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martes, 29 de septiembre de 2026

Mi top 11 de grandes momentos en Star Trek

Una saga
de ciencia ficción que acaba de cumplir 60 años está plagada de grandes momentos. Sobre todo, una en la que se buscaba explorar el alma humana, como Star Trek. Por lo que la mayoría de esta selección corresponde a algún momento culminante de nuestros queridos personajes, que trascienden más allá de ellos mismos. También hay otros menos acertados, pero eso ya lo abordé hace unos meses. Esta es una pequeña selección de los que, para mí, representan momentos de inflexión en la serie. Y todos nosotros tenemos los nuestros. Los he colocado de manera cronológica, porque me resulta difícil decir cuál es el momento más transcendental de ellos.
 
1 · «Él lo sabe, doctor... Él lo sabe»
Kirk siempre fue un conquistador, un rompecorazones, ese galán irresistible, imán de las mujeres que cambiaban capítulo tras capítulo. Y la verdad, nunca me creí casi ninguno de aquellos idilios. Estaba claro que todo ese despliegue de testosterona era una pura fantasía para los hombres. Claro que la conquista romántica no es amor, y no significa enamorarse de todas las mujeres que pasan por la pantalla. Pero en toda regla, siempre hay una excepción. En The City on the Edge of Forever (ST, 1.28), Kirk y Spock viajan a 1929 para encontrar a McCoy, que ha cruzado un portal temporal antes de ellos, y desde entonces la Enterprise y la Federación, a la que pertenece la Tierra, han sido borradas. Para evitarlo, se trasladan al mismo lugar, pero antes de la llegada de McCoy. Allí, nuestro apuesto capitán conoce a Edith Keeler, una mujer avanzada a su tiempo. Y mientras esperan encontrar al doctor, entre ambos empieza a surgir el amor. Pasan días, semanas. Y en ese tiempo es normal que Kirk se enamore de alguien más afín a él mismo de lo que hubiera imaginado. Y es durante esa espera que descubre que fueron las acciones de Keeler las que llevaron al cambio de la historia de la Tierra, poniendo en peligro todo el futuro de la humanidad. De manera que su muerte accidental permitirá que todos los acontecimientos vuelvan a su lugar. Por eso, no puede evitar el atropello de la mujer que ama. Es el sacrificio de un ser bondadoso, pero cuyas acciones evitarían que la humanidad mejore, dejando atrás las guerras y las diferencias entre nosotros, y pueda vivir esa utopía del siglo XXIII en la que ha crecido y vive Kirk. Atreviéndome a calificarlo como uno de los momentos más dramáticos de toda la serie clásica.

2 · «He sido... y siempre seré... su amigo»
La muerte de Spock en ST II: The wrath of Khan fue un momento transcendental para los fans que fueron al cine en 1982. Sobre todo, porque nadie sabía si Leonard Nimoy, como Spock, volverá a aparecer en la siguiente película. Representa el sacrificio, como él mismo diría: «El bien de la mayoría supera al de la minoría, o al de uno solo». También es el momento más esperado del vulcano, en que nos mostrará, tras 18 años de aventuras, sus sentimientos. Aunque pretendía haber tomado la decisión por pura lógica, ese último acto también mostraba una profunda empatía y camaradería hacia sus compañeros. Ya que el mayor heroísmo es poner en riesgo la vida de uno, o perderla como en este caso, para salvar a otros. Mientras que, al otro extremo del cristal, Kirk contemplaba el sacrificio de su amigo con impotencia, representando a todos los fans y espectadores, que no podían creer lo que estaban presenciando. Para Kirk, Spock no solo era su primer oficial, era su amigo, con el que había compartido aquellos legendarios cinco años de misión (la serie original) y otras tantas aventuras desde entonces. Para los espectadores era la desaparición del personaje icónico por excelencia, puntal del trío protagonista entre Kirk y McCoy. En su panegírico, mientras la carcasa del torpedo de fotones se dirigía hacia el planeta Génesis recién creado, su amigo lo recordaría como «el alma más humana».

3 · «Señor Worf... fuego»
En Q who (TNG, 2.16) se nos presentó el Colectivo Borg, una especie híbrida entre humanoides y máquinas, capaces de devastar mundos enteros. Su concepto de enemigo imparable ya se mostró en ese mismo capítulo, con su nave regenerándose mientras perseguía a toda velocidad a la USS Enterprise-D, rescatada in extremis por Q. En The best of both worlds I (TNG, 3.26), un cubo Borg estaba atravesando la galaxia dirigiéndose al corazón de la Federación: la Tierra. Su objetivo no es otro que incorporar las características biológicas y tecnológicas de la humanidad al Colectivo. Es decir, asimilar a toda la población. Para ello decidieron capturar a Jean-Luc Picard para que les sirviera de puente en aquella invasión. Lo que significaría que todo conocimiento del capitán de la Enterprise pasaría a formar parte del Borg. Tras el secuestro, nos encontramos con que este ha sido convertido en un zángano más. El héroe, el capitán incorruptible, ahora es parte del peor de los enemigos. Quienes conocen cada uno de sus secretos: todas las debilidades y las fortalezas de la Flota Estelar. Riker le observa en la pantalla, mientras este le devuelve la mirada fría, casi una máquina. El mentor, el amigo, el líder, se ha convertido en Locutus. Pero su primer oficial es un profesional; sabe que si vacila, todo su mundo desaparecerá. No duda y ordena disparar al cubo borg donde se encuentra Picard, ya asimilado. Dejándonos con el corazón en un puño al no saber qué resultado tenía el disparo, en uno, sino el peor, cliffhanger de la saga. Al final de The best of both worlds II (TNG, 4.01), Picard le confesará a la consejera Troi que lo recuerda todo. Al personaje no le dejaron la opción de olvidar cómo fue mutilado y alterado, mientras se apoderaban de sus conocimientos que sus captores utilizaron, junto a él mismo, para matar a sus compañeros en la Batalla de Lobo 359. Picard lo recordará todo, llevando consigo cicatrices invisibles durante el resto de su vida.

4 · «No voy a ganar esta vez, ¿verdad, jefe?»
The wounded (TNG, 4.12) nos muestra que la guerra no solo deja muerte y destrucción; también heridas que se incrustan en nuestro interior, en nuestra psique y nunca nos abandonan. Eso le ocurrió al capitán Benjamin Maxwell. Quien años antes había acudido a una llamada de auxilio del puesto avanzado de Setlik III, atacado por fuerzas de la Unión Cardassiana. La lucha fue encarnizada, y muchos civiles murieron. Incluyendo la familia del propio Maxwell. Aquella masacre fue el inicio de la guerra de la Frontera, un sangriento conflicto que se extendió durante años, finalizado poco antes tras arduas negociaciones diplomáticas. Es en este contexto en el que Maxwell, al mando de USS Phoenix, ha empezado lo que parece una pequeña guerra privada: atacando naves cardassianas y puestos fronterizos, amenazando la frágil paz. Así, nos presentan a un hombre brillante, valiente, pero también torturado y atormentado por la pérdida de su familia. Argumenta que son por naturaleza belicosos y traicioneros, y que estaban preparando una nueva guerra, por lo que no se puede confiar en ellos. Pero sus actos pueden desatar un nuevo conflicto que ninguno de los dos bandos parece realmente querer. Incluso Picard reflexiona sobre el odio que Maxwell debe sentir: «Creo que... cuando uno ha estado enojado por mucho tiempo, se acostumbra. Y se vuelve cómodo, como... como cuero viejo. Y finalmente... se vuelve tan familiar que uno ya no puede recordar haber sentido otra cosa». Posteriormente, un antiguo subordinado, el jefe O’Brien, convence al respetado capitán de que ha ido demasiado lejos. Recordando a aquellos compañeros que de alguna manera nunca se fueron, aunque cayeran en combate. Tiempos peores, pero más claros, cuando uno sabía a qué enemigo combatir. Lo peor de todo es que Maxwell tenía razón. Los cardassianos preparaban algo: cargueros que no pueden ser escaneados, puestos avanzados colocados de manera estratégica. Pero su decisión no fue la correcta.

5 · «Quizás él también me dio algo que yo necesitaba»
Deep Space Nine cuenta con trasfondos muy oscuros. Uno de ellos es la ocupación de Bajor por parte de la Unión Cardassiana, y la lucha clandestina durante décadas que su población soportó para expulsar a sus ocupantes. Así, entre los protagonistas principales se encontraba la mayor Kira, antigua resistente o terrorista desde el punto de vista cardassiano. Su personaje era franco y directo, que al principio de la serie tampoco quiere la ayuda de la Federación. Ya que no confía en sus buenas intenciones. Y a través de ella conocimos algunos episodios de aquella lucha: las represalias, el hambre que soportaron los civiles, la muerte de sus seres queridos. Pero las intrigas cardassianas no han terminado, y en Second skin (DS9, 3.05), Kira será secuestrada y, tras alterar su aspecto físico para parecerse cardassiana, se le indicará que realmente era una agente infiltrada, y su verdadero nombre es Iliana, hija de Tekeny Ghemor, un prominente oficial y simpatizante del movimiento de disidencia. Aunque estuvo a punto de creer que realmente era una agente infiltrada, finalmente su transformación era una treta para desenmascarar a Tekeny como líder de la resistencia contra el gobierno militar cardassiano. Tras la alianza con el Dominion, Tekeny viaja a la estación Deep Space 9 en Ties of blood and water (DS9, 5.19). Gravemente enfermo, quiere pasar sus últimos días con Kira, a la que considera su hija, después de que esta desapareciera sin dejar rastro mucho tiempo atrás. Mientras que la mayor bajorana, endurecida por la ocupación, obligada a tomar las armas cuando era adolescente y ser tan despiadada como sus enemigos, ha cambiado. De aquel profundo odio, ha llegado a comprender a algunos cardassianos, incluso a perdonarles. Como en el caso de Tekeny, una especie de padre, ya que ella perdió el suyo durante la ocupación. Este no sustituirá al suyo, pero le permite estar junto a él, redimiéndose de alguna manera por no haberse quedado con su verdadero padre cuando este murió. Ver a Kira junto a Tekeny Ghemor en su lecho de muerte, sustituyendo a la hija de este, mientras este reemplaza al padre de esta, nos recuerda que el perdón es más fuerte que el odio. Y puede llevar a una liberación mucho más profunda y sanadora que el rencor.

6 · «Creo que puedo vivir con ello»
La Flota Estelar está perdiendo la guerra. Cada vez hay más bajas. Cada vez se pierden más naves. Los planetas son ocupados por un enemigo despiadado y sin escrúpulos. La situación es desesperada. Así, el capitán Benjamin Sisko, impotente para romper esta situación, intenta dar un vuelco al conflicto, elaborando un plan para hacer que el Imperio Romulano se involucre en la contienda a su favor. Para ello se asocia con Garak, el sastre de la estación que en realidad es un antiguo agente de la Orden Obsidiana. Alguien entrenado no solo para matar, sino para engañar y manipular. En este caso quieren hacer creer al senador Vreenak que el Dominion está preparando un ataque contra su territorio. Descubierta que la grabación es falsa, Vreenak les amenaza y regresa a Romulus dispuesto a desenmascarar la conspiración. Pero no llega a su destino, ya que su lanzadera explota poco después de dejar Deep Space 9. Ahora los romulanos no se detendrán en averiguar si el archivo es falso o verdadero, y entran en la guerra junto al Imperio Klingon y a la Federación. Pero, aunque Sisko admite que «…mentí, engañé, soborné a hombres para encubrir los crímenes de otros hombres. Soy cómplice de asesinato», traspasando todos los límites morales para incluir a otra potencia en la guerra contra el Dominion. También sabe que «lo más condenatorio de todo… creo que puedo vivir con ello. Y si tuviera que hacerlo todo de nuevo, lo haría. Garak tenía razón en una cosa: una conciencia culpable es un pequeño precio a pagar por la seguridad del Cuadrante Alfa. Así que aprenderé a vivir con ello. Porque puedo vivir con ello. Puedo vivir con ello...». Con esta confesión, In the Pale Moonlight (DS9, 6.19) se convierte en uno de los momentos más oscuros de la saga. Con Sisko luchando contra su conciencia, mientras nos habla directamente a los espectadores, hasta asumir que, aunque ha roto todos los códigos éticos y morales como oficial de la Flota Estelar, sus actos salvarán la vida y billones de habitantes de la galaxia conservarán la libertad.

7 · «Yo te bendigo»
Otro de los trasfondos de Deep Space Nine es la relación de la fe de los creyentes sobre sus dioses, y viceversa. Así tenemos a los Profetas, alienígenas que son venerados por los bajoranos. Y los Fundadores, que son adorados por vortas y jem’hadars tras alterarlos genéticamente para ello. Y Odo, que renunció a regresar a la Gran Unión, siempre se ha alejado de la figura idolatrada que significa ser un Fundador. Pero en Treachery, faith and the Great River (DS9, 7.06) su convicción se verá cuestionada cuando Weyoun 6 decide desertar. Incluso al recriminarle que le ve como un Dios porque los cambiantes le han manipulado genéticamente, este replica con la mayor de las obviedades: «Por supuesto que sí. Eso es lo que hacen los dioses. Después de todo, ¿por qué ser un Dios si no hay nadie que te adore?». Durante el proceso de su clonación sufrió un problema y ahora no cree que los Fundadores tengan razón en continuar su guerra contra los sólidos. Y en vez de suicidarse al darse cuenta de su malfuncionamiento, decide unirse al cambiante que está en contra de la guerra: Odo. Una lógica aplastante en su retorcida y maquiavélica mente vorta, todo hay que decir. Los conocimientos que tiene no solo podrían acortar la guerra, sino que significarían la victoria de la Federación, por lo que, mientras Odo intenta salvarle (con deliciosos duelos dialécticos entre ambos personajes, sin que el condestable pueda disimular esa incomodidad intrínseca que siente cuando está cerca de cualquier Weyoun), el siguiente clon le intenta matar. Finalmente, y para salvar a Odo, Weyoun 6 termina suicidándose, después de anunciar que la Gran Unión está infectada por una enfermedad que la está matando. Pero antes le pide a Odo, al ser que venera como un Dios, que le bendiga. En ese momento de gran desagrado, nuestro querido condestable se dará cuenta de que tal vez sí tendrá, algún día, que jugar el papel de Dios y dirigente del Dominion. Siendo todo el mérito para la magistral interpretación de Jeffrey Combs, sin la cual el sacrificio de Weyoun 6 no podría entrar en esta lista.

8 · «Estabas muerto en ese momento»
Lo que ocurre después de la muerte es uno de los misterios más insondables del ser humano. Y muchas creencias religiosas se han estructurado alrededor de la respuesta a esa pregunta. Como serie de ciencia-ficción, la resucitación de algunos de los personajes se ha resuelto con explicaciones seudocientíficas. En ST III: The search for Spock, el cuerpo de nuestro oficial científico era rejuvenecido en una especie de clonación acelerada gracias a las condiciones del planeta Génesis. Mientras que sus recuerdos o katra estaban almacenados, por decirlo de alguna manera, en la mente del doctor McCoy. Y como vulcano, ser racional donde los haya, no se planteó nada sobre lo que había ocurrido en ese periodo de tiempo. Años más tarde, para ahondar sobre lo que puede significar regresar a la muerte, el personaje escogido fue Neelix. El cual, tras ser reanimado, después de haber estado médicamente muerto, no tiene recuerdos de haberse encontrado con sus seres queridos en el más allá talaxiano. Lo que le hace tener una crisis existencial sobre su fe. Las cuales han sido su ancla para nuestro cocinero, cuya azarosa vida ha estado marcada por la pérdida de sus familiares en la guerra. Y es que Neelix, al ser un personaje ajeno a los humanos, puede ser identificado con cualquiera de nuestras creencias. ¿Qué pasaría si nuestros credos se hicieran añicos? Este se enfada, se derrumba, incluso le reprocha que le devolvieran la vida. Pero al final, Mortal coil (VOY, 4.12) no pretendía responder lo que nos ocurre tras la muerte. La reacción de Seven de reanimarlo también refleja la necesidad de evitar la pérdida de seres queridos y amigos, impulsándonos a salvarlos para mantenerlos cerca de nosotros. Por eso, creo que la mejor respuesta que podemos dar a la pregunta de ¿qué ocurre tras la muerte?, la dio Keanu Reevers en el The late show with Stephen Cobert en el 2019: “Sé que los que nos aman, nos extrañarán”.

9 · «No hay supervivientes»
La ciencia-ficción nos permite desarrollar fábulas que, en otros contextos, no serían posibles. Esta es una de esas historias. Course: Oblivion (VOY, 5.18) empieza con la boda entre Tom y B’Elenna; nos informan que han desarrollado una nueva tecnología que los llevará a casa más rápido y, obviamente, un problema que afecta a la nave. La cual parece deshacerse, como si fuera arcilla. Esta podría ser la típica anomalía o problema tecnológico que hemos visto antes y que, como en otros episodios, se terminará resolviendo al final. Y mientras investigan el misterio que les rodea, descubren que realmente no son quienes ellos pensaban que eran, no son la tripulación original que fue abducida desde el cuadrante Alpha. Descubren qué son las copias biomiméticas creadas en Demon (VOY, 4.24). En realidad, es otra nave, pero no alternativa, sino otra Voyager, cuyos ocupantes conservan los recuerdos y motivaciones de nuestros protagonistas. Están formados por los hombres, mujeres y alienígenas que conocemos. Son seres que aman, con ganas de vivir y que anhelan lo mismo que los tripulantes originales: regresar a casa. Lo dramático es que quienes están a bordo de esta Voyager no son nuestros héroes. Pero podrían haberlo sido. Sus esperanzas van socavándose poco a poco en un grito agónico para mantener los valores, de sobrevivir, aunque solo fuera a través de sus cuadernos de bitácora. Para desaparecer en el espacio como arcilla desecha, como si nunca hubieran existido. Su vida fue efímera; brillaron más intensamente, pero fueron olvidados; en realidad, nadie supo ni que existían. Y este drama es lo que les hace grandes, y dignos de no ser olvidados.

10 · 
«Si lo utilizara como defensa […] aprobaría sus prejuicios»
Star Trek tiene grandes monólogos éticos. Desde Kirk sobre lo absurdo de la guerra en A taste of Armageddon (ST, 1.23), Picard sobre los derechos de personas sensibles en The measure of a man (TNG, 2.9), o sobre la caza de brujas en The Drumhead (TNG, 4.21). Sisko admitiendo las dificultades de la vida en la frontera en The Maquis II (DS9, 2.21). Janeway ante la vida o muerte en Tuvix (VOY, 2.24), o el discurso final de Archer en Terra Prime (ENT, 4.21) sobre la exploración espacial. Cualquiera de estos momentos podría estar en esta lista. Pero he escogido otro, que habla de respetar a quien es diferente y de defender a los que no son como nosotros. Star Trek es una utopía sobre el futuro de la humanidad, donde ya no hay diferencias entre nosotros de raza, nacionalidad u origen. En Stigma (ENT, 2.14), el doctor Phox intenta encontrar una cura del síndrome de Pa’nar para T’Pol, una degradación de vías sinápticas. La cual solo puede afectar a aquellos que han realizado una fusión mental de manera inadecuada. El problema es que este es un intercambio de pensamientos telepáticos rechazado por la sociedad vulcana del siglo XXII, y que solo una minoría practica a escondidas. La historia es una clara alegoría del virus del VIH y del rechazo que hubo hacia los afectados por esta enfermedad, y en particular a los homosexuales, realizada dentro de una iniciativa de Viacom para la concienciación del VIH/SIDA. Por lo que, cuando los médicos vulcanos descubren que sufre esta enfermedad, no dudan en apartarla de su cargo. No tanto por sufrirla, sino por la manera en que se contagia: las uniones mentales. La cuestión es que esta fue realizada contra su voluntad en Fusion (ENT, 1.17), donde literalmente fue violada. Por lo que, si explica cómo realizó la fusión, sus superiores podían ser benévolos con ella. Pero T’Pol se niega a explicar las circunstancias, ya que «si lo utilizara como defensa para que no me sacaran de la Enterprise, aprobaría sus prejuicios. Y de paso condenaría a cada uno de los miembros de la minoría», reconoce la oficial científica. Con su posición no rechaza a aquellos que practican las fusiones mentales, a pesar de que ella fue forzada a participar en una. Por lo que su discurso es también válido en defensa de aquellos que en algún momento nos hemos sentido diferentes a la mayoría. Y todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos sentido diferentes. Es más, para muchos, Star Trek, sus aventuras, su universo, ha sido un refugio donde las diferencias de cada uno no eran ningún impedimento para formar parte de una familia o una tripulación. En realidad, forman parte del ADN de la aventura que se inició hace sesenta años.

11 · «¿Vienes a matarme?»
Los viajes en el tiempo son posiblemente el argumento más interesante para plantearnos dilemas morales. Como la posibilidad de intervenir en acontecimientos pasados. ¿Pero qué consecuencias tendrían si lo hiciéramos? Esta es la pregunta que se plantea en este episodio. Que recupera a Khan Noonien Singh, el villano que se nos había presentado en Space seed (ST, 1.24), un humano alterado genéticamente que había estado en animación suspendida desde que huyó de la Tierra al final del siglo XX. Y quien había sido un antiguo tirano que había cometido incontables crímenes durante las sangrientas Guerras Eugénicas. Volvería en ST II: The wrath of Khan, y en el reboot ST: Into darkness. Pero la estela de los aumentados volvería en la trilogía de los aumentados en Enterprise, y en la segunda temporada de Picard con la presencia del padre de estos, Adam Soong. La última relación de este personaje en la saga es la teniente La’An Noonien-Singh, oficial de la USS Enterprise bajo el mando de Pike, que es una descendiente del mismísimo Khan. Pero no está orgullosa del pasado familiar; rechaza las atrocidades cometidas e incluso la acosaban cuando era niña, llamándola “monstruo”, debido al origen de sus antepasados. Por eso, cuando es enviada al pasado, precisamente a salvar la vida de Khan cuando aún es un niño en Tomorrow and tomorrow and tomorrow (SNW, 2.03), no hay nadie mejor que ella para hacerlo. Ya que ella conoce muy bien lo que sucedería si aquel déspota y asesino no existiera. Solo una buena comprensión de la historia, y de lo que significa dejarlo con vida, puede hacer tomar esa decisión. Porque aun los peores sucesos pueden desembocar en cosas buenas. Las Guerras Eugénicas (retrasadas al principio del siglo XXI y fusionadas con la 3ª Guerra Mundial) llevaron a que Zefran Cochrane desarrollara el motor de curvatura y realizara el primer contacto con los vulcanos en el 2163, que conduciría, con el tiempo, a crear la Federación. Sin Khan, no se podría garantizar que la velocidad de curvatura se hubiera desarrollado en aquel momento; incluso la humanidad podría no haberse unido en reconstruir la Tierra tras la devastación del conflicto. Por lo tanto, el mundo del que procede La’An no llegaría a existir nunca. Es una disyuntiva similar a la de Kirk en The City on the Edge of Forever (ST, 1.28). Allí han de sacrificar la vida de una buena mujer como Keeler, pero cuyas ideas provocarán un cambio de la historia de la humanidad a peor. Ahora, para que la Tierra logre convertirse en el lugar pacífico que conoce La’An, Khan ha de convertirse en el tirano que todos recuerdan y participar en las Guerras Eugénicas.
 
 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 15 de septiembre de 2026

Mi ranking de las naves protagonistas de Star Trek

Las naves en Star Trek han sido, y son, un protagonista más de las series y películas en que aparecen, tanto como sus heroicas tripulaciones. Para celebrar el sesenta aniversario de esta franquicia, este es mi ranking de las naves estelares que han explorado el espacio: la última frontera. Su misión continúa: explorar mundos nuevos y desconocidos, buscar nuevas formas de vida y civilizaciones, ¡llegar audazmente a donde nadie ha llegado jamás! ¿Cuál es vuestra nave favorita?
 
1 · USS Defiant NX-74205 / NCC-75633
Clase Defiant
Capitán Benjamin L. Sisko
Siempre me gustó su diseño compacto y agresivo, tan alejado de la elegancia de resto de las naves estelares. Pero su estética iba acorde con la narrativa de Deep Space Nine, que acababa de encontrar al Dominion, un poderoso enemigo en el cuadrante Gamma, y que sería una amenaza para todas las potencias conocidas en los cuadrantes Alfa y Beta. También es la que, por su misión, más se aleja de la exploración. Fue ideada con el único propósito de defenderse del Colectivo Borg, posiblemente la amenaza más peligrosa a la que se han enfrentado nuestros héroes. Por lo que, básicamente, y un potente reactor y sistemas de armamento. Lista para defender la Federación de sus enemigos.

2 · USS Voyager NCC-74656
Clase Intrepid
Capitana Kathryn M. Janeway
Esta nave, que iba a afrontar una auténtica odisea atravesando el cuadrante Delta, es más pequeña de lo que nos tenían acostumbrados. Su diseño era más estilizado, y las barquillas eran más pequeñas, pero su tecnología era la más avanzada. Pero su tamaño no impidió que sobreviviera a tan peligroso viaje, enfrentándose a kazons, vidiianos, hirogen, malons, al Imperio Krenim, al Colectivo Borg o a la especie 8472, explorando cada anomalía y fenómeno que exploraban, sin que Janeway se despeinara, casi ninguna vez.

3 · USS Enterprise NCC-1701 / NCC-1701-A
Clase Constitution II
Capitán James T. Kirk
Cuando se decidió que Star Trek saltara a la gran pantalla, gracias al éxito de Star Wars, era necesario un lavado de cara a su mítica nave. Su diseño se basaba en los cambios que Matt Jefferies había hecho para la serie de televisión cancelada, conocido como Phase II. Aun así, mantiene el aspecto general de la nave vista en la pequeña pantalla, aunque con notables cambios y añadiendo detalles. Que incluían más ventanas, un plato deflector iluminado, el cambio de las barquillas de curvatura con soportes inclinados, un módulo del puente, lanzadores de torpedos en el cuello, una cúpula de sensores debajo del plato y un tono de color más claro. La cual nos acompañaría por las andanzas de la tripulación clásica durante seis películas, que, por alguna extraña magia, parecen muchas más.

4 · USS Enterprise NCC-1701-D
Clase Galaxy
Capitán Jean-Luc Picard, William T. Riker & Edward Jellico
Con el mismo concepto que la Enterprise clásica, pero más grande, más potente, más avanza tecnológicamente y más lujosa. Con líneas redondeadas, con más detalles en el casco, para afrontar nuevos retos y amenazas un siglo después de las aventuras del capitán Kirk y su tripulación. A bordo de esta majestuosa nave empezamos a explorar el siglo XXIV, más estructurado que el de su contemporánea del siglo anterior. Se enfrentó a los romulanos, se midió con los klingons, se encontró al Colectivo Borg, vigiló a los cardassianos, tuvo un final poco glamuroso, pero, cual ave fénix, resucitó para volver a defender a la Federación contra su peor enemigo en la tercera temporada de Picard. Viajamos a otras líneas temporales, repetimos un día una y otra vez, se desplazó hasta el fin del universo y sus holocubiertas nos descubrieron que la imaginación no tiene límite, aunque sí adiciones.

5 · USS Enterprise NCC-1701
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike & James T. Kirk
Diseñada por Matt Jefferies, marcaría el aspecto de las futuras naves estelares: una sección de plato, una sección de ingeniería y dos barquillas de curvatura sobresaliendo de esa. La idea de Jefferies era crear un diseño plausible y elegante, que nos hizo soñar con mundos lejanos, extrañas formas de vida, pero también se enfrentó contra el racismo y nos mostró un futuro mejor por el que valía la pena, soñar y luchar por llegar a él. Aún recuerdo cuando la emitían de pequeño en el Canal 33: los martes a las 20:00 horas. No faltaba ni un solo día frente al televisor para ver sus aventuras, junto a Kirk, Spock, McCoy y el resto de su intrépida tripulación.

6 · Enterprise NX-01
Clase NX
Capitán Jonathan Archer
La primera nave de exploración de espacio profundo de la Tierra, diseñada para alcanzar el factor 5 de curvatura e iniciar los viajes para conocer nuevas civilizaciones y formas de vida. Reafirmando la intención de los humanos de llegar hasta donde nadie había llegado antes. Tiene un diseño sencillo, un casco en forma de plato y dos barquillas de curvatura que se elevan por encima. Su interior es cavernoso, con pasillos que recuerdan a los de los submarinos, haciendo un esfuerzo para mostrarnos una nave más primitiva y arcaica. Mientras que su aspecto parecía ser el inicio de lo que nos había mostrado la serie mucho tiempo antes. Fue una lástima su abrupto final, justo cuando se encontraba en su mejor momento.

7 · USS Protostar NX-76884
Clase Protostar
Capitán Chakotay & (en funciones) Dal R’El
El segundo prototipo de la lista, esta vez dotado de un poderoso motor, capaz de impulsar la nave a velocidades tan altas que es capaz de atravesar sectores enteros en pocos minutos. Por eso su diseño es aerodinámico, casi una punta de flecha con dos grandes barquillas de curvatura. El primer puente equipado con grandes ventanales que me gusta, seguramente porque está integrado en el casco y no parece un pegote en el frontal del módulo de mando.

8 · USS Cerritos NCC-75567
Clase California
Capitán Carol Freeman
Aunque Lower Decks es una sátira que no se toma en serio el propio universo donde se mueve, sí sigue todas sus normas, incluido el diseño de sus naves y la estética de la serie. Así, su diseño está inspirado en una mezcla de la veterana clase Miranda y el estilo de la clase Galaxy. Es una nave de grandes dimensiones, construida como apoyo utilitario; en el caso de la USS Cerritos, especializada en operaciones de ingeniería (por eso tiene partes del casco pintadas de amarillo), más concretamente en segundos contactos. Tal vez parezca algo desgarbada, pero no fue diseñada para enfrentarse a poderosos enemigos o ir por zonas inexploradas, sino para ir, otra vez, allí donde ya han ido otros antes.

9 · USS Enterprise NCC-1701-E
Clase Sovereign
Capitán Jean-Luc Picard
Para las películas de The Next Generation, y tras la destrucción de la mítica USS Enterprise-D en ST: Generations, se optó por un diseño más aerodinámico, incluso agresivo. Acorde a los tiempos que la Federación estaba atravesando con las amenazas del Colectivo Borg y el Dominion. Aun así, tal vez su aspecto, más alejado de las líneas redondeadas de otras naves como la Constitution o la Galaxy, o que solo lo hemos podido ver en tres películas, no ha terminado de arraigar en puestos más altos de esta lista.

10 · USS Enterprise NCC-1701 (SNW)
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike
Nuevo rediseño de la mítica USS Enterprise, y con este ya son tres. Más fiel a la estética de la serie original diseñada por Matt Jefferies que su antecesora del abramsverso. Entiendo que ante una nueva serie (en este caso procedente de su aparición en Discovery) se tenga que crear un diseño con más detalles para mostrarlo en pantalla. Pero teniendo en cuenta que estás haciendo una precuela de la clásica, dentro del mismo universo, y utilizando los mismos personajes y a bordo de la misma nave. No veo que sea necesario un cambio tan grande entre el aspecto de las naves. Incluyendo el aumento de las dimensiones, superando los 400 metros, cuando la original no llegaba a los 300 metros de longitud. Creo que Strange New Worlds debería haber desarrollado una nueva tripulación, para evitar estar lastrados por personajes tan conocidos. Y lo mismo ocurre con la Enterprise y su diseño. Que incorpora ese ventanal frontal en el puente tan poco sensato.

11 · USS Athena NCC-392023
Clase Academy
Capitana Nahla Ake
El concepto de que la Academia fuera una nave, capaz de trasladarse de un lugar a otro, me parece interesante. Además, esta tenía que ser muy diferente a los diseños anteriores, ya que la serie se desarrolla en el siglo XXXII. Las estructuras separadas en forma de alas que se extienden hacia la popa me parecen interesantes, incluso el anillo que rodea el cuerpo principal. Pero este, visto desde la proa, me recuerda demasiado al USS Vengeance, que seguramente será la nave que menos me gusta de la Flota Estelar, en cualquier universo. Incluso tiene un tono oscuro muy similar a esta nave. Lo que es una lástima, ya que su concepto tiene mucho potencial.

12 · USS Enterprise NCC-1701
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike & James T. Kirk
La reimaginación y reinicio de la saga necesitaba mostrar una nueva Enterprise, que luciera majestuosa y poderosa en el retorno de la saga a la gran pantalla. El resultado es una nave con el mismo concepto que el de Matt Jefferies, pero con un aspecto más aerodinámico y unas barquillas de curvatura que siempre me han recordado a los faros de algunos Cadillacs de los años sesenta. Pero de los cuatro diseños de la Enterprise es el que menos me gusta, posiblemente porque es el que más se aleja del aspecto original. Por otro lado, nunca me terminó de convencer el aumento de las proporciones, que la hicieron demasiado grande. Tampoco me gusta el concepto de un ventanal en el puente en vez de una pantalla principal. Idea que, por desgracia, se volvería a utilizar en otras naves.

13 · USS Titan NCC-80102-A / USS Enterprise NCC-1701-G
Clase Constitution III
Capitán Liam Shaw & Seven of Nine
Su aspecto exterior es muy similar a la Enterprise de ST: The motion picture, incluyendo detalles como los emisores phaser o los sensores de la parte inferior del plato. Incluso sus barquillas, ya vistas en la USS Stargazer en la temporada anterior, también siguen una forma similar a las barquillas del siglo XXIII. Dándole, todo esto, un diseño retro, en un claro homenaje al diseño de la Enterprise de las películas, pero que me parece fuera de lugar. Sobre todo, porque siempre se ha intentado dar un aspecto único y original a todas las naves protagonistas de las series de Star Trek.

14 · USS Discovery NCC-1031 / NCC-1031-A
Clase Crossfield
Capitán Gabriel Lorca, Christopher Pike, Saru & Michael Burnham
Su diseño se remonta a los bocetos de Ralph McQuarrie para la propuesta de la película ST: Planet of the Titans, abandonada a favor de la serie, también no realizada Star Trek: Phase II. Cuenta con una sección de ingeniería triangular, unas barquillas de curvatura muy alargadas y un plato formado con tres secciones concéntricas separadas por huecos. Y este aspecto no me convence, lo encuentro desgarbado, menos armonioso que las formas más redondeadas de otras naves estelares. Y aunque los huecos del plato quedan justificados por la propulsión de esporas, esta característica (los huecos) nunca me ha convencido.

 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 1 de septiembre de 2026

Personajes LGBTIQ+ en Star Trek (1)

1966-1969
Star Trek, como serie de ciencia ficción, nos quiere enseñar un futuro o cómo debería ser el futuro. Incluso podría ser una lección para aprender (de lo que deberíamos ser) y formar nuestro mañana. Pero también es un reflejo del momento en que fue rodada la serie, y sus historias son metáforas de aquel hoy, con sus prejuicios y sus luchas sociales. Así, cuando se estrenó en 1966, ahora hace 60 años, más allá de la aventura de la semana, su universo nos mostraba una utopía, un objetivo al que alcanzar. Enseñándonos una Tierra donde ya no había guerra y la exploración espacial, con la búsqueda de conocimientos y nuevas formas de vida, era la motivación de una humanidad que había dejado atrás sus diferencias. Por lo que la tripulación estaba formada por individuos de diverso origen, que incluía, en el primer capítulo piloto rechazado, The cage (ST, 0.01), a una mujer como primer oficial. Este personaje fue rechazado, pero en la serie definitiva, el jefe de seguridad estaba encarnado por un asiático, incorporándose posteriormente un ruso. Recordemos que estábamos en plena Guerra Fría; la Unión Soviética era el enemigo ideológico y económico de los Estados Unidos. También había un alienígena, en el caso de Spock, medio vulcano, que era el segundo al mando y coprotagonista de la serie. Demostrando que no solo había igualdad entre nosotros, sino que esta se extendía a los habitantes de otros planetas. Y obviamente estaba Uhura, una mujer negra, como responsable de las comunicaciones. Que, aunque podría parecer que era una mera telefonista, su presencia, como miembro de la cadena de mando, manifestaba la diversa ascendencia de la dotación. Llevando a que Martin Luther King Jr. le pidiera a Nichelle Nichols que no dejara la serie: “Eres el reflejo de hacia dónde nos dirigimos, eres cómo seremos dentro de 300 años, y eso significa que ahí es donde estamos y que todo ocurre ahora mismo. Sigue haciendo lo que estás haciendo, eres nuestra inspiración”. Incluso en el episodio Plato’s stepchildren (ST, 3.12) se produjo el primer beso interracial de la televisión entre una mujer negra: Uhura y un hombre blanco: Kirk. Y solo un año después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos declarara inconstitucionales las leyes que prohibían los matrimonios entre personas negras y blancas, así como con nativos americanos, filipinos, asiáticos y en algunos estados con «todas las personas no blancas».
¿Pero qué hay de las relaciones afectivas y sexuales? Aquí no hay duda, todas estaban domadas por una visión heteronormativa. Incluso, aunque había gran cantidad de personajes encarnados por mujeres en todos los departamentos de la nave, se plasmaba una visión bastante machista. Desde los uniformes ceñidos y con minifalda en el elenco femenino, a representarlas emocionalmente frágiles, fácilmente influenciables o motivadas por pasiones irracionales, como la doctora Janice Lester en Turnabout intruder (ST, 3.24). Incluso en Who mourns for Adonais? (ST, 2.04), el doctor McCoy se queja de que las oficiales se casan y dejan el servicio en la Flota Estelar. Mostrando la mentalidad de que la mujer, una vez casada, se centraba en la vida doméstica, dejando a un lado su carrera profesional. Mientras que la actriz del capítulo, siempre hermosa y con vestidos sugerentes, se enamoraba del héroe, normalmente el capitán Kirk. E incluso cuando aparece la comandante romulana en The Enterprise incident (ST, 3.04), esta termina siendo manipulada por un hombre. Mientras que estos intereses amorosos eran filmados con finas capas de plástico o filtros de difusión, una técnica llamada “la chica gaussiana” por el desenfoque que sufrían. Al contrario que los protagonistas masculinos, que aparecían con enfoque nítido y luz brillante. Como decía al principio, la serie quería plasmar un mundo sin prejuicios, donde la humanidad había superado el sexismo social, e hizo algunos episodios notables, pero la producción reflejaba los estereotipos de la época en que fue creada. ¿Y qué hay de la homosexualidad? Según el actor George Takei, le preguntó a Gene Roddenberry sobre la falta de gays y lesbianas en la serie. “Él dijo: «Estoy caminando por la cuerda floja. Estoy abordando temas de la época. Estoy abordando el movimiento por los derechos civiles, la guerra de Vietnam, la Guerra Fría, y necesito poder transmitir ese mensaje sin que nos retiren de la parrilla». Añadió: «Si abordara ese tema, no podría abordar ningún otro, porque nos retirarían de la parrilla»”, recordaría el actor años más tarde. Lo cual es comprensible; no olvidemos que estábamos al final de los años sesenta. Década en la que la policía hacía redadas de acoso en los bares (hasta 1967 estaba prohibida la venta de alcohol a homosexuales en Nueva York), donde se reunían transexuales, drag queens, jóvenes afeminados o prostitutos masculinos y eran arrestados por comportamiento indecente. Como el que en la madrugada del 28 de junio de 1969 desembocara en los disturbios de Stonewall en el Greenwich Village de Nueva York. Tan solo 25 días después de la emisión de Turnabout intruder (ST, 3.24), que sería el último capítulo de la serie clásica.

1987-2005
Con el estreno de Encounter at Farpoint (TNG, 1.01/02) empezaba una nueva etapa dentro de la franquicia con la emisión de su segundo spin-off, de nuevo con actores reales. Pero esta vez con una nave más avanzada, diferentes tripulantes y nuevas aventuras para seguir explorando el universo creado 21 años antes. A pesar de unos principios algo convulsos, el resultado fue un rotundo éxito, como demuestra la creación de un tercer spin-off en 1993 con Deep Space Nine, un cuarto en 1995 con Voyager y la cuarta serie consecutiva de la franquicia con Enterprise entre 2001 y 2005. Con la que también concluirían 18 años de emisión ininterrumpida de Star Trek en televisión. Y aunque volvieron las minifaldas, esta vez también en los uniformes masculinos, por desgracia desaparecerían tras unas pocas apariciones. Estaba claro que la nueva serie ya no era aquel programa transgresor que se atrevía a mostrarnos un futuro utópico, tocando temas controvertidos como el racismo o la igualdad. Ahora era un producto consolidado, famoso y orientado al público familiar. Eso será parte del motivo por el que no aparecieran personajes LGBT y apenas se tocara el tema durante esta etapa de la franquicia.
Poniéndonos en contexto, los disturbios de Stonewall fueron el inicio del movimiento de liberación LGBTIQ+. Siendo descritos por el profesor emérito de historia y estudios de género de la Universidad de Illinois en Chicago, John D’Emilio, como: “la caída de una hormiga oída en todo el mundo”. En lo que creo que es una frase preciosa. Un año más tarde fueron conmemorados por las primeras marchas del Orgullo en San Francisco y Nueva York, acudiendo a esta última entre cinco y diez mil personas. En 1973, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría retiró la homosexualidad de su manual de diagnósticos de trastornos mentales. Hoy, aquella protesta espontánea se recuerda en cientos de ciudades del mundo y congrega a millones de personas. Pero la década de los ochenta y noventa está marcada por la aparición del VIH/SIDA. Que tuvo su momento de mayor número de muertes en 1995, hasta la llegada de los medicamentos antirretrovirales en 1996, reduciendo drásticamente las muertes por esta odiosa enfermedad. La cual no solo había llevado el sufrimiento y la muerte a decenas de miles de personas, sino que había generado un estigma social contra los gays. Desviando la lucha de los derechos civiles del colectivo, para centrarse en los sanitarios de lo que llegó a llamarse el “cáncer gay”.
Regresando a The Next Generation, el guionista David Gerrold, que había escrito The trouble with tribbles (ST, 2.13), entre otros episodios de la clásica, se incorporó al nuevo proyecto. Completando la Biblia de los Escritores, y siendo el editor de historias. Por lo que presentó un guion titulado “Blood and fire”. En el 2011, Gerrold recordaría que su intención era hacer una alegoría, no al SIDA, sino al miedo, a través de la donación de sangre, que había descendido a causa de la enfermedad. Por lo que “[…] uno de los puntos clave de la trama consistía en que la tripulación donara sangre para salvar las vidas del equipo de salida. […] Había dos personajes que no eran muy importantes para la historia, pero eran el tipo de personajes secundarios que hacen falta. En un momento dado, Riker le dice a uno de ellos: «¿Cuánto tiempo lleváis juntos los dos?». Y el tipo responde: «Desde la Academia». Eso es todo. Es todo lo que necesitas saber sobre su relación. Si fueras un niño, pensarías que solo son buenos amigos. Si fueras un adulto, lo entenderías. Pero entregué el guion y ahí fue cuando la mierda se estrelló contra las aspas giratorias del ventilador eléctrico. Hubo una avalancha de notas, a favor y en contra. Una nota decía: «Vamos a emitir a las cuatro de la tarde en algunos sitios y vamos a recibir cartas airadas de las madres». Mi respuesta fue: «Si conseguimos que la gente escriba cartas, eso demuestra que se sienten involucrados con la serie, y eso es exactamente lo que queremos. Queremos que se impliquen, y un poco de polémica nos vendrá de perlas». Y añadí: «Gene [Roddenberry] hizo una promesa a los fans. Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo?». Pero el episodio acabó archivándose de todos modos y fue entonces cuando supe que no me iban a permitir escribir las mejores historias que deberíamos estar escribiendo. La serie original se basaba en arriesgarse. Si no íbamos a arriesgarnos, no estábamos haciendo Star Trek. Así que dejé que mi contrato expirara y me fui a hacer [...] otras cosas”.
En 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó oficialmente la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Y sería un año después, donde Gene Roddenberry comentó en una entrevista con The Humanist: “Mi actitud hacia la homosexualidad ha cambiado. Llegué a la conclusión de que estaba equivocado. Nunca fui de los que acosaban a los «maricones», como solíamos llamarlos en la calle. A veces decía algún comentario homófobo sin pensarlo dos veces, porque en aquella época se consideraba gracioso. En realidad, nunca creí de verdad en esos comentarios, pero daba la impresión de ser poco reflexivo en estos temas. A lo largo de muchos años, he cambiado mi actitud hacia los hombres y las mujeres gays”. Incluso, según The Advocate, el creador de la serie prometió que en la quinta temporada de TNG aparecerían personajes homosexuales. En ese año, Leonard Nimoy, en una carta a Los Angeles Times, indicó que “Resulta totalmente adecuado que los gays y las lesbianas aparezcan de forma discreta a bordo de la Enterprise, sin ser objeto ni de lástima ni de atención melodramática”. Pero Roddenberry había dejado el timón de la serie en 1989, debido a su delicado estado de salud, por lo que desde finales de la segunda temporada el responsable de la producción era Rick Berman, y en última instancia de lo que se aparecía en pantalla. Tal vez, a lo que se refería Roddenberry con el personaje LGBT era la idea primigenia de The outcast (TNG, 5.17), emitido en 1992. Donde el comandante Riker iniciaba una relación con Soren, miembro de una especie andrógina, que era perseguida por decantarse por un género concreto: el femenino. Y aunque el episodio tocaba situaciones de identidad de género, no terminó de arriesgarse. Ya que Soren era interpretada por una actriz, de manera que, a nivel visual, Riker se besaba con una mujer, evitando cualquier equívoco. Siempre he pensado que, si Soren hubiera sido un hombre con barba, el episodio sí hubiera sido más transgresor. Preguntado al respecto, Berman admitió: “Que Riker se besara apasionadamente con un actor masculino podría haber resultado un poco difícil de aceptar para los espectadores”. Pensaba que “habíamos hecho una declaración muy positiva sobre los prejuicios sexuales al más puro estilo de Star Trek, pero aun así recibimos cartas de quienes opinaban que solo era nuestra forma de ‘lavarnos las manos’ respecto a la situación de los homosexuales”. Mientras que Jonathan Frakes reconoció que “No creo que tuvieran el valor suficiente para llevarlo hasta donde debían. Soren debería haber sido más claramente masculino. [...] pero no estoy seguro de que fuera tan bueno como podría haber sido, si es que intentaban hacer lo que ellos llaman un «episodio gay»”.
Sería en Through the looking glass (DS9, 3.19) donde aparecía el primer personaje bisexual de la saga: la intendente Kira Neris. El alter ego de la mayor Kira en el universo espejo. Este, introducido en Mirror, mirror (ST, 2.10), presentaba los mismos personajes, pero intercambiados con sus características tanto morales, como altruismo o bondad, en egoísmo y crueldad. Así como en sus rasgos de personalidad, de manera que, si en el universo primario tenía autocontrol, su contrapartida era impulsiva. Por lo que esta, en contraposición a la mayor Kira, era una mujer hedonista, que se rodeaba en sus aposentos de esclavos humanos, tanto hombres como mujeres. Aunque no se confirmaría hasta The Emperor’s new cloak (DS9, 7.12) al indicarse explícitamente su pasada relación con Ezri Tigan. El personaje había sido presentado en Crossover (DS9, 2.23), donde la intendente Kira ya había mostrado una cierta inclinación hacia su homónima del universo primario, pero más de una manera narcisista que bisexual. El universo espejo, por su naturaleza más salvaje e incivilizada, permitía presentar otros aspectos de la sexualidad con mayor libertad. Lo que entraña cierta polémica, al presentar la bisexualidad u homosexualidad como un factor relacionado con los villanos. Nana Visitor declaró sobre su personaje: “No tenía nada que ver con la sexualidad. Nunca me gustó que la gente la tomara por bisexual solo porque es un personaje malvado. Hay tan pocos personajes gais en la tele que, la verdad, no necesitamos uno malvado”. Mientras que el autor de novelas de Star Trek, Keith R.A. DeCandido, analizó este asunto: “Refuerza demasiado el estereotipo [...] que ‘los gais y bisexuales son malos’. No habría estado tan mal si hubieran dejado claro que nuestra Kira era, al menos potencialmente, bisexual, pero en lugar de eso presentaron a la «buena» Kira como estrictamente heterosexual, mientras que la «mala» Kira se acostaba con todo lo que se movía, y eso tiene algunas implicaciones desagradables”.
En 1995, otro momento importante se vería en Rejoined (DS9, 4.06), cuando los personajes femeninos de Jadzia Dax y Lenara Kahn se besaban. Marcando el primer beso entre dos personas del mismo sexo visto en la franquicia. La historia nos mostraba el reencuentro de dos simbiontes trill, que en el pasado habían sido marido y mujer, y que ahora se volvían a ver con sus nuevas anfitrionas, que eran dos mujeres. El amor volvía a surgir entre ellos; sin importar el género, que ahora eran como unidos. Pero retomar las relaciones de anteriores uniones es algo prohibido en la sociedad trill para los simbiontes. Ya que eso significaría repetir un ciclo pasado, impidiendo acumular nuevas experiencias y enriqueciendo su vida. Aun así, Dax no duda en proponer a Khan retomar su antigua relación, aunque eso signifique el destierro y la muerte de ambos simbiontes. Teniendo en cuenta que los simbiontes son capaces de vivir muchas vidas en huéspedes del sexo masculino y femenino, siendo padres y madres, por lo que el género de su huésped no debería ser ningún impedimento para su orientación afectiva. Realmente, Rejoined (DS9, 4.06) es una gran historia de amor entre dos seres cuyo matrimonio se truncó muchos años antes. Pero, aunque se habla de ostracismo por continuar su amor, no es una historia de dos mujeres enamoradas.
Además de la nula inclusión de personajes LGBT, a lo largo de las cuatro series tampoco se tocaron temáticas que pudieran ser sensibles para estos. La única excepción es el magnífico Stigma (ENT, 2.14), que desarrollaba el rechazo de los vulcanos a los que sufrían la enfermedad de Pa’nar, que solo podía ser contraída tras una unión mental. Práctica telepática repudiada por la sociedad vulcana del siglo XXII. La historia no solo era una clara alegoría sobre el VIH, y por extensión sobre la orientación sexual, sino que fue producida dentro de una campaña de Viacom de 2003 para la concienciación de VIH/SIDA. Teniendo en el alegato de T’Pol uno de los mejores momentos, no solo de Enterprise, sino de toda la saga.
No estrictamente sexuales, sí se señaló algún tipo de relación más abierta que la monogamia heterosexual en la serie. Así, en Field of fire (DS9, 7.13), algunos matrimonios bolianos eran poliamorosos, con tres o más personas casadas a la vez. Denominándose a sus miembros co-esposo y co-esposa. Y en Dear doctor (ENT, 1.13), se indica que los denobulanos tenían tres esposas y cada esposa tres maridos. Aunque se daba a entender que eran uniones heterosexuales múltiples, dejando claro únicamente la libertad que tenían los miembros de esta especie con las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Por otro lado, Andrew Robinson ha indicado que interpretó a Garak como bisexual o pansexual, de manera que podía enamorarse independientemente de su género. Algo que se puede intuir con la relación de amistad que tiene con el doctor Bashir, sin que fuera desarrollado en ningún guion de la serie. Robinson comentó que no se había desarrollado por varias razones: “Una de ellas es que los estadounidenses se ponen realmente muy nerviosos ante la ambigüedad sexual. Además, se trata de una serie familiar, tienen que mantenerla «dentro de los límites», así que decidí dar marcha atrás [...] En general, los guionistas apoyaron al personaje de maravilla, pero en ese aspecto simplemente tomaron la decisión de no querer ir por ahí, y si ellos no quieren ir por ahí, yo tampoco puedo, porque el guion no lo respalda”. Mientras que Alexander Sidding indicó que el primer encuentro entre ambos personajes en Past prologue (DS9, 1.03) tenía una gran carga homoerótica. Aunque la idea sí se exploraría más adelante.
En 2002, Kate Mulgrew, que interpretaba a la capitana Janeway en Voyager, y cuyo personaje, como mujer al mando, había sido uno de los hitos de la saga para 1995, dijo: “No, Star Trek es, curiosamente, muy estricta en este sentido. Rick Berman, que es un hombre muy sagaz, se ha mostrado muy firme en ciertas cuestiones. Le he planteado muchas, muchas veces a lo largo de los años la posibilidad de incluir un personaje gay en la serie, uno al que pudiéramos querer de verdad, no solo un actor invitado. Ya sabes, hemos tenido personajes negros, asiáticos, incluso uno con discapacidad… así que pensé que esto empezaba a parecer un poco absurdo. Y él me dijo: «A su debido tiempo». Así que sospecho que en Enterprise harán algo en este sentido. Yo no pude conseguirlo en la mía. Y lo siento mucho”. Estaba equivocada.
Mientras que Ira Steven Behr, showrunner de Deep Space Nine, en su documental What we left behinh de 2019, lamentó la escasa representación de relaciones del mismo sexo en la serie. Por otro lado, en 2008, Ronald D. Moore, que fue un importante guionista en The Next Generation y Deep Space Nine, admitió que “En Star Trek solíamos tener un montón de respuestas típicas para justificar por qué no lo hacíamos. La verdad es que no era realmente una prioridad para ninguno de los miembros del equipo, así que no era algo que ocupara un lugar destacado en la agenda de nadie. Y luego creo que hay una cierta inercia: no estás acostumbrado a incluir a esos personajes en este tipo de series y, simplemente, no lo haces. Alguien tiene que decidir qué es importante antes de hacerlo”. Creo que la clave está en esa última frase de Moore: “Alguien tiene que decidir qué es importante antes de hacerlo”. En la dirección de Star Trek durante esta etapa, Rick Berman no estaba dispuesto a mostrar personajes LGBT. Al fin y al cabo, bajo su dirección fue criticado frecuentemente por su misoginia sistemática. Cosificando las protagonistas, como el vestuario ajustado de Seven of Nine o T’Pol, diseñados para aumentar los índices de audiencia (se entiende que masculina), enfatizando sus atributos físicos. Herencia de The Next Generation, donde los uniformes de los actores eran más prácticos que los de los personajes femeninos, como el que llevaba Troi durante casi todas las temporadas. Terry Farrell reveló en el libro The Fifty Year Mission que Berman “comentaba que mi talla de sujetador no era voluptuosa. Decía: «Bueno, es que eres plana. Mira a Christine. Tiene unos pechos perfectos» [...] Tuve que hacerme pruebas de vestuario para que Dax tuviera pechos más grandes. Y luego tuve que ir a la oficina de Berman”. Para la séptima temporada intentó renegociar su contrato, para tener un papel más secundario; sin embargo, no lo consiguió, lo que precipitó su salida de la serie. Demostrando que, si trataba así a las actrices y la forma en que aparecían en pantalla, no es de extrañar que no se mostraran personajes gays, lesbianas, bisexuales o transexuales en esta segunda etapa de Star Trek. Que terminó el 13 de mayo de 2005 con la emisión de These are the voyagers… (ENT, 4.22). En España, el 3 de julio de 2005, menos de dos meses después, se legalizaba el matrimonio igualitario que permitía a las parejas del mismo sexo casarnos.


 
Ll. C. H.
 
 
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