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martes, 15 de septiembre de 2026

Mi ranking de las naves protagonistas de Star Trek

Las naves en Star Trek han sido, y son, un protagonista más de las series y películas en que aparecen, tanto como sus heroicas tripulaciones. Para celebrar el sesenta aniversario de esta franquicia, este es mi ranking de las naves estelares que han explorado el espacio: la última frontera. Su misión continúa: explorar mundos nuevos y desconocidos, buscar nuevas formas de vida y civilizaciones, ¡llegar audazmente a donde nadie ha llegado jamás! ¿Cuál es vuestra nave favorita?
 
1 · USS Defiant NX-74205 / NCC-75633
Clase Defiant
Capitán Benjamin L. Sisko
Siempre me gustó su diseño compacto y agresivo, tan alejado de la elegancia de resto de las naves estelares. Pero su estética iba acorde con la narrativa de Deep Space Nine, que acababa de encontrar al Dominion, un poderoso enemigo en el cuadrante Gamma, y que sería una amenaza para todas las potencias conocidas en los cuadrantes Alfa y Beta. También es la que, por su misión, más se aleja de la exploración. Fue ideada con el único propósito de defenderse del Colectivo Borg, posiblemente la amenaza más peligrosa a la que se han enfrentado nuestros héroes. Por lo que, básicamente, y un potente reactor y sistemas de armamento. Lista para defender la Federación de sus enemigos.

2 · USS Voyager NCC-74656
Clase Intrepid
Capitana Kathryn M. Janeway
Esta nave, que iba a afrontar una auténtica odisea atravesando el cuadrante Delta, es más pequeña de lo que nos tenían acostumbrados. Su diseño era más estilizado, y las barquillas eran más pequeñas, pero su tecnología era la más avanzada. Pero su tamaño no impidió que sobreviviera a tan peligroso viaje, enfrentándose a kazons, vidiianos, hirogen, malons, al Imperio Krenim, al Colectivo Borg o a la especie 8472, explorando cada anomalía y fenómeno que exploraban, sin que Janeway se despeinara, casi ninguna vez.

3 · USS Enterprise NCC-1701 / NCC-1701-A
Clase Constitution II
Capitán James T. Kirk
Cuando se decidió que Star Trek saltara a la gran pantalla, gracias al éxito de Star Wars, era necesario un lavado de cara a su mítica nave. Su diseño se basaba en los cambios que Matt Jefferies había hecho para la serie de televisión cancelada, conocido como Phase II. Aun así, mantiene el aspecto general de la nave vista en la pequeña pantalla, aunque con notables cambios y añadiendo detalles. Que incluían más ventanas, un plato deflector iluminado, el cambio de las barquillas de curvatura con soportes inclinados, un módulo del puente, lanzadores de torpedos en el cuello, una cúpula de sensores debajo del plato y un tono de color más claro. La cual nos acompañaría por las andanzas de la tripulación clásica durante seis películas, que, por alguna extraña magia, parecen muchas más.

4 · USS Enterprise NCC-1701-D
Clase Galaxy
Capitán Jean-Luc Picard, William T. Riker & Edward Jellico
Con el mismo concepto que la Enterprise clásica, pero más grande, más potente, más avanza tecnológicamente y más lujosa. Con líneas redondeadas, con más detalles en el casco, para afrontar nuevos retos y amenazas un siglo después de las aventuras del capitán Kirk y su tripulación. A bordo de esta majestuosa nave empezamos a explorar el siglo XXIV, más estructurado que el de su contemporánea del siglo anterior. Se enfrentó a los romulanos, se midió con los klingons, se encontró al Colectivo Borg, vigiló a los cardassianos, tuvo un final poco glamuroso, pero, cual ave fénix, resucitó para volver a defender a la Federación contra su peor enemigo en la tercera temporada de Picard. Viajamos a otras líneas temporales, repetimos un día una y otra vez, se desplazó hasta el fin del universo y sus holocubiertas nos descubrieron que la imaginación no tiene límite, aunque sí adiciones.

5 · USS Enterprise NCC-1701
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike & James T. Kirk
Diseñada por Matt Jefferies, marcaría el aspecto de las futuras naves estelares: una sección de plato, una sección de ingeniería y dos barquillas de curvatura sobresaliendo de esa. La idea de Jefferies era crear un diseño plausible y elegante, que nos hizo soñar con mundos lejanos, extrañas formas de vida, pero también se enfrentó contra el racismo y nos mostró un futuro mejor por el que valía la pena, soñar y luchar por llegar a él. Aún recuerdo cuando la emitían de pequeño en el Canal 33: los martes a las 20:00 horas. No faltaba ni un solo día frente al televisor para ver sus aventuras, junto a Kirk, Spock, McCoy y el resto de su intrépida tripulación.

6 · Enterprise NX-01
Clase NX
Capitán Jonathan Archer
La primera nave de exploración de espacio profundo de la Tierra, diseñada para alcanzar el factor 5 de curvatura e iniciar los viajes para conocer nuevas civilizaciones y formas de vida. Reafirmando la intención de los humanos de llegar hasta donde nadie había llegado antes. Tiene un diseño sencillo, un casco en forma de plato y dos barquillas de curvatura que se elevan por encima. Su interior es cavernoso, con pasillos que recuerdan a los de los submarinos, haciendo un esfuerzo para mostrarnos una nave más primitiva y arcaica. Mientras que su aspecto parecía ser el inicio de lo que nos había mostrado la serie mucho tiempo antes. Fue una lástima su abrupto final, justo cuando se encontraba en su mejor momento.

7 · USS Protostar NX-76884
Clase Protostar
Capitán Chakotay & (en funciones) Dal R’El
El segundo prototipo de la lista, esta vez dotado de un poderoso motor, capaz de impulsar la nave a velocidades tan altas que es capaz de atravesar sectores enteros en pocos minutos. Por eso su diseño es aerodinámico, casi una punta de flecha con dos grandes barquillas de curvatura. El primer puente equipado con grandes ventanales que me gusta, seguramente porque está integrado en el casco y no parece un pegote en el frontal del módulo de mando.

8 · USS Cerritos NCC-75567
Clase California
Capitán Carol Freeman
Aunque Lower Decks es una sátira que no se toma en serio el propio universo donde se mueve, sí sigue todas sus normas, incluido el diseño de sus naves y la estética de la serie. Así, su diseño está inspirado en una mezcla de la veterana clase Miranda y el estilo de la clase Galaxy. Es una nave de grandes dimensiones, construida como apoyo utilitario; en el caso de la USS Cerritos, especializada en operaciones de ingeniería (por eso tiene partes del casco pintadas de amarillo), más concretamente en segundos contactos. Tal vez parezca algo desgarbada, pero no fue diseñada para enfrentarse a poderosos enemigos o ir por zonas inexploradas, sino para ir, otra vez, allí donde ya han ido otros antes.

9 · USS Enterprise NCC-1701-E
Clase Sovereign
Capitán Jean-Luc Picard
Para las películas de The Next Generation, y tras la destrucción de la mítica USS Enterprise-D en ST: Generations, se optó por un diseño más aerodinámico, incluso agresivo. Acorde a los tiempos que la Federación estaba atravesando con las amenazas del Colectivo Borg y el Dominion. Aun así, tal vez su aspecto, más alejado de las líneas redondeadas de otras naves como la Constitution o la Galaxy, o que solo lo hemos podido ver en tres películas, no ha terminado de arraigar en puestos más altos de esta lista.

10 · USS Enterprise NCC-1701 (SNW)
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike
Nuevo rediseño de la mítica USS Enterprise, y con este ya son tres. Más fiel a la estética de la serie original diseñada por Matt Jefferies que su antecesora del abramsverso. Entiendo que ante una nueva serie (en este caso procedente de su aparición en Discovery) se tenga que crear un diseño con más detalles para mostrarlo en pantalla. Pero teniendo en cuenta que estás haciendo una precuela de la clásica, dentro del mismo universo, y utilizando los mismos personajes y a bordo de la misma nave. No veo que sea necesario un cambio tan grande entre el aspecto de las naves. Incluyendo el aumento de las dimensiones, superando los 400 metros, cuando la original no llegaba a los 300 metros de longitud. Creo que Strange New Worlds debería haber desarrollado una nueva tripulación, para evitar estar lastrados por personajes tan conocidos. Y lo mismo ocurre con la Enterprise y su diseño. Que incorpora ese ventanal frontal en el puente tan poco sensato.

11 · USS Athena NCC-392023
Clase Academy
Capitana Nahla Ake
El concepto de que la Academia fuera una nave, capaz de trasladarse de un lugar a otro, me parece interesante. Además, esta tenía que ser muy diferente a los diseños anteriores, ya que la serie se desarrolla en el siglo XXXII. Las estructuras separadas en forma de alas que se extienden hacia la popa me parecen interesantes, incluso el anillo que rodea el cuerpo principal. Pero este, visto desde la proa, me recuerda demasiado al USS Vengeance, que seguramente será la nave que menos me gusta de la Flota Estelar, en cualquier universo. Incluso tiene un tono oscuro muy similar a esta nave. Lo que es una lástima, ya que su concepto tiene mucho potencial.

12 · USS Enterprise NCC-1701
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike & James T. Kirk
La reimaginación y reinicio de la saga necesitaba mostrar una nueva Enterprise, que luciera majestuosa y poderosa en el retorno de la saga a la gran pantalla. El resultado es una nave con el mismo concepto que el de Matt Jefferies, pero con un aspecto más aerodinámico y unas barquillas de curvatura que siempre me han recordado a los faros de algunos Cadillacs de los años sesenta. Pero de los cuatro diseños de la Enterprise es el que menos me gusta, posiblemente porque es el que más se aleja del aspecto original. Por otro lado, nunca me terminó de convencer el aumento de las proporciones, que la hicieron demasiado grande. Tampoco me gusta el concepto de un ventanal en el puente en vez de una pantalla principal. Idea que, por desgracia, se volvería a utilizar en otras naves.

13 · USS Titan NCC-80102-A / USS Enterprise NCC-1701-G
Clase Constitution III
Capitán Liam Shaw & Seven of Nine
Su aspecto exterior es muy similar a la Enterprise de ST: The motion picture, incluyendo detalles como los emisores phaser o los sensores de la parte inferior del plato. Incluso sus barquillas, ya vistas en la USS Stargazer en la temporada anterior, también siguen una forma similar a las barquillas del siglo XXIII. Dándole, todo esto, un diseño retro, en un claro homenaje al diseño de la Enterprise de las películas, pero que me parece fuera de lugar. Sobre todo, porque siempre se ha intentado dar un aspecto único y original a todas las naves protagonistas de las series de Star Trek.

14 · USS Discovery NCC-1031 / NCC-1031-A
Clase Crossfield
Capitán Gabriel Lorca, Christopher Pike, Saru & Michael Burnham
Su diseño se remonta a los bocetos de Ralph McQuarrie para la propuesta de la película ST: Planet of the Titans, abandonada a favor de la serie, también no realizada Star Trek: Phase II. Cuenta con una sección de ingeniería triangular, unas barquillas de curvatura muy alargadas y un plato formado con tres secciones concéntricas separadas por huecos. Y este aspecto no me convence, lo encuentro desgarbado, menos armonioso que las formas más redondeadas de otras naves estelares. Y aunque los huecos del plato quedan justificados por la propulsión de esporas, esta característica (los huecos) nunca me ha convencido.

 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 1 de septiembre de 2026

Personajes LGBTIQ+ en Star Trek (1)

1966-1969
Star Trek, como serie de ciencia ficción, nos quiere enseñar un futuro o cómo debería ser el futuro. Incluso podría ser una lección para aprender (de lo que deberíamos ser) y formar nuestro mañana. Pero también es un reflejo del momento en que fue rodada la serie, y sus historias son metáforas de aquel hoy, con sus prejuicios y sus luchas sociales. Así, cuando se estrenó en 1966, ahora hace 60 años, más allá de la aventura de la semana, su universo nos mostraba una utopía, un objetivo al que alcanzar. Enseñándonos una Tierra donde ya no había guerra y la exploración espacial, con la búsqueda de conocimientos y nuevas formas de vida, era la motivación de una humanidad que había dejado atrás sus diferencias. Por lo que la tripulación estaba formada por individuos de diverso origen, que incluía, en el primer capítulo piloto rechazado, The cage (ST, 0.01), a una mujer como primer oficial. Este personaje fue rechazado, pero en la serie definitiva, el jefe de seguridad estaba encarnado por un asiático, incorporándose posteriormente un ruso. Recordemos que estábamos en plena Guerra Fría; la Unión Soviética era el enemigo ideológico y económico de los Estados Unidos. También había un alienígena, en el caso de Spock, medio vulcano, que era el segundo al mando y coprotagonista de la serie. Demostrando que no solo había igualdad entre nosotros, sino que esta se extendía a los habitantes de otros planetas. Y obviamente estaba Uhura, una mujer negra, como responsable de las comunicaciones. Que, aunque podría parecer que era una mera telefonista, su presencia, como miembro de la cadena de mando, manifestaba la diversa ascendencia de la dotación. Llevando a que Martin Luther King Jr. le pidiera a Nichelle Nichols que no dejara la serie: “Eres el reflejo de hacia dónde nos dirigimos, eres cómo seremos dentro de 300 años, y eso significa que ahí es donde estamos y que todo ocurre ahora mismo. Sigue haciendo lo que estás haciendo, eres nuestra inspiración”. Incluso en el episodio Plato’s stepchildren (ST, 3.12) se produjo el primer beso interracial de la televisión entre una mujer negra: Uhura y un hombre blanco: Kirk. Y solo un año después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos declarara inconstitucionales las leyes que prohibían los matrimonios entre personas negras y blancas, así como con nativos americanos, filipinos, asiáticos y en algunos estados con «todas las personas no blancas».
¿Pero qué hay de las relaciones afectivas y sexuales? Aquí no hay duda, todas estaban domadas por una visión heteronormativa. Incluso, aunque había gran cantidad de personajes encarnados por mujeres en todos los departamentos de la nave, se plasmaba una visión bastante machista. Desde los uniformes ceñidos y con minifalda en el elenco femenino, a representarlas emocionalmente frágiles, fácilmente influenciables o motivadas por pasiones irracionales, como la doctora Janice Lester en Turnabout intruder (ST, 3.24). Incluso en Who mourns for Adonais? (ST, 2.04), el doctor McCoy se queja de que las oficiales se casan y dejan el servicio en la Flota Estelar. Mostrando la mentalidad de que la mujer, una vez casada, se centraba en la vida doméstica, dejando a un lado su carrera profesional. Mientras que la actriz del capítulo, siempre hermosa y con vestidos sugerentes, se enamoraba del héroe, normalmente el capitán Kirk. E incluso cuando aparece la comandante romulana en The Enterprise incident (ST, 3.04), esta termina siendo manipulada por un hombre. Mientras que estos intereses amorosos eran filmados con finas capas de plástico o filtros de difusión, una técnica llamada “la chica gaussiana” por el desenfoque que sufrían. Al contrario que los protagonistas masculinos, que aparecían con enfoque nítido y luz brillante. Como decía al principio, la serie quería plasmar un mundo sin prejuicios, donde la humanidad había superado el sexismo social, e hizo algunos episodios notables, pero la producción reflejaba los estereotipos de la época en que fue creada. ¿Y qué hay de la homosexualidad? Según el actor George Takei, le preguntó a Gene Roddenberry sobre la falta de gays y lesbianas en la serie. “Él dijo: «Estoy caminando por la cuerda floja. Estoy abordando temas de la época. Estoy abordando el movimiento por los derechos civiles, la guerra de Vietnam, la Guerra Fría, y necesito poder transmitir ese mensaje sin que nos retiren de la parrilla». Añadió: «Si abordara ese tema, no podría abordar ningún otro, porque nos retirarían de la parrilla»”, recordaría el actor años más tarde. Lo cual es comprensible; no olvidemos que estábamos al final de los años sesenta. Década en la que la policía hacía redadas de acoso en los bares (hasta 1967 estaba prohibida la venta de alcohol a homosexuales en Nueva York), donde se reunían transexuales, drag queens, jóvenes afeminados o prostitutos masculinos y eran arrestados por comportamiento indecente. Como el que en la madrugada del 28 de junio de 1969 desembocara en los disturbios de Stonewall en el Greenwich Village de Nueva York. Tan solo 25 días después de la emisión de Turnabout intruder (ST, 3.24), que sería el último capítulo de la serie clásica.

1987-2005
Con el estreno de Encounter at Farpoint (TNG, 1.01/02) empezaba una nueva etapa dentro de la franquicia con la emisión de su segundo spin-off, de nuevo con actores reales. Pero esta vez con una nave más avanzada, diferentes tripulantes y nuevas aventuras para seguir explorando el universo creado 21 años antes. A pesar de unos principios algo convulsos, el resultado fue un rotundo éxito, como demuestra la creación de un tercer spin-off en 1993 con Deep Space Nine, un cuarto en 1995 con Voyager y la cuarta serie consecutiva de la franquicia con Enterprise entre 2001 y 2005. Con la que también concluirían 18 años de emisión ininterrumpida de Star Trek en televisión. Y aunque volvieron las minifaldas, esta vez también en los uniformes masculinos, por desgracia desaparecerían tras unas pocas apariciones. Estaba claro que la nueva serie ya no era aquel programa transgresor que se atrevía a mostrarnos un futuro utópico, tocando temas controvertidos como el racismo o la igualdad. Ahora era un producto consolidado, famoso y orientado al público familiar. Eso será parte del motivo por el que no aparecieran personajes LGBT y apenas se tocara el tema durante esta etapa de la franquicia.
Poniéndonos en contexto, los disturbios de Stonewall fueron el inicio del movimiento de liberación LGBTIQ+. Siendo descritos por el profesor emérito de historia y estudios de género de la Universidad de Illinois en Chicago, John D’Emilio, como: “la caída de una hormiga oída en todo el mundo”. En lo que creo que es una frase preciosa. Un año más tarde fueron conmemorados por las primeras marchas del Orgullo en San Francisco y Nueva York, acudiendo a esta última entre cinco y diez mil personas. En 1973, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría retiró la homosexualidad de su manual de diagnósticos de trastornos mentales. Hoy, aquella protesta espontánea se recuerda en cientos de ciudades del mundo y congrega a millones de personas. Pero la década de los ochenta y noventa está marcada por la aparición del VIH/SIDA. Que tuvo su momento de mayor número de muertes en 1995, hasta la llegada de los medicamentos antirretrovirales en 1996, reduciendo drásticamente las muertes por esta odiosa enfermedad. La cual no solo había llevado el sufrimiento y la muerte a decenas de miles de personas, sino que había generado un estigma social contra los gays. Desviando la lucha de los derechos civiles del colectivo, para centrarse en los sanitarios de lo que llegó a llamarse el “cáncer gay”.
Regresando a The Next Generation, el guionista David Gerrold, que había escrito The trouble with tribbles (ST, 2.13), entre otros episodios de la clásica, se incorporó al nuevo proyecto. Completando la Biblia de los Escritores, y siendo el editor de historias. Por lo que presentó un guion titulado “Blood and fire”. En el 2011, Gerrold recordaría que su intención era hacer una alegoría, no al SIDA, sino al miedo, a través de la donación de sangre, que había descendido a causa de la enfermedad. Por lo que “[…] uno de los puntos clave de la trama consistía en que la tripulación donara sangre para salvar las vidas del equipo de salida. […] Había dos personajes que no eran muy importantes para la historia, pero eran el tipo de personajes secundarios que hacen falta. En un momento dado, Riker le dice a uno de ellos: «¿Cuánto tiempo lleváis juntos los dos?». Y el tipo responde: «Desde la Academia». Eso es todo. Es todo lo que necesitas saber sobre su relación. Si fueras un niño, pensarías que solo son buenos amigos. Si fueras un adulto, lo entenderías. Pero entregué el guion y ahí fue cuando la mierda se estrelló contra las aspas giratorias del ventilador eléctrico. Hubo una avalancha de notas, a favor y en contra. Una nota decía: «Vamos a emitir a las cuatro de la tarde en algunos sitios y vamos a recibir cartas airadas de las madres». Mi respuesta fue: «Si conseguimos que la gente escriba cartas, eso demuestra que se sienten involucrados con la serie, y eso es exactamente lo que queremos. Queremos que se impliquen, y un poco de polémica nos vendrá de perlas». Y añadí: «Gene [Roddenberry] hizo una promesa a los fans. Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo?». Pero el episodio acabó archivándose de todos modos y fue entonces cuando supe que no me iban a permitir escribir las mejores historias que deberíamos estar escribiendo. La serie original se basaba en arriesgarse. Si no íbamos a arriesgarnos, no estábamos haciendo Star Trek. Así que dejé que mi contrato expirara y me fui a hacer [...] otras cosas”.
En 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó oficialmente la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Y sería un año después, donde Gene Roddenberry comentó en una entrevista con The Humanist: “Mi actitud hacia la homosexualidad ha cambiado. Llegué a la conclusión de que estaba equivocado. Nunca fui de los que acosaban a los «maricones», como solíamos llamarlos en la calle. A veces decía algún comentario homófobo sin pensarlo dos veces, porque en aquella época se consideraba gracioso. En realidad, nunca creí de verdad en esos comentarios, pero daba la impresión de ser poco reflexivo en estos temas. A lo largo de muchos años, he cambiado mi actitud hacia los hombres y las mujeres gays”. Incluso, según The Advocate, el creador de la serie prometió que en la quinta temporada de TNG aparecerían personajes homosexuales. En ese año, Leonard Nimoy, en una carta a Los Angeles Times, indicó que “Resulta totalmente adecuado que los gays y las lesbianas aparezcan de forma discreta a bordo de la Enterprise, sin ser objeto ni de lástima ni de atención melodramática”. Pero Roddenberry había dejado el timón de la serie en 1989, debido a su delicado estado de salud, por lo que desde finales de la segunda temporada el responsable de la producción era Rick Berman, y en última instancia de lo que se aparecía en pantalla. Tal vez, a lo que se refería Roddenberry con el personaje LGBT era la idea primigenia de The outcast (TNG, 5.17), emitido en 1992. Donde el comandante Riker iniciaba una relación con Soren, miembro de una especie andrógina, que era perseguida por decantarse por un género concreto: el femenino. Y aunque el episodio tocaba situaciones de identidad de género, no terminó de arriesgarse. Ya que Soren era interpretada por una actriz, de manera que, a nivel visual, Riker se besaba con una mujer, evitando cualquier equívoco. Siempre he pensado que, si Soren hubiera sido un hombre con barba, el episodio sí hubiera sido más transgresor. Preguntado al respecto, Berman admitió: “Que Riker se besara apasionadamente con un actor masculino podría haber resultado un poco difícil de aceptar para los espectadores”. Pensaba que “habíamos hecho una declaración muy positiva sobre los prejuicios sexuales al más puro estilo de Star Trek, pero aun así recibimos cartas de quienes opinaban que solo era nuestra forma de ‘lavarnos las manos’ respecto a la situación de los homosexuales”. Mientras que Jonathan Frakes reconoció que “No creo que tuvieran el valor suficiente para llevarlo hasta donde debían. Soren debería haber sido más claramente masculino. [...] pero no estoy seguro de que fuera tan bueno como podría haber sido, si es que intentaban hacer lo que ellos llaman un «episodio gay»”.
Sería en Through the looking glass (DS9, 3.19) donde aparecía el primer personaje bisexual de la saga: la intendente Kira Neris. El alter ego de la mayor Kira en el universo espejo. Este, introducido en Mirror, mirror (ST, 2.10), presentaba los mismos personajes, pero intercambiados con sus características tanto morales, como altruismo o bondad, en egoísmo y crueldad. Así como en sus rasgos de personalidad, de manera que, si en el universo primario tenía autocontrol, su contrapartida era impulsiva. Por lo que esta, en contraposición a la mayor Kira, era una mujer hedonista, que se rodeaba en sus aposentos de esclavos humanos, tanto hombres como mujeres. Aunque no se confirmaría hasta The Emperor’s new cloak (DS9, 7.12) al indicarse explícitamente su pasada relación con Ezri Tigan. El personaje había sido presentado en Crossover (DS9, 2.23), donde la intendente Kira ya había mostrado una cierta inclinación hacia su homónima del universo primario, pero más de una manera narcisista que bisexual. El universo espejo, por su naturaleza más salvaje e incivilizada, permitía presentar otros aspectos de la sexualidad con mayor libertad. Lo que entraña cierta polémica, al presentar la bisexualidad u homosexualidad como un factor relacionado con los villanos. Nana Visitor declaró sobre su personaje: “No tenía nada que ver con la sexualidad. Nunca me gustó que la gente la tomara por bisexual solo porque es un personaje malvado. Hay tan pocos personajes gais en la tele que, la verdad, no necesitamos uno malvado”. Mientras que el autor de novelas de Star Trek, Keith R.A. DeCandido, analizó este asunto: “Refuerza demasiado el estereotipo [...] que ‘los gais y bisexuales son malos’. No habría estado tan mal si hubieran dejado claro que nuestra Kira era, al menos potencialmente, bisexual, pero en lugar de eso presentaron a la «buena» Kira como estrictamente heterosexual, mientras que la «mala» Kira se acostaba con todo lo que se movía, y eso tiene algunas implicaciones desagradables”.
En 1995, otro momento importante se vería en Rejoined (DS9, 4.06), cuando los personajes femeninos de Jadzia Dax y Lenara Kahn se besaban. Marcando el primer beso entre dos personas del mismo sexo visto en la franquicia. La historia nos mostraba el reencuentro de dos simbiontes trill, que en el pasado habían sido marido y mujer, y que ahora se volvían a ver con sus nuevas anfitrionas, que eran dos mujeres. El amor volvía a surgir entre ellos; sin importar el género, que ahora eran como unidos. Pero retomar las relaciones de anteriores uniones es algo prohibido en la sociedad trill para los simbiontes. Ya que eso significaría repetir un ciclo pasado, impidiendo acumular nuevas experiencias y enriqueciendo su vida. Aun así, Dax no duda en proponer a Khan retomar su antigua relación, aunque eso signifique el destierro y la muerte de ambos simbiontes. Teniendo en cuenta que los simbiontes son capaces de vivir muchas vidas en huéspedes del sexo masculino y femenino, siendo padres y madres, por lo que el género de su huésped no debería ser ningún impedimento para su orientación afectiva. Realmente, Rejoined (DS9, 4.06) es una gran historia de amor entre dos seres cuyo matrimonio se truncó muchos años antes. Pero, aunque se habla de ostracismo por continuar su amor, no es una historia de dos mujeres enamoradas.
Además de la nula inclusión de personajes LGBT, a lo largo de las cuatro series tampoco se tocaron temáticas que pudieran ser sensibles para estos. La única excepción es el magnífico Stigma (ENT, 2.14), que desarrollaba el rechazo de los vulcanos a los que sufrían la enfermedad de Pa’nar, que solo podía ser contraída tras una unión mental. Práctica telepática repudiada por la sociedad vulcana del siglo XXII. La historia no solo era una clara alegoría sobre el VIH, y por extensión sobre la orientación sexual, sino que fue producida dentro de una campaña de Viacom de 2003 para la concienciación de VIH/SIDA. Teniendo en el alegato de T’Pol uno de los mejores momentos, no solo de Enterprise, sino de toda la saga.
No estrictamente sexuales, sí se señaló algún tipo de relación más abierta que la monogamia heterosexual en la serie. Así, en Field of fire (DS9, 7.13), algunos matrimonios bolianos eran poliamorosos, con tres o más personas casadas a la vez. Denominándose a sus miembros co-esposo y co-esposa. Y en Dear doctor (ENT, 1.13), se indica que los denobulanos tenían tres esposas y cada esposa tres maridos. Aunque se daba a entender que eran uniones heterosexuales múltiples, dejando claro únicamente la libertad que tenían los miembros de esta especie con las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Por otro lado, Andrew Robinson ha indicado que interpretó a Garak como bisexual o pansexual, de manera que podía enamorarse independientemente de su género. Algo que se puede intuir con la relación de amistad que tiene con el doctor Bashir, sin que fuera desarrollado en ningún guion de la serie. Robinson comentó que no se había desarrollado por varias razones: “Una de ellas es que los estadounidenses se ponen realmente muy nerviosos ante la ambigüedad sexual. Además, se trata de una serie familiar, tienen que mantenerla «dentro de los límites», así que decidí dar marcha atrás [...] En general, los guionistas apoyaron al personaje de maravilla, pero en ese aspecto simplemente tomaron la decisión de no querer ir por ahí, y si ellos no quieren ir por ahí, yo tampoco puedo, porque el guion no lo respalda”. Mientras que Alexander Sidding indicó que el primer encuentro entre ambos personajes en Past prologue (DS9, 1.03) tenía una gran carga homoerótica. Aunque la idea sí se exploraría más adelante.
En 2002, Kate Mulgrew, que interpretaba a la capitana Janeway en Voyager, y cuyo personaje, como mujer al mando, había sido uno de los hitos de la saga para 1995, dijo: “No, Star Trek es, curiosamente, muy estricta en este sentido. Rick Berman, que es un hombre muy sagaz, se ha mostrado muy firme en ciertas cuestiones. Le he planteado muchas, muchas veces a lo largo de los años la posibilidad de incluir un personaje gay en la serie, uno al que pudiéramos querer de verdad, no solo un actor invitado. Ya sabes, hemos tenido personajes negros, asiáticos, incluso uno con discapacidad… así que pensé que esto empezaba a parecer un poco absurdo. Y él me dijo: «A su debido tiempo». Así que sospecho que en Enterprise harán algo en este sentido. Yo no pude conseguirlo en la mía. Y lo siento mucho”. Estaba equivocada.
Mientras que Ira Steven Behr, showrunner de Deep Space Nine, en su documental What we left behinh de 2019, lamentó la escasa representación de relaciones del mismo sexo en la serie. Por otro lado, en 2008, Ronald D. Moore, que fue un importante guionista en The Next Generation y Deep Space Nine, admitió que “En Star Trek solíamos tener un montón de respuestas típicas para justificar por qué no lo hacíamos. La verdad es que no era realmente una prioridad para ninguno de los miembros del equipo, así que no era algo que ocupara un lugar destacado en la agenda de nadie. Y luego creo que hay una cierta inercia: no estás acostumbrado a incluir a esos personajes en este tipo de series y, simplemente, no lo haces. Alguien tiene que decidir qué es importante antes de hacerlo”. Creo que la clave está en esa última frase de Moore: “Alguien tiene que decidir qué es importante antes de hacerlo”. En la dirección de Star Trek durante esta etapa, Rick Berman no estaba dispuesto a mostrar personajes LGBT. Al fin y al cabo, bajo su dirección fue criticado frecuentemente por su misoginia sistemática. Cosificando las protagonistas, como el vestuario ajustado de Seven of Nine o T’Pol, diseñados para aumentar los índices de audiencia (se entiende que masculina), enfatizando sus atributos físicos. Herencia de The Next Generation, donde los uniformes de los actores eran más prácticos que los de los personajes femeninos, como el que llevaba Troi durante casi todas las temporadas. Terry Farrell reveló en el libro The Fifty Year Mission que Berman “comentaba que mi talla de sujetador no era voluptuosa. Decía: «Bueno, es que eres plana. Mira a Christine. Tiene unos pechos perfectos» [...] Tuve que hacerme pruebas de vestuario para que Dax tuviera pechos más grandes. Y luego tuve que ir a la oficina de Berman”. Para la séptima temporada intentó renegociar su contrato, para tener un papel más secundario; sin embargo, no lo consiguió, lo que precipitó su salida de la serie. Demostrando que, si trataba así a las actrices y la forma en que aparecían en pantalla, no es de extrañar que no se mostraran personajes gays, lesbianas, bisexuales o transexuales en esta segunda etapa de Star Trek. Que terminó el 13 de mayo de 2005 con la emisión de These are the voyagers… (ENT, 4.22). En España, el 3 de julio de 2005, menos de dos meses después, se legalizaba el matrimonio igualitario que permitía a las parejas del mismo sexo casarnos.


 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 9 de junio de 2026

Mi top 11 de peores episodios de Star Trek

Siempre se habla de los mejores episodios, los mejores villanos, lo que ha significado la serie de esta y otra manera. Pero en una saga tan longeva, en septiembre cumplirá 60 años desde su primera emisión, ha habido grandes errores, o simplemente episodios malos. Ya fuera porque la idea que en el papel parecía buena y luego no se supo plasmar bien en pantalla. Porque tuvieran un agujero en el guion que no supo cómo sortear, errores de continuidad (tanto voluntarios como inconscientes) o simplemente un concepto inconsistente. Aunque también personajes incoherentes, tramas absurdas, efectos visuales de mala calidad o ritmo deficiente. O percepciones que, con el transcurso de los cambios sociales, han quedado anticuadas e incluso retrógradas. Esta es mi lista de esos peores episodios de la saga.
 
11 · 11:59 (VOY, 5.23)
La capitana Janeway recuerda a una antepasada que se supone que ayudó a construir la colonia de Marte. Y que resulta que lo único que hizo fue convencer a un tipo en vender su librería para construir un rascacielos. El problema es que la historia rompe la dinámica de toda la serie de Voyager, sin nada en la trama de ciencia-ficción, en el que nos muestran cómo Kate Mulgrew se pasea por el último minuto del siglo XX y se casa con el dueño de la librería para formar una gran familia. El resultado final es tan anodino, que cuesta creer que se rodara.

10 · Terra Nova (ENT, 1.06)
Enterprise nos muestra los primeros viajes de la Enterprise NX, la primera nave terrestre en alcanzar el factor 5 de curvatura. Lo cual no significa que sean los humanos que hayan llegado más lejos. En su primer año, llegan a la primera colonia terrestre, con la que se perdió el contacto hace 70 años. Hasta aquí, la premisa del episodio podría ser interesante. Pero siempre me he preguntado cómo es que nadie se había preocupado de los colonos de Terra Nova en tanto tiempo. Sobre todo, teniendo en cuenta que hay y ha habido otras naves terrestres explorando la galaxia. O un carguero, valga el caso. Una premisa que no se sostiene mucho, la verdad. Una vez allí, el misterio se resuelve fácilmente: la colonia fue sacudida por un meteorito, y los supervivientes se escondieron en las cuevas de la zona. Con una trama de varios tripulantes retenidos entre los nativos, mientras el resto deduce qué ocurrió en el planeta décadas antes. Es un ejemplo de lo simples y manidos que eran los guiones para las dos primeras temporadas de Enterprise.
 
9 · Let he who is without sin… (DS9, 5.07)
Siempre es bueno visitar planetas alienígenas, en este caso el paradisíaco Risa, que ya vimos en Captain’s holiday (TNG, 3.19). El cual es conocido por su actitud abierta hacia la sexualidad. Por lo que los guionistas querían explorar las relaciones de pareja y sexuales. Pero mostrar los aspectos explícitos de la vida hedonista de los risianos, y ni mucho menos desnudos, a una audiencia familiar era prácticamente imposible. Si bien es cierto que no estamos en Juego de Tronos (HBO, 2011-2019) como para mostrar orgías en pantalla. Pero el resultado es una visión mojigata y conservadora, más tirando a machismo que Rick Berman impuso en las series que controló. Convirtiendo a Risa en un simple destino para quienes venían en busca de sol y playa (más o menos como unas islas Canarias para unas vacaciones familiares). Pero eso no explica que el lugar paradisíaco sea atacado por un grupo de extremistas decididos a impedir que nadie pueda estirarse en las tumbonas para broncearse, argumentando que quieren criticar la “complacencia” de la sociedad de la Federación. A la que clasifican como decadente por tener controles climáticos planetarios y replicadores, denunciando su moral laxa y haciéndoles abrir los ojos ante los peligros de la galaxia. A los que se les une Worf al coincidir su discurso con sus creencias ultraconservadoras, o básicamente porque es un celoso. Tal cual. Y eso que es un oficial de seguridad de la Flota Estelar, cuyo deber sería, primero, proteger a los civiles y, después, hacer cumplir las leyes de los planetas que la forman. La idea del capítulo era hacer algo divertido sobre sexualidad, pero el resultado es una historia del amargado Worf aguando (literalmente) la fiesta a todos.

8 · Shades of gray (TNG, 2.22)
Este tipo de capítulos de recopilaciones de escenas anteriores se le llama chip show o capítulo de clips. Y este es el mejor ejemplo de cómo no han de ser. Tenemos que recordar que la segunda temporada de The Next Generation estuvo marcada por una huelga de guionistas que obligó a la producción a echar mano de los guiones escritos en los años setenta para la serie, finalmente cancelada, de la Phase II. Y el motivo de la existencia de Shades of gray (TNG, 2.22) no es nada más y nada menos que para ahorrar dinero, debido a los sobrecostos de la misma temporada. Así, vemos a Riker estirado en la biocama de la enfermería, siendo estimulado con sus peores recuerdos para evitar que muera por el veneno de una planta. El motivo ya es por sí algo forzado; si querían lo de los recuerdos, podían haber usado algún contacto psicológico que los justificara. Y no la ponzoña de una ortiga espacial. Aunque lo peor sea que parece que la vida de Riker se centrara únicamente en su servicio como primer oficial de la USS Enterprise-D. La idea podría haber sido más interesante si se hubieran rodado otras escenas de su vida anterior: su infancia o a bordo de otros destinos previos, como en el USS Hood o del USS Potenkim. Eso hubiera dado mayor profundidad al personaje del primer oficial. Pero como su concepto básico era ahorrar dinero, se limitaron a cortes de las dos temporadas rodadas. En contraposición, lo que debería ser un buen episodio chip show es Shattered (VOY, 7.11), donde, en vez de poner recortes de episodios anteriores, se recrean diferentes momentos anteriores de la serie.
 
7 · The Omega Glory (ST, 2.25)
La imagen del paseo de la bandera de las barras y las estrellas de los Estados Unidos de Norteamérica es la guinda del pastel a este despropósito de episodio. Para justificar la cantidad de civilizaciones similares a la Tierra, como las aparecidas en Miri (ST, 1.11) o en Bread and Circuses (ST, 2.14), se mencionó la existencia de la Ley de Desarrollo Planetaria Paralelo de Hodgkin. Idea que siempre me ha parecido interesante y que podían haber desarrollado un poco más. Pero aquí los paralelismos son demasiado grotescos: los yangs (procedente de Yankees), rubios, ojos azules, fornidos y honorables, aunque primitivos. Y los kohns (abreviatura de comunistas), asiáticos, violentos y retorcidos. Y es que en ese momento la guerra de Vietnam no solo estaba en pleno auge, sino que de enero a marzo de 1968 se había producido la Ofensiva del Tet, uno de los ataques más importantes que realizó el Viet Cong contra las fuerzas norteamericanas. Y el episodio se estrenó precisamente el 1 de marzo de 1968. Las coincidencias no creo que sean casuales; presentando a los yangs como nobles salvajes, y a los kohns como brutales y opresores, solo muestra estereotipos racistas hacia los asiáticos (sin entrar en valoraciones políticas). Son demasiado evidentes, la verdad. Una de las ideas que se barajaron, que me parece más interesante, era que los yangs y los kohns eran los descendientes de antiguos astronautas de la Tierra, perdidos siglos antes. Lo que hubiera justificado la presencia de la Constitución norteamericana y su bandera. Mientras que en una novela se justifica con cierta contaminación cultural de una nave terrestre que pasó por el planeta años antes.

6 · Code of honor (TNG, 1.04)
Otro episodio lleno de estereotipos racistas y culturales. Cuando los ligonianos, que están claramente inspirados en la sociedad tribal africana, raptan a una mujer rubia y la hacen luchar a muerte. Siendo su tercer episodio, se nota que The Next Generation aún está buscando su propia identidad, y la exploración de un planeta claramente inspirado en la Tierra es un concepto muy ligado a la clásica. El problema es cuando la historia de lucha de poder se sustenta en una serie de clichés machistas y raciales. Los ligonianos no cuentan con tecnología avanzada, y sus costumbres se nos muestran primitivas y violentas. Mostrando a la tripulación de la USS Enterprise-D tecnológicamente superior, y condescendiente con unas costumbres alienígenas claramente arcaicas. En su concepto original, estos eran una raza reptiliana similar a los samuráis japoneses, pero ajustes de presupuesto convirtieron a estos en humanoides y, posteriormente, en africanos. Además, a mitad del rodaje se despidió a Russ Mayberry, su director, ya que, según se ha indicado, era desagradable trabajar con él en el set. Jonathan Frakes, Brent Spiner, Wil Wheaton, LeVar Burton o Garrett Wang han denostado este episodio, calificándolo de racista y malo. Coincido plenamente. Su guionista, Kathryn Powers, escribió un episodio para Stargate SG-1: Emancipation, con la misma trama, pero con descendientes de nómadas mongoles, que Showtime evitaba emitir, seguramente por vergüenza ajena.

5 · Turnabout intruder (ST, 3.24)
Podríamos clasificar este episodio como la clásica historia de estereotipos machistas de los años 60. Y es que, en una serie tan longeva, ya son casi sesenta años de existencia, es normal que conceptos sociales establecidos y que eran normales hace décadas, ahora nos resulten anacrónicos, ridículos e insultantes. Y esta es la culminación de la misoginia de Star Trek, que salpica toda la serie. Según Kirk, a la doctora Janice Lester no le dejaron ser capitana de una nave estelar por su inestabilidad psicológica. Como si el motivo fuera más neutro. Pero esta se reduce a una caricatura y una condena al feminismo, evocando el miedo a mujeres poderosas y ambiciosas. Mostrando que cualquier deseo femenino de poder es un claro signo de locura. Reduciendo a su personaje a un estereotipo de mujer dominada por sus celos, que quiere vengarse por no saber estar en su sitio. Kirk, en la última frase del episodio, lo deja claro: «Su vida podría haber sido tan plena como la de cualquier mujer. Si tan solo... Si tan solo». Podemos añadir: “…hubiera sabido quedarse en su lugar”. Tal vez esbocemos una sonrisa con la interpretación exagerada de Shatner al encarnar a una mujer en un cuerpo masculino, pero el mensaje que hay detrás no deja mucho margen a la confusión. Por desgracia, parece que el machismo vuelve a resurgir gracias a las redes sociales y cala de nuevo en algunos miembros más jóvenes de nuestra sociedad. Por lo que jamás hemos de dejar de luchar para preservar los derechos adquiridos y conquistados con tanto esfuerzo para cada uno de nosotros.

4 · Four-and-a-half vulcans (SNW, 3.08)
Resumiendo, el episodio es el ridículo más absoluto. Pike, Chapel, Noonien-Singh y Uhura son transformados en vulcanos para una misión en un planeta. Pero al regresar, se niegan a ser retornados a su naturaleza humana, esgrimiendo una serie de lógicas sin sentido. Lo que podía parecer una idea divertida se convierte en situaciones que dan vergüenza ajena. Y es que, aunque se supone que la premisa es que los personajes se han convertido biológicamente en vulcanos, el uso de la lógica, para reprimir las emociones, es todo un camino que empieza en la juventud y puede alargarse hasta la madurez. Como hemos visto a lo largo de toda la saga. Pero aquí, todos utilizan la lógica como si esta fuera parte del ADN vulcano. Y para rematar la historia: Chin-Riley se encuentra con su ex vulcano, olvidando todo pudor y autocontrol que puede tener un ser adulto. Una historia sin pies ni cabeza. Y es que hay ideas que es mejor dejarlas en papel.

3 · Stardust City Rag (PIC, 1.05)
Es difícil decidir qué capítulo es el peor de una de las peores temporadas de toda la saga de Star Trek. Y es que el retorno de Patrick Stewart como el capitán Picard, después de 18 años del estreno de ST: Nemesis, había despertado mucha ilusión. Pero el ritmo introspectivo y, sobre todo (recalco, sobre todo), las inconsistencias argumentales y en los personajes, llevaron a la primera temporada de Picard a ser posiblemente la peor de todas las series. Creo que podemos perdonar, por lo menos yo, los bandazos que se puedan dar en una serie que está empezando y que aún no ha encontrado su tono o su camino. La primera temporada de The Next Generation o de Enterprise son buenos ejemplos de ello. Pero en Picard, la historia de la temporada es un gran McGuffin para que nuestro envejecido capitán pueda despedirse de Data. Algo, por otro lado, que no creo que fuera necesario. Nuestro querido androide positrónico se había sacrificado por su amigo, no solo por su capitán a bordo del pájaro de guerra Scimitar de Shinzon. Pero bueno, tal vez Picard sí necesitaba darle su adiós definitivo. Aun así, lo que envuelve la trama de la primera temporada es un despropósito tras otro. El ataque a Marte por parte de los sintéticos fue una operación del Zhat Vash, una organización mega-ultra-secreta romulana con la misión sagrada de impedir el desarrollo de las formas de vida artificiales. Que, además, había infiltrado a su líder o por lo menos eso parece, como directora de la Seguridad de la Flota Estelar. Al final de la serie, cuando Picard muere, le hacen una réplica androide de su cuerpo para que continúe viviendo, pero solo el tiempo que su cuerpo hubiera aguantado (¿tal vez es un replicante y tiene fecha de caducidad?). Para ese viaje no se necesitan alforjas, la verdad. Es como hicieron con Data, al traspasarle sus recuerdos a la cabeza de B-4 en ST: Nemesis. Si quieres matar al personaje y ser dramáticamente efectivo, has de hacer como se hizo con Spock en ST II: The wrath of Khan. Por suerte, en la tercera temporada de Picard aprovecharon la disyuntiva para resucitar a Data. Sin olvidar la escena de copia y pega de naves en el episodio final. Pero regresemos a Stardust City Rag (PIC, 1.05). La tripulación de La Sirena (seguro que Ríos tiene buenos congelados) llega al planeta Freecloud (Nubelibre), un nombre algo extraño para el universo de Star Trek, la verdad. Allí se disfrazan de manera estrambótica, incluyendo un parche para Picard y un sombrero con pluma para Ríos. Incluso han de explicar a Elnor lo que es interpretar un personaje para poder infiltrarse. Simplemente ridículo. La muerte de Ichep es dolorosa para cualquiera que haya visto Voyager. Y que Seven tardara 13 años en vengarse, me parece incomprensible. Sobre todo, teniendo en cuenta que, entre ambos antiguos zánganos, existía una relación maternofilial muy estrecha.

2 · Threshold (VOY, 2.15)
Tom Paris logra superar la barrera de curvatura 10, teóricamente imposible de alcanzar, ya que entonces viajaría a velocidad infinita, ocupando cada punto del universo de forma simultánea (sic). Además, lo hace a bordo de una lanzadera Tipo-9, gracias a un tipo dilithio que permanece estable a frecuencias más altas de curvatura. Y tras el primer vuelo, nuestro intrépido piloto empieza a mutar en una especie de “grotesco monstruo salmón de película de serie B”, tal y como lo describió el them0ovieblog. Aunque no sé si es más patética la transformación, con su resultado final, o los diálogos pueriles de un Paris sobreactuado, que pretenden ser muy profundos, pero que no tienen mucho sentido, y menos con la futura evolución del mismo personaje. Es más, parece que esté bajo la influencia de alguna sustancia psicotrópica, más que una mutación genética. La cual es una aceleración de la evolución humana natural, provocada por el viaje a velocidad infinita. Siendo la guinda del pastel, cuando encuentran a la capitana Janeway, secuestrada por Paris y también afectada por la hiperevolución, han tenido crías. Sí, crías. Todo un despropósito. Aunque, por suerte, Chakotay, sensatamente, decide dejarlas en el planeta donde han encontrado a sus dos progenitores. Aunque lo peor de todo es que, aunque el Doctor ha encontrado la manera de revertir los efectos, aparcan la idea de utilizar el dilithio para poder viajar a la Tierra. Con semejante ventaja, podían haber utilizado esta tecnología para avisar de su situación a la Flota Estelar. O incluso viajado con la Voyager al cuadrante Alfa, para una vez allí, utilizar el método de revertir la mutación de ADN en toda la tripulación. Claro que entonces la serie no sería igual.

1 · These are the voyages… (ENT, 4.22)
No es que sea un mal episodio, es que lo que ocurre no tiene nada que ver con el resto de tramas desarrolladas durante la cuarta temporada, e incluso con la evolución que había seguido la serie. La cancelación de Enterprise siempre estuvo sobre la producción desde las primeras temporadas debido a sus bajos índices de audiencia. Más por el maltrato que sufría por parte de la cadena UPN que de otra cosa. Pero finalmente, la división de Viacom y CBS, y la marcha de los directivos que hasta ese momento habían protegido la franquicia, precipitó su final tras cuatro años en antena. Aun así, aún hubo tiempo para poder escribir un episodio final, recayendo este en Rick Berman y Brannon Braga. Estos habían sido sus creadores, y los productores ejecutivos de los primeros años, pero no del último, cuya batuta la llevaba Mani Cotto. Quien había eliminado las restricciones sobre referencias a la clásica, y que había desarrollado una temporada centrada en crear puentes con los sucesos ocurridos en la clásica, y que personalmente me parece uno de los aciertos más grandes de toda la saga. Pero para despedir a la tripulación de la Enterprise NX, se les permitió a Berman y Braga (apartados de las decisiones creativas del programa) escribir su última historia. En la que se producen dos saltos temporales desde el episodio anterior, Terra Prime (ENT, 4.21), desarrollado en 2155. El primero es dentro de la propia serie de Enterprise de seis años, hasta el 2161, con la nave rumbo a la Tierra para que Archer pueda dar el discurso de creación de la Federación. Entre cuyos acontecimientos se supone que se ha librado la terrible guerra entre la Tierra y Romulus, pero que no se menciona de ninguna manera. El segundo de los saltos es de dos siglos, en el 2370, donde Riker y Troi nos hacen de narradores en la holocubierta, en el que visitan a la legendaria nave en su último viaje. Durante el cual morirá Trucker, sin que, para mí, venga a cuento con lo que nos están contando. Braga admitió que la mató porque era su personaje preferido, y al que había tratado a lo largo de la serie como un saco de boxeo. Luego veremos cómo Archer se encamina a dar el famoso discurso. Pero tampoco nos explican el motivo por el que un capitán de una nave (por muy importante que sea este; claro que explicarlo hubiera obligado a mencionar la guerra contra los romulanos, y eso hubiera sido un sacrilegio para Berman) es el responsable de tan relevante acto de unión de cinco civilizaciones alienígenas. Podrían haberlo aclarado y dejar a un lado el concurso que el resto de los personajes hacen sobre quién era más amigo de Tucker. A nivel narrativo, esta concepción se aparta completamente de las historias que se habían construido en los anteriores episodios. Por otro lado, todo esto transcurre en el capítulo The Pegasus (TNG, 7.12), en que la recreación del siglo XXII, donde Archer desvía el curso de la nave para ayudar a un antiguo amigo, el andoriano Shran, no tiene ninguna relación con el dilema de Riker a bordo de la USS Enterprise-D de hacer lo correcto. Es más, parece un añadido a The Next Generation que a la serie que está despidiendo: Enterprise. Y ese es posiblemente el punto más importante. Aunque quisieron hacer una especie de homenaje a los héroes de Riker, no es una historia de la tripulación de Archer, sino de una decisión de Riker. El resultado es un episodio extraño, una despedida donde los protagonistas no hacen nada para despedirse. Yo siempre he considerado que These are the voyages… (ENT, 4.22) simplemente no existe.


No he incluido Spock brain (ST, 3.06), tal vez una elección demasiado fácil. Además, siempre me ha parecido más simpático, rozando lo absurdo, que malo. Y creo que los episodios de esta lista son aún peores. Como me dijo hace años una buena amiga, con un buen porro, te ríes mucho. En realidad, en este pequeño ranking podría haber incluido cualquiera de estos otros episodios. Como el musical de Subspace Rhapsody (SNW, 2.09), que podría ser una idea interesante, pero el resultado (para quien no le convenció, como a mí, que tampoco me gustan mucho los musicales de Broadway) resulta ridículo. Su origen desde una anomalía espacial es plausible para el universo de Star Trek, pero ver a nuestros héroes cantar y bailar no termina de encajar en mi visión de la saga. The alternative factor (ST, 1.27) es una de las primeras veces que se toca la posibilidad de universos alternativos o paralelos, pero donde la sobreactuación de Lázaro en un guion tedioso y monótono, resulta molesto. Se supone que Angel One (TNG, 1.14) tenía que ser una alegoría al apartheid, en este caso como metáfora de la división racial a partir de la discriminación por géneros. El resultado es una sociedad matriarcal marcada por conceptos machistas y misóginos. Nunca entré en las historias del pueblo de Fair Haven de Spirit folk (VOY, 6.17), tal vez porque no formo parte de la cultura irlandesa o celta, pero su trama me pareció cargante. Tanto por los personajes holográficos como por la forzada actitud de la tripulación de la Voyager para hacernos creer que les encantaba aquel holoprograma. Toda la segunda temporada de Picard (bueno, tal vez se salven los dos primeros episodios). Y aunque aquí tal vez exagere: cualquier episodio de Discovery. O la película Sección 31.
Algunas historias sobre personajes tampoco se sostienen. Como The child (TNG, 2.01), cuya idea de la exploración por parte de un alienígena de nuestra especie convirtiéndose en uno de nosotros resulta interesante. Pero que se haga desde la concepción, embarazando a Troi, naciendo y creciendo (aceleradamente) como un niño, me resulta con demasiadas reminiscencias cristianas. O en Man of the peoble (TNG, 6.03), una especie de Dorian Gray alienígena, donde Alkar proyecta su negatividad en las mujeres para mantenerse joven y activo, en concreto sobre Troi, desquiciada y envejecida. En Tatto (VOY, 2.09) la idea era presentarnos unos alienígenas que habían visitado la Tierra hace miles de años, pero el resultado es una especie de flashbacks de un joven Chakotay fastidiado por tener que hacer una excursión por la selva. Mientras que en The fight (VOY, 5.18) la Voyager queda atrapada en el Espacio Caótico, y los alienígenas que lo habitan intentan ayudarles a escapar, contactando con Chakotay a través de visiones y alucinaciones mientras está subido a un ring de boxeo. Aunque posiblemente sea Charles Tucker III quien tenga el peor ranking de malos capítulos. Y no porque sea un mal personaje, sino porque Braga lo hacía protagonista de todas sus historias. Así que mencionaremos Precious cargo (ENT, 2.11), donde el pobre ingeniero se convierte en el protector de una princesa.

 
Ll. C. H.
 
 
 
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