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martes, 28 de octubre de 2025

Strange New Worlds Tercera temporada (1)

Este artículo contiene spoilers
 
Con la tercera temporada de Strange New Worlds hemos llegado al ecuador de las aventuras de Pike y su tripulación. Ya que, en junio, antes de la emisión de estos episodios, se anunció que la quinta, que contará tan solo con seis capítulos, será la última. Lo que siempre es una noticia triste. Porque esta serie tiene mucho potencial, aunque creo que no lo están aprovechando en su totalidad. Mi percepción sobre la primera temporada fue muy buena, la segunda tuvo algún bajón en su calidad (con una preeminencia a favor de Kirk, en detrimento de Pike, al permitir a Anson Mount ausentarse del set para filmar otro proyecto), y esta tercera no ha terminado de convencerme. Mis reticencias siguen siendo las mismas, es más, se han reafirmado. Creo que no deberían haber creado la serie como una continuación de The cage (ST, 0.01), y precuela de la clásica. Ya que, bajo mi punto de vista, si estás en la misma línea temporal, te has de ceñir al canon previamente establecido de manera rigurosa. Sobre todo, si quieres tener mayor libertad creativa, y evitar que los personajes estén bajo constante escrutinio y juicio por parte de los fans. Lo mejor es utilizar nuevos protagonistas, evitando contradicciones inherentes a la actualización de estos a nuestros tiempos. Por eso, si hubiera sido otra tripulación, otra nave de la Flota Estelar, incluso otro momento histórico dentro de la saga, creo que esta serie sería mucho mejor. Evitando todo lastre, que, además, se han impuesto los mismos productores en su concepción inicial, y que parece que están decididos ellos mismos a romper.
La temporada se vertebra sobre el arco argumental con la capitana Batel. Y en la mayoría de capítulos repiten la dinámica de dividir la acción en dos escenarios. Lo que permite que todos los personajes puedan participar en los acontecimientos, creando historias más corales. Consiguiendo una narración más dinámica, desarrollando a todo el elenco, sin que se puedan eclipsar unos a otros. Lo que personalmente me parece un gran acierto. Y como ya hicieron en el episodio musical Subspace Rhapsody (SNW, 2.09), también cuenta con sus propios experimentos narrativos, como A space adventure hour (SNW, 3.04) o el documental de What is Starfleet? (SNW, 3.07). Estas ideas conceptuales pueden gustar más o menos, pero como enfoques diferentes me parece bien y son originales. Mi percepción es que, como en las anteriores temporadas, hay un poco de todo entre los diez episodios. Hay de acción, otros desarrollan con más profundidad a los personajes, otros están más decantados hacia elementos de ciencia-ficción, y otros son más humorísticos. Sobre todo, hay mucho más humor, posiblemente en contraposición con la seriedad y las trascendentales tramas de Discovery, donde Michael Burnham siempre tenía que salvar a la Federación de su absoluta destrucción. El resultado es una gran variedad de temáticas en cada episodio, lo cual es bueno, sobre todo ante un planteamiento de argumentos antoconclusivos. Pero esta variedad, también me genera la sensación de que están perdiendo el tiempo, sobre todo con una temporada tan corta, con demasiados capítulos de relleno. Y aunque hay buenas historias, mi impresión es poca cohesión argumental entre ellas.
Los ejemplos más claros son Wedding bell blues (SNW, 3.02), donde nos sumergimos en una ilusión sobre los deseos de Spock de casarse con la enfermera Chapel. Four-and-a-Half vulcans (SNW, 3.08), simplemente aún no sé cómo definirlo. Incluso A space adventure hour (SNW, 3.04), un capítulo de holocubierta, antes de las holocubiertas, en que se utiliza todo un capítulo para definir lo que significó Star Trek en el mundo real. Lo que, en su conjunto, genera la sensación de que van dando bandazos, y que podrían darnos mejores historias. Sobre todo, teniendo en cuenta que la tercera temporada se estrenó hace dos años, por lo que han tenido tiempo para desarrollar muchas ideas. A esto tenemos que sumar, como bien comenta un buen amigo, que Strange New Worlds parece una especie de reboot dentro de la continuidad. Nos rescatan personajes y situaciones ya vistos (el ataque romulano a la Zona Neutral, el encuentro con los gorn, Trelane, los metrones), para reescribirlas en otro tono o cambiar sutilmente cosas. En vez de avanzar y crear su propia leyenda y dejar su propio legado. En ese sentido, Lower decks que podríamos decir que es una serie menor, al ser de animación y tener un tono más gamberro (aunque personalmente me gusta más), se ha permitido ser más fiel al canon. Mientras, poco a poco, se va reuniendo a la tripulación original de Kirk. Objetivo desvelado por el productor ejecutivo Akiva Goldsman, para llegar a Star Trek: Año Uno al final de la serie.
Otro de los problemas de tener una temporada tan corta, lo ha resumido Brannon Braga, antiguo guionista y showrunner de Voyager y creador de Enterprise, en unas declaraciones realizadas en una convención este verano. “Miro a este público y pienso que están aquí porque han tenido una relación duradera con Voyager. Voyager tenía 26 episodios al año. […] Muchas series actuales son relaciones Tinder: ocho episodios cada dos años, no lo creo. Eso no es algo que necesariamente vayan a transmitir a sus hijos. Y creo que eso es una pérdida... Es un nuevo paradigma. Y algunas series siguen haciéndolo... NCIS tiene unos 22 episodios. Pero realmente no sé qué le depara el futuro a Star Trek, al menos a la franquicia televisiva, pero espero, espero que con el tiempo vuelvan a tener temporadas más largas y sostenidas”. Coincido plenamente que con que 10 episodios por temporada, no permite desarrollar ni a los personajes, ni historias que se queden en la psique colectiva, y menos con tanto tiempo entre cada entrega, lo que aún genera mayor desafección general. Aunque al final, los presupuestos son como son, y más episodios equivaldrían, a una menor calidad técnica.
Sin duda lo mejor de la serie es su realización. La calidad cinematográfica es la de una película de cine. Los avances en el CGI han conseguido que en pantalla luzcan unos efectos visuales espectaculares. Los personajes son otra de las cosas que sobresalen. En general, todos me parecen interesantes: Scott, la reinterpretación de Chapel, y Kirk se ha integrado mucho mejor que la temporada anterior. De Pike, Chin-Riley, M’Benga, y Kirk (hermano), como apenas sabíamos nada, son como si fueran nuevos. Y me ocurre lo mismo para los protagonistas creados exprofeso para la serie: Ortegas, Noonien-Singh, Peli o Batel. El Spock de Ethan Peck también me gusta, por lo menos cuando no experimentan con sus sentimientos, momentos en que no parece ni el Spock del resto de la saga, ni vulcano. La expresión es Uhura, que me parece cada vez más insoportable. Otra impresión es que en la nueva Star Trek todo ha de molar. Todo ha de ser más grande, más exagerado, tanto en los personajes, en las situaciones, en los escenarios e incluso algunas de las historias. Lo que me genera una sensación de presuntuosidad que llega a ser un cargante.
 
· Hegemony II (SNW, 3.01)
Star Trek se especializó en cliffhangers no aptos para cardíacos. Y esta no es una excepción. Teníamos parte de los protagonistas capturados por los gorn, la USS Enterprise atacada por sus naves, y la capitana Batel, la novia de Pike, infestada de sus crías, cuál empleada de la Corporación Weyland-Yutani. Los gorn se habían desarrollado a lo largo de las anteriores temporadas hasta convertirse en su gran antagonista de la serie hasta ese momento. Ahora nos desvelan una invasión a gran escala sobre la Federación. La solución de Pike no es muy novedosa: hacerles dormir. Lo que ya se le había ocurrido a Picard en The best of both worlds II (TNG, 4.01), con el cubo borg que estaba a punto de asimilar a la Tierra. O como esto es una precuela, ya sabemos de dónde sacó la idea. El capítulo es trepidante, pero aún no entiendo la parte de la trama en que desaparecen los gorn entre los dos soles. Se han ido a dormir, ¿pero a dónde? ¿Cómo y por qué desvanecen? Se meten entre los dos soles, y para llegar a su mundo natal… ¿Pero a través de qué fenómeno? ¿Se teletransportan, abren un agujero de gusano, un conductor transcurvatura, un pliegue de “algo”? No se explica, y queda más bien como: “Lo hizo un mago”. Por otro lado, ¿Tenía que haber invasión, no era dramática la situación de una nave mucho más grande que la Enterprise en la que tenían que rescatar aparte de la tripulación? La serie siempre ha de buscar la espectacularidad, cuanto más, mejor. Al final se exceden buscando aumentar la tensión, de manera innecesaria, ya que al final, la resolución de un escenario, ya imposible inicialmente, se complica de manera inverosímil. Scott y Peli, funcionan bien, en un joven Scotty aún por pulir, en una vis cómica que alivia la tensión. Mientras que Ortegas, tal y como estaba herida (le han amputado dos dedos de la mano), no creo que hubiera podido pilotar el caza gorn. M’Benga le aplica algún tipo de cura. Pero sin anestesia el dolor tendría que haber sido insoportable. Con anestesia tendría que haber estado tan “grogui” que no hubiera podido pilotar. Muy espectacular para el personaje, pero poco realista. Uhura me parece insufrible, recordando todo el tiempo que sus compañeros han sido capturados. Algo que todo el mundo sabe. Quieren que sea el alma bondadosa del equipo, preocupándose por sus amigos. Pero resulta impertinente.
«No quiero salvar a un puñado de colonos, sino a todos. Todo el que siga vivo regresará»
La’An Noonien-Singh
 
· Wedding bell blues (SNW, 3.02)
Después de un capítulo de acción, es tradicional tener otro más tranquilo, donde los personajes y la Enterprise pueden lamerse las heridas. Y en este caso, además, una fábula graciosa, en la que un “duendecillo” le concede a Spock su deseo de que las cosas fueran diferentes: una «boda llena de felicidad mágica e indescriptible» en palabras de Trelane. Este es uno de esos episodios que dan la sensación de relleno en esta corta temporada, ya que aún no sé qué querían decirnos con esta historia. No veo la moraleja, algo por lo que se distinguen los capítulos de Star Trek. En este caso, porque ya sabemos que en el futuro Spock no tendrá ninguna relación sentimental con Chapel. En realidad, será lo contrario: la enfermera “beberá los vientos” por el oficial científico, mientras este la ignora como si fuera una pulga belzoidiana. Incluso en Amok time (ST, 2.05) le lanzará su sopa plomeek a la pared. Por eso mismo, aquí no veo por ningún lado al Spock de la clásica. Es más, no parece que sea vulcano, ni medio vulcano. Le vemos sonreís, le vemos afligido, triste, y dominado por la ira. Obviando este detalle, bastante importante para un personaje vulcano, Chapel creo que es muy poco considerada al no haber informado a Spock de su relación con Korby. Y en el caso de Spock, que está enamorado de ella, debería haber sido una tortura saber que todo lo que ha vivido no es real. Entre los personajes nuevos, contábamos con la presentación de Gamble, del enfermero que ha sustituido a Chapel en su ausencia, y del hermano de Ortegas. La relación entre Beto y Uhura se hizo a petición de la actriz que la interpreta, Celia Rosa Gooding, quien quería que su personaje tuviera un romance. Además, me resultó muy extraño que a nadie le importara que una entidad todopoderosa les hubiera manipulado y alterado su realidad. Poco serio. Se limitan a sonreír, y ya que estamos aquí reunidos, pues bebamos y bailemos. Como si no supieran cómo terminarlo, o quisieran cerrarlo con un chascarrillo, para mí bastante inconcebible. Me hubiera parecido mucho mejor que les hubieran borrado la memoria a todos.
Siempre me ha parecido interesante recuperar personajes, ya que es una manera de ampliar lo que conocemos de ellos. Permitiendo profundizar más, y crear matices. Pero tenemos que ser consecuentes con lo que sabemos, o si estamos en una precuela, que ocurrirá en el futuro con ellos. Por eso, algunas divagaciones sobre Trelane. Este aparecía en The squire of Gothos (ST, 1.18) como un ser todopoderoso que resultaba ser un niño que jugaba con Kirk y la USS Enterprise. Aquí Spock nunca ve su forma real: aparece como vulcano y como andoriano en los reflejos de la barra del bar y de un PADD (como Sam Beckett en Quantum leap). De manera que no podrá reconocerle cuando se encuentre de nuevo cara a cara con el Escudero de Gothos. Aunque su personalidad sigue siendo igual, aunque algo más estridente. En la novela de Peter David, Q-Squared, se indicaba que este era miembro de Continuum Q. Incluso el propio John De Lancie, que encarna a Q, indicó en los extras del DVD de la séptima temporada de TNG, que: “El personaje de Trelane tiene muchas características muy parecidas a las de Q”. Aun así, en este episodio no se menciona que sea Trelane, aunque el productor Akiva Goldsman confirmó que el Organizador de Bodas era en realidad Trelane. Y así lo llamaba Jordan Canning, el director del episodio. Ni tampoco se indica nada de los Q. Pero la voz del padre del Organizador de Bodas, es la de John De Lance (no está acreditado, pero su forma de hablar es inconfundible en inglés), dándonos a entender que es parte del Continuum. Por tanto, si es el hijo de Q, es posible que incluso sea el vástago engendrado en The Q and the grey (VOY, 3.11). Y como para los Q el tiempo es un patio de recreo, este incidente, y el encuentro con Kirk, pudieron haberse producido antes de su paso por la USS Voyager en Q2 (VOY, 7.19), para que lo enderezara su padrina, la capitana Janeway. Lo que explicaría su fascinación con los humanos. También puede ser otro hijo que tuviera después. Un pequeño rompecabezas, ya que, al cuidarse de no mencionar ningún nombre, el Organizador de Bodas, podría ser cualquier otro ser todopoderoso visto en la saga. La verdad, es que no entiendo por qué los guionistas han sido tan poco claros con lo que querían contar. Como si les diera miedo hacer una referencia más clara. Al final, cualquier “problema de continuidad”, se hubiera solucionado borrando la memoria de todos.
Curiosidad: Algunas de las naves situadas alrededor de la Base Estelar 1 habían aparecido en Battle at the Binary Stars (DIS, 1.02), pero ahora han sustituido las barquillas de curvatura cuadradas originales, por otras redondas, más similares a la clase Constitution.
«¿Y por qué no le afecta a usted?»
«Bueno… Mi minucioso intelecto, quizá me haya escudado ante la ilusión»
«Doctor, si uno de nuestros intelectos otorga inmunidad, seguro que no sería el suyo»
Spock & Korby
 
· Shuttle to Kenfori (SNW, 3.03)
Encontrar un tratamiento para la capitana Batel, llevará a nuestros héroes a ir a buscar una flor a un peligroso planeta, lleno de zombis. Sí, hemos dicho zombis. En un episodio entretenido, lleno de acción y aventuras. Y la verdad, es que ya habíamos tenido zombis en Star Trek, concretamente la tripulación vulcana de la nave Seleya, en Impulse (ENT, 3.05). Esta vez no es una radiación, la que ha convertido a klingons y científicos en devoradores de cerebros, sino una planta. Y teniendo en cuenta que en la naturaleza los únicos “zombis” que conocemos son precisamente controlados por hongos, la premisa no me parece descabellada. Pero escapar de los zombis no da para mucho, así que lo mezclaron un rito de honor klingon. Estos siempre han sido un poco rocambolescos, pero este se lleva la palma. La hija del general Dak’Rah, que habíamos conocido en Under the cloak of war (SNW, 2.06), regresa para matar al doctor M’Benga, ya que, al haber matado a su padre deshonrado, le quitó la posibilidad de recuperar su honor.
Los acontecimientos del planeta, no eclipsan lo que ocurre a bordo de la Enterprise, que ha de evitar ser detectada por el crucero klingon. Los efectos visuales son sobresalientes, incluido el momento en que se pierde la gravedad artificial. Y Soctty empieza a brillar como personaje, aun inseguro, pero con grandes resultados. Aunque, posiblemente lo mejor sea ver las consecuencias de las heridas psicológicas sufridas por Ortega en Hegemony II (SNW, 3.01), ya que me encanta esta continuidad en las tramas. El sufrimiento, el estrés postraumático, lo hemos visto poco en Star Trek. Los mejores ejemplos podrían ser el propio Pike en The cage (ST, 0.01) o Nog en el magnífico It’s only a Paper Moon (DS9, 7.10). Pero sobre todo por las consecuencias disciplinarias que tiene su comportamiento. Mostrando que incluso nuestros héroes han de pagar por sus imprudencias. Me hubiera gustado que le hubiera ocurrido lo mismo a Uhura en Terranium (SNW, 3.09). Pero ya hablaremos de eso en su momento. Lo peor… posiblemente el peinado de Número Uno, pero tenían que simplificar la escena sin gravedad y su pelo largo hubiera sido un problema. Por suerte, no se volverá a repetir. Me refiero a su peinado, claro.
Curiosidad: El título es un homenaje a la película surcoreana Train to Busan (Yeon Sang-ho, 2016), y el nombre del planeta Kenfori es un guiño al actor Ken Foreem protagonista de la película Dawn of the dead (George A. Romero, 1978). Todo muy zombi.
«Es su única oportunidad de sobrevivir»
«O sea que… ¿En vez de limpiar su ADN gorn vas a hacerlo permanente? ¿Vas a modificarla? Joseph ¿Qué le vas a hacer?»
«Fue decisión suya, Chris»
M’Benga & Pike
 
· A space adventure hour (SNW, 3.04)
¿Holocubierta? ¿En serio? Eso es lo que pensé al empezar a ver el episodio. Y aunque esconde un inspirador alegado de lo que significó y significa la existencia de Star Trek para muchos fans. El resultado, para mí, es otro capítulo de relleno que podrían haber utilizado para darnos alguna historia de ciencia-ficción, o el encuentro con alguna nueva (o antigua) civilización. Y es que tiene todos los clichés de los capítulos de holocubierta. Desde la misma premisa de Elementary, dear Data (TNG, 2.03) pidiendo que el ordenador genere un reto especial para Noonien-Sigh. Hasta el fallo del sistema, que obviamente hace que los protocolos de seguridad no funcionen. Demostrándonos, de nuevo, lo peligroso que pueden ser las inteligencias artificiales si no se configuran con cuidado. El programa holográfico es una especie de metatelevisión, al simular la producción de una serie de ciencia-ficción de los años 60. Así, el personaje de TK Bellows, interpretado por Anson Mount, es claramente Gene Roddenberry. Maxwell Saint, encarnado por Paul Wesley, es William Shatner. Mientras que la empresa productora de la serie me recuerda a Desilu Productions… y así la mayoría de las referencias. Lo cual siempre es un toque simpático para este capítulo dirigido por Jonathan Frakes.
Y como he adelantado, se esconde el interesante el concepto de incluir lo que significa esta saga en el mundo real, dentro de la misma serie. Y posiblemente en el futuro, este capítulo, o parte de él, será recordado con cariño. Más allá de esto, la historia solo nos permite afianzar la inverosímil (para mí) relación entre La’An y Spock. Quien ya va por su tercer romance en lo que va de serie (con su prometida T’Pring en la primera temporada, Chapel en la segunda, y ahora Noonien-Sigh). Mientras que Scott vuelve a meterse en apuros. Y aunque al final sus actos tienen unas motivaciones más profundas que simplemente utilizar una vis cómica del personaje, es peligroso que potencien sus apariciones de esta manera, por lo menos si quieren evitar ridiculizarle en exceso. Y para mantener la continuidad, en la reunión final, se descarta instalar las holocubiertas a bordo de las naves estelares por los fallos que se han producido. Por lo menos hasta que los ordenadores permitan simulaciones complejas, precisas y seguras, como vimos en Encounter at Farpoint (TNG, 1.01/02). Por suerte, en el siglo XXIV continuará habiendo esos mismos fallos, permitiendo tener grandes capítulos de holocubierta.
Curiosidad: La primera aparición de esta tecnología en Star Trek fue en el capítulo de la serie animada The Practical Joker (TAS, 2.03). Llamada Sala de Recreación, solo podía simular ambientes, como playas, o bosques, pero con animales, sonidos, el viento, y control de la temperatura.
«Porque cancelar “La Última Frontera” fue la mayor estupidez de Tony. ¿Se da cuenta de lo raro que es que haya una serie así? TK quería dar al público un espejo de su propio mundo a través de una lente de fantasía. Comentario social con máscaras de goma y metáforas. Es decir, ciencia ficción»
«Y al estudio no le gustaba esa visión»
«Eran unos “cautos”. No querían problemas, esos cobardes. “La Última Frontera” tomaba nuestro mundo podrido con sus males e injusticias, y quería ofrecer algo mejor»
«¿Con una aventura espacial a la semana?»
«¿No le parece una idea inspiradora? ¿No cree que algún niño puede ver esta serie y pasar toda su vida buscando las estrellas? ¿No cree que una persona puede amar tanto una obra de arte, una canción o una historia que esta lo sane? ¿Ver una parte de sí mismos que les permita sentir esperanza?»
«Yo no, sí, claro, sí»
«Esa serie pudo durar para siempre. Generaciones de fans tendrían donde sentirse apreciados, integrados. Volverían a creer en algo sin importar su origen o clase»
Joni Gloss, Spock & La’An Noonien-Sigh
 
 
 
Ll. C. H.
 
 
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miércoles, 29 de noviembre de 2023

Strange New Worlds Segunda Temporada

Este artículo contiene spoilers
 
En esta segunda temporada se consolidan algunas de las pautas que posiblemente tendrá la serie. Con capítulos más ligeros con el musical Subspace Rhapsody (SNW, 2.09), un curioso experimento dentro de este universo. Ha habido dos viajes en el tiempo, con Tomorrow and tomorrow and tomorrow (SNW, 2.03) y el esperado Those old scientists (SNW, 2.07). Para terminar con un cliff-hanger al final de la temporada, con Hegemony (SNW, 2.10). Las tramas, desde mi punto de vista, se han centrado más en el desarrollo de personajes, que en contar historias de ciencia-ficción, por lo que en conjunto el nivel ha tenido más altibajos que su temporada predecesora.
 
· The broken circle (SNW, 2.01)
Capítulo de impasse en la resolución de la detención de Chin-Riley ocurrida en A quality of mercy (SNW, 1.10) y primera aparición de los klingons en Strange New Worlds. Y aunque la idea me gusta: un grupo de rebeldes de un planeta controlado alternativamente por la Federación y el Imperio Klingon, conspiran para iniciar de nueva una guerra para continuar ganando dinero. Pero no me convence todo su desarrollo. Ni el hecho de que Spock decida robar la Enterprise. Que lo haga ahora por un mensaje de Noonien-Singh, me resta importancia e impacto, a que vuelva a hacerlo en The menagerie (ST, 1.15/16) para darle a Pike una vida digna en Talos IV, llevado por lealtad a su capitán, arriesgando su carrera. Que fuera la segunda vez que robaba una nave, ya empieza a ser un patrón de conducta. Tampoco me gusta que el doctor M’Benga y a la enfermera Chapel se conviertan, gracias a una droga, en una especie de dos Soldados Universales, ya que no me cuadran con ellos, por lo que los conocemos de la primera temporada. A lo largo de los siguientes episodios irán mostrando que M’Benga tiene entrenamiento físico y en Under the cloak of war (SNW, 2.08) se mostrará el trauma en le causó la guerra contra los klingons. Aun así, no me convence. Y aunque entiendo que Pike no esté a bordo (ha ido a convencer a la mejor abogada para que defienda a su primera oficial y amiga para el siguiente capítulo), parece que siempre haya una buena excusa para privar del protagonismo al capitán. Creo que la historia, al no tener conexión alguna, podría haberse desarrollado en cualquier otro momento de la temporada sin problemas, con Pike al mando, justificando la trama por su característica preocupación por su tripulación. Finalmente, tenemos la presentación de la nueva jefa de ingenieros, Pelia, que como lanthanite (que llevan siglos conviviendo entre humanos) me parece muy interesante.

“Siempre puede una contar con la incapacidad para mentir de los vulcanos. Otra cosa que sé de los vulcanos, es que no hacen nunca nada sin un buen motivo. ¿Tiene usted un buen motivo para robar la nave?”
Pelia a Spock
 
· Ad Astra per Aspera (SNW, 2.02)
Uno de los temas recurrentes en la ciencia ficción es la alteración genética. La primera vez que fue mencionada en la saga fue en Space seed (ST, 1.24), donde conocíamos a los supervivientes de un grupo de aumentados del siglo XX, liderado por el infame Khan Noonien-Singh. Allí se había erigido en tiranos dominados por una ambición superior, acorde a sus rasgos aumentados. Y contra los que se había librado las Guerras Eugenésicas para expulsarlos. En The Next Generation hubo algunas menciones, como en Unnatural selection (TNG, 2.07), donde aún no se había consolidado la prohibición de la alteración genética como parte del canon en Star Trek, tenemos una pequeña anomalía en el tema, donde la Federación se dedica a modificar los genes de un grupo de niños. Mientras que en The hunted (TNG, 3.11) nos brinda una visión de las consecuencias de esta alteración en antiguos combatientes de un planeta que no pertenece a la nuestra organización intergaláctica, bastante interesante. No volveríamos a tocar el tema, hasta que descubramos en Doctor Bashir, I Presume (DS9, 5.16) que el doctor Bashir fue alterado cuando era pequeño y había ocultado esta característica a la Flota Estelar que los prohibía servir entre sus filas. En la serie Enterprise regresamos con los aumentados con una trilogía iniciada en Bordeland (ENT, 4.04) y cuyas consecuencias se verían en Affliction (ENT, 4.15), donde además se explicarían de manera magnífica, por lo menos para mí, las diferencias físicas de los klingons de la clásica. Finalmente, Strange New Worlds retoma este tema con La’an Noonien-Singh, como descendiente del mismísimo Khan. Y sobre todo con Una Chin-Riley como illyriana, cuya raza altera genéticamente a sus miembros, y que al igual que el doctor Bashir había ocultado su naturaleza. Al final de A quality of mercy (SNW, 1.10) fue arrestada al descubrir su secreto, y ahora tenemos su juicio. Y para mí la esencia del capítulo, es que la ley, no por ser un código legal, ha de ser siempre justa. Los ejemplos en la historia de la humanidad son, por desgracia, muchos. Ciertamente, se centran en la ley injusta, pero como indica un amigo mío, y con mucha razón, el fondo de la alteración genética está en que esta crea diferencias entre quienes las tienen y los que carecen de ellas. Los aumentados, como Khan, se vieron superiores al resto, y porque se creyeron mejores quisieron gobernar sobre el resto. Ese es el fondo que tiene esta prohibición: no que un individuo sirva en la Flora, sino en que estos, una vez hayan conseguido altos puertos, crean que los no alterados no tienen los mismos derechos que ellos. La película Gattaca, de Andrew Niccol de 1997, nos muestra perfectamente esta discriminación, con una sociedad dividida en dos castas: una de alterados y otra que no lo son, trabajando para los primeros en los peores puestos. El capítulo cuenta con una buena premisa, pero su desarrollo solo se queda en que la ley es injusta con Una Chin-Riley. Sin entrar a valorar le porque, más allá de recordar un conflicto (las Guerras Eugenésicas) que pasó hacer 200 años en uno de los planetas de la Federación, que no en todos. Y es que, como diría Ouroboros: «La ciencia ficción invita a reflexionar». Como historia de abogados, el capítulo es un poco tortuoso hasta para llegar a su resolución. Y aunque la lógica dicta que sea una abogada la que defienda a Número Uno, la verdad es que me hubiera gustado ver a Pike en ese papel, como hiciera Picard en The measure of a man (TNG, 2.09), o a Sisko en Rules of engagement (DS9, 4.18). Sobre todo, porque al final el personaje de Neera Ketoul, me resulta tan soberbia, que le cojo algo de tirria. Creo que debería haber seguido la tradición de Star Trek que el capitán es quien defiende a su oficial encausado, en el que además es un momento perfecto para que el personaje, y el actor, pueda lucirse y sacar pecho frente a los magistrados.
Curiosidad: el mural de la sala del tribunal incluye la representación de humanos, andorianos, tellaritas, humanos, y tiburonianos de la clásica, caitianos y adosianos de la serie animada, betelgeusians, randaritas, saurianos y zaranitas de ST: The motion pictures, y un osnulos de Discovery.
 
“Yo no redacto la ley. Y mi trabajo… el nuestro…”
“¡Ah, nuestro trabajo!”
“…es protegerla a toda costa”
“Ya”
“Violó la ley”
“¿Y si la ley se equivoca?”
Batel & Pike
 
· Tomorrow and tomorrow and tomorrow (SNW, 2.03)
Este segundo viaje en el tiempo de la serie me parece muy interesante y creo plantea posibles desarrollos posteriores en el universo de Star Trek. Pero como ocurre con otros capítulos de esta temporada, aunque la historia me guste, hay algunos conceptos que no me convencen. Empecemos por lo que creo que son sus aciertos. Me gusta el desarrollo de un personaje secundario como La’an Noonien-Singh, ya era hora que estos volvieran a tener protagonismo y no se centraran siempre en los mismos, haciendo la serie más coral. Y aunque no me gusta que es personaje sea descendiente de Khan, ya que eso hace que todo lo que sucede en Space seed (ST, 1.24) sea bastante extraño: permitirle que se informe sin límite o no reconocerlo al instante. Sobre todo, después que Spock y Uhura sirvieran junto a la descendiente de este, y, por tanto, conocieran quién eran. Es más, en el capítulo da la sensación como que su recuerdo se hubiera difuminado en la historia, en vez de permanecer vivo en la memoria colectiva como consta en Ad Astra per Aspera (SNW, 2.02). Pero que sea La’an, quien precisamente viaje al pasado para salvar la vida de Khan, me parece un gran acierto. Sobre todo, porque no hay nadie mejor que ella para saber lo que sucedería si aquel tirano y asesino no existiera. Solo una buena comprensión de la historia, y de lo que significa dejarlo con vida, puede hacer tomar esa decisión. Ya que aún de los peores sucesos, pueden desembocar en cosas buenas: la evolución de la Tierra hacia un lugar mejor, el primer contacto llevaría, con el tiempo, a formar la Federación. Por otro lado, nos muestran que, debido a una serie de incursiones temporales, las Guerras Eugenésicas que se libraron al final del siglo XX según se menciona en Space seed (ST, 1.24), se han ido retrasando a principios del siglo XXI. Enlazando con la Guerra Temporal que planeó durante las primeras temporadas de la serie de Enterprise. Incluso utilizan la misma interfaz TCARS holográfica que aparecía en Relativity (VOY, 5.24), y la mención al Departamento de Investigaciones Temporales de Trials and tribble-ations (DS9, 5.06). Este desplazamiento de las Guerras Eugenésicas a lo largo de la línea temporal, y que incluso podrían ser parte de la Tercera Guerra Mundial, podía explicar las diferencias tecnológicas entre la serie clásica y Strange New Worlds. Así como el hecho que ahora todo el mundo conozca a Khan, y en Space seed (ST, 1.24) apenas fueran un hecho del pasado remoto. Pero esta interpretación ha de ser explicada en el futuro dentro de la saga, y no que sea una elucubración de los espectadores. Ya que entonces sería un error de los productores, para no decir un desinterés por explicarlo. También me gusta la introducción de Pelia en el siglo XXI, lástima que no se desarrollará mucho más en la segunda temporada. Y solo espero que no hayan creado a este personaje para aparecer en el pasado y luego lo dejen en nada. Y aunque uno de los elementos que más me gustan de los viajes en el tiempo son los choques culturales de aquellos que se encuentran fuera de su época. La verdad es que, aunque es cierto que Kirk se adelantaba a sus adversarios, no veo jactándose de que piensa en movimientos de ajedrez. Y es que el mayor problema que tengo con este capítulo es la aparición de James T. Kirk. Teniendo en cuenta que Noonien-Singh se encuentra con este de una línea temporal alternativa, valía cualquier otro personaje. Incluyendo a Pike, un candidato perfecto como viajero en el tiempo, que además tampoco iba a recordar a Khan. Y es que me molesta que siempre estén relegando al capitán de la serie, que me parece un gran personaje, y que regresen alguien de la tripulación clásica. Tampoco se justifica con el amorío con Kirk, ya que el desarrollo de la jefa de seguridad ya es suficientemente interesante sin este imposible interés amoroso.
Curiosidad: parte de las obras de arte que tiene Palia son el cuadro Het concert, del holandés Johannes Vermeer, que insiste que es falso, aunque la obra real fue robada en Boston en 1990. Y La famille Monet dans son jardín à Argenteuil, de Édouard Manet, actualmente expuesto en el Metropolitan Museum of Art en New York.

“Tenemos algo en común. Ambas tenemos secretos que atentan contra las creencias a la mayoría. Solo puedo decir, que, mi amigo y yo, estamos aquí para proteger algo, hermoso. El futuro de la humanidad. Y creo que sabrás por experiencia lo frágil que es ese futuro. Podemos estar a horas de perder ese futuro para siempre. Eres la única persona en la que puedo confiar para que nos ayude”
La’an Noonien-Singh a Pelia
 
· Among the Lotus Eaters, (SNW, 2.04)
Una de las pocas cosas que sabíamos de Pike en The cage (ST, 0.01) era su desastroso viaje a Rigel VII. Ahora regresamos al mismo lugar donde se perdieron varios de sus tripulantes bajo su mando, en una misión para corregir una posible contaminación cultural, lo que nos permite repasar y ampliar aquel hecho que atormentaba al capitán de la Enterprise. Allí no solo encuentran a uno de los tripulantes, que se le había dado por muerto, si no descubren que los habitantes del planeta pierden la memoria a corto plazo por culpa de una radiación ambiental. Lo que resulta interesante explorar una sociedad que no tiene memoria como la que plantean. Tal vez es algo tedioso regresar a la importancia que le da Pike a proteger a sus subordinados, ya que es, junto a su futuro accidente que le dejará lisiado, es parte fundamental del leitmotiv del personaje. Aun así, me convence la escusa por la que hemos regresado a Rigel VII. También me gusta que el peso de la historia B recaiga en Ortegas, posiblemente el mejor personaje original de la serie. Donde los tripulantes de la Enterprise también están empezando a perder la memoria. Y aunque la trama de la superficie del planeta sea algo pesada, en resultado general del capítulo es efectivo.
Curiosidad: en las paredes de la sala del trono hay varias imágenes de Alejandro Magno basadas en el mosaico de la batalla de Issos, descubierto en la Casa del Fauno en Pompeya.
 
“No tener pasado, habría estado bien durante algún tiempo”
“Sí, lo entiendo muy bien. Pero algunos recuerdos compensan el dolor de los malos”
La’an y M’Benga
 
· Charades (SNW, 2.05)
Posiblemente el capítulo más flojo de toda la temporada. En primer lugar, la historia me recuerda mucho al intercambio de cuerpos entre Spock y T’Pring de Spock amok (SNW, 1.05), pero sin la gracia y la frescura de este. Parece que para explorar a nuestro vulcano preferido siempre le han de poner en la tesitura de su humanidad, que, aunque es parte de su trasfondo como personaje, en esta serie lo fuerzan hasta sus límites. Recordemos que Spock siempre tiene emociones, lo único es que utiliza la lógica para reprimirlas y controlarlas. Pero, por muy complejas y abrumadores que puedan ser estas, parece que, al convertirle biológicamente humano, este actúe como un vulcano sin el control de la lógica, exagerando cada momento, más que experimentar lo que es ser humano. O más bien que haya perdido la memoria y se comporte como otra persona. Con lo reservado que es Spock en la clásica para su vida privada, este realmente no es el mismo personaje, ni mucho menos. Y eso que las ceremonias vulcanas siempre son interesantes de ver, y T’Pril y su siempre miedoso esposo Sevet, son lo mejor del capítulo. La ruptura entre Spock y T’Pring, por no haber confiado en ella, supongo que puede ser el preludio de los acontecimientos de Amok time (ST, 2.05). Para desembocar en lo que parece el inicio de una relación entre Spock y Chapel, que para mí no tiene mucho sentido. Ya que el problema de una secuela es que tienes que ser muy cuidadoso con los acontecimientos futuros y las historias que se hagan no los pueden contradecir. Mientras que la historia B con los kerkhovianos, creo que pretendía que fuera algo graciosa, con la tarjeta de visita y las quejas que no se pueden atender fuera del periodo de respuesta. Pero resulta ridícula, al aparentar una teleoperadora de un departamento de atención al cliente que seres incorpóreos de una raza alienígena. Por otro lado, me parece extraño que esta extinta civilización, sita en el sistema vulcano, no hubiera sido estudiada extensamente por los científicos de orejas puntiagudas, que han explorado el espacio desde hace siglos. Máxime cuando una anomalía espacial justo encima de las ruinas de la superficie, cuál árbol de Navidad. Para eso, mejor buscarse otro sistema espacial, que, por haber, hay unos cuantos miles en la galaxia.
Curiosidad: el profesor Roger Korby, aquí llamado el “Pasteur de la medicina arqueológica”, volverá a mencionarse en Subspace Rhapsody (SNW, 2.09), y protagonizará What are litle girls made of? (ST, 1.09), donde se indica que es la antigua pareja de la enfermera Chapel.

“Debo destacar que pareces haber involucrado a casi toda la tripulación de esta nave en tu treta. ¿Cómo he de sentirme? Ya te dije que te acepto con tu lado humano incluido. Pero parece que, a pesar de esto, y de lo que hemos compartido, aun no confías en mí”
T’Pring
 
· Lost in traslation (SNW, 2.06)
Podríamos definirlo como un capítulo del alienígena de la semana. Esta vez solo intuidos a través de visiones o alucinaciones, algo similar a lo que ocurre en Night terrors (TNG, 4.17). Y de paso profundizamos algo más en el personaje de Uhura. Pero la inclusión de Kirk, otra vez, me sobra. Si la producción vuelve a lo mismo, me obligan a mí, a quejarme de lo mismo. ¿Es necesario incluir este personaje de nuevo? Y es una lástima, porque esta vez está justificado: su nave está junto a la Enterprise y vemos a los dos hermanos juntos. Pero el problema es que este acapara parte del protagonismo que podría haber tenido otro tripulante que acompañe a nuestra incansable Uhura: M’Benga, Ortegas, Noonien-Singh, Chapel o Pelia. Incluso Spock o el capitán Pike. El cual, cuando una alférez le dice, de una manera presuntuosa y arrogante, a pesar de tener razón, que ha de destruir la estación recolectora, parece una marioneta que hace lo que se le dice, tal y como ocurría en la segunda temporada de Discovery bajo la influencia de la sabelotodo Burnham. Como personaje, me parece, que no le permiten tomar decisiones o por lo menos que los acontecimientos le lleven a tomar las decisiones de capitán. Al final, Pike es empujado a hacer caso a Uhura tan solo por la palabra de esta, e indicios dispersos, en los que él, no ha tenido mucho que ver. El desenlace hubiera sido más lógico, por lo menos para mí, si en vez de Kirk, hubiera sido Pike, su capitán, quien hubiera estado al lado de ella durante toda la investigación. O algún otro oficial de la tripulación. Me gusta que le hayan dado más protagonismo a Pelia, y es emocionante ver el momento cuando Spock y Kirk se conocieron.
Curiosidad: Jörg Hillebrand recuerda en su twitter, la escena en que Kirk se le aparece a Uhura en The tholian web (ST, 3.09), recordando la conversación en que este le dice que es “Considerada, empática. Los escuchó”. Gran razonamiento y mejor relación. Aunque es gracioso ver la diferencia de reacciones entre ambas épocas. En el de la clásica, la oficial de comunicaciones es tildada de fémina histérica. Aquí se le hace caso de manera ipsofacta por su capitán, cuando esta le pide que destruya, precisamente, la estación tan importante estratégicamente.
 
“¿Por qué me eligieron a mí?”
“Porque era justo la que necesitaban. Considerada, empática. Los escuchó. Y era justo lo que les hacía falta”
Uhura& Kirk
 
· Those old scientists (SNW, 2.07)
No puedo ser muy imparcial, tampoco lo pretendo. Y es que me encanta ST: Lower Decks, y el crossover entre esta y Strange New Worlds era algo que tenía muchas ganas de ver, y el resultado es, para mí, el mejor capítulo de la temporada. Este tercer viaje en el tiempo, fue dirigido por Jonathan Frakes, quien es el más adecuado, al ser un gran conocedor del universo trek. Y es que tenía la duda de como iban a combinar los tonos tan diferentes de los diferentes personajes: más seria y dramática la tripulación de la Enterprise, con la más gamberra e irreverente de los ocupantes de las cubiertas inferiores de la Cerritos. Y el resultado fue una gozada, aunque solo apto para fans de Lower Decks. Ya que la presencia de los dos alféreces del siglo XXIV inunda todo el metraje, con sus comentarios que transcienden la pantalla, como si estos fueran unos fans de Star Trek, riéndose de sí mismos. Lo que se menciona en no pocas ocasiones. Además, en su versión de acción real, tanto Boimler, como Mariner, son interpretados por Jack Quaid y Tawny Newsome, los mismos actores que les prestan sus voces en su serie animada. Tal vez el único “pero” que le pondría, es que el tono del capítulo es más cercano a Lower Decks, que Strange New Worlds, lo que queda un poco extraño. Siendo en ocasiones un poco empalagosa tanta admiración. Aun así, reírse de sí mismo es un acto de inteligencia y madurez, y todas las situaciones son guiños constantes a los fans, y queda algo repetitivo. Una de las propuestas para el capítulo homenaje de Deep Space Nine en el 30 Aniversario de Star Trek, era llevar a los protagonistas a una convención trekki. Pero no lo hicieron ante el posible malestar que podría generar en el fándom. Finalmente, tuvimos el magnífico Trials and tribble-ations (DS9, 5.06). Pero con este capítulo podemos decir que los fans hemos visitado la Enterprise de nuestros héroes, y de la mano, nada más, y nada menos, que de otros de nuestros héroes: Boimler y Marines. Esta vez convertidos en carne y hueso.
Impagable: los créditos de Strange New Worlds animados y al estilo irreverente de Lower Decks.

“¿A notado lo detalladas y específicas que son sus referencias?”
“Sin duda”
Chin-Riley & Spock
 
· Under the cloak of war (SNW, 2.08)
Las guerras son eventos traumáticos, en los que las personas son llevadas hasta sus límites más insospechados. Por eso, ahondar en las consecuencias de un conflicto, tan devastador como la guerra entre la Federación y el Imperio Klingon, que vimos en la primera temporada de Discovery, podría ofrecer una gran trama dramática. Pero este episodio deja escapar esa oportunidad, creando una historia llena de sinsentidos. El punto de partida es la visita a bordo del embajador Dak’Rah, llamado el «el Carnicero de J’Gal», con lo que ya empieza mal para alguien que representa a la Federación. A lo largo de la historia nos cuenta que fue el líder despiadado de las fuerzas klingon que luchaban contra la Flota Estelar. Y que desertó al final de la batalla tras asesinar a sus subalternos, y desde entonces ha abrazado el pacifismo. Su presencia, como creo que es normal, pone nerviosos a los que lucharon en aquel conflicto, incluyendo al doctor M’Benga y la enfermera Chapel, los cuales fueron parte del equipo médico desplegado en la asediada luna de J’Gal, a la que regresaremos en numerosos flashbacks. La tensión entre M’Benga y Dak’Rah va creciendo hasta que el médico desvela que fue él, quien asesinó a los oficiales del general, harto de las muertes sinsentido, gracias a una droga que le aumentaba, momentáneamente, sus fuerzas y reflejos, llamada Protocolo 12. Que ya utilizaron en The broken circle (SNW, 2.01), y ya entonces no me gustó, al convertir, en aquel momento, a M’Benga y Chapel en una especie de Soldados Universales. El problema está en que no veo al doctor convertido en un vengador, a pesar de la situación que vive durante la batalla, nos han mostrado un hombre ecuánime y sensato. Y, por tanto, no tiene sentido su súbito instinto asesino. Es un médico, salva vidas, no las quita. Por otro lado, tampoco se entienden los actos de Dak’Rah, ni se explica porque la Federación confía en él y le convierten en su emisario de paz. Encima, sabiendo que lo que parecía al principio un sentimiento pacifista, resulta ser un intento de ocultar su cobardía al huir de la batalla, lo que le convierte en un hipócrita y un oportunista.
Curiosidad: Clint Howard, que interpreta al jefe médico en J’Gal, es un veterano de Star Trek. Su primera apareció fue en The Corbomite Maneuver (ST, 1.02) como Balok. Después, lo veríamos en Past Tense II (DS9, 3.12), en Acquisition (ENT, 1.19) y en Will you take my hand? (DIS, 1.15). Siendo el único actor, hasta la fecha, que ha aparecido en la serie original, en Discovery y en Strange New Worlds.

“La guerra, no te abandona. Puede… puede, puede enterrarse, pero siempre está ahí”
Chapel
 
· Subspace Rhapsody (SNW, 2.09)
El gran Joss Whedon ya había hecho un capítulo musical en de Buffy the Vampire Slayer (1997-2003), e incluso otro mudo, y en Angel (1999-2004) convirtió a sus personajes en marionetas. Cuando se anunció que Strange New Worlds iba a hacer lo propio, me imaginé que utilizarían como escusa alguna anomalía espacial. Casi acerté. Si en los anteriores casos los protagonistas habían sufrido una maldición, aquí tenemos la influencia de un campo de improbabilidad que les ha conectado con una dimensión alternativa que les obliga a comunicarse cantando. Y como experimento me parece curioso, aunque hubiera preferido un programa holográfico o la intervención de Q (bueno, en esta época de Trelaine o de los Platonianos). Aun así, su desarrollo no me ha convencido. Ya que de las historias que me contaban, el romance del capitán Pike, es el único que me interesa, y poco, la verdad. Sobre el Noonien-Singh y Kirk me resulta, como en sus anteriores apariciones, innecesario por la presencia del segundo. Creo que es el momento de preguntarme si realmente querían hacer un remake de la clásica, ¿por qué hicieron una precuela con la tripulación de Pike? Mientas que la relación entre Chapel y Spock resulta, parafraseando a Spock, ilógica. Y es que me resulta incomprensible como pretenden justificar la indiferencia del vulcano hacia la enfermería que vemos en los capítulos de la clásica, que se supone que suceden después de esos hechos. La puntilla final es el número musical de los klingons al más puro estilo de Broadway, lo que demuestra que no se lo han tomado la historia en serio. Y es que ya había quedado claro en Deep Space Nine la afición de estos guerreros a la ópera. Por lo que hubiera sido mejor que hubieran empezado a cantar en klingon una apasionada aria, y no hacer un numerito ridículo. Solo espero que esta especie de experimento no se repita.
Inconsistencia: en The broken circle (SNW, 2.01) Pike menciona que las nuevas lanzaderas pueden llevarle al otro lado del cuadrante en dos días y medio. Mientras que aquí se indica que enviar un mensaje a través del cuadrante lleva semanas. A ver si se aclaran con las distancias y los tiempos.

“Al ser una realidad musical, seguimos las reglas de los musicales”
Nyota Uhura
 
· Hegemony (SNW, 2.10)
Otra de las tradiciones que ha recuperado Strange New Worlds son los cliff-hanger de TNG, DS9, VOY o ENT, como ya medio hicieron con el arresto de Chin-Riley al final de A quality of mercy (SNW, 1.10). Y ahora le toca el turno a ese enemigo que ha ido rondando la serie desde el principio: los gorn. Estos han atacado una colonia, donde se encontraba la USS Coyuga. Para cuando llega Pike y la Enterprise, esta primera está destruida en la órbita y aunque les ordenan no intervenir, no dudan en bajar a la superficie para rescatar a los supervivientes. La historia está llena de acción, incluyendo la inesperada aparición del mismísimo Montgemory Scott, y el primer gorn adulto de la serie, recuperando ese ambiente de terror que vimos en la primera temporada. Y aunque Pike hace lo que puede, al final parte de protagonistas son capturados, entre ellos el doctor M’Benga, Ortegas, Noonien-Singh y Sam Kirk. Dejándonos en suspenso hasta la siguiente temporada. Lo que me parece extraño del argumento, es la línea de demarcación que imponen los gorn. ¿No se tiene en cuenta que los planetas giran en órbitas circulares y que la línea puede cambiar el lugar donde está el planeta o su luna? Entiendo que quieran no entrar en un conflicto abierto con estos, pero de allí a no hacer nada me parece que es mostrarse muy débiles antes un potente adversario. Al fin y al cabo, no solo han atacado una colonia de la Federación, es que también hay destruido una nave estelar. Ambos actos perfectamente considerados un acto de guerra. Por otro lado, las acciones de los gorn no coinciden en lo que nos mostraron en Arena (ST, 1.19). Donde estos parecían detener una invasión de su territorio, tal y como veían ellos la colonia de Cestus III. Aquí son una potencia agresiva en busca de nuevos territorios de caza. De manera que vuelven a reescribir la historia conocida de la saga. Aunque en este caso, por lo poco que conocíamos de los gorn y lo interesante que lo están haciendo, se lo puedo perdonar. Pero bueno tampoco les costaba crear una nueva raza como adversario. Enterprise ya lo hizo con los xindi en la tercera temporada y el resultado fue magnífico.
Curiosidad: el símbolo de la Hegemonía Gorn, que ya habíamos visto en Masquerade (PRO, 1.15) y es apareció por primera vez en el videojuego Starfleet Academy. Siendo una retroactividad entre el resto de los productos de la franquicia, con el canon de la serie visto en pantalla.

“No ha habido evacuación alguna. Llevamos escaneando desde que llamó. No detectamos vida humanoide en Parnassus Beta”
Spock
 
 
En el momento de escribir estas líneas ya han empezado a rodas la tercera temporada tras la huelga de actores. Y nos han presentado una fotografía del electo. Interesante la inclusión de Kirk, por lo que podemos deducir que este volverá a aparecer de manera recurrente. Y falta Scotty, por lo que es un misterio, por ahora, si volveremos a ver al ingeniero escocer a bordo de esta Enterprise.

 
 
Ll. C. H.
 
 
 
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jueves, 27 de junio de 2019

Pequeña pausa julio



El blog de Guía de Naves Estelares en las próximas semanas estará asignado a la Estación McKinley, por lo que no se publicarán artículos durante ese tiempo.

jueves, 7 de marzo de 2019

Discovery The sounds of thunder & Light and shadows


Suprema Directriz
En The sounds of thunder (DIS, 2.06) Discovery recupera uno de los argumentos que ha hecho la saga de Star Trek una de sus enseñas de identidad: los dilemas morales. En este caso intervenir en la estructura social del planeta Kaminar, entre los kelpianos y los bu’al. Hace tiempo una amiga me dijo: la Primera Directriz está creada para romperla. Y ciertamente quedarse parado mientras se observa el exterminio de cientos de miles de individuos de una especie es algo muy difícil de hacer. Además da para un argumento muy corto en un episodio. Aun así, la decisión de Pike de activar el vahar’ai está condicionada por la presencia de Saru y Burnham, dos personas completamente parciales al respecto: uno es kelpiano, la otra su amiga. En ese momento tiene suficiente información a la vista de los datos de la Esfera para, por lo menos, pensárselo un poco más. Los ba’ul habían conseguido un equilibrio al matar solo a los kelpianos depredadores, dejando al resto vivir, eso no se lo plantearon, a pesar de tener los datos del casi exterminio de estos hace dos mil años. Además está la advertencia: «Ni siquiera sabes lo que eres en realidad» que le hace a Saru cuando está en el puente, o ya preso: «La Federación no se imagina lo que ha incorporado a sus filas». Activar el vahar’ai es una jugada arriesgada, tal vez Saru, que ha conocido lo que hay fuera de su mundo, a otras especies, otros mundos y otras civilizaciones, sea cosmopolita, capaz de dominar sus instintos depredadores. ¿Pero y el resto de sus congéneres? Él mismo reconoce que lo primero que los ba’ul tendrán que hacer es enfrentarse a su ira. El enfrentamiento de Saru con Pike deja claro que el primero ha cambiado con la transformación, en algo desconocido y diría que casi amenazador. Nadie puede saberlo, ya que entre otras cosas, desconocemos como eran los kelpianos depredadores. Han provocado algo que no saben a dónde conducirá. Han abierto la caja de Pandora.

Lo que no entiendo es porque los ba’ul, después de estar al borde de la extinción, solo eliminaron a los kelpianos evolucionados, dejando vivir (aunque oprimidos y engañados) al resto, solo matando a los que representaban una amenaza para el “Gran Equilibrio”. Si hubieran eliminado a todos, el peligro latente que suponía dejar con vida a sus depredadores no-evolucionados, hubiera desaparecido para siempre. Tal vez la arrogancia en su tecnología sea el motivo. O tal vez eso demuestre que aunque crueles, no deseaban a priori, cometer un exterminio total, simplemente preservaron sus vidas. Como curiosidad indicar que las torres llamadas por los kelpianos como El Ojo Vigilante son muy similares al obelisco, aunque invertido, de los Preservadores visto en The Paradise síndrome (ST, 3.03). Mientas que el aspecto de los ba’ul es similar al de Armus, la criatura que tenía forma de alquitrán que había sido exiliada en Vagra II, y que mata a Tasha Yar en Skin of evil (TNG, 1.23). Aunque bastante más tenebroso. Por cierto lo interpretaba el actor español Javier Botet, al ba’ul, claro.

Sección 31 y ahora qué más…
Como ya comenté en Sants of imperfection (DS9, 2.05), me parecía extraño, a tenor de lo que conocíamos de la Sección 31, que todo el mundo supiera de su existencia. Ash/Voq se pasea por lospasillos y el puente de la Discovery con una insignia negra, sabedor de que todo el mundo la reconoce y por tanto confirma su autoridad. Como si fuera un agente de la Gestapo o la NKVD. Por otro lado me parece que investigar las señales rojas, por muy paranoico que esté Control y el resto de su organización, sea su competencia. Primero en ningún momento estas han demostrado ser peligrosas para la Federación. Son de origen desconocido, sí, y al aparecer a lo largo de la galaxia al mismo tiempo denota su origen artificial y posiblemente muy avanzado tecnológicamente. Pero de allí a plantearse directamente como una amenaza, creo que es exagerar mucho. Descubrir su naturaleza sí es más del ámbito de la Flota Estelar. Me había imaginado que se centraban en una actuación más política, como maniobrar para controlar al Imperio Klingon o Romulano. No les veo internándose en el cuadrante Delta en buscar del Colectivo Borg, la verdad. Y teniendo en cuenta esta naturaleza “fuera de focos”, la búsqueda de las señales y los Ángeles Rojos tendrían que hacerla mucho más discretamente: con alguien infiltrado, como Reed en la serie Enterprise. O utilizando sus propias naves, pero sin usar los recursos de la Flota para, precisamente para no descubrirse tan flagrantemente.

También me parece curioso que sea Ash/Voq, precisamente quien esté dando lecciones a Pike sobre proteger a la Federación. Parece que nadie recuerde, excepto el propio Pike, que era un klingon muy cercano a T’Kuvma, precisamente quien inició la guerra que acaban de vivir. Además de asumir comportamientos muy prepotentes. Por muy enlace que sea, ¿alguien le ha dado permiso para ir junto a Pike en la lanzadera? Directamente se monta en el turboascensor y todo el mundo lo acepta. Es un personaje que no me convence como lo están conduciendo: “eras un klingon, pero como ahora te pareces y tienes los recuerdos de uno de los nuestros, pues… te aceptamos como uno de los nuestros”. Su problema es que el planteamiento que tuvo al final de la primera temporada le deja sin estar muy definido: tiene los recuerdos de Tyler, pero sabemos que fue transformado. No es klingon, pero tampoco es humano.

Más gente se suma al conocimiento de la existencia de la Sección 31: Sarek y Amanda. El primero se podría entender por su posición, ¿pero su esposa? Es ilógico que si el embajador conoce esta organización, y por tanto sus métodos, ¿por qué le entrega a su hijo? ¿Pensaba que realmente no le harían daño? El bien de la mayoría está por encima del bien de la minoría, ¿pero entregar a Spock a semejantes carniceros? Y aunque sabemos que el comportamiento de Georgiou es de alguien interesado y conociendo al personaje está claro que tiene planes propios para el futuro más allá de la Sección 31. Lo que es intrigante la mención de la muerte de los padres de Burnham, incidente del que algo se dijo en Will you take my hand? (DIS, 1.15).

Otras consideraciones
La escena con Culber en The sounds of thunder (DIS, 2.06) siembra la incertidumbre sobre su futuro y es que tras resucitarle parece que algo no va bien dentro de él. Y bueno, no recuerdo muchas veces en que alguien que ha regresado de entre los muertos le haya ido todo sobre ruedas. ¿Y cada vez que sale Tilly tiene que hacer un chiste fácil sobre su torpeza? Personalmente está llegando a mí límite de aguante. Por otro lado corre el rumor que los Ángeles Rojos son iconianos. Yo creo que no, ya que lo que sabemos de ellos no me dice que sean bondadosos o por lo menos sus acciones parecen salvar vidas. Como demuestra el rescate de los humanos de la 3ª Guerra Mundial o su presencia junto al asteroide donde se había estrellado la nave médica Hiawatha. En cambio a los iconianos se les conocía como “Demonios del aire y la oscuridad”. Pero en la temporada anterior ya circuló el rumor que Lorca procedía del universo espejo y al final se cumplió.

La aparición de la sonda modificada 500 años en el futuro nos deja algunas incógnitas interesantes. ¿Tiene realmente alguna relación con los Ángeles Rojos? Si es así ¿son sus enemigos? ¿Estamos en medio de otra guerra temporal? ¿Qué información buscaba en la base de datos? Y sobre todo, ¿Qué es lo que se ha apoderado de la comandante Airiam? En todo caso me parece interesante que empecemos interactuar y conocer más sobre los personajes secundarios como Owosekun, Detmer o Rhys.

La búsqueda de Spock
Reconozco que Spock nunca ha sido uno de mis personajes preferidos en la saga. Por lo que todas las explicaciones sobre su infancia, no me resulta muy interesantes. Me gustan más las relaciones personales de los que están a su alrededor, sobre todo la planteada entre Sarek y Burnham, y la decisión que tomó este para permitir que uno de sus vástagos entrara en el Grupo de Exploración Vulcano que vimos en Lethe (DIS, 1.06). En todo caso el resultado de esta primera búsqueda de Spock, es una mención directa a Talos IV. Recordemos que la visita a este planeta, vista en The cage (ST, 0.01) se realizó en el 2254. Como la historia está transcurriendo en 2257, hace ya 3 años que rige sobre este mundo la Orden General 7, que prohíbe acercarse a él bajo pena de muerte. Esta situación temporal ha hecho que me pregunte sobre los motivos por los que Spock infringiera esta orden en el 2267 para llevar a Pike, su mentor, hasta allí en The menagerie (ST, 1.15/16). En la clásica ya era palpable que nuestro vulcano tenía, además de una gran lealtad, también una deuda muy grande que pagar a Pike. Y está claro que la investigación de las señales y los Ángeles Rojos están relacionado con esta.

Con los últimos capítulos me había quedado un poco desencantado, en An obon for Charon (DIS, 2.04) por la manera de desarrollar la historia, en Saints of imperfection (DIS, 2.05) por la visita a la red micelial y en The sounds of thunder (DIS, 2.06) por la decisión de activar el vahar’ai y lo que eso implica con la Primera Directriz. Ahora en Light and shadows (DIS, 2.07) me ha hecho reconciliarme un poco con ella. Tal vez por recuperar el hilo argumental de la búsqueda de Spock, algo abandonado en el eje central del desarrollo de los últimos capítulos y la misteriosa sonda alterada, me parecen buenos elementos narrativos. Aun así el dramatismo de la narrativa, como el tratamiento de la Sección 31, se aleja de la coherencia establecida en el universo, algo que contrasta con el claro esfuerzo de interrelacionar este con las sucesivas menciones a lugares ya conocidos. Por otro lado es normal que en una serie se tarde un poco en alcanzar la órbita estándar: encontrar su camino en el desarrollo de personajes y la manera de contar su historia. Por lo que tenemos que tener paciencia. Más teniendo en cuenta que Discovery ha pasado por varios cambios traumáticos en su dirección. Primero con la marcha de Bryan Fuller y muy posiblemente el cambio de idea de una serie antológica, con personajes y una historia diferente en cada temporada. Y en julio del año pasado el despido de los dos responsables de guiones, como ya comenté. Por lo menos CBS acaba de confirmar la tercera temporada de la serie. Y junto a este anuncio, también la incorporación como co-showrunner, junto a Alex Kurtzman, de Michelle Paradise. La cual ya ha estado trabajando como escritora, como el noveno episodio de este año.

¡Larga vida a Discovery!

Ll. C. H.

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