En
Star Wars, tan pintorescos como los aliens son sus droides, de todas las formas
y tamaños, así como funciones. Y si este universo no sería igual sin sus
extravagantes alienígenas, podemos decir lo mismo sin sus droides, dotados de
personalidad propia, capaces de ser malvados, fríos o letales, ingenuos,
generosos y sobre todo héroes. La gracia del droide como personaje es esa
característica humana exagerada que domina su personalidad. Ya sea por sus
vivencias, su programación original o su reprogramación.
1 R2-D2
Podríamos decir que es el alma de la saga de Skywalker, y el narrador de la misma. Este droide astromecánico, valiente, decidido y leal hasta el extremo, además de apoyar el pilotaje en cazas y otras naves, es una auténtica navaja suiza con la cantidad de equipamiento que lleva. Con un carácter malhumorado, suele utilizar un lenguaje colorido, al mismo tiempo que le importa lo que piensan de él sus amos, demostrando que tenía un lado más sensible. Hizo un legendario tándem con la unidad de protocolo C-3PO, siendo inseparables durante años. Teniendo algunos de los momentos más entrañables y cómicos de la trilogía original. Y aunque solían discutir a menudo, se preocupaban por la seguridad del uno por el otro. Siendo también capaz de crear lazos de aprecio y respeto con seres vivos, como Padmé Amidala, Anakin Skywalker, Ahsoka Tano o Luke Skywalker. Siendo testigo, a lo largo de toda su vida operativa, de los momentos más trascendentales de la historia de la galaxia. Desde el caos de la República con el Bloqueo de Naboo, destruyendo la nave de control de droides. Incluyendo innumerables combates durante las Guerras Clon, la caída de la Orden Jedi con la Orden 66 y la ejecución del Consejo Separatista en Mustafar. Luego participó en la creación de la Rebelión, teniendo en su poder los planos de la Estrella de la Muerte, acompañó a Luke Skywalker en el ataque y destrucción de esta en la Batalla de Yavin y participó en la destrucción del campo protector de la segunda Estrella de la Muerte en la superficie de Endor. Vio la creación de la Nueva Orden Jedi y su segunda caída, guardando en su memoria parte de la ruta para llegar a Ahch-To. Hasta participar, junto al piloto Poe Dameron, en el asalto a Exegol.
Podríamos decir que es el alma de la saga de Skywalker, y el narrador de la misma. Este droide astromecánico, valiente, decidido y leal hasta el extremo, además de apoyar el pilotaje en cazas y otras naves, es una auténtica navaja suiza con la cantidad de equipamiento que lleva. Con un carácter malhumorado, suele utilizar un lenguaje colorido, al mismo tiempo que le importa lo que piensan de él sus amos, demostrando que tenía un lado más sensible. Hizo un legendario tándem con la unidad de protocolo C-3PO, siendo inseparables durante años. Teniendo algunos de los momentos más entrañables y cómicos de la trilogía original. Y aunque solían discutir a menudo, se preocupaban por la seguridad del uno por el otro. Siendo también capaz de crear lazos de aprecio y respeto con seres vivos, como Padmé Amidala, Anakin Skywalker, Ahsoka Tano o Luke Skywalker. Siendo testigo, a lo largo de toda su vida operativa, de los momentos más trascendentales de la historia de la galaxia. Desde el caos de la República con el Bloqueo de Naboo, destruyendo la nave de control de droides. Incluyendo innumerables combates durante las Guerras Clon, la caída de la Orden Jedi con la Orden 66 y la ejecución del Consejo Separatista en Mustafar. Luego participó en la creación de la Rebelión, teniendo en su poder los planos de la Estrella de la Muerte, acompañó a Luke Skywalker en el ataque y destrucción de esta en la Batalla de Yavin y participó en la destrucción del campo protector de la segunda Estrella de la Muerte en la superficie de Endor. Vio la creación de la Nueva Orden Jedi y su segunda caída, guardando en su memoria parte de la ruta para llegar a Ahch-To. Hasta participar, junto al piloto Poe Dameron, en el asalto a Exegol.
Es muy difícil superar el carisma de R2-D2, y creo que el único que ha logrado acercarse es el desequilibrado de Chopper, el droide astrométrico de Hera Syndulla. Miembro de la Armada de la República Galáctica durante las Guerras Clon, siendo derribado en Ryloth y acogido por Syndulla. Con quien formó la célula de la Rebelión de Lothal, a bordo del Fantasma, para luego pasar a formar parte de la célula Fénix. Incluso la base del planeta Atollon era conocida como Base Chopper. Era cascarrabias y discutía constantemente, además de travieso, y no siempre cumplía las órdenes que se le daban. Acérrimo enemigo del Imperio, era despiadado y solía usar métodos extremos y poco ortodoxos, como abrir esclusas de aire y lanzar al espacio escuadrones enteros de soldados de asalto u otros droides. Se estima que fue el responsable de infringir 50.000 bajas entre las filas imperiales, además de dañar y destruir múltiples naves e instalaciones. Como la destrucción de dos cruceros ligeros, con 4.300 tripulantes a bordo, al sabotear un Interdictor imperial. En otra ocasión reprogramó un droide infiltrador EXD-9, que hizo detonar una ojiva de protones, destruyendo un destructor clase Imperial.
Este siniestro droide, letal y escurridizo, era un cazador tenaz y preciso. Fue enviado, junto a otras cien mil sondas, como parte del Proyecto Enjambre, para localizar la Base de Alianza para Restaurar la República después de la Batalla de Yavin. Al llegar al planeta helado de Hoth, envió la imagen del generador de escudos, pero descartó que el planeta pudiera albergar vida, justo antes de que fuera atacado por Han Solo y Chewbacca, activando su protocolo de autodestrucción. No sin antes proclamar, en su última transmisión, su lealtad al Imperio Galáctico. Contaba con un repulsor para desplazarse silenciosamente, flotando a pocos metros del suelo. Tenía varios brazos en la parte inferior del cuerpo para recolectar muestras, mientras que el cuerpo tenía placas y sensores de todo tipo. Para su autodefensa estaba equipado con un potente bláster, y su armadura ligera le protegía de disparos ligeros.
Los gigantescos ejércitos droides de la Federación de Comercio y luego de las fuerzas separatistas estaban formados por las simples unidades B1 de droides de combate. Solo puedo decir que me parecen entrañables, de lo tontos que son. Diseñados para ser baratos y, por tanto, desechables, son pésimos soldados, no tienen juicio militar, su puntería es pésima, siendo fáciles de derrotar. Su ventaja estaba en su gigantesco número, capaz de arrollar a enemigos tácticamente muy superiores. Incluso en la serie de animación Clone Wars se burlaron de ellos mismos, cuando, al preguntarle a uno de los droides por qué tenía tan mala puntería, este responde: «Me programaron así». Consecuencia de su bajo costo, sus sensores de puntería y sus procesadores tenían una capacidad limitada de predecir movimientos de sus adversarios. Eso no implica que dejaran algunos momentos graciosos en las películas y series.
Durante las Guerras Clon sirvió como analista militar para un crucero de ataque clase Venator de la República Galáctica. Pero tras el alzamiento del Imperio, fue relegado a tareas de inventario a bordo del transporte de carga 241. Cansado de ser maltratado y ninguneado, cuando se encontró con Chopper, decidió unirse a la Rebelión. Aunque se exasperaba por la organización caótica de esta y la falta del cumplimiento de horarios, debido a su amor a catalogar objetos y a organizaciones más estructuradas. Aun así, se convirtió en un rebelde leal y útil, al conocer los protocolos y procedimientos del Imperio. Tenía un carácter gruñón y sarcástico, dado al pesimismo, aunque también podía ser arrogante y condescendiente, lo que hacía un compañero ideal para el astromecánico Chopper. A quien ayudó a impedir que un droide infiltrador descubriera la localización de la base en Atollon. Además de participar en numerosas misiones contra el Imperio. A veces me recuerda, como tándem con Chopper, al dúo de R2-D2 y C-3PO, pero mucho más gamberro. Y me encantaría que en algún futuro continuaran con las aventuras de AP-5 en Star Wars.
Droide de seguridad imperial de la serie KX, fue dañado durante la rebelión de Ghorman y reprogramado en la base de Yavin 4 para servir a la Alianza Rebelde. Convirtiéndose en el compañero de Cassian Andor. Tenía una presencia imponente, con una estructura alta (mide 2.16 metros) y robusta, perfecta para imponer el miedo que quería el Imperio para sus ciudadanos. Tenía una personalidad cínica, propensa al sarcasmo y al estoicismo. Calculando las posibilidades de éxito de las misiones que iba a emprender. Llegando a desobedecer órdenes menores, para demostrar que es capaz de realizar las tareas en las que está participando. Teniendo un papel destacado en el asalto al archivo de la Base de Scarif, donde se lograron obtener los planos de la Estrella de la Muerte.
Apareció por primera vez en el puente de mando del súperdestructor Executor, siendo contratado por Darth Vader para dar caza al Halcón Milenario. Fabricado por los Laboratorios Holowan, sus orígenes se remontan a la serie de droides lanceros IG de las Guerras Clon. El cazarrecompensas IG-88B estaba obsesionado con cazar, destruir y matar a seres orgánicos, labrándose la reputación de despiadado, frío y calculador. Solía seguir a sus rivales hasta sus objetivos, para luego eliminar a la competencia y reclamar la recompensa. Siguiendo ese procedimiento, siguió a Boba Fett hasta la Ciudad de las Nubes de Bespín, pero fue derrotado por el antiguo clon mandaloriano. Como atestiguan sus restos en el mismo desguace donde Chewbacca encontró a C-3PO. Otro ejemplar de su serie, el IG-11, también trabajaba como cazarrecompensas tras la caída del Imperio, aceptando la misión de matar a Grogu, aunque fue eliminado por Din Djarin. Reprogramado posteriormente por el ugnaught Kuiil para que le ayude en su granja de humedad. Enfrentándose a las fuerzas imperiales, ahora como aliado del mandaloriano y el pequeño Grogu, se autodestruyó para eliminar un pelotón de soldados de asalto. Por lo que sería recordado por su sacrificio con una estatua en Nevarro.
Este droide cuadrado, de torpes andares por sus dos patas hidráulicas, siempre me ha parecido muy gracioso. Estaba equipado con un generador de fusión y su función era proporcionar energía a naves, vehículos o maquinaria, por lo que tenía una inteligencia básica. Incluso en el palacio de Jabba el Hutt, uno de estos droides estaba siendo castigado, quemándole los pies con una plancha al rojo vivo. Detalle de gran crueldad que siempre me ha parecido muy curioso. ¿Qué habría hecho para semejante castigo?
La saga de Star Wars siempre se ha caracterizado por tener mucho humor. Y The Phantom Menace está plagada de chistes con Jar Jar Binks, los droides de batalla y los primeros encuentros entre R2-D2 y C-3PO, hasta un punto que creo que sobresatura la cinta. Y de todos ellos, los que siempre me hicieron realmente gracia fueron los protagonizados por los droides de boxes de la serie DUM. Eran baratos y desechables, pero increíblemente duraderos. Concebidos inicialmente para repostar vehículos, por lo que estaban programados con un sentido de urgencia. Debido a sus procesadores lógicos simples, no podían realizar tareas complejas, limitándose a conectar cables o traer piezas. Se activaban y desactivaban al tocarles su “nariz”, y como tenían una altura de 1.19 metros, para alcanzar objetos fuera de su alcance, podían subirse unos a otros. Aun así, WAC-47, que sirvió a la República Galáctica, había sido programado como piloto.
Siempre me han parecido muy entrañables estos pequeños y asustadizos droides. Tenían funciones de mantenimiento básico móvil, empleándose para limpiar las naves y bases, así como transportar mensajes y guiar a las tropas a sus puestos asignados. Según el juego de rol de West End Games, fueron fabricados, por miles de millones, por Rebaxan Columni, que esperaba comercializarlos como “lindos droides”. Sin embargo, estos fueron tomados por el público como irritantes, e incluso algunos los comparaban con alimañas molestas. Al punto de la bancarrota, la empresa logró venderlos a la Armada Imperial. Convirtiéndose en una visión cotidiana en instalaciones y naves imperiales, incluyendo la Estrella de la Muerte. Con la aparición de las precuelas, esta venta se adelantó a la Armada de la República durante las Guerras Clon, viéndose estos droides incluso en las instalaciones separatistas, como Mustafar, donde Darth Vader ahuyentó varios de estos tras ejecutar a los líderes de la Confederación de Sistemas Independientes.
Hecha a medida para Lando Calrissian, se utilizaron piezas de otros droides, incluyendo su torso, armado a partir de un antiguo astromecánico. Al igual que su módulo cerebral, originario de la serie R3, incluyendo datos de un droide de espionajes y con procesadores de uno de protocolo, incrementando sus bancos de memoria. Este proceso la convirtió en uno de los droides más autoconscientes de la galaxia. Preocupándose profundamente por los derechos de los droides, siendo una de sus mayores motivaciones. Durante su viaje a las minas de Kessel, liberó a varios droides esclavos, precipitando la liberación del resto de trabajadores forzados y rebelándose contra los guardias. Siendo gravemente dañada mientras escapaba hacia el Halcón Milenario. Por lo que Calrissian extrajo su núcleo neural y lo integró en la base de datos de la nave. Lo que generaría, años después, que C-3PO comentara a Han Solo: «Señor, no sé dónde aprendió a comunicarse su nave, pero tiene un dialecto de lo más peculiar». Tal vez este personaje me parece algo irritante, pero me gusta como origen del comentario de C-3PO sobre el ordenador del Halcón Milenario.
No he incluido a C-3PO, ya que siempre me ha parecido un poco cansino. Tiene momentos memorables, sobre todo con R2-D2, pero en general como personaje no me gusta mucho. Por otro lado, que fuera creado por Anakin en The Phantom Menace, el personaje principal de la saga, me resulta exagerado e innecesario. Pareciéndome más interesantes otros modelos de droide de protocolo.
Ll. C. H.
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