viernes, 17 de noviembre de 2023

Strange New Worlds

Este artículo contiene spoilers
 
Con Star Trek: Strange New Worlds la saga regresa a la esencia de su universo con capítulos independientes a bordo de una nave explorando la galaxia. Incluso los créditos contienen la icónica frase inicial sobre los viajes de exploración, tan característica de la serie original & The Next Generation. Y es que, desde la cancelación de Enterprise, allí por el año 2005, no habíamos tenido una serie, de acción real, con historias autoconclusivas. La idea parte de explorar los personajes rescatados para la trama de la segunda temporada de Discovery, y que procedían del capítulo piloto The cage (ST, 0.01) de 1964, y que fue descartado. Que incluían al capitán Pike, su primera oficial, conocida como Número 1, y Spock. Logrando obtener, de esta manera, una continuidad en el siglo XXIII, mientras Burnham y sus compañeros viajan al futuro en el siglo XXXI. Así, la acción se sitúa una década antes de la conocida misión de cinco años bajo el mando del capitán James T. Kirk, en una precuela, de las aventuras de la USS Enterprise. Y con veinte capítulos ya emitidas es el momento de hacer un repaso de esta serie.
Toda comparativa es odiosa, pero Strange New Worlds no solo es una antecesora directa de la clásica, donde se incluyen a numerosos personajes que aparecen en esta, sino que está integrada en un extenso universo, como es el de Star Trek. Por lo que, salvo que construyas un universo paralelo, tal y como hizo J. J. Abrams para sus películas, es importante ajustarte al canon y a los acontecimientos establecidos. Máxime cuando tienes algunos de los elementos más icónicos y reconocibles de la franquicia, como es Spock, Uhura y al mismísimo James Kirk como personaje recurrente, u otros no tan conocidos como la enfermera Chapel, al doctor M’Benga, al capitán Pike, y a su primera oficial Número Uno. Por tanto, se tiene que tener muy en cuenta, a la hora de plantear sus capítulos, los acontecimientos que ya vistos, tanto de los personajes, como de sucesos narrados previamente y que se desarrollarán en el futuro.
Tal vez sea ortodoxo, pero entiendo que, si haces una precuela o un spin-off de una saga de largo abolengo, con más de 900 capítulos y películas, has de ser muy cuidadoso y respetuoso con respecto a lo ya conocido. La serie Enterprise es un buen ejemplo, muy cercano e importante, de ello. Teniendo que ser una guía para saber qué hacer y lo que no hacer. Si bien es cierto, que en este caso se tenía la libertad de desconocer lo ocurrido en aquellos primeros años antes de la creación de la Federación. Pero si nos presentaron a unos vulcanos que no encajaban demasiado en lo que ya conocíamos, a lo largo de la serie lo fueron solucionando, sobre todo en la trilogía iniciada en The Forge (ENT, 4.07). Por lo que ambientar esta precuela con personajes tan conocidos y relativamente cercanos a los acontecimientos de la clásica, nos permite, por un lado, conocer a algunos tripulantes de los apenas conocíamos sus historias, como Pike, Chin-Riley, M’Benga, Chapel, incluso Uhura, de la que apenas sabíamos nada (salvo que baila y poco más), más allá de su aparición en pantalla, logrando ampliar y profundizar nuestro conocimiento de ellos. Por ejemplo, todo el desarrollo que tiene Pike al conocer su funesto accidente que vio en Through the Valley of Shadows (DIS, 2.12): desde la resignación, al intento de remediarlo, hasta comprende que está predestinado a ello para evitar alterar la línea temporal, tal y como nos mostraron en A quality of mercy (SNW, 1.10). Pero por otro, no se pueden contradecir los acontecimientos futuros que todos conocemos, salvo que se justifique para quedarse tal y como estaba en el primer capítulo de Star Trek. Como el romance que tienen Spock y Chapel, el cual tendría que quedar, al final de esta serie, en aquel amor platónico de la enfermera y la indiferencia fría del vulcano hacia ella. Además, con la inclusión de Scotty en Hegemony (SNW, 2.10), da la sensación que estén reconstruyendo, poco a poco, a la tripulación original.
Por lo tanto, todos esos pequeños cambios, que, si no se explican o corrigen, son errores de continuidad. Eso o parece que estén reescribiendo la historia, como me comentó de un amigo. De manera que los sucesos que conocemos no tienen que ocurrir exactamente igual a lo que ya nos contaron. Un poco como la dinámica de la interesante serie Terminator: the Sarah Connor Chronicles, en el que los diferentes viajes en el tiempo generaban constantes alteraciones en la línea temporal. Una premisa que precisamente se muestra en Tomorrow and tomorrow and tomorrow (SNW, 2.03). Pero para que eso sea necesario, y que no sea una incoherencia, tiene que haber una fuerza externa, como el agente del tiempo que aparece en dicho episodio. De lo contrario, se está haciendo un remake encubierto, tal y como hizo Abrams con el Star Wars: Episode VII - The Forceawakens, pero esta vez con los mismos personajes.
Creo que estos problemas los podrían haber sorteado si la serie se hubiera ambientado en otra época, como la era de las películas o después de estas, incluso en la misma década del 2250, pero con otra tripulación. De esa manera no estarían tan lastrados con las historias de sus protagonistas, ni incurrir en inconsistencias y alterar el canon, y tendrían más libertad para poder ampliar este universo que tanto amamos. Sobre todo, con las historias tan interesantes como las que nos planean. Además, del escrutinio de los fans, como quien rubrica estas líneas. Al fin y al cabo, como seguidor que crecí con The Next Generation, Deep Space Nine, Voyager o Enterprise, no creo que sea necesario volver a utilizar los mismos personajes clásicos, ya que hemos tenido cuatro series magníficas sin estos. Demostrando que se puede hacer grandes historias de Star Trek sin Kirk, Spock o McCoy. Y aunque durante esa época me faltaron referencias a estos, (1) no fue así con sus personajes. Me gustaba que aparecieran de invitados, pero que sean de nuevo principales lo considero innecesario.
Fuera de estos conceptos de la continuidad, para mí muy importantes, Strange New Worlds es una serie entretenida, con un grupo de personajes interesantes que nos cuentan buenas historias de ciencia ficción. Sobre todo, a lo largo de su primer año, donde se centraron en buscar argumentos más de este género, y situaciones más oscuras y maduras, a veces rozando el género de terror. Como Memento mori (SNW, 1.04) o la revisión alternativa de magnífico Balance of terror (ST, 1.08) en un ¿y si Pike continuara al mando de la Enterprise?, en A quality of mercy (SNW, 1.10), solo por poner dos ejemplos. Ampliando el universo Trek visitando de nuevo Rigel VII, o explorando razas míticas como los gorn, o las menos conocidas como los illyrianos o los aenar. Aunque algunas historias me parecen que han sido resueltas de manera algo precipitada, como el desenlace de la trama de la hija de M’Benga, la abrupta muerte de Hemmer o desvelar la existencia de Sybok. Su segunda entrega se centró más en el desarrollo de personajes, con una calidad algo inferior en su conjunto. Aun así, creo que las temporadas con solo diez capítulos se quedan cortas. Y no es solo porque me gusten sus episodios y quisiera más o que esté acostumbrado a un número mayor que ellos de las otras series de la saga. Si no porque me deja la sensación que les ha faltado tiempo para poder desarrollar adecuadamente algunos personajes, siendo los más sangrantes los jefes de ingeniería Hemmer y Pelia después. Para una serie con un arco temporal definido, como Discovery, con diez capítulos, tienes de sobra para presentarnos una gran historia. Pero para en Strange New Worlds se queda corto.
A nivel de factura técnica, la serie es impecable. La inclusión de algunos aliens creados con la técnica de animatrónics, como en los pastores, o la cabeza Buckley o los gorns, tanto las crías, como el adulto, dan un resultado en pantalla muy realista. Mientras que los CGI de las escenas espaciales, la recreación de las naves, o la Base Estelar 1, son realmente impresionantes. Me chocó que la USS Peregrine, de la clase Sombra, que tuviera el mismo aspecto que la clase Constitution, ya que queda un poco repetitivo. Y tal vez los decorados de las estancias de a bordo, me resultan demasiado grandes, ¡incluso hay una chimenea en el camarote del capitán! Ya no solo si los comparamos con la clásica, sino en general me parecen desproporcionados para una nave estelar. Y aunque entiendo que no se puede pretender replicar aquellos escenarios, y que cada título tiene que tener su propio sello visual. Y que la televisión y la ciencia ficción ha evolucionado mucho, la gran diferencia que hay entre unos escenarios y otros, pero resulta que esta serie es una precuela directa a bordo de la misma nave.

 
 
Notas de producción:
(1) En esa época la presencia de personajes de la clásica es realmente escasa: Encounter at Farpoint (TNG, 1.01/02), Unification (TNG, 5.07/08), Relics (TNG, 6.04), Trials and tribble-ations (DS9, 5.06), Flashback (VOY, 302) y ST: Generations. Y eso que los actores aún estaban todos con vida y algunos de ellos aun activos.
 
 
Ll. C. H.
 

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