendide.
El colector de plasma suministra energía a la capa de ocultación desde los motores de curvatura, situados en la popa. Llevado por los conductos del piso de la cubierta 5L. Y el sistema debe estar finamente sintonizado en todo momento para garantizar que los niveles de energía se mantengan equilibrados; las válvulas de las compuertas automáticas controlan su flujo a través de un conector lateral entre los generadores gemelos. El acondicionador de frecuencia ajusta el rango óptimo para el subsistema de teletransporte cuántico, de la misma manera que el dilithio controla las frecuencias de plasma en el núcleo del motor. Dentro del acelerador de forma de onda de teletransporte, una serie de 35 canales de energía huecos construidos con proteanuro de duranio aceleran las corrientes del plasma discretas y sincronizan su onda para su eventual liberación a través del emisor. El desviador de energía del escudo canaliza una parte de la energía del sistema a la rejilla del escudo defensivo incrustado en el revestimiento del casco. El emisor de ocultación también puede crear un escudo deflector, aunque esta protección generalmente se limita a una envoltura más pequeña que la producida por el propio escudo, y no es tan efectivo como el sistema de escudo completo utilizado cuando la nave se ha desacoplado.
El campo de camuflaje tiene la ventaja obvia de hacer que el pájaro de presa sea prácticamente invisible en misiones de combate y reconocimiento de sigilo a corto plazo. La mayoría de los adversarios no tienen el tiempo ni las capacidades del sensor para contrarrestar la capa, por lo que las deficiencias más conocidas no afectan los resultados estadísticos. Las comunicaciones subespaciales se pueden realizar desde el campo de ocultación, pero pueden ser detectadas por las naves enemigas, por lo que normalmente todas las transmisiones están prohibidas. Sin embargo, muchos comandantes están dispuestos a arriesgarse cuando confían en que la nave no está en peligro inmediato de detección.
La gran desventaja del dispositivo es que, mientras está camuflada, la nave no puede disparar sus armas. Esto se debe a las propiedades únicas del sistema de ocultación, en el sentido de que cualquier arma energética o proyectil disparado desde el interior interactuará de manera impredecible con el campo de invisibilidad. Desde desaparecer y rematerializarse a miles de kilómetros de distancia, con una notable interferencia con la precisión del disparo. Hasta que el arma de la vuelta dentro del campo y se golpee a sí misma. En la práctica, esto significa que cualquier disparo mientras se encuentra oculta es casi seguro que no alcanzará su objetivo y es probable que termine destruyendo su propia nave. Como resultado, los diseñadores del pájaro de presa instalaron una rutina de software que desactiva los sistemas de armas mientras la nave está oculta, evitando así que comandantes más entusiastas arriesguen la vida de su tripulación [Klingon bird-of-prey owners’ workshop manual].
En el 2293, el general Chang contaba con un pájaro de presa capaz de disparar torpedos de fotones mientras se encontraba camuflado [ST VI: The undiscovered country]. Para ello se modificaron las carcasas de los proyectiles para atravesar el campo de ocultación, sin que la distorsión espacial afectara su precisión. Este prototipo fue desarrollado en secreto, por lo que, tras su destrucción, la Fuerza de Defensa Klingon no tuvo acceso a los planos, y no logró replicar esta tecnología posteriormente [Klingon bird-of-prey owners’ workshop manual].
La mayoría de las naves no podían usar sus armas y sus escudos deflectores al estar encubiertas. Incluso los pájaros de presa klingon D12, que eran vulnerables a ataques durante dos segundos, cuando sus escudos se desactivaban automáticamente al activarse el campo de camuflaje [ST: Generations]. Sin embargo, otras naves, con tecnología más avanzada, habían superado esta limitación, al contar con escudos primarios y secundarios, y sus sistemas de armas podían permanecer activos mientras la nave estaba oculta. Como el Scimitar, la nave del líder remano Shinzon, que contaba con un sistema de ocultación perfecto, al no emitir taquiones ni antiprotones residuales, por lo que era prácticamente imposible de rastrear. Incluso podía desactivar el camuflaje de cuadrantes específicos, sin descamuflar toda la nave a la vez. Solo un impacto fortuito en su casco podía revelar su posición, alterando temporalmente el camuflaje. Incluso la nave podía activar sus armas y escudos, viajando a altas velocidades de curvatura, capaz de alcanzar una nave de clase Sovereign de la Flota Estelar [ST: Nemesis].


  
Ll. C. H.
 
 
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