viernes, 22 de noviembre de 2013

USS White Wolf, 1 parte



1. (Actualizado, 30 de noviembre, 2013)

             El pájaro de guerra romulano se había defendido como un león y como muestra de ello los restos de cuatro naves de ataque del jem’hadar estaban esparcidos a su alrededor. Aun así la majestuosa nave verde estaba herida de muerte. Durante la feroz batalla los breen habían lanzado una descarga de energía disipadora que le había absorbido la energía. Sin escudos, ni potencia, ahora la gigantesca nave de combate era atacada sin piedad por sus enemigos.
            A bordo del Goraxus (1) su comandante era arrastrado por la jefe médico hacia las cápsulas de escape entre el humo y las explosiones que se sucedían en el puente. La nave estaba perdida, tal vez escapando hubiera alguna posibilidad de sobrevivir. Pero mientras se dirigían a estas, otra explosión sacudió violentamente la cubierta derribando un mamparo del pasillo, lo que les impediría llegar hasta el pasillo de evacuación. La nave se estaba desintegrando a su alrededor, era el final de tantas historias, tras infinitas jornadas navegando entre las estrellas, lugares donde nadie había visitado, amigos dejados atrás y que ahora, tal vez, volverían a encontrar, tantas esperanzas, sueños, ilusiones y vivencias por venir, todo terminaba allí, en aquel pasillo que no llevaba ya a ninguna parte y que poco a poco iba llenándose de humo.

           Entonces, salida de la nada, un nuevo contrincante desaceleró de curvatura y se unió a la lucha disparando sus phasers y torpedos sobre la fuerza del dominion. Aprovechando la sorpresa penetró en sus líneas y rompiendo la formación de ataque enemiga pasó muy cerca del pájaro de presa. En aquella primera salva destruyó una nave del jem’hadar y dañó a otra, además de alcanzar a la nave de guerra breen que les proporcionaba cobertura. Giró y regresó en busca de más supervivientes romulanos. Pero para entonces la formación enemiga ya habían reaccionado y se lanzaron sin pensarlo sobre la nave estelar, dejando así libre la huida de las cápsulas de escape romulanas.
            – ¡Prepárense para bajar de nuevo los escudos y transportar a los últimos supervivientes! – indicó el capitán, estaba sentado en su silla en el centro del puente, con su mirada clavada en la pantalla, donde sus adversarios empezaban a reagruparse para contraatacar. Por debajo del cuello del uniforme sobresalían las marcas de su piel, que iban oscureciéndose y volviénodse cada vez más puntiagudas y agresivas a medida que la tensión de la batalla se incrementaba. (2)
            – ¡Si los bajamos nos enfrentaremos al fuego directo enemigo! – advirtió su oficial táctico desde detrás del capitán.
            – ¡Haga lo que le ordeno! – insistió este con serenidad, pero con los ojos inundados de furia.
            Sin dejar de disparar sus phasers el White Wolf viró sobre sí mismo y regresó hacia el moribundo casco del Goraxus, cuyas cubiertas de proa yacían ya abiertas al espacio. La maniobra solo podía resultar si actuaban con rapidez y evitaban el fuego enemigo. Por suerte el crucero de la clase Cheyenne tenía una gran velocidad de impulso.
            Justo cuando bajaron los escudos una tremenda sacudida alcanzó a la nave estelar.
            – ¡Impacto director en la barquilla de estribor superior! – indicó la primera oficial encargada del control de daños que estaba delante de la consola de misión de operaciones justo a su izquierda –. ¡Perdemos potencia, el reactor está fluctuando!
            – ¡Vaya a ingeniería! – ordenó el capitán y esta salió disparada hacia el turboascensor.
            – ¡Los supervivientes están a bordo! – informó la oficial de operaciones.
            – ¡Alcen escudos! Timonel sáquenos de aquí. ¡No dejen de disparar!
            En ese momento una certera ráfaga polaron alcanzó el costado de la nave, abriendo un boquete a través de varias cubiertas del casco en la parte posterior del plato y la estructura de babor de la sección de ingeniería superior. Estremeciéndose violentamente por culpa del impacto, que provocó que la consola científica II, situada a la izquierda del capitán, estallara por culpa de la sobretensión. Este se giró para comprobar si había habido algún herido, viendo como el técnico que ocupaba la consola era ayudado por otro a levantarse, tras recibir el impacto directo de la sobrecarga de su puesto.
            – ¡El reactor se ha desactivado de manera automática! – indicó la oficial de operaciones con alarma en su voz.
            – Transfiera la energía secundaria a los escudos.
            – No aguantarán – advirtió esta.
            – ¡Hágalo! – insistió el capitán.
            – ¡Integridad estructural a un 72%! – informó el oficial táctico.
            – ¿Tenemos potencia en las armas? – le preguntó su capitán.
            – Tan solo los phasers de la sección inferior del plato – respondió este.
            – Timonel rote 180 grados – ordenó el capitán levantándose de la silla y acercándose al joven alférez, que se había incorporado a la tripulación hacía apenas una semana y parecía apenas recién salido de la academia. La tensión era palpable en el puente. El capitán se giró hacia su oficial tácnico –. Abra fuego cuando lo tengan a tiro.
            El White Wolf giró sobre sí mismo y con la trinchera phaser inferior disparó sobre sus atacantes del jem’hadar alejándoles lo máximo posible. Justo detrás de estas se había unido de nuevo la nave breen recuperada de los impactos de la primera pasada de la nave estelar.
            – Ingeniería necesito potencia para salir de aquí – indicó el capitán tras apretar su comunicador.
            – Tendremos velocidad factorial en un minuto – respondió su ingeniero a través del comunicador –. Si deja de molestar, señor.
            – No tengo un minuto – ladró el capitán que se giró de nuevo hacia su oficial táctico –. Necesito un minuto.
            – Aun tenemos los torpedos de photones de popa – informó este –. Pero no tenemos escudos y están muy cerca – le recordó al tiempo que la nave se sacudía tras otro impacto certero de rayo polaron.
            – Evacuen a la tripulación a las cubiertas que pueden quedar expuestas – indicó el capitán hacia su oficial de operaciones –. Y prepárese para disparar una salva a mi señal.
            – Sí señor.

            – ¡Los breen están cargando sus armas disipadoras! – anunció la oficial de táctico unos instantes después.
            – ¡Fuego! – ordenó el capitán. En la pantalla las naves del jem’hadar se acercaban como perros de presa y justo en medio de estas, un poco por detrás, la nave de guerra breen asomaba entre ellas, cargando en ese momento su mortífero rayo de energía que drenaría toda la potencia que hubiera a bordo del White Wolf dejándola completamente indefensa. En el instante que los torpedos salían de sus lanzadores, el ingeniero logró poner en línea la carena secundaria y sin esperar órdenes del capitán aceleró la nave a velocidad factorial. Fue en la misma milésima de segundo que el campo de curvatura se formaba alrededor de la nave estelar y la anti-materia de los torpedos hacia explosión al impacto contra el campo de fuerza de los escudos de la nave enemiga. La detonación y la distorsión del espacio tiempo de la velocidad de curvatura se mezclaron, lanzando la nave estelar y a sus enemigos hacia lo desconocido.



            – Informe de situación – ordenó el capitán Diack Storekeeper jadeante al levantarse del suelo apoyándose en su silla. A su alrededor la penumbra se había apoderado de la estancia de mando, solo las luces rojas de emergencia y el parpadeo desincronizado de los paneles iluminaban esporádicamente el puente envuelto en el humo amargo de las posiciones que habían estallado. En ese momento en el ambiente puente flotaba una sensación extraña, que tras la tensión de la batalla se había transformado en un silencio y una inquietud irreal. Una chispa hizo que Storekeeper reaccionara, mientras las marcas de su cuello se habieran relajado, junto a la adrenalina que le corría por las venas, de la misma manera que disispado la presión tras el combate. (2) Este buscó al oficial más cercano que tenía: el timonel. Estaba en el suelo, tirado, inconsciente. A su lado estaba la oficial de operaciones, que se incorporaba con dificultad. El capitán tomó el pulso al joven humano que ya empezaba a reaccionar.
            – ¿Se encuentra bien? – le preguntó –. Vaya a la enfermería.
            – No hace falta, señor – replicó este incorporándose –. Ya estoy bien.
            – Entonces a trabajar alférez – le contestó orgulloso de aquel joven, aturdido como mostraba claramente su mirada aun algo perdida. Luego se giró hacia su oficial táctico que ya trabajaba en su consola.
            – No tenemos energía principal – indicó este unos segundos después.
            – Averigüe qué diablos nos ha pasado y donde están las naves del dominion – le ordenó el capitán y presionó su comunicador prendido en su pecho –. Aquí el puente, que todas las secciones informen de su estado – luego se giró hacia su oficial de operaciones que también se había sentado en su consola y trataba de que reaccionara –. ¿Qué sistemas funcionan?
            – El ordenador central va muy lento – replicó esta mientras trabajaba en su consola que parecía ralentizada –. Pero tengo acceso... la integridad del casco está al 47%, los campos de fuerza aguantan. Solo tenemos la energía de emergencia. El reactor principal ha realizado una parada de emergencia, sistemas auxiliares al 40%. Empiezo a recibir los informes de las secciones... hay muchos heridos. Ingeniería no responde.

            – Tengo acceso a los sensores de navegación – informó entonces el oficial táctico.
            – Bien, en pantalla – dijo Storekeeper girándose hacia Wenok, pero el andoriano se quedó petrificado mirando fijamente la pantalla, sin decir nada, eso no le gustó.
            Al girarse el capitán observó un cumulo de polvo estelar de colores que iban desde el rojizo, al naranja y el amarillo, aún demasiado débil para considerarse una nebulosa, todo ello salpicado de estrellas, una de las cuales no se encontraba a más de un año luz. Antes de la escaramuza se encontraban en el sector 87437 y recordaba perfectamente que en aquel sector, ni en los cercanos, había una nebulosa en formación como aquella.
            – No sé dónde estamos señor – respondió por fin el andoriano –. La computadora de navegación no cataloga esas estrellas.
            – ¿Y las naves enemigas? – repitió tranquilo Diack Storekeeper.
            – Detecto los restos a nuestra popa de las naves del jem’hadar... – explicó este tras unos segundos de trabajo –. La breen aún mantiene la integridad estructural, pero no tienen energía principal. Diría que el jem’hadar absorbió la mayor parte de la explosión.
            – ¡Capitán, aquí Izaguirre! – sonó la voz por el comunicador de la primera oficial –. He llegado a ingeniería. El comandante Gurdok ha muerto.
            – Hágase cargo usted de ingeniería.
            – Sí señor – replicó esta.
            – Teniente Wenok, quiero saber dónde diablos estamos – le indicó Diack Storekeeper.
            – Ya tengo la lista de bajas, señor – le indicó el oficial de operaciones –. Cuarenta y siete muertos y desaparecidos, cerca de cien heridos, aun no es una cifra definitiva.
            Poco tiempo después Diack Storekeeper había organizado el puente: Amina Freya, como oficial de operaciones se encargaría de organizar los equipos de reparaciones de los sistemas auxiliares y Wenok lo haría de los sistemas defensivos, mientras él de dirigía a ingeniería. No sin antes pasar por la enfermería.
            El espectáculo era dantesco, pensó Storekeeper, atestada de heridos que no dejaban de llegar, en muchos casos llevados allí por sus propios compañeros. Además de la sala principal los heridos se acumulaban en los pasillos de acceso mientras los enfermeros realizaban las primeras curas y les clasificaban por colores: verde para los menos graves; amarillo para los que necesitaban primera curas; y rojos para los que necesitaban ser atendidos con mayor urgencia. El doctor Subrok estaba en el centro de todo aquello, trabajando en la mesa de diagnóstico y operando a un tripulante a vida o muerte. En otra de las camas una romulana hacía lo propio, así como el programa médico holográfico de emergencia que estaba estabilizando a un elaysiano, por lo arneses que llevaba el herido, y como solo había uno en su tripulación era el alférez Zefra que parecía haber perdido el brazo derecho. Entonces los vio: en el despacho del jefe médico había media docena de oficiales romulanos. En el centro había un hombre de unos cuarenta años, algo más alto y con una pose altiva, con la mirada profunda y serena, que se le acercó sin titubear.
            – Soy el comandante Cronak, del Goraxus – se presentó alargando la mano.
            – Capitán Diack Storekeeper del White Wolf.
            – Tan solo quería agradecerle lo que ha hecho por nosotros, capitán – indicó inclinando la cabeza en una leve reverencia de respeto –. Mi oficial médico se ha ofrecido a ayudar a su doctor, espero que sea una muestra de nuestro agradecimiento.
            – Gracias comandante.
            – ¿Sabe cuántos miembros de mi tripulación se salvaron?
            – Desconozco el número de los que pudimos transportar a bordo. Pero alejamos las naves del jem’hadar del resto de las cápsulas de escape.
            – Mi gratitud será eterna entonces. Si necesita cualquier cosa, pídala.
            – Gracias comandante. Lo tendré en cuenta.
            No quiso molestar al doctor Subrok y dejó la enfermería para dirigirse hacia ingeniería. Cuyo panorama no era mejor que el que había encontrado unas cubiertas más arriba. Todo estaba en penumbra, con el reactor, imponente pieza de ingeniería, estaba apagado, como un espectro fantasmal en el centro de la sala. Izaguirre ya había empezado a poner orden y era evidente que también se había iniciado los trabajos de reparación, celebrando una pequeña reunión con los técnicos de ingeniería alrededor de una de las consolas de trabajo. Al ver a Storekeeper interrumpió lo que estaba diciendo y se dirigió hacia su superior.

           – El reactor se desactivó para evitar una sobrecarga – le informó con su habitual serenidad –. Los contenedores de anti-materia están estables por suerte. Estamos revisando el resto de sistemas, pero los conductos de plasma, inyectores y refrigerantes absorbieron la mayor parte de la tensión, he de repasarlos, pero parece como si hubieran reventado. No sé lo que ocurrió, señor, pero incluso las barquillas parecen haberse sobrecargado por una tensión sobrenatural.
            – Usted era ingeniera jefe de esta nave, así que conoce mejor que nadie estos sistemas – le indicó Storekeeper –. La necesito aquí ahora. ¿Lo podrá hacer?
            – Cuente con ello, señor – asintió Izaguirre.
            – ¿Qué ocurrió con Gurdok? – preguntó Storekeeper.
            – Recibió la explosión del conducto de energía – respondió señalando con un ademán de la cabeza la zona detrás del reactor.
            – Capitán, aquí Wenok. Necesito que suba al puente inmediatamente – indicó este por el comunicador, su voz era tensa y Storekeeper no perdió un instante, dejando a Izaguirre que continuara con su trabajo. Al entrar en el puente la expresión de su oficial táctico confirmó la impresión que a Storekeeper le había dado su voz: no era nada halagüeña. Estaba en la consola de navegación, junto al joven alférez, así que se acercó a estos.
            – ¿Ya sabe dónde nos encontramos? – le preguntó.
            – Sí señor – replicó el andoriano –. Cerca del cúmulo Anak, en el sector Kessik.
            – ¿Habla usted en serio? Eso está a casi nueve semanas a máxima velocidad de nuestra última posición.
            – Eso no es lo peor, señor – replico el andoriano –. Según la posición de las estrellas, nos encontramos en el 2160.

 Continuará…
Ll. C. H.


Nota de producción:
Esta es la primera entrega de un relato que escribí hace algunos años y que pensé que podía ameniza un poco la temática del blog y no solo fichas y temas técnicos. Así que espero que os guste.

(1) El IRW Goraxus es el nombre que recibe el pájaro de guerra usado por la comandante Sela en el juego de cartas customizable de Star Trek.

(2) Estas partes de los párrafos no fue adjuntaron la primera vez que se editó esta entrada el viernes 22 de noviembre, siendo añadida el 30 del mismo mes. También se han cambiado los porcentajes de la integridad estructural.

Nota temporal: la historia del USS White Wolf se sitúa al final de la guerra contra el Dominion, aproximadamente entre los capítulos: The Changing Face of Evil (DS9, 7.20) & Tacking Into the Wind (DS9, 7.22) y por tanto contiene spoilers de la fase final de la serie.

Imágenes:
El puente es la del USS Prometheus NCC-71201, de la clase Nebula, aparecida en Second sight (DS9, 2.09), mientras que la imagen de ingeniería pertenece a la USS Pegasus NCC-53847 del capítulo The Pegasus (TNG, 7.12). Esta nave originalmente iba a ser de la clase Cheyenne, pero al final se usó la maqueta de la archiutilizada clase Oberth. Incluso en los paneles que aparecen en el decorado se puede apreciar el LCARS que la Pegasus tiene cuatro barquillas de curvatura, como la clase Cheyenne

domingo, 17 de noviembre de 2013

Puente USS Excelsior



El puente de las naves de la clase Excelsior se encuentra en la cubierta 1, en lo más alto de la sección del plato. Cuando el prototipo NX-2000 entró en servicio en 2285 bajo el capitán Lawrence Styler (1), esta se diseñó como una estancia amplia para una mayor comodidad en el trabajo diario de la tripulación. Como prototipo de su clase y pieza final del proyecto de Transcurvatura, se requería espacio para albergar a los técnicos e ingenieros que estarían presentes en las numerosas pruebas de rendimiento y diseño que la nave iba a soportar.
En un solo nivel se encontraba la silla del capitán y delante de él los puestos de navegación y pilotaje. A la derecha se encontraban las consolas de trabajo de ingeniería que incluían los sistemas de curvatura, impulso, medio ambiente y sistemas auxiliares. Mientras que a la izquierda estaban las consolas de ciencias, comunicaciones y defensa [ST III: The search for Spock].
 


Actualización:


Antes de ser enviada a una misión de exploración de tres años en el cuadrante Beta en el 2290, ya bajo el mando del capitán Hikaro Sulu, en el USS Excelsior, re-matriculada NCC-2000, se realizaron una serie de actualizaciones de numerosos sistemas, que incluía un nuevo módulo más funcional del puente. Se aprovechó para reestructurar de la popa de la sección del plato e instalar una nueva unidad de impulso, así como la modificación de la bodega de carga en la parte de popa de la sección de ingeniería.



Con el nuevo módulo de puente, el espacio se redujo al instalar los nuevos sistemas informáticos y de soporte a las operaciones de mando. Se aprovechó para construir en la cubierta 1 tanto una sala de conferencias, como el despacho para el capitán.
De esta manera se agrupaban las estancias usadas por la oficialidad de la nave y no era necesario desplazarse a otros niveles por debajo del puente. (2) En el puente, ahora más compacto y por tanto similar a otras clases como la Constitution o la Miranda, conservándose la configuración estándar, con la silla de mando en el centro, junto a los puestos de pilotaje y operaciones y frente a la pantalla principal. Detrás de la silla de capitán se instaló el tablero de sistemas maestro y alrededor de estas las consolas de trabajo. A la derecha estaban los puestos de comunicaciones, ingeniería y soporte vital, mientras que a la izquierda estaba ciencias, tácticas y los sistemas auxiliares.


Para reforzó la estructura del refuerzos que además de dividir las consolas de trabajo, aumentaban la integridad estructural de la estancia. Además se aumentó su acceso directo a través de dos turboascensores y a petición del capitán Sulu se instaló un pequeño soporte frente a la silla del capitán, donde podía dejar PADD’s u otros utilería que tuviera.

LCARS de navegación y operaciones (inferior)


Con esta actualización se cambiaron los sistemas informáticos duotrónicos y se instaló la nueva interfaz LCARS táctil en todas las consolas. Esta, mucho más intuitiva y versátil, iría evolucionando durante el siguiente siglo XXIV con la incorporación de los chips isolineales [ST VI: The undiscovered country].


Ll. C. H.


 

Notas de producción:

(1) El nombre de pila del capitán Styler se menciona en el módulo del juego de rol de FASA ‘Star Trek IV: Sourcebook update’. Mientras que en el módulo de la edición de Decipher ‘Starships’ este es Robert.



(2) Para The undiscovered country se modificó la maqueta del Excelsior, este cambio se realizó ya que la cúpula del puente vista en Star Trek III resultaba pequeña con respecto a la escala del resto de la nave.



Para el capítulo Flashback (VOY, 3.02) se reconstruyó el decorado del puente de la USS Excelsior aparecido en ST VI: The undiscovered country. Siendo este reutilizado para la USS Prometheus y la USS Equinox en Message in a bottle (VOY, 4.14) y Equinox I & II (VOY, 5.26 & 6.01) respectivamente.


lunes, 28 de octubre de 2013

Fragata médica



La fragata médica representaba para los miembros de la Alianza Rebelde que caían heridos que podían recibir la mejor atención sanitaria de la galaxia, siendo la salvación o la recuperación de muchos héroes por la libertad.


Diseño:
Para la Alianza era importante proporcionar una asistencia médica de alta calidad para sus integrantes y por tanto era prioritario llevar esta atención a cualquier lugar donde se tuviera presencia. Por  un lado no se podría permitir la pérdida de su personal entrenado y por otro lado ayudaba a la moral saber que si se caía herido, se tenía la seguridad de ser atendido con los más sofisticados equipos clínicos.

De esa manera, cuando la Redención entró a formar parte de la Alianza Rebelde se pensó en modificarla y convertirla en un hospital móvil. Aunque a priori escoger una fragata Nebulon-B EF76, de Astilleros de Propulsores Kuat, para esta función no parece muy adecuado, se trata de una nave de escolta anti-cazas, se quería que esta fuera una plataforma ágil y rápida, capaz de enfrentarse a un inesperado encuentro imperial, hasta poder zafarse de él, protegiendo así a los heridos que transportara. Y para otro tipo de nave esto hubiera sido complicado de lograr.


Pero las Nebulon-B no son vehículos pensados para acomodar a heridos y el espacio necesario para los equipos médicos, así que tuvo que sufrir una profunda remodelación interna. De esa manera se sacrificó el espacio de los 12 cazas TIE de su dotación habitual, tanto el hangar como las instalaciones de mantenimiento y se redujeron su armamento de los 24 puntos de fuego a tan solo a 14. Su dotación quedó formada por 57 oficiales y 433 tripulantes, incluyendo los artilleros, (1) mientras que el equipo médico se completaba con 80 doctores y enfermeras, junto a 30 droides médicos, incluyendo a unidades quirúrgicas 2-1B, que podían atender a 745 heridos simultáneamente. Además contaba con el mejor equipamiento médico que la Alianza pudo reunir: 15 tanques de baca, una unidad de cuidados intensivos, quirófanos, salas de recuperación, morgue, varios laboratorios científicos y una sala de contención para posibles pacientes infecciosos. Estando preparados para atender lesiones comunes, fracturas, heridas de armas desintegradoras, intoxicaciones químicas y exposiciones al vacío. Así como un equipo genético para remplazar miembros amputados, quemaduras y un grupo de euroespecialistas. Todo esto ha logrado tasas de recuperación del 98% de los pacientes atendidos, mucho más altas que la de complejos planetarios similares.


Historial:
Una de las maneras en que la Alianza Rebelde se nutría durante los oscuros años del reinado de Palpatine de naves para su lucha, era la captura o deserción de las tripulaciones con sus naves. La historia de la fragata médica Redención no es muy distinta y participó en numerosos combates, antes que la Alianza se dotara de naves de combate de mayor tamaño y potencia.

Tras su transformación en fragata médica, pronto demostró su valor, tanto táctico, como de su tripulación, que nunca dudó en meterse directamente en situaciones de combate, logrando rescatar a muchos tripulantes, pilotos y personal rebelde, fraguándose una leyenda de no dejar nunca a nadie en la estacada. En el año de la batalla de Yavin participó en la evacuación del personal superviviente de Brigia durante la Operación Strike Fear, permaneciendo en posición hasta que pudieron llegar a bordo todos los heridos de la corveta CR90 Korolev. Tras la evacuación de Yavin participó en la búsqueda, junto a la Flota de la Alianza, de una nueva base principal por el Borde Exterior. Tras el ataque a la Base Eco volvió a unirse al grueso de la Flota, atendiendo a los evacuados de Hoth, entre ellos al caballero jedi Luke Skywalker, que había perdido la mano en la Ciudad de las Nubes de Bespin. Así como a los caza recompensas Zuckuss y su socio 4-LOM, que había ayudado a rescatar a noventa rebeldes del transporte GR-75 Esperanza Brillante.

Poco después y como parte de la fuerza de ataque, la Redención, participó en el ataque a Endor para destruir la segunda Estrella de la Muerte. Durante la batalla que se desarrolló en la órbita de la Luna Santuario, la fragata médica fue atacada por cazas TIE, pero la rápida reacción del Halcón Milenario, al mando del general Lando Carlrissian y varios Ala-X del Escuadrón Rojo, alejó la amenaza de las fuerzas imperiales hasta que lograron destruir la espantosa estación de batalla de Palpatine. Tras lo cual la Redención no tardó en atender a los heridos de las naves rebeldes que había participado en los combates, sin que por ello les impidiera celebrar la muerte del emperador a bordo de su última máquina del terror.



Nombre: Redención
Tipo: Fragata médica
Clase: EF76 Nebulon-B
Manufactura: Astilleros de Propulsores Kuat
Coste: 19,400.000 créditos galácticos (unidad)
Afiliación: Alianza Rebelde
Longitud: 300 metros
Anchura: 72 metros
Altura: 166 metros
Cubiertas: 44 (2)
Desplazamiento: 106.000 toneladas métricas
Propulsión: 7 motores de iones Kuat Galaxy-15
Velocidad máxima: 1.200 G
Velocidad hiperespacial: Triple Taim clase 2
Velocidad atmosférica: 800 km/h
Dotación: 490 tripulantes y oficiales,
Dotación médica: 80 médicos y 30 droides médicos
Pacientes: 745
Capacidad de carga: 6.000 toneladas
Proyector tractor: 2 Phylon Q-7
Armamento:
            - 6 turbolasers Taim & Bak xI7
            - 8 cañones iones RH8 de Borstel Defensa Galáctica
Defensas:
            - Casco de aleación de titanium reforzado
            - Proyectores de escudos Delphus JC-671 mejorado
            - Sistema de escudos Serridge SEAL
Cazas: Ninguno
Vehículos auxiliares:
Aparición: Star Wars capítulo V: El Imperio contraataca; Star Wars capítulo VI: El retorno de Jedi.



Notas de producción:
La fragata médica es un icono en lo que se refiere a los aficionados a la ciencia-ficción y yo no soy una excepción. Su aparición al final del El Imperio contraataca es casi mística: al ver que la Rebelión tiene sus propias naves para luchar contra Darth Vader, sabes que la historia no ha terminado.

(1) Siempre me ha parecido algo exagerado la cantidad de tripulantes que tienen las naves de Star Wars y la cantidad de personal a bordo de la Redención es un claro ejemplo de ello. Según la información está compuesta por: 77 oficiales y 773 tripulantes, así como 66 artilleros y un grupo de 75 soldados. Que sigue siendo la misma dotación de una Nebulon-B no modificada. Teniendo en cuenta que la fragata médica ya no cuenta con sus cazas (y por tanto con su equipo de mantenimiento) y no tiene tanto armamento defensivo, he recortado su dotación para equipararla a la capacidad de llevar a 745 pacientes, a los 80 médicos (y supongo que también enfermeras), los 30 droides médicos y toda la maquinaria clínica para atender a los heridos.


(2) Las imágenes del corte transversal han sido extraídas del libro ‘Star Wars Complete vehicules’ en SU tercera edición que ha caído en mis manos. En este caso la distribución interna da la impresión de ser una nave mucho más grandes de lo que aparente vista en pantalla, dando unas dimensiones de unas 50 cubiertas en la parte frontal. En la guía ‘Star Wars Technical journal’ editada por la revista Starlog en 1994, que contaba con un esquema de la Nebulon-B se mostraba la nave con unas 40 cubiertas, el mismo número que en los planos pertenecientes al Juego de rol de West end games. Pero teniendo en cuenta que en El Imperio contraataca se muestra claramente que la ventana de la sala de cirugía ocupa toda la cubierta, extrapolando de los planos aparece una cifra de 28 cubiertas.
Ll. C. H.

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