viernes, 26 de abril de 2019

Discovery Such sweet sorrow


Con este capítulo doble y cliffhanger con la tercera temporada termina el segundo año de andanzas de la Discovery. Y su primera parte me pareció tediosa, demasiado lacrimógena, con unas despedidas de unos personajes que aunque se han esforzado, no he llegado a cogerles cariño. Pero el motivo no está en los actores, ni en los guionistas, sino en la propia estructura de la serie. Aunque 14 capítulos de casi una hora darían para explicar muy bien una trama concreta, pero al final conocer en profundidad a la tripulación del puente más allá de sus nombres, simplemente es cuestión de un tiempo que no han tenido. Y con una serie tan corta (si la comparamos con los 26 capítulos de las temporadas de The Next Generation o los 22 de la última temporada de Enterprise), el metraje no permite explorar más allá de lo básico. Es interesante destacar no obstante que se ha querido crear una continuidad al mantener los mismos actores en estos papeles secundarios. Algo que no tenían otras series que cambiaban de extras en cada episodio. Pero esto no es suficiente, Deep Space Nine, la serie que más personajes secundarios y recurrentes ha desarrollado de todas las de las saga, tardó varios años en crear esa gran comunidad y a base de decenas de capítulos y numerosos arcos argumentales.

Sí achaco al guión que nos haya obligado a soportar tanto melodrama sobre estos personajes, sin haberlos conocido mejor y por tanto haber apreciado más. Ese regodeo ante el más que seguro fatídico final, me parece excesivamente sensacionalista, al verlos escribiendo sus últimas cartas de despedida. Yo hubiera preferido algo más discreto. Como cuando en ST II: The wrath of Khan Spock toma la decisión de entrar en el núcleo del reactor sabiendo que morirá sin florituras, sin chismorreos, sin aspavientos. Hace simplemente lo que cree necesario para salvar a sus amigos. Y esa frialdad no es porque sea vulcano, sino porque es un profesional y eso sí es un momento dramático. Al final tanto momento intimista resta metraje para otras cosas que se podían haber explicado mejor. Todas esas escenas me las hubiera ahorrado, quedándome solo cuando le dicen que se quedan al lado de Burnham, de su amiga. Simplemente con eso ya nos dan a entender lo valientes que son, el equipo cohesionado que han creado y que anteponen su seguridad al futuro de la vida en la galaxia. No es necesario recrearse en sus despedidas como vulgares mirones. Lo único bueno es que para cuando empiece la tercera temporada y retomemos su historia, conoceremos mejor hasta donde están dispuestos a llegar y seguramente les concederemos mayor crédito.

La despedida con Sarek y Amanda es otro momento dramático para aumentar la tensión y mostrarnos lo transcendente de los sucesos que están a punto de desarrollarse. Y aunque entiendo la capacidad del katra para conectar a Burnham y su padre adoptivo, no comprendo porque el embajador es incapaz de avisar a la Flota Estelar de lo que estaba ocurriendo. ¿Control ha bloqueado solo las comunicaciones solo de la Discovery o de todas las naves estelares? ¿O es que no se fían del resto de la Flota? Además ¿no estaba preparando un grupo de naves para poder reaccionar ante las Señales Rojas según mencionan en Point of light (DIS, 2.03)? Es como si se hubieran olvidado de este detalle de la trama. Y obviamente Vulcano se encuentra más cerca de nuestros héroes que la flotilla de la Sección 31 bajo la dirección de Control ya que llega antes que este.

Siento decirlo, pero me alegro que la almirante Cornwell haya muerto. La verdad es que esta temporada me había llegado a cargar mucho: aparece en Saints of imperfection (DIS,2.05) a bordo de la nave de la Sección 31 como quien está allí pasando el rato. Se une a la tripulación de la Discovery tras su motín, y para mí su presencia le quita protagonismo a Pike en Project Daedalus (DIS, 2.09). Y aquí tampoco entiendo muy bien que ha venido a hacer. ¿Darles apoyo moral frente a Control? ¿No podría traer los refuerzos de la Flota Estelar? Me recuerda a esa amiga que se auto-invita y siempre quiere acaparar todo el protagonismo. Al final morirá por nada, ya que el torpedo explota igual. “Pero cerró la compuerta de la estancia, evitando que la deflagración hiciera más daño” me diréis. Cierto, ¿pero para que están los campos de fuerza internos? Resumiendo creo que en esta temporada era un personaje completamente descindible.

De los cortos ya dije que Runaway (ShT, 1.01) era el que menos me había gustado, como historia suelta no terminaba de cuadrarme y sobre todo quedaba claro que estaba incluido en una trama más general. Ahora que tenemos el contexto, sigue pareciéndome el más flojo de todos. El encuentro entre Tilly y Po tenía que suceder simplemente para justificar la recristalización del cristal de tiempo. Pero es simplemente por el tono que ha cogido este personaje lo que hace que esta parte me resulte irritante. Aun no termino de saber que ven Po o Pike en ella. El corto suelto no deja de ser una anécdota algo tontorrona, una ocurrencia más de Tilly, sin más justificación que permitir encontrar una tecnología concreta.

La segunda parte la historia se centra en una espectacular lucha a muerte entre nuestros héroes y Control. Y tal vez sea un anticuado, pero me gustan las batallas en las que se puede apreciar lo que está sucediendo, como en Lobo 359 de Emissary (DS9, 1.01/02), la Batalla del Sector 001 de ST: First contact, o el espectacular enfrentamiento sobre Endor de StarWars VI: Return of the Jedi, si me permitís usar otra saga de ejemplo o Scarif de Rogue One por citar algo más moderno. Y es que la espectacularidad del combate contra las naves de la Sección 31 queda eclipsada al no poder apreciarse bien. Las naves zumban rápidas por la pantalla, capsulas y lanzaderas armadas, entre la pirotécnica de los torpedos de fotones y los disparos phaser que apenas permiten apreciar la estrategia, o simplemente que está ocurriendo. Todo está lleno de luces, explosiones y movimientos rápidos de cámara que personalmente hacen que me pierda en tanta confusión. Personalmente me pareció más espectacular la destrucción de la USS Majestic o la USS Sitak en la Operación Return en Sacrifice of angels (DS9, 6.06) que este combate lleno de drones que no se ven bien. Me ocurre lo mismo con la batalla en ST: Beyond contra las naves enjambre de Krall, donde solo se ven sombras y al final una gigantesca bola de fuego.

¿Era necesario que llegaran los klingons, cual 7º de Caballería, para ayudar en la lucha contra Control? Puedo entender la aparición de los kelpianos, liberados del yugo de los ba'ul por Burnhman. Y aunque la cooperación para superar una crisis sea un valor intrínseco a Stra Trek (como en Day of the dove (ST, 3.11) en que Kirk y Kang han de luchar contra una entidad incorpórea), a mí me ha faltado que fuera la Flota quien se ocupara de Control. Entre otros motivos ha sido la Seccion 31, parte de la Federación, quien ha provocado esta crisis. Y después que se uniera a la fiesta quien quisiera.

La causalidad final de la trama, la relación que se establece entre cauda y efecto, es una de los mejores sucesos de la temporada. Salvar a los kelpianos, para que estos acudan en su ayuda en la batalla final. Conseguir un asteroide raro: y usarlo para salvar a los habitantes del Terralysium y que les servirá de base en el siglo XXXII. Ir a Boreth para conseguir el cristal del tiempo: y utilizarlo para viajar por este. Sin olvidar el encuentro con la Esfera para proteger su información de Control. Aun así me parece un poco simplista y algo forzado. Que sea Burnham quien crea las señales rojas justifica tanto viaje por toda la galaxia, y como se hace después de que su madre perdiera su traje, esta no conoce la existencia de las señales. También concuerda con la "salvación" de los kelpianos en The sound of thunder (DIS, 2.06) que no tenía mucho sentido, salvo que el Ángel Rojo estuviera involucrado de alguna manera con estos. Como ya comenté.

El epilogo con las entrevistas en los Cuarteles Generales de la Flota San Francisco tampoco lo he acabado de entender. El destino de la Discovery quedará sellado en el pacto de silencio de los protagonistas que han quedado en el siglo XXIII. Incluso entiendo que la presencia de los klingons es para evitar que haya más testigos de la Flota Estelar (aunque no estoy de acuerdo). Y en un momento en que no hay comunicaciones (que no sea por katra subepacial) o que se pueda sospechar que Control las tenía interceptadas para no avisar a nadie más. ¿Pero y después? ¿Entonces nos quieren decir que no es seguro que Control haya sido derrotado definitivamente? ¿No podemos fiarnos de la Flota Estelar? ¿Control es una mano oscura que aun domina el futuro de la Federación? Este final además habría sido perfecto para “disolver oficialmente” la Sección 31 y todo registro de esta y así convertirla en la agencia inexistente que opera en las sombras de Inquisition (DS9, 6.18). Lo que sí hace es cargarse la utopía creada por Roddenberry al dejar un halo de duda sobre lo que ha sucedido. Además no ver al interrogador me resulta, no sospechoso, sino innecesario para no decir ridículo.

¿Esto significa que no me ha gustado el capítulo? Creo que tiene un desarrollo muy mejorable, se ha buscado claramente un sentimentalismo forzado en su primera parte y una espectacularidad y tensión final, en un gran climax que es lo mejor del episodio y de la temporada. Y no es porque se haya terminado, sino por las posibilidades que abre para el futuro. Con el pacto de silencio de los protagonistas nos justifican que Spock nunca hablara de su hermana. Algo exagerado, pero bueno. Si oficialmente ha muerto, ¿por qué no recordarla como familiar fallecido? Supongo que así es más dramática esa decisión. Tampoco importa mucho, ya que recordemos que Spock es dado a no hablar de su familia: sus compañeros Kirk y McCoy no sabían que Sarek era su padre en Journey to Bable (ST, 2.15) y nunca mencionó a Sybok. Y con la destrucción de la Discovery justifican que la Flota no tuviera el motor de champiñones (aunque me imagino que si tendrían los planos de la transformación de la nave y los estudios de Stamets para construir otra, pero eso ya es otro tema). Además al viajar al futuro deja de estar atada a la clásica y el resto los 50 años de sucesos canónicos que todos conocemos. Así como la mirada con lupa que la serie era sometida por los fans (incluyendo quien rubrica estas líneas).

Ahora, a 950 años en el futuro, los guionistas pueden hacer lo quieran. Tiene una vasta galaxia que explorar usando el motor de champiñones a voluntad. La Federación puede haber sobrevivido o sucumbido por los borg o por una horda de tribbles vampiros. Puede haber un Imperio Kelpiano, o que todo siga más o menos igual. Este giro argumental de la serie es lo mejor de la trama de la temporada en general floja, con más oscuros que claros, pero que poco a poco va creando su propia huella.


Ll. C. H.

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Reseña: Brother

miércoles, 17 de abril de 2019

Cartografía en Discovery

Star Trek no ha sido precisamente proclive en mostrar la galaxia en que transcurren sus viajes en mapas. Muy posiblemente fuera para no estar atados u obligados a seguir aquellas referencias en futuros capítulos e historias. Aun así yo creo que tener cierto marco de referencia espacial no es malo, en realidad permite crear una continuidad y una coherencia mayor. Una de las primeras veces que vimos un mapa en pantalla fue en la presentación de los romulanos como antiguos antagonistas de la Federación en el fabuloso Balance of terror (ST, 1.08). En este se mostraba una parte de la Zona Neutral, la frontera entre ambas potencias, creada al finalizar la guerra que se había librado un siglo antes. La zona mostrada era el Sector Z-6, con sus siete puestos avanzados a lo largo de la línea de demarcación, con la ubicación de Romulus y Romii al otro lado. Poco más se distinguía, como la posición de este sector en la galaxia o en el territorio de la Federación. En 1975 en el Star Trek Star Fleet Technical Manual, Franz Joseph mostró algunos mapas de la Vía Láctea, que en 1980 recogió el libro Star Trek Maps, publicado por Bantam Books, en el que trabajaron algunos de los que posteriormente formarían parte del equipo de producción como Rick Sternbach, Larry Nemecek o Geoffrey Mandel.


En The Next Generation vimos por primera vez la distribución de las estrellas entre las que se movían nuestros héroes en Conspiracy (TNG, 1.25). En esta se mostraba el espacio conocido dividido en diferentes sectores, reflejando la ubicación de los planetas de la Federación, incluyendo la frontera común que tenía el Imperio Klingon y el Romulano y que facilitaba la escenificación de la hostilidad que se procesaban en el siglo XXIV, y que se comentaría precisamente en el siguiente capítulo: The Neutral Zone (TNG, 1.26). El mapa mostraba sobre todo lugares que habían aparecido en la clásica y en la serie animada: Fabrina, Talos, Rigel, Janus VI, la Primera Federación, Kzin, Romulus y Remus (llamado Romii en el primera mata de la Zona Neutral), así como Kling para el mundo hogar de los klingons. Y es interesante porque muestra aproximadamente la parte de la galaxia conocida o por lo menos la más cercana a la Federación.


En el resto de la serie no se volvió a mostrar más cartografía que no fuera de una zona concreta, con un par de sectores o de rutas de  navegación. Durante la línea temporal alternativa mostrada en Yesterday’s Enterprise (TNG, 3.15), en que la Federación estaba en guerra contra el Imperio Klingon, en el despacho del capitán Picard se pudo observar un mapa de la situación táctica del conflicto. Se identificaban planetas clásicos como Anteres, Delta Vega o Eminiar, así como las posiciones de las Flota Estelar y las de los klingons. Pero no dejaba ver una ubicación de los mundos con respecto al territorio y muchos planetas estaban repetidos, ya que simplemente se había creado como parte del decorado de la Enterprise-D alternativa y no como referencia a mostrar posteriormente.


No fue hasta la Guerra contra el Dominion en Deep Space Nine, que no vimos otro mapa más amplio sobre un territorio determinado, en este caso el de la Unión Cardassiana. En varios planos estratégicos, tanto de la Flota Estelar, de origen klingon y del propio Dominion que mantenían entre sí la misma forma. Y aunque solo nos mostraban una parte pequeña de la galaxia, a través de los diálogos se ubicaban algunos planetas conocidos como Betazed, Andoria o Vulcano cerca de la zona de combates o amenazados por estos.



En el 2002 apareció el libro Star Trek Star charts, de Geoffrey Mandel, quien ya había trabajado en el Star Trek Maps en 1980. Este era un auténtico atlas de la galaxia de Star Trek y mostraba los cuatro cuadrante, así como el territorio de la Federación, Klingon, de la Unión Cardassiana basado en lo que habíamos visto en los capítulos, del Imperio Romulano y del Dominion en el cuadrante Gamma. También tenía la ruta de la Enterprise del capitán Archer y la del regreso de la Voyager a través del cuadrante Delta. Tan completo era que el siguiente compendio de mapas: Star Trek Stellar Cartography de 2013 que estaba rubricado por Larry Nemecek, quien contó con la colaboración de Geoffrey Mandel, podríamos considerarlo una ampliación del mismo, casi una edición actualizada y de lujo con más gráficos y más detallados, pero manteniendo los mismos mapas. Los cuales serían utilizados en el juego de rol Star Trek Adventures, recientemente publicado en castellano por Holocubierta en el 2018.

La serie Discovery tiene gran cantidad de referencias al universo donde se mueve. Estos guiños podrían parecer intrascendentes, pero recordemos que a los largo de TNG, DS9, VOY e incluso en gran parte de ENT estos eran apenas inexistentes. Con la idea de marcar diferencias con la clásica apenas se nombraban planetas y ni aparecías las razas, incluso de la propia Federación, mencionados en la serie original. Poniendo un ejemplo se vieron solo dos andorianos y ni un tellarita hasta Enterprise, y eso porque casi era imprescindible para el argumento. Pero en Discovery parece que ese tabú ha desaparecido y personalmente lo agradezco mucho. Es más, las referencias muchas veces guiños en los diálogos o en el decorado, no solo se ciñen a la clásica, por ejemplo el planeta Corvan II que la Discovery defendió en The butcher’s knife cares not for the lamb’s cry (DIS, 1.04), es el originario de los gilvos de Corvan que vimos en New ground (TNG, 5.10). O la USS Shran, llamada así en honor al comandante andoriano interpretado por Jeffrey Combs de Enterprise. Y uno de los detalles más interesantes me parece que es el uso de la cartografía en pantalla durante la guerra contra los klingons. Y es que estos precisamente están basados, en algunos casos calcados de los mapas del libro libro Star Trek Star charts de Geoffrey Mandel.

Así los gráficos hechos para la serie utilizan como base estos mapas, añadiendo algunos planetas, como Iconia, aunque este mundo será descubierto, como tal, cien años después en Contagion (TNG, 2.11). También modifica las fronteras establecidas en el siglo XXIV, entre los imperios klingon y romulano.


El uso de este material, creado bajo licencia, que al no aparecer en pantalla no se consideraba como canónico, logra que la información del universo trek sea más homogénea y convierte una referencia extendida entre el fandom en canónica. Además hace el camino inverso que en general hasta entonces había de la serie al material de referencia, ahora son estos que alimentan el propio universo. Solo habiendo pasado con el libro de Franz Joseph Star Trek Starfleet technical manual, del que se habían utilizado algunos gráficos para que aparecieran en las pantallas del puente de la Enterprise en ST II & ST III, convirtiendo en oficiales las naves que allí aparecían.


Para los puristas esta solo serán aquellos mapas o fragmentos de los mismos, que puedan distinguirse. Aun así me decanto por considerar ambos libros como canónicos, incluyendo aquellos gráficos que “aun” no han aparecido en pantalla.



Ll. C. H.

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Reseña: Brother

jueves, 11 de abril de 2019

Discovery Perpetual infinity & Through the Valley of Shadows


¡Advertencia: puede contener spoilers!

Control
Al final ya se nos ha revelado el verdadero villano de esta temporada: una inteligencia artificial que pretende erradicar toda forma de vida en la galaxia. Y para ello necesita evolucionar con el conocimiento de la Esfera Roja que la Discovery encontró en An obon for Charon (DIS, 2.04). Esto me parece más interesante que si hubiera sido el malvado de turno la Sección 31, ya que hubieran repetido el mismo concepto de la primera temporada: luz del universo primario, frente a la oscuridad del espejo; rectitud de la Flota, frente a la doblez de su servicio de espionaje. Y que utilice sus naves para dar caza a nuestros protagonistas es un buen recurso. Además el uso que hace de la nanotecnología es algo que ya habíamos visto en el borg, por lo que no es inconsistente en el universo trek y en todo caso esta no ha de ser exclusiva del colectivo. Aunque aquí me recuerda más a los replicantes del universo de Stargate.

Gabrielle Burnham
Es posiblemente lo más interesante que haya ocurrido en Discovery: la madre de nuestra protagonista atrapada en el futuro. Además la idea que esté anclada a 950 años y que por muchos viajes que haga siempre regresa a ese punto me parece de un dramatismo muy efectivo. Con el agravante a su condena de haber visto la muerte una y otra vez de su hija, por muchas intervenciones que haga. Además encaja con todo lo que ha ocurrido en la temporada: su visita a Spock para que la salvara cuando eran niños. La creación de la colonia humana de Terralysium con descendientes de los supervivientes de la 3ª Guerra Mundial. Que el encuentro con la Esfera Roja no fuera fortuito y que además este estuviera relacionado con evitar que su información cayera en manos de Control. Aunque no queda tan claro el motivo por el que impidió que los ba’ul aniquilaran a los kelpianos, ya que en ese momento Burnham no se encontraba realmente en peligro. Lo que no entiendo, más allá de forzar la situación, es la negativa de coordinar los esfuerzos de los protagonistas con ella. No deja de ser una aliada, aunque esté amargada, tampoco tendría que extrañarles teniendo en cuenta lo que ha vivido. Y precisamente por ello es la adecuada para aportar su experiencia en la batalla contra Control. Supeditar estos esfuerzos a los deseos de la protagonista en salvar a su madre, es otro ejemplo de que sus instintos controlan el destino de todos. Incumpliendo la máxima de su educación vulcana: el bien de la mayoría, supera al de minoría, o el de uno solo.

Las señales
Y aunque las cosas parecen aclararse en esta recta final, quedan dos capítulos para terminar la temporada, aún nos queda por resolver el origen de las señales rojas, que Gabrielle Burnham parece desconocer. Además la necesidad de que Control no acceda a los conocimientos de la Esfera Roja, incluyendo la sugerencia de autodestruir la nave, puede estar relacionado con que la Discovery pase los siguientes siglos sola en el espacio, como vimos en Calypso (ShT, 1.02).

Boreth
La historia de este planeta/monasterio klingon y los cristales de tiempo no tiene ni pies ni cabeza. No solo porque el lugar no se parece en nada al que ya habíamos visto en Rightful heir (TNG, 6.23), sino porque en sí es ridículo. Aunque conocer el destino de uno, sobre todo si este no es precisamente agradable, es un acto de gran valor, me parece que como consigue Pike un ejemplar de cristal es como quien consigue un suvenir temporal. Precisamente lo que en el capítulo anterior no le había dicho Gabrielle Burnham en referencia al terrible accidente que sufrirá en unos años. Y eso que le advierten que nadie se ha llevado uno sin un gran sacrificio. Aun así es de agradecer que usen a Pike en algo más que no solo sea estar sentado en la silla el capitán y que le den más protagonismo, no como había ocurrido en Project Daedalus (DIS, 2.09) con la llegada de la almirante Cornwell. Como curiosidad indicar que Tenavik, el hijo de Voq y L’Rell, está interpretado por Kenneth Mitchell, el mismo actor que había encarnado a Kol en la primera temporada y a su padre, Kol-Sha en la segunda temporada. Y no dejaré de decir que su corona de cristal me recordaba a la cresta ósea de los minbari de Babylon 5. Aunque también tiene reminiscencias a la forma de las naves son’a de ST: Insurrection.

Capitán Pike
Pike es un personaje muy interesante, y sus valores y acciones son posiblemente lo más cercano al espíritu original de la saga. Sus decisiones siempre han sido de lealtad y protección hacia su gente, su tripulación. Creyendo siempre en la inocencia de Spock, al discrepar de los métodos de la Sección 31, hasta llegar a sacrificarse por los suyos, amotinándose frente a lo que considera una injusticia y un crimen. Y así se lo ratifica a Tenavik en Boreth: «Un capitán de la Flota cree en el servicio, el sacrificio, la compasión y el amor. No pienso traicionar lo que me hace ser quien soy futuro… con un final que… no había previsto tener». Y precisamente es, junto a Spock, un personaje no original de Discovery, sino de aquel capitulo piloto rechazado de la clásica. Lo que dice mucho del desarrollo de los protagonistas creados para esta serie. Tal vez esté relacionado con el hecho de que me guste el concepto de ampliar el background de personajes conocidos, como ocurriera en la primera temporada con Sarek. Pero Pike es por ahora lo mejor que ha subido a bordo. Y es una lástima que no le hayan sacado más partido, porque de potencial no le falta. Es más, me parece más interesante que hicieran un spin off de Pike y la Enterprise, que la de la Sección 31 y las más que posibles tropelías de Georgiou.

Esa lealtad hacia los suyos es lo que motivará a Spock en The menagerie I (ST, 1.15) a infringir las normas, arriesgando su carrera y su vida, para llevar a su antiguo capitán hasta Talos IV tras su fatídico accidente que vemos en Through the Valley of Shadows (DIS, 2.12). La unión de estas interacciones en las diferentes tramas (y de diferentes series), como ya hicieron con el universo espejo, con los sucesos ahora narrados, dándoles un desarrollo más profundo, es lo mejor que tiene Discovery.


Ll. C. H.

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Reseña: Brother

sábado, 6 de abril de 2019

Flota estelar en el siglo 23 (2)


Primera Parte:

En el artículo anterior describimos las diferentes clases y subclases (como las diferentes modificaciones de la Miranda o la variación de la Enterprise-B del crucero Excelsior) operativas en el siglo XXIII que habíamos visto en pantalla a lo largo de las series y películas de la saga. Posiblemente la gran pregunta sería ¿podrían haber estado al servicio de la Flota Estelar todas estas naves a la vez? ¿Y cómo podríamos llegar a esa conclusión?

Consideraciones previas, matrículas
Una de las premisas que utilizo en el análisis los textos es que la numeración de las matrículas de las naves es ascendente y progresiva. A número más alto, modelo más moderno. Normalmente esto tiende a ser correcto: la USS Ambassador NCC-10521 tiene un diseño más avanzado que la USS Excelsior NCC-2000, y a su vez claramente anterior a la USS Galaxy NCC-70637. Y aunque esta premisa sí se cumple mayoritariamente (1) en el siglo XXIV, en la centuria anterior no suele coincidir. En algunos casos es por expreso deseo del director o showrunner, como la USS Kelvin que aparece en los primeros bocetos con el registro NCC-1201 y que se cambió a 0514 por la fecha de nacimiento del abuelo de J.J. Abrams, también llamado Kelvin. Siendo el primer registro mucho más lógico y acorde con su construcción en el 2225, según se indica en la placa dedicada del puente. Mientras que el de la USS Discovery es NCC-1031 ya que a Bryan Fuller le gusta Halloween y esa es la fecha cuando se celebra.

Numeración
Un punto de partida como marco de referencia puede ser la mítica Enterprise con su matrícula NCC-1701, ya que fue la primera nave que vimos en Star Trek y es la protagonista de la serie que da origen a la saga. ¿Pero de dónde viene esa numeración? Matt Jefferies buscó dígitos que se distinguieran bien, descartando 5, 6, 8 o 9, luego pensó que la nave podría ser el número 01 del modelo 17 de la Federación. Esto dejaría a la Reliant como la unidad 68 del modelo 18, que correspondería a la clase Miranda. Pero deja de tener sentido en el resto de naves, como el Excelsior, prototipo de su clase y con la matrícula NCC-2000, pero cuyas hermanas, como el USS Repulse NCC-2544 que vimos en The child (TNG, 2.01), el Berlin NCC-14232 aparecido en un okudagrama en Chain of command II (TNG, 6.11), o el USS Hood NCC-42296 mostrada en Encounter at Farpoint (TNG, 1.01/02), no empiezan por el 20 si siguieran la idea de Jefferies. Mientas que el USS Jenolan tiene la numeración NCC-2010 de la clase Sydney.

Nivel de tecnología
Por otro lado podríamos decir los diseños que tuvieran un aspecto exterior similar, podrían pertenecer a la misma generación tecnológica. De esa manea se amortizaría el coste de su desarrollo al utilizarlo en diversas clases que tendrían propósitos diferentes, como se pudo ver en el siglo XXIV con la clase Nebula y los cruceros Galaxy. Además su similitud podría mostrar una evolución lineal. De esta manera podríamos ubicar en una cronología su momento de construcción, teniendo en cuenta que este puede solaparse con diferentes aspectos por estar en una u otra fase de producción o por necesidades operativas. Algo similar con lo que ocurre con los modelos de automóviles que tienen un mismo aspecto en sus líneas exteriores dependiendo del momento de su fabricación.

Excepciones
Ahora bien alguna numeración de las matriculas no coincide con esta teoría de la evolución tecnológica homogénea. Por ejemplo la clase Saladin tenía que ser coetánea con la Constitution al tener un mismo aspecto, pero la primera tiene la matrícula NCC-500 y la segunda la NCC-1700. Teniendo encuentra que la Federación se creó 100 años antes y partiendo de la base que las matriculas se asignaron desde el número 1, la diferencia entre la construcción de ambas naves podría ser de aproximadamente 60 años. Como explicación podemos deducir que puede haber sufrido una actualización, como la Enterprise en el 2270, o que su matrícula es incorrecta. Es cierto que cuando Franz Joseph escribió su libro esta consideración muy posiblemente estaba lejos de la idea del autor, aunque ya entonces una diferencia de 1200 números era considerable para dos tipos de naves tan similares. Mejor hubiera sido haber asignado un matricula cercana al número 1700, por debajo o por encima. Y lo mismo podemos decir del transporte Ptolemy o el acorazado Federation, con 3801 y 2100 respectivamente, de manera que pudieran haberse encuadrado en un mismo periodo. Ocurre lo mismo con la Kelvin, que tiene la matrícula NCC-0514 (ya conocemos el motivo de su extraña numeración) con las USS Kobayashi Maru ECS-1022 o la USS Newton NCC-1727, que tiene el mismo aspecto exterior del casco. Esto o que durante un largo periodo de tiempo la Flota Estelar mantuvo varias líneas tecnológicas de construcción en su producción naval: la de la Saladin, la de la Kelvin y las vistas en Discovery. Algo bastante complicado de creer.

Siglas
El significado de NCC tampoco se ha aclarado oficialmente. En los planos de las cubiertas de la Enterprise publicado en 1975 por Franz Joseph desglosaban el acrónimo de las siglas Naval Construction Contract (Contrato de Construcción Naval). Esto tendría sentido, ya que el número podría asignarse al momento de encargar o autorizar la construcción de la nave, incluido sus prototipos y primeras unidades de cada clase, incluso mucho antes del inicio de los trabajos directamente sobre el armazón. De esta manera se podrían encontrar naves más antiguas alisadas con números posteriores a diseños más modernos. Aun así esto no explicaría que unidades de la clase Excelsior aparecieran con numeraciones posteriores a la puesta en activo de la Ambassador, por ejemplo. Existen otras siglas como ECS para cargueros, NAR como nave de carga u otras naves civiles, NSP de mercantes vulcanos, NDT, NFT o NGL para civiles. Pero se desconoce su significado, más allá de alguna broma interna del equipo de producción.

Abramsverso
La Línea Temporal Kelvin fue creada por la llegada de la Narada desde el futuro y la destrucción de la USS Kelvin. Por lo que podríamos decir que las naves estelares vistas en estas películas no forman parte del universo primario. Pero la Kelvin tiene el mismo aspecto que el resto de las que partieron a defender Vulcano: la USS Armstrong NCC-1769 o la USS Mayflower NCC-1621. Este hecho, la irrupción de Nero y los suyos, creó una línea temporal diferente del mismo universo, por lo que las consecuencias de este cambio se expanden desde los sucesos que la tripulación y la misma Kelvin tendrían que haber hecho y que no hicieron. Todas estas diferencias generarían exponencialmente más discrepancias que harían cada vez las dos líneas temporales más diferentes, como mostraba la proyección que tenía Annorax en Year of hell II (VOY, 4.09), compartiendo ambas comparten el mismo pasado. Por eso las naves que vemos en pantalla, posiblemente diseñadas y construidas poco tiempo después del inicio de esta línea temporal, no tendrían que haber sido afectadas de manera directa por estos cambios, siendo iguales en ambas realidades alternativas. Obviamente teniendo en cuenta la reducción en la escala calculada por Ex Astris Scientia. Por tanto podemos decir que las naves del abramsverso son contemporáneas a la Constitution que conocemos. El aspecto de la Enterprise podría ser una excepción, pero no hay nada que indique que su diseño fuera afectado por las alteraciones desencadenadas desde la destrucción de la Kelvin.

Discovery
Aunque sus aspectos exteriores son más detallados y actualizados que la Enterprise ideada por Matt Jefferies, sus diseños me parecen perfectamente compatibles con la Constitution de aquella época. Incluso les dan un aspecto algo retro y primitivo (sin llegar a la Enterprise del abramsverso) que perfilaría una evolución tecnológica hacia un diseño más acabado y homogéneo. Y aunque conservan la misma escala que la Enterprise clásica, me parecen en general son demasiado grandes si la comparamos con esta. La Shepard tiene una longitud de 506 metros, la Cardenas de 441 metros, la Walker de 423 y la Hoover de 356, mientas que la Enterprise clásica mide 289 metros. (2) Con su nuevo aspecto su longitud aumenta hasta los 442 metros. Cómo nave insignia, punta de lanza de la exploración y cuyo perfil eran misiones de exploración en el espacio profundo, lo lógico es pensar que sería un modelos más grande dentro de la Flota para desempeñar esa función. Aunque reconozco que eso no tendría que ser obligatoriamente necesario. Supongo que el cambio de aspecto de la Enterprise tenga la intención de adaptarse mejor a la diversidad del resto o simplemente por diferenciarse, de nuevo, de la clásica. Aun así y partiendo de la nave creada por Jefferies, creo que sería más acorde recudir la longitud de las naves aparecidas en Discovery para que sus dimensiones fueran más acordes con la nave liderada por Kirk, Spock y McCoy. Así personalmente reduciría la longitud de la Shepard a 395 metros, la Cardenas de 335 metros, la Walker de 250, la Nimitz a 355, la Hoover de 356 y la Engle a 340. De esa manera estas mantendrían la evolución de ir aumentando las dimensiones a lo largo del siglo XXIII y XXIV junto al resto de clases del canon. Por otro lado la propia Discovery tiene un registro muy bajo (también conocemos el motivo), cuando en realidad el diseño de las barquillas de curvatura es similar a la Cardenas, Shepard o la Malachowski, por lo que su numeración debería ser más alta, entre 1400 o 1600. 

Producción
En realidad cada equipo de producción cuenta con su propia estética: la clásica sienta las bases de cómo han de ser las naves de este universo. En su libro Franz Joseph utiliza el mismo aspecto para crear las suyas y estas serán utilizadas en los decorados de las películas. La actualización del aspecto de la Enterprise se hizo en una lógica evolución de su aspecto, pero manteniendo el diseño de Jefferies, (3) fue realizada entre otros por Andrew Probert y Rick Sternbach. Ambos trabajarían además en The Next Generation, el primero durante la primera temporada en la que diseñaría la USS Enteprise-D y sus interiores, mientras que el segundo estaría involucrado en crear atrettzo y numerosas naves para todas las series de la era de TNG. Otros miembros de ese equipo se habían incorporada a la franquicia durante el rodaje de las películas, como Mickael Okuda, responsable de crear las famosas interfaces de los ordenadores conocidas como LCARS. Los cuatro spin off (TNG, DS9, VOY & ENT) estuvieron liderados por el productor ejecutivo Rick Berman quien podemos deducir, ante la gran cantidad de reutilizaciones de los modelos ya existentes, que aplicó una norma de ahorro en el presupuesto a la hora de crear nuevas maquetas. Siendo este el motivo por el que vemos tantas veces estas naves: 48 veces la Excelsior, 26 veces la Miranda y 10 la Oberth en el siglo XXIV. En realidad desde ST III: The search for Spock, no aparecieron en las películas clásica nuevas naves espaciales, exceptuando la sonda cetácea, y dos lanzaderas. (4) Una vez cancelada la serie Enterprise en el 2005, un nuevo equipo de diseño de la mano del director J. J. Abrams, crearon cuatro años después su propio estilo. Ryan Church se encargó de la nueva Enterprise de la clase Constitution, así como la USS Kelvin, que daría el aspecto al resto que se vieron en pantalla. Mientras que para la serie Discovery se incorporaron hasta 24 tipos de naves diferentes (entre la Federación y el Imperio Klingon), muchas de las cuales fueron creadas por el ilustrador John Eaves, bajo la dirección del primer showrunner Bryan Fuller. Posiblemente esta variedad sea gracias al abaratamiento de los costes de los modelos creados en CGI, frente a creación y el rodaje de los efectos visuales tradiciones no digitales. 

Conclusiones
Por lo comentado podemos decir que hasta las películas del abramsverso y sobre todo la serie Discovery que el diseño de la Flota Estelar era homogéneo, utilizando la misma tecnología, tal y como denotaba el aspecto del casco, y elementos tecnológicos como las barquillas de curvatura similares, para la construcción de las naves. A partir del 2009 esta idea, por lo menos durante la década del 2250/60, se rompió y aparecieron otras líneas de diseño, creando mayor diversidad. La cual creo que podrían convivir perfectamente en el siglo XXIII y no sería extraño verlas mezcladas. En la centuria siguiente pudimos ver naves de diferentes etapas tecnológicas, desde la Excelsior, la Ambassador, la Norway, la Nebula o la Nova, todas ellas con sus propios aspectos de casco y barquillas de curvatura, habiendo sido construidos en diferentes periodos de tiempo. Por tanto es lógico extrapolar que un siglo antes convivieron diferentes aspectos, e incluso que se construyeron de manera paralela.

¿Alguna vez podremos ver estos diferentes estilos en pantalla a la vez? En breve se terminará de acordar la fusión entre Viacom, que tiene los derechos de las películas de Paramount y CBS que conserva los de las series de TV. Esto abriría la posibilidad de poder ver en pantalla las naves de diferente origen. Pero con la tendencia de crear un aspecto nuevo por cada equipo, lo veo difícil. Solo es cuestión de la voluntad de productor ejecutivo o showrunner. Lo curioso es que en Trials and tribble-ations (DS9, 5.06), o como en la remasterización de la serie clásica, no hubo ningún problema para recrear al Enterprise que todos conocíamos, algo que en Discovery deberían haber mantenido. O por lo menos con variaciones más sutiles y no un cambio tan radical. Creo que lo ideal sería lo que se puede ver en el fanfilm Axanar, donde conviven diferentes estilos de naves: diseños basados en el abramsverso, junto a otros de la clásica, como los cruceros Constitution que aparecen en construcción, y otros originales como la USS Ares que tiene unas líneas claramente de la clásica.




Notas de producción:
(1) A lo largo de TNG aparecieron numerosos cruceros de la clase Excelsior con matrículas elevada, como el USS Hood NCC-42296 o el USS Lakota NCC-42768, claramente superiores al Ambassador, cuando esta es claramente más moderna. Así tenemos la USS Zhukov NCC-26136 o la USS Yamaguchi NCC-26510.

(2) Por su parte un siglo después la clase Galaxy tiene una longitud de 643 metros, la Nebula 440 metros, la Sovereign de 685 metros. Obviamente no es imprescindible que la consecución de las naves a la largo de los años tenga un incremento de su tamaño, pero hasta ahora esta había sido la dinámica en la saga.

(3) Esta modernización, aunque puedo entenderla por la nostalgia que se podía tener en 1979 a la hora de realizar ST: The motion pictures, sobre todo para los fans, nunca la entendí desde un punto práctico dentro el universo. ¿Para qué actualizar una nave prácticamente desde cero (sustituyendo todo el equipo electrónico, toda la estructura interna de pasillos y estancias, y los sistemas de propulsión incluyendo el reactor y la barquillas), cuando para todo eso era preferible construir otra nave de cero?

(4) A lo largo de la TNG apenas se crearon diseños complemente nuevos, en realidad ni uno por temporada: en la primera la Constellation, en el tercera la Ambassador, en la cuarta la Nebula, en la sexta la Sydney y en la séptima temporada la Olympic. La gran excepción fue The best of both worls (TNG, 4.01) cuando se construyeron seis nuevas clases para el cementerio de la Batalla de Lobo 359. Así como las cinco para la Batalla del Sector 001 ya creados únicamente en CGI.


Ll. C. H.


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