jueves, 7 de marzo de 2019

Discovery The sounds of thunder & Light and shadows


Suprema Directriz
En The sounds of thunder (DIS, 2.06) Discovery recupera uno de los argumentos que ha hecho la saga de Star Trek una de sus enseñas de identidad: los dilemas morales. En este caso intervenir en la estructura social del planeta Kaminar, entre los kelpianos y los bu’al. Hace tiempo una amiga me dijo: la Primera Directriz está creada para romperla. Y ciertamente quedarse parado mientras se observa el exterminio de cientos de miles de individuos de una especie es algo muy difícil de hacer. Además da para un argumento muy corto en un episodio. Aun así, la decisión de Pike de activar el vahar’ai está condicionada por la presencia de Saru y Burnham, dos personas completamente parciales al respecto: uno es kelpiano, la otra su amiga. En ese momento tiene suficiente información a la vista de los datos de la Esfera para, por lo menos, pensárselo un poco más. Los ba’ul habían conseguido un equilibrio al matar solo a los kelpianos depredadores, dejando al resto vivir, eso no se lo plantearon, a pesar de tener los datos del casi exterminio de estos hace dos mil años. Además está la advertencia: «Ni siquiera sabes lo que eres en realidad» que le hace a Saru cuando está en el puente, o ya preso: «La Federación no se imagina lo que ha incorporado a sus filas». Activar el vahar’ai es una jugada arriesgada, tal vez Saru, que ha conocido lo que hay fuera de su mundo, a otras especies, otros mundos y otras civilizaciones, sea cosmopolita, capaz de dominar sus instintos depredadores. ¿Pero y el resto de sus congéneres? Él mismo reconoce que lo primero que los ba’ul tendrán que hacer es enfrentarse a su ira. El enfrentamiento de Saru con Pike deja claro que el primero ha cambiado con la transformación, en algo desconocido y diría que casi amenazador. Nadie puede saberlo, ya que entre otras cosas, desconocemos como eran los kelpianos depredadores. Han provocado algo que no saben a dónde conducirá. Han abierto la caja de Pandora.

Lo que no entiendo es porque los ba’ul, después de estar al borde de la extinción, solo eliminaron a los kelpianos evolucionados, dejando vivir (aunque oprimidos y engañados) al resto, solo matando a los que representaban una amenaza para el “Gran Equilibrio”. Si hubieran eliminado a todos, el peligro latente que suponía dejar con vida a sus depredadores no-evolucionados, hubiera desaparecido para siempre. Tal vez la arrogancia en su tecnología sea el motivo. O tal vez eso demuestre que aunque crueles, no deseaban a priori, cometer un exterminio total, simplemente preservaron sus vidas. Como curiosidad indicar que las torres llamadas por los kelpianos como El Ojo Vigilante son muy similares al obelisco, aunque invertido, de los Preservadores visto en The Paradise síndrome (ST, 3.03). Mientas que el aspecto de los ba’ul es similar al de Armus, la criatura que tenía forma de alquitrán que había sido exiliada en Vagra II, y que mata a Tasha Yar en Skin of evil (TNG, 1.23). Aunque bastante más tenebroso. Por cierto lo interpretaba el actor español Javier Botet, al ba’ul, claro.

Sección 31 y ahora qué más…
Como ya comenté en Sants of imperfection (DS9, 2.05), me parecía extraño, a tenor de lo que conocíamos de la Sección 31, que todo el mundo supiera de su existencia. Ash/Voq se pasea por lospasillos y el puente de la Discovery con una insignia negra, sabedor de que todo el mundo la reconoce y por tanto confirma su autoridad. Como si fuera un agente de la Gestapo o la NKVD. Por otro lado me parece que investigar las señales rojas, por muy paranoico que esté Control y el resto de su organización, sea su competencia. Primero en ningún momento estas han demostrado ser peligrosas para la Federación. Son de origen desconocido, sí, y al aparecer a lo largo de la galaxia al mismo tiempo denota su origen artificial y posiblemente muy avanzado tecnológicamente. Pero de allí a plantearse directamente como una amenaza, creo que es exagerar mucho. Descubrir su naturaleza sí es más del ámbito de la Flota Estelar. Me había imaginado que se centraban en una actuación más política, como maniobrar para controlar al Imperio Klingon o Romulano. No les veo internándose en el cuadrante Delta en buscar del Colectivo Borg, la verdad. Y teniendo en cuenta esta naturaleza “fuera de focos”, la búsqueda de las señales y los Ángeles Rojos tendrían que hacerla mucho más discretamente: con alguien infiltrado, como Reed en la serie Enterprise. O utilizando sus propias naves, pero sin usar los recursos de la Flota para, precisamente para no descubrirse tan flagrantemente.

También me parece curioso que sea Ash/Voq, precisamente quien esté dando lecciones a Pike sobre proteger a la Federación. Parece que nadie recuerde, excepto el propio Pike, que era un klingon muy cercano a T’Kuvma, precisamente quien inició la guerra que acaban de vivir. Además de asumir comportamientos muy prepotentes. Por muy enlace que sea, ¿alguien le ha dado permiso para ir junto a Pike en la lanzadera? Directamente se monta en el turboascensor y todo el mundo lo acepta. Es un personaje que no me convence como lo están conduciendo: “eras un klingon, pero como ahora te pareces y tienes los recuerdos de uno de los nuestros, pues… te aceptamos como uno de los nuestros”. Su problema es que el planteamiento que tuvo al final de la primera temporada le deja sin estar muy definido: tiene los recuerdos de Tyler, pero sabemos que fue transformado. No es klingon, pero tampoco es humano.

Más gente se suma al conocimiento de la existencia de la Sección 31: Sarek y Amanda. El primero se podría entender por su posición, ¿pero su esposa? Es ilógico que si el embajador conoce esta organización, y por tanto sus métodos, ¿por qué le entrega a su hijo? ¿Pensaba que realmente no le harían daño? El bien de la mayoría está por encima del bien de la minoría, ¿pero entregar a Spock a semejantes carniceros? Y aunque sabemos que el comportamiento de Georgiou es de alguien interesado y conociendo al personaje está claro que tiene planes propios para el futuro más allá de la Sección 31. Lo que es intrigante la mención de la muerte de los padres de Burnham, incidente del que algo se dijo en Will you take my hand? (DIS, 1.15).

Otras consideraciones
La escena con Culber en The sounds of thunder (DIS, 2.06) siembra la incertidumbre sobre su futuro y es que tras resucitarle parece que algo no va bien dentro de él. Y bueno, no recuerdo muchas veces en que alguien que ha regresado de entre los muertos le haya ido todo sobre ruedas. ¿Y cada vez que sale Tilly tiene que hacer un chiste fácil sobre su torpeza? Personalmente está llegando a mí límite de aguante. Por otro lado corre el rumor que los Ángeles Rojos son iconianos. Yo creo que no, ya que lo que sabemos de ellos no me dice que sean bondadosos o por lo menos sus acciones parecen salvar vidas. Como demuestra el rescate de los humanos de la 3ª Guerra Mundial o su presencia junto al asteroide donde se había estrellado la nave médica Hiawatha. En cambio a los iconianos se les conocía como “Demonios del aire y la oscuridad”. Pero en la temporada anterior ya circuló el rumor que Lorca procedía del universo espejo y al final se cumplió.

La aparición de la sonda modificada 500 años en el futuro nos deja algunas incógnitas interesantes. ¿Tiene realmente alguna relación con los Ángeles Rojos? Si es así ¿son sus enemigos? ¿Estamos en medio de otra guerra temporal? ¿Qué información buscaba en la base de datos? Y sobre todo, ¿Qué es lo que se ha apoderado de la comandante Airiam? En todo caso me parece interesante que empecemos interactuar y conocer más sobre los personajes secundarios como Owosekun, Detmer o Rhys.

La búsqueda de Spock
Reconozco que Spock nunca ha sido uno de mis personajes preferidos en la saga. Por lo que todas las explicaciones sobre su infancia, no me resulta muy interesantes. Me gustan más las relaciones personales de los que están a su alrededor, sobre todo la planteada entre Sarek y Burnham, y la decisión que tomó este para permitir que uno de sus vástagos entrara en el Grupo de Exploración Vulcano que vimos en Lethe (DIS, 1.06). En todo caso el resultado de esta primera búsqueda de Spock, es una mención directa a Talos IV. Recordemos que la visita a este planeta, vista en The cage (ST, 0.01) se realizó en el 2254. Como la historia está transcurriendo en 2257, hace ya 3 años que rige sobre este mundo la Orden General 7, que prohíbe acercarse a él bajo pena de muerte. Esta situación temporal ha hecho que me pregunte sobre los motivos por los que Spock infringiera esta orden en el 2267 para llevar a Pike, su mentor, hasta allí en The menagerie (ST, 1.15/16). En la clásica ya era palpable que nuestro vulcano tenía, además de una gran lealtad, también una deuda muy grande que pagar a Pike. Y está claro que la investigación de las señales y los Ángeles Rojos están relacionado con esta.

Con los últimos capítulos me había quedado un poco desencantado, en An obon for Charon (DIS, 2.04) por la manera de desarrollar la historia, en Saints of imperfection (DIS, 2.05) por la visita a la red micelial y en The sounds of thunder (DIS, 2.06) por la decisión de activar el vahar’ai y lo que eso implica con la Primera Directriz. Ahora en Light and shadows (DIS, 2.07) me ha hecho reconciliarme un poco con ella. Tal vez por recuperar el hilo argumental de la búsqueda de Spock, algo abandonado en el eje central del desarrollo de los últimos capítulos y la misteriosa sonda alterada, me parecen buenos elementos narrativos. Aun así el dramatismo de la narrativa, como el tratamiento de la Sección 31, se aleja de la coherencia establecida en el universo, algo que contrasta con el claro esfuerzo de interrelacionar este con las sucesivas menciones a lugares ya conocidos. Por otro lado es normal que en una serie se tarde un poco en alcanzar la órbita estándar: encontrar su camino en el desarrollo de personajes y la manera de contar su historia. Por lo que tenemos que tener paciencia. Más teniendo en cuenta que Discovery ha pasado por varios cambios traumáticos en su dirección. Primero con la marcha de Bryan Fuller y muy posiblemente el cambio de idea de una serie antológica, con personajes y una historia diferente en cada temporada. Y en julio del año pasado el despido de los dos responsables de guiones, como ya comenté. Por lo menos CBS acaba de confirmar la tercera temporada de la serie. Y junto a este anuncio, también la incorporación como co-showrunner, junto a Alex Kurtzman, de Michelle Paradise. La cual ya ha estado trabajando como escritora, como el noveno episodio de este año.

¡Larga vida a Discovery!

Ll. C. H.

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Reseña: Brother

martes, 26 de febrero de 2019

Diseñando las naves del jem’hadar (2)


Nave de guerra
Para el episodio Valiant (DS9, 6.22) se necesitaba una nueva nave para el jem’hadar, la cual debía ser más grande y poderosa de lo que se hubiera visto hasta la fecha. Las ilustraciones volvieron a ser realizadas John Eaves, que utilizó las mismas líneas que el crucero de batalla, pero esta vez era más angulosa y mucho más robusta.


Aun así contaba con los mismos elementos que del modelo precedente, mostrando su claro linaje jem’hadar. Aunque sus colores eran más apagados, destacando un origen industrial, similar a la nave de ataque.


Como en el guión se requería que la USS Valiant pasara muy cerca de su, se esbozaron con gran detalle las partes que iban a verse, para después crear el modelo CGI por parte de la empresa de efectos visuales Musa Digital. Siendo uno de las pocas naves ideadas para Deep Space Nine que no se construyó su maqueta física.

Si nos fijamos el Scimitar, la nave remana comandada por Shinzon de ST Nemesis, también diseñada por Eaves, nos recuerda un poco a esta nave. Tiene las mismas líneas pesadas, alejadas de las formas más aerodinámicas de las naves romulanas, con las barquillas de curvatura en la parte superior, y las alas inclinadas hacia abajo.


Asteroide de internamiento
En el guión de In purgatory’s shadow (DS9, 5.14) se describe al campo de prisioneros: “Esta es una zona abovedada en la superficie del asteroide. Sirve como área central o patio de la prisión para el centro de internamiento del Dominion […] Esta instalación es para un grupo de élite de prisioneros de guerra, personas que el Dominion siente especial curiosidad”.


El boceto de John Eaves aparecía una cúpula transparente y diversas estructuras diseminadas por la superficie, que podían ser los barracones que habían formado parte de una antigua mina de ultritium, tal y como se describía en el guión.


Depósito de ketracel-blanco
Al no querer repetir el asteroide del campo de prisioneros 371, John Eaves empezó a trabajar un nuevo diseño para la instalación de ketracel-blanco que iba a aparecer en A time to stand (DS9, 6.01). Por aquel entonces alguien había traído postales de la capilla de la Academia de Cadetes de la Fuerza Aérea de Colorado Springs: “el edificio es un crucero entre la Casa de la Ópera de Sydney y un montón de puntas de flecha alineadas”, según recuerda Eaves, que quería hacer algo similar, pero con elementos de ciencia-ficción. “En realidad no teníamos tantas referencias para comparar cuando se trataba de diseños del Dominion; había un par de naves del jem’hadar y algunos maquillajes, pero aparte de eso era un campo de batalla abierto”. De esa manera esbozaron las infraestructuras en la superficie del asteroide, añadiendo también puertos de atraque y proyectores de escudos deflectores, como velas de barco sobresaliendo de la roca. Mostrando que la instalación de procesamiento se extendía por debajo de la superficie. Lo que coincidía con varias escenas del capítulo que mostrarían claramente que estaban bajo tierra en algún tipo de cueva. (1)




Originalmente se quería construir la planta de procesamiento en el interior de un cráter, pero al final la necesidad de ahorrar en el presupuesto dirigió la construcción de la instalación en el interior del asteroide, ahorrándose las estructuras externas, que solo serían reconocibles por diversos puntos lumínicos que se aprecian en la parte inferior de la roca.




Notas de producción:
(1) Parte de la información procede del número 140 de Star Trek Starships Collectioin Federation Tug, que contiene un artículo sobre el diseño del depósito de ketracel-blanco. Allí se habla de estas escenas “bajo tierra” que o no llegaron al montaje final, o puede ser una confusión con los sucesos en In purgatory’s shadow (DS9, 5.14), al tratarse de dos instalaciones del Dominion situadas en sendos asteroides.


Ll. C. H.


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jueves, 21 de febrero de 2019

Discovery Saints of imperfection


¡Advertencia: puede contener spoilers!

Este es un buen capítulo, para ser de Discovery. La verdad es que no es una reseña muy extensa, pero no quería dejar pasar la oportunidad de comentar un par de cosas.

Red micelial
La existencia de los jahSepp me pareció interesante, la explicación de su naturaleza ya es otra historia: descomponen toda la materia que entra en la red para darles nuevos usos. Me suena a unos carroñeros. Además su existencia solo es necesaria para resucitar a Culber. ¿Además de la Discovery con su motor de “champiñones” que más entra en la red para que estos lo transformen? ¿Hay más seres vivos en ese extraño vergel? ¿Se pasan toda su existencia descomponiendo y componiendo sin más motivo?

La dimensión micelial está plasmada como un edén, con plantas y árboles iridiscentes, como buceando en un espacio fluido y traslúcido con una atmósfera de oxígeno. La verdad es que me la imaginé muy deferente a nuestra realidad. Más abstracta, tal vez como aquellas infinitas ramificaciones de conductos o caminos que dislumbramos en la pantalla del puente en  What’s past is prologue (DIS, 1.13). O similar al universo quántico de Ant-man y la Avispa. Pero claro este ya está creado para las películas de los cómics de Marvel. Y entre tanta exuberancia de belleza vegetal… ¿Por qué existe un árbol con una toxina letal para las criaturas que viven en ese paraíso? ¿Y cómo descubrió Culber que la corteza del árbol yeel dañaba a los jahSepp? ¿Si estos le hubiera dejado en paz Culber continuaría amenazando su existencia? Al fin y al cabo, parece que solo se está defendiendo.

El regreso del doctor Culber no me parece mal. Era un personaje que me gustaba y tuve una pequeña conmoción cuando lo asesinaron, ya que no me lo esperaba. Y sinceramente me apenó la viudedad de Stamets. El cómo ha resucitado, la verdad es que tiene poca importancia. En la serie ya habíamos recuperado a la capitana Georgiou procedente del universo espejo. Y como he leído en las redes sociales, ya hace años Spock resucitó después que su cuerpo fuera enviado al planeta Genesis. Además Harry Kim murió varias veces en su periplo a bordo de la USS Voyager en el cuadrante Delta. Esto es ciencia-ficción, hay cosas que pueden pasar y que por lo menos sirva para reunir a una pareja separa por fatídicos actos criminales de un klingon albino.

Insignias Negras
La misma semana que se emitió Sants of imperfection (DS9, 2.05) estuve viendo, para confeccionar mi listado de recomendación de Deep Space Nine, la presentación de la Sección 31 en el magnífico Inquisition (DS9, 6.18). Y la sensación que me dio era que nadie conocía su existencia, salvo unos pocos. Cuando Bahir dice que no ha oído hablar de ella, Sloan replica que «Mantenemos un perfil bajo. Las cosas funcionan mejor así». Según este, agente de la agencia, su trabajo es:

«Identificamos posibles peligros potenciales para la Federación»
«¿Y una vez identificados?» pregunta Bashir
«Nos encargamos de ellos»
«¿Cómo?»
«Discretamente»

Con esta pequeña y lacónica explicación se nos presenta el aspecto más oscuro de la utopía creada por Gene Roddenberry. Algo más siniestro, sí cabe, es la respuesta que ha recibido Sisko después de que Barhir reporte su encuentro: «En cuanto a la Sección 31, las cosas se complican un poco más. El Alto Mando de la Flota no ha admitido su existencia, pero tampoco la ha negado. Solo han dicho que ya me llamarían». Significa que los responsables de la Flota Estelar, tal vez de la misma Federación, sí conocen esa organización. Pero para “lidiar con esos enemigos potenciales” su mejor defensa es la discreción como bien indica Sloan. Ahora bien, un siglo antes de revelar al público el trabajo de esta organización parece que todo el mundo la conoce: el capitán Pike, el cual podría ser entendible por su posición; conoce a Leland y no deja de ser el quinto capitán más condecorado de la Flota. ¡Pero es que también Burnham! Incluso Ash Tyler/Voq el albino, reconoce en Pointof light (DIS, 2.04) que, aunque, es la primera vez que ve una “insignia negra” conoce su existencia. No sabemos si ese conocimiento es de los recuerdos del humano o del Portador de la Antorcha, como alto cargo del Imperio Klingon. Pero me parece ridículo que tanta gente sepa de la existencia de la Sección 31 en el 2257, mientras que en el siglo XXIV no parezca que nadie sepa de sus actividades.

Discovery está plagado de pequeñas referencias del universo, en ese mismo capítulo se menciona Cestus III, o Deneba, estas son incontables y personalmente agradezco y disfruto. Pero por otro lado las licencias que se toma en ciertos aspectos me parecen innecesarias. ¿O es qué Burham como es la protagonista no puede ser menos que el espectador y ha de conocer la Sección 31? Cuidan mucho los detalles, pero en otros que son de fondo o contexto se deslizan peligrosamente fuera del canon o coherencias preestablecidas, como en el aspecto de los klingons y sus naves o la misma existencia del motor de esporas (o champiñones).

Por otro lado entiendo que la Federación del siglo XXIII es más pequeña que en la era de The Next Generation. ¿Pero es necesario que la almirante Cornwell esté a bordo de la nave de la Sección 31? Su escena está escrita para obligar a Pike y a Leland a trabajar juntos. ¿Pero no podían haber utilizado esos ingeniosos y “novedosos” comunicadores holográficos para lo mismo?


Ll. C. H.

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Reseña: Brother