La
nave maquis Val Jean y la USS Voyager fueron trasladadas
al cuadrante Delta por la entidad conocida como el Custodio. Y tras la
destrucción de su matriz, ambas tripulaciones quedaron atrapadas a
70.000 años luz del cuadrante Alfa. De manera que la primera estimación del
tiempo que los llevaría regresar a la Tierra era de 75 años [Caretaker
(VOY, 1.01/02)]. Por suerte para ambos grupos, maquis y Flota
Estelar, su viaje se vio acortado en diversas ocasiones, por lo que su odisea
solo duró 7 años. El primero de estos saltos ocurrió en la fecha estelar 51008,
cuando la nave fue lanzada a 9.500 años luz de donde se encontraban, gracias a
las capacidades psíquicas de Kes, una ocampa que se había unido a la
tripulación poco después de llegar al cuadrante Delta. No solo acortando el
viaje diez años, sino alejándoles del espacio Borg que acababan de atravesar [The
gift (VOY, 4.02)]. A finales de 2374, el reactor de curvatura de la Voyager
fue modificado para el uso de propulsión de estela cuántica, pudiendo avanzar
en unas pocas horas 300 años luz [Hope and fear (VOY, 4.26)]. Para poder
salir del Vacío, una región del espacio que abarcaba 2.500 años luz, en el que
no había ningún sistema estelar y donde toda luz era ocupada por fuertes
concentraciones de radiación theta, utilizaron un vortex, que los trasladó fuera
de la región a 2.500 años luz [Night (VOY, 5.01)]. Tras encontrar
cristales de benamita, en la fecha estelar 52143.6, lograron construir un motor
de estela cuántica, realizando un corto salto que los ahorró casi diez años de
viaje [Timeless (VOY, 5.06)], equivalentes a unos 10.000
años luz [ST: Star charts]. En la fecha estelar 52619, tras
apoderarse de una bobina de transcurvatura borg, pudieron acortar cerca de quince
años de viaje [Dark frontier (VOY, 5.15/16)], representando
aproximadamente 20.000 años luz [ST: Star charts]. En la fecha
estelar 53167.9, tras entrar accidentalmente en un corredor subespacial, la
nave salió a 200 años luz de distancia [Dragon’s teeth (VOY,
6.07)]. Más adelante, en el 2376, y gracias a una catapulta gravitacional,
fueron lanzados en menos de una hora a 30 sectores de distancia, acortando tres
años de viaje [The Voyager conspiracy (VOY, 6.09)], equivalentes a 600
años luz [ST: Star charts]. Finalmente, en la fecha estelar
54973.4, y utilizando un eje central de transcurvatura de la parrilla
986, la Voyager pudo regresar al sector 001 en el cuadrante Alfa [Endgame
(VOY, 7.25/26)]. Aunque para su regreso a casa, en el 2371, aún les quedaba
mucho espacio por atravesar. Durante aquellos primeros meses de travesía del
cuadrante Delta, la nave atravesó 300 años luz, en una ruta bordeando el
espacio controlado por la Colectividad Kazon y Solidaridad Vidiiana [ST: Star charts].
·
Ocampa
Situado
aproximadamente a setenta y cinco mil años luz de las Badlands y del
cuadrante Alfa. Es el primer planeta visitado por la USS Voyager
tras ser abducida por el Custodio, estando muy cerca de su matriz. Unos
dos mil quinientos años de su llegada, unas 500 generaciones ocampa (1),
el planeta sufrió la pérdida total de sus partículas nucleogénicas, lo que
dejaba a su atmósfera producir precipitaciones, convirtiendo su superficie en
un desierto sin océanos o ríos. Pasando de ser un mundo de clase M [Caretaker
(VOY, 1.01/02)] a clase H [ST: Star charts]. Fenómeno
producido accidentalmente por efecto de la exploración de un grupo de nacenes
procedentes de otra galaxia. Los cuales, sintiéndose culpables de lo sucedido,
crearon una serie de ciudades subterráneas a tres kilómetros bajo tierra, que
protegieron con barreras de seguridad. También suministraban de manera
periódica energía desde su emisor, dejando tras de sí a dos miembros de su
especie, el Cuidador y su compañera, conocida como Suspiria.
Con
el tiempo, en la superficie se asentaron miembros de la secta kazon-ogla, en el
lecho seco de un río en las faldas de una cadena de volcanes extintos del
continente sur, de donde extraían recursos. Pero para el 2371, el Custodio se
estaba muriendo, por lo que suministró energía sobrante a las ciudades para que
pudieran seguir en funcionamiento durante cinco años más [Caretaker (VOY,
1.01/02)]. Para el 2378 se estima que la población ocampa sea de 230
millones de individuos [ST: Star charts].
Algunos
ocampa estudiaron antiguos registros para ampliar sus conocimientos de ciencia
y tecnología, desarrollando en las ciudades subterráneas cultivos mineros [Caretaker
(VOY, 1.01/02)]. Tras el fin de la energía acumulada, un grupo de
sus habitantes desarrolló sistemas rudimentarios de generación de energía y
soporte vital. Mientras que otros regresaron a la superficie, buscando la
manera de restaurar la biosfera dañada. Teniendo que protegerse de los kazones,
que seguían en la superficie [ST Roleplaying game, Decipher]. En el
3189, la localización del mundo Ocampa aparecía en un mapa holográfico de los
Cuartes Generales de la Flota Estelar [Die trying (DIS, 3.05)].
·
Singularidad cuántica de tipo 4
En
la fecha estelar 48439.7, la Voyager fue sacudida por una singularidad
cuántica de tipo 4, al pasar cerca de esta. Recibiendo un mensaje ininteligible
procedente de otra nave que había quedado atrapada en su horizonte de sucesos.
Pero esta, en realidad, era la misma Voyager, que debido a las enormes
distorsiones temporales detectaba su reflejo, pero con un retardo temporal.
Logrando salir a través de una brecha en el mismo horizonte de sucesos, creada
por ellos mismos al entrar en la singularidad [Parallax (VOY,
1.03)].
·
Ilidaria
Sistema
binario de dos estrellas de clase F [ST: Star charts], está
situado a menos de tres años luz de una singularidad cuántica de tipo 4 (2).
El planeta alberga a la civilización ilidariana, que cuenta con capacidad de
curvatura y tecnología sofisticada, siendo “bastante amigables, la mayor
parte del tiempo”, en palabras de Neelix, un guía talaxiano que se había
unido a la tripulación [Parallax (VOY, 1.03)].
·
Markov-Kalto
[ST: Star charts]
Planeta
de clase M situado alrededor de una estrella enana roja, situado en la ruta de
la Voyager. Estaba habitado por una especie humanoide, pero la falta de
satélites artificiales o naves espaciales sugería una civilización
precurvatura. Su nivel tecnológico era avanzado, y contaba con sistemas de
transportes continentales de larga distancia y vías fluviales artificiales.
Contaban con una fuente de energía polárica, basada en partículas de iones
poláricos, altamente volátiles, para alimentar sus sistemas eléctricos. Cuya
reacción tenía el potencial de devastar un planeta entero en cuestión de
segundos. En el cuadrante Alfa y Beta, tras la destrucción de la estación de
investigación romulana de Chaltok IV, se firmó el Tratado de Prohibición de
Pruebas Poláricas en el 2268.
El
uso de esta fuente de energía provocó la destrucción de la civilización de
Markull en el 2371. Aniquilando toda su vida orgánica, dejando fracturas
subespaciales que flotaban sobre la superficie, provocando que dos miembros de
la tripulación de la Voyager fueran llevados al pasado. Descubriendo que
ellos mismos eran los causantes de la catástrofe. Por lo que lograron evitar el
accidente y retornar a la línea temporal donde este suceso no ocurrió. Eventos
recordados, únicamente, por Kes, una tripulante ocampa de la nave [Time and
again (VOY, 1.04)].
·
Planetoide errante vidiiano
En
la fecha estelar 48532.4 la Voyager detectó un planetoide errante, que
contaba bajo su superficie, con una red de cuevas con atmósfera de oxígeno y
nitrógeno respirable, equivalente a un planeta de clase M, en el que se
detectaron trazas de dilithio que podían ser extraídas. Sus depósitos más
importantes se encontraban entre diez y veinte kilómetros en su interior, con
una capacidad de entre 500 y 1.000 toneladas métricas. Pero un análisis
geológico in situ demostró que no existía tal mineral, sino que las
lecturas eran una ilusión creada por la fuente de energía de la instalación
vidiiana oculta. Siendo el primer contacto de la nave estelar con los
vidiianos. Una especie afectada por la enfermedad fage, que los había llevado a
extirpar órganos de sus víctimas, para implantarlos en sus cuerpos para seguir
en vida.
Persiguiendo
a los vidiianos, que habían robado los pulmones de Neelix, la Voyager
los siguió hasta un gran asteroide compuesto por una aleación de neutronio, que
sugería un origen artificial. Contaba con una gran cavidad, accesible a través
de un cráter en la superficie. En cuyo interior una interferencia
electromagnética limitaba los sensores, y que estaba recubierta con paneles
reflectantes, a modo de un salón de espejos, que impedía poder detectar
cualquier objeto a simple vista, o incluso chocar contra las paredes [Phage
(VOY, 1.05)].
· State of flux (VOY, 1.11)
Un
miembro de la tripulación de la Voyager ha entregado tecnología avanzada
a los kazones, lo que desencadena la búsqueda del responsable. Siendo, además,
el segundo encuentro con esta civilización. La idea de que hubiera una espía
cardassiana entre los maquis la tuvo, tras leer el guion de Caretaker
(VOY, 1.01/02), Paul Robert Coyle, escritor freelance que había colaborado en Whispers (DS9, 2.14). A
Michael Piller le encantó la idea, quien quería mantener a la audiencia
intrigada hasta el final, por lo que también incluyó el romance entre Chakotay
y Seska. Esto hace que su traición sea doble, por lo menos para este, ya que no
solo ha entregado tecnología a sus enemigos, sino que le engañó al tener una
relación con él. Según Robert Beltrán, quien interpreta al primer oficial: “El
episodio también demostró la lealtad de Chakotay, que estuvo dispuesto a
apoyarla hasta que estuvo absolutamente seguro de que era una traidora. Creo
que ese es uno de los puntos fuertes de Chakotay: es muy, muy leal y hace falta
mucho para que deje de creer en la gente. Eso es algo que los guionistas
captaron muy bien”. Esta relación será aprovechada por Seska más adelante,
ya que, por suerte, su personaje volverá a acosar a la Voyager en el futuro. Sin duda, lo más interesante
es que ya conocíamos a Seska, ya que era su quinta aparición. Incluso en Prime
factors (VOY, 1.10) había
tenido un papel importante en el motín para apoderarse de la tecnología sikariana,
al convencer a B’Elanna de desobedecer a Janeway. Teníamos antecedentes que era
capaz de saltarse las normas. Jeri Taylor comentó: “Tendría más resonancia
emocional para la audiencia, y así comenzamos a hacer eso. Luego descubrimos
que su personaje era muy útil [...] No siempre tienes ruido en las cubiertas
inferiores o gente amotinada en naves puramente de la Flota Estelar”.
Esta
preparación previa, a lo largo de los capítulos, es lo que hace que no sea un
villano al uso, y sea tan potente y querido. Está tan atrapada en el cuadrante
Delta como el resto de la tripulación, pero no tiene la misma forma de pensar
que los oficiales de la Flota Estelar, con sus normas y ética. Ni del maquis,
que proceden de colonias de la Federación, y que, aunque se sienten traicionados por esta, su cultura no
es tan alejada. Chakotay fue oficial de la Flota Estelar, y B’Elanna asistió a
la Academia. Seska, como cardassiana, seguirá otras reglas, incluyendo las más
brutales, como aliarse con aquellos que puedan ayudarla, o de los que se pueda
beneficiar. Además, no es alguien surgido de la nada, le conoces, y puede
suponer que hará cualquier cosa para lograr sus objetivos. Algo que se perdería
a lo largo de la serie, como con Ahni Jetal en Latent image (VOY, 5.11),
o Lyndsay Ballard en Ashes to ashes (VOY, 6.18). Y es que parece que la
primera temporada iba a marcar la aparición de varios personajes secundarios,
que luego quedarían en apenas algunas menciones. Otro ejemplo es el teniente
Joe Carey, que no volvería a aparecer hasta Friendship One (VOY, 7.21). Durante
seis años nos olvidaremos del segundo ingeniero de abordo; bueno, no
exactamente, ya que volvería a aparecer en Relativity (VOY, 5.24) y en Fury
(VOY, 6.23). Lo que es una lástima, ya que la Voyager, al estar
aislada, hubiera sido para crear un buen puñado de tripulantes recurrentes y
secundarios, que, con un cuidadoso esmero por parte de los guionistas, podría
haber generado una gran continuidad. Algo que, por desgracia, no ocurrió
demasiado.
Error
de continuidad:
Tuvok especula que la tecnología que ha caído en manos de los kazones-nistrim
puede proceder de otra nave de la Federación que haya sido llevada al cuadrante Delta. Pero Janeway indica
que, hasta donde ella sabe, ninguna otra nave desapareció en las Badlands. Sin embargo, la USS Equinox
fue abducida en esa zona por el Cuidador antes que la Voyager.
«Una
capitana de la Federación que destruyó nuestra única oportunidad de volver a
casa. ¿Reglas de la Federación? ¿Nobleza de la Federación? ¿Compasión de la
Federación? ¿Lo entienden? Si hubiera sido una nave cardassiana, ya estaríamos
en casa»
Seska
· Faces (VOY, 1.14)
Segunda
aparición de los vidiianos, donde vemos realmente lo despiadados que son. La
idea original era del escritor Jonathan Glassner, en la que B’Elanna encontraba
una máquina, saliendo de ella dividida en versiones humana y klingon de sí
misma. Los responsables de la cual estaban experimentando con la purificación
dentro de una especie. Michael Piller recordaba: “En el primer borrador de
la historia que hicimos, alguien tuvo la idea de que esto podría ser el
resultado de un horrible experimento tipo campo de concentración, es decir, una
demostración genética de algún tipo”. Kenneth Biller, quien luego haría el
guion definitivo, opinaba: “La idea original era muy melodramática y cursi”.
Básicamente, la idea de la hermana gemela malvada a nadie le gustaba. Siendo
Biller, que sugirió involucrar a los vidiianos, que poseían una avanzada
tecnología médica, logrando hacer algo realmente dramático, y alejarse de la
cursilería. “Estos vidiianos podrían estar buscando una especie inmune y
nunca antes habían visto nada como los klingons”. Piller le advirtió,
parafraseando a Gene Roddenberry: “los alienígenas nunca deberían ser
claramente malvados. Pueden tener una serie de valores diferentes a los
nuestros, pero cuidado con convertirlos en villanos con bigote”. Buscando
una motivación en Sulan, el científico alienígena, la historia evolucionó hacia
La Bella y la Bestia, en la que la belleza ideal vidiiana era alguien
físicamente impotente y poderosa: una klingon. De manera que este se enamorara
de B’Elenna, incluyeron el injerto del rostro del teniente Durst en el de
Sulan. Creando el momento más aterrador e impactante del episodio. Sobre todo,
porque este personaje ya lo habías visto en Cathexis (VOY, 1.13),
apareciendo en el puente mientras la nave es tomada por la entidad que controla
a Tuvok, creando un pequeño vínculo con el espectador. Este tipo de detalles
son los que hacen que las diferentes tramas encajen mejor en los engranajes de
las historias de la serie. Y cuando esto no ocurre, me da la sensación de que la
continuidad va a trompicones. Además, ya que Sulan iba a llevar la cara de
Durst, el actor Brian Markinson interpretó a los dos personajes. La dualidad de
B’Elanna, sin que una sea la gemela malvada, sino que cada una de las dos
mujeres se complementara, me parece otro acierto de la historia. Y permite
definir mejor a la jefa de ingeniería, además de conocer sobre la lucha interna
que tenía en su infancia por su naturaleza híbrida. Biller también comentó: “Fui
muy claro en que no tenemos por qué verla restaurada. Sabemos que [el Doctor]
la va a curar, y que volverá en el próximo capítulo”. La idea inicial era
ambientar la colonia vidiiana en un planeta selvático, pero debido a que el
capítulo ya tenía un coste bastante elevado, volvieron a utilizar el socorrido
decorado de las cuevas. Que potencia a una sociedad oculta en las sombras,
asolada por una enfermedad repugnante, que les ha obligado a actos abominables
para sobrevivir. El episodio fue nominado a un premio Emmy al logro individual
destacado en maquillaje, pero perdió frente a Distant voices (DS9,
3.18).
Curiosidad: Lo que le ocurre
a B’Elanna es similar a los acontecimientos de la historia Ni Var, incluida en la antología The New Voyagers, publicada en 1976, escrita por Claire Gabriel y
con la introducción de Leonard Nimoy. Donde una máquina alienígena divide a
Spock en sus mitades humana y vulcana. Parecido argumento de Charades
(SNW, 2.05), cuando eliminan la parte vulcana de nuestro oficial
científico. El nombre de Ni’Var se refería al “término vulcano a la dualidad de las cosas: dos que son uno, dos
diversidades que son una unidad, dos mitades que se unen para formar un todo”.
Sería utilizado para la nave vulcana mencionada en Shadows of P’Jem (ENT, 1.15).
Y para renombrar el planeta Vulcano en el siglo XXXII tras la unificación de
vulcanos y romulanos en Unification III (DIS, 3.07).
«Tengo
que decir que ustedes dos hicieron un buen equipo allí»
«Lo
sé. Llegué a admirar muchas cosas de ella. Su fuerza, su valentía. Supongo que
tengo que aceptar el hecho de que pasaré el resto de mi vida luchando con ella»
Chakotay
& Torres
· Jetrel (VOY, 1.15)
Las
referencias con Robert Oppenheimer, el Proyecto Manhattan y los ataques nucleares
sobre Hiroshima y Nagasaki son tan claras que no es posible ocultarlas. Tampoco
hacen falta. Ya que lo importante es cómo desarrollan ese acontecimiento en el
personaje de Neelix. Con la premisa de ¿qué pasaría si Oppenheimer se
enfrentara a un superviviente? Kenneth Biller acentuó la diferencia entre
Neelix y Jetrel, a la vez que intentaba hacer comprensible el argumento del
científico. “El truco consistía en dar a Neelix la oportunidad de atrapar a
ese tipo por lo que había hecho, y hacer que el personaje de Jetrel utilizara
toda su moralina y racionalización para explicar lo que había hecho...”. La
ciencia ficción y Star Trek en particular, son un vehículo ideal para
invitarnos a reflexionar, cuestionarnos las cosas e imaginar qué hubiera
ocurrido en una situación concreta. Y es que nuestro cocinero siempre ha sido
un personaje que me ha gustado. Tal vez esté un poco fuera de juego dentro de
la nave estelar, pero precisamente por esto me parece interesante. Su
personalidad extrovertida busca la mejor cara a todo. Pero no nos equivoquemos,
no es ningún bufón. Es alguien lleno de matices, que ha tenido una vida nada
fácil, sobreviviendo fuera de cualquier estructura, como la Flota Estelar. Recordándonos
más a nosotros mismos, que a los estereotipos más perfectos de los oficiales de
la Flota. Y es por eso que, al plantearle argumentos más complejos, sobresale
por encima del resto. Permitiendo jugar con conceptos más dramáticos, siendo
alguien falible y capaz de mostrar sus debilidades. Fair trade (VOY,
3.13) o Mortal Coil (VOY, 4.12) son ejemplos de su versatilidad. Mientras
que el personaje de Jetrel, nuestro Oppenheimer alienígena, busca la redención,
al haber creado un arma devastadora, que mató a trescientas mil almas. No busca
perdón, sabe bien que no merecen compasión de quien perdió a su familia y
amigos. El actor James Sloyan, que interpreta a Jetrel, ya había aparecido como
el manipulado almirante Alidar Jarok en The defector (TNG, 3.10),
al doctor Mora que estudió a Odo en DSN y al adulto Alexander Rozhenko en Firstborn
(TNG, 7.21). Personajes bastante complejos en sí mismos, llenos de luchas
internas, como Jarok, pero motivados porque creen que están haciendo lo
correcto.
Curiosidad: La Voyager
se desvía “significativamente”, en palabras de Chakotay, de su rumbo para
acercarse a Talax, sin especificar ni tiempo, ni años luz. Siendo una de las
pocas veces que regresan sobre sus pasos. Aunque también es posible que el
planeta de Neelix estuviera en la zona cercana a la ruta de la nave estelar.
«Fue
tan cegador que la gente se tiró al suelo. Entonces todo se detuvo, como un
momento fuera del tiempo, y todos miramos hacia arriba para ver de dónde había
venido el destello, pero el cielo parecía extrañamente vacío. La mayoría
tardamos unos segundos en darnos cuenta de que era porque Rinax... se había
ido. Por supuesto, la luna seguía allí. Solo que no podíamos verla, debido a
esa nube Metreon...»
Neelix
·
Learning curve (VOY, 1.16)
Como
otros muchos capítulos, este cuenta con dos historias: una es un problema tecnológico,
cuando los packs de gel bio-neural, que tiene la nave, empiezan a fallar de
manera misteriosa. Que se solventará tras una exhaustiva investigación. Y como
Tuvok tiene que entrenar a un puñado de maquis, que no están encajando bien en
los rígidos roles y protocolos de una nave de la Flota Estelar. Jeri Taylor
observó: “Estaba permitiendo a Tuvok cometer errores y darse cuenta de que
no podía manejar a este grupo de maquis revoltosos de la misma manera que había
manejado a los cadetes de la Academia de la Flota Estelar. Tuvo que aprender a
crecer y adaptarse y hacer algunos movimientos”. Mientras que Michael
Piller comentó: “Es un viejo recurso argumental, pero nos resultó natural y
nos permitió explotar la franquicia dentro de la serie”. Y es que una de sus
premisas había sido que dos tripulaciones de orígenes distintos trabajaran en
conjunto. Viéndolo en Parallax (VOY, 1.03), donde Torres finalmente
obtiene el puesto de jefa de ingeniería, en detrimento de Carey. En Prime
factors (VOY, 1.10), cuando un grupo de maquis decide desobedecer a la
capitana para conseguir la tecnología que le llevaría a casa. Y en State of
flux (VOY, 1.11), al descubrir que Seska es una espía cardassiana. Por lo
que ni este es un problema realmente con los maquis, sino puntual de algunos individuos.
Volvería a retomar las diferencias entre el Maquis y el resto de la
tripulación, pero de carácter externo, como en Worst case scenario (VOY,
3.25) o Repression (VOY, 7.04). El problema es que no se hicieron planes
a largo plazo para desarrollar a los maquis en la serie, sino que cada mención
se abordó de manera independiente. Además, Jeri Taylor reconoció que los
guionistas que planteaban fricciones entre los dos grupos pronto “empezaron a parecer quejicas”. Por lo
que el conflicto potencia que pudieran plantear… desapareció. Y cualquier roce
que pudiera producirse pronto fue completamente olvidado. De manera que el
vaticinio de Ronald D. Moore, en parte, es cierto. Los escritores fueron a por
lo fácil. Pero tampoco creo que la “serie
estuviera muerta”, ya que cualquier conflicto grave entre las dos facciones
hubiera puesto en peligro la nave y sus esfuerzos por llegar sanos a casa.
Además, recordemos que Star Trek fue
creada como una utopía por Gene Roddenberry, quien estaba en contra de plasmar
confrontaciones entre los protagonistas, máxima que Rick Berman llevó a rajatabla
para no desviarse del legado del creador de esta saga. Aun así, y visto el gran esfuerzo que se había hecho
para introducir al Maquis en The Next Generation y desarrollarlos en Deep Space Nine, podrían haber generado alguna complejidad más en el día a día de
la tripulación. Dando un poco más de juego en las historias y en la interacción
de nuestros héroes. Pero no tardaron en diluirlo, cual azucarillo en el agua,
convirtiéndose, maquis y federales, en una única tripulación. Incluso Janeway,
cuando recibe la petición de hacer un informe, por parte de la Flota, de sus
subordinados del maquis, en Life line (VOY, 6.24), esta se sorprende, ya
que no ve diferencia alguna. Y aunque se habían filmado cuatro capítulos más,
este sería el capítulo final de la temporada, cerrando de alguna manera, con el
entrenamiento de los miembros del maquis, la integración de las dos facciones en
la tripulación de la Voyager.
Una
de las constantes que va a tener la serie, y para mí es mucho peor, es olvidar,
o no volver a mencionar a muchos tripulantes que aparecen, como los presentados
aquí. En Voyager nos encontramos constantemente nuevas civilizaciones, que,
por la dinámica de su viaje, no volveremos a ver nunca. Lo cual es lógico. Pero
no volver a mencionar a los miembros de la dotación que van apareciendo (ya
fuera por megafonía o en alguna conversación), cuando tienes un grupo de
personas que no puede ser relevada, lo normal es que tendríamos que haber
tenido muchos más personajes recurrentes. Lo que hubiera generado una mayor
sensación de continuidad y de camaradería a bordo. Así, como genera mayor
impacto si a estos les ocurriera algo. Dos ejemplos los tenemos en esta
temporada, con Seska y Durst. Del grupo que entrena Tuvok: Henley, Gerron y Kenneth
Dalby solo aparecerán en este episodio. Mientras que Chell, el boliano, será el
único que volveremos a ver, dos veces más, aunque se le mencionaría en otros cuatro ocasiones.
Curiosidad: Este es un
capítulo que suele llamarse Bottle show, o episodios de botella.
Denominado así, ya que suele desarrollarse en decorados existentes, sin efectos
especiales o que no cuentan con estrellas invitadas. Normalmente, debido a
limitaciones de presupuesto o tiempo. Pero que esto no llegue a engaños; entre
estos títulos nos encontramos auténticas joyas como: The Doomsday Machine
(ST, 2.06), The Drumhead (TNG, 4.21), The wire (DS9,
2.22), Meld (VOY, 2.16), Simitude (ENT, 3.10), Magic
to make the sanest man fo mad (DIS, 1.07), o Those old scientists
(SNW, 2.07).
«No
son ellos los que tienen que aprender a hacer esto, eres tú el que tiene que
aprender a hacerlo; tienes que ser flexible»
Neelix
a Tuvok
Otro
capítulo que merece también ser visto:
· Heroes and
demons (VOY, 1.12)
Es
la primera aventura exterior del Doctor, y cómo no podía ser de otro modo, en
la holocubierta. El guion fue
presentado por Naren Shankar, que había trabajado para TNG y DS9, con la
premisa de que los personajes empezaban a desaparecer de una holonovela, siendo
convertidos en energía. Por lo que el Doctor sería afectado por estos sucesos.
La idea agradó a Brannon Braga, ya que implicaba que este pudiera salir de los
confines de la enfermería. Mientras que incluir a los vikingos, un periodo de
la historia que no se había tocado en Star Trek, era un cambio de escenario
interesante. Más adelante, Shankar se dio cuenta de que los sucesos del poema
épico Beowulf coincidían perfectamente con la historia, e incorporó parte de
sus diálogos. También le dejaron sin brazo, por referencia a que en el poema nórdico
le quita el brazo a Grendel. Mientras que inspiraron algunos de los chistes en
el humor seco y sarcástico del Doctor.
Curiosidad: Cuando el Doctor
pierde el brazo, nos muestran que los personajes holográficos son huecos, sin
estructura interna. Lo cual es consistente, al ser campos de fuerza e imágenes
proyectadas.
«La
única razón por la que no morirás es porque hice un juramento de no hacer daño»
El
Doctor
· Cathexis (VOY,
1.13)
A
lo largo de la saga ha habido numerosas suplantaciones de los
personajes, desde Kirk en Turnabout intruder (ST, 3.24) o Data en The
schizoid man (TNG, 2.06). Pero aquí, la investigación toma un giro
inesperado, cuando quien creías que era un alienígena que estaba poseyendo a la
tripulación, resulta ser Chakotay, intentando advertir a sus compañeros que el
verdadero suplantador, está en el cuerpo de Tuvok. La premisa de la historia se
le ocurrió a Brannon Braga y Joe Manosky (que durante los dos primeros años
vivía en París, Francia). “[…] pensamos que teníamos una variante
bastante interesante de la idea del «extraterrestre entre nosotros». […] Lo que
nos atrajo fue que, al final, te das cuenta de que el «extraterrestre» es en
realidad la conciencia incorpórea de uno de los miembros de nuestra
tripulación. Lo que crees que es una presencia malvada, y los incidentes que
crees que se deben a esa presencia malvada, resulta ser uno de nosotros
tratando de advertirnos del peligro real. Era una dinámica realmente
interesante”, recordó Braga. Inicialmente, se inspiraron en la novela de
Agatha Christie And Then there were none, titulada originalmente Ten
little niggers (Diez negritos). Para Michael Piller: “La idea de hacer
Ten little niggers con el asesino cambiando de lugar era fascinante,
pero se volvió muy compleja y árida, y era una premisa difícil de resolver”.
Este quería que la historia se centrara en la paranoia, en contra del criterio
de Braga: “lo cual sonaba bien en ese momento, pero es difícil hacer una
serie sobre la paranoia en una nave de la Flota Estelar. La gente no se
comporta así”.
Curiosidad: Durante el
episodio los pins de rango de Tuvok cambien de teniente comandante, a teniente,
y viceversa varias veces. Lo curioso, es que durante toda la mayor parte de
esta temporada el vulcano tiene la graduación de teniente, mientras que en su
uniforme luce los tres pins de teniente comandante. Hasta que finalmente le
ascienden a este cargo en Revulsion (VOY, 4.05).
«Si
en algún momento sientes que alguno de nosotros está bajo la influencia del
alienígena, puedes revocar nuestras órdenes y tomar el control de la nave. ¿Te
sientes capaz de hacerlo?»
«Por
supuesto, todos los días tomo decisiones de vida o muerte»
«Ya
me siento mejor»
Janeway
& el Doctor & Paris
(la
cosa esa de Chakotay)
Ll. C. H.
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· Phage (VOY, 1.05)
Aunque
la idea era ir dejando atrás a los alienígenas que se encontraba la Voyager,
mientras continuaban su viaje hacia la Tierra. Sí habría algunos
antagonistas que se repetirían mientras cruzaban la zona del espacio donde se
encontraban. Así, los primeros serían los kazomes, siendo los viidianos los
segundos. Cuya civilización estaba asolada por una plaga mortal, llevándolos a
utilizar los órganos (incluyendo la piel) de otros para poder alargar su propia
vida, llegando a la vivisección de sus víctimas para extraerlos. Básicamente,
son vampiros espaciales, que no solo se alimentaban de sangre, sino de cualquier
parte del cuerpo que necesiten. La idea surgió mientras buscaban adversarios. “¿Quién es interesante? [...] Habíamos pasado
por el canibalismo, y muchas cosas más extrañas, y finalmente se nos ocurrió la
idea de una cultura que se estaba muriendo por un virus incurable, y que haría
lo que fuera para sobrevivir, tanto ellos como su especie”, recordó Jeri
Taylor. Brannon Braga comenzó a especular sobre cómo sería la humanidad, y en
particular los europeos, si la peste bubónica no se hubiera erradicado: “Pensé que sería interesante crear una
especie de aspecto realmente espeluznante, como Frankenstein, con partes de
cuerpo ensambladas y que roban órganos”. Taylor comentó: “La idea de una raza que hace cosas realmente
horribles, pero que las hace simplemente porque intenta sobrevivir, nos pareció
un plan muy complejo [...] Si empiezas con una premisa así, es imposible
hacerlos completamente malvados porque su motivación es totalmente
comprensible. En todo caso, da más miedo si te das cuenta de que debajo de ese
cuerpo grotesco y deforme hay alguien que una vez fue joven, fuerte y hermoso”.
Michael Piller recordó: “Me gustaba la
idea de una cultura alienígena que es un pueblo civilizado que se ve obligado a
hacer cosas incivilizadas para sobrevivir”. Un elemento que incluyó la
escritora Skye Dent fue la arrogancia de los viidianos. “Y aunque sabían que
lo que hacían estaba mal en términos de la acción en sí, estaban muy seguros de
que, como eran culturalmente superiores, estaban totalmente justificados para
matar a la gente y tomar sus órganos”. Este rasgo de superioridad, de tomar
lo que es ajeno (incluyendo la vida) porque creen que se lo merecen, les aleja
de otros villanos de la saga como la criatura M-113 de The man trap (ST, 1.05) o
la horta The devil in the dark (ST, 1.26), que buscaban sobrevivir o
proteger a los suyos, y los hace, si acaso, aún más aterradores.
La
idea original era que extirparían los pulmones y el corazón de Paris, aunque
finalmente se este fue sustituido por Neelix, a quien solo le quitarían los
pulmones, para ser reemplazados por otros holográficos. Lo que permitiría
afectar a los sentimientos de Kes, su pareja sentimental. Al principio del
episodio, nos mostrarán la actividad más importante que hará Neelix a bordo: la
del cocinero. Este personaje extrovertido, simpático y desinhibido se apodera
del comedor privado de la capitana para convertirlo en la cocina y cantina de a
bordo. Lo que siempre me ha parecido una sala gigantesca para el uso y disfrute
exclusivo del comandante, sobre todo para una nave mucho más pequeña que la clase
Galaxy, por poner un ejemplo. Donde ni Picard tenía un salón tan
grande para comer él solo.
Curiosidad: En Think Tank
(VOY, 5.20) se indica que la enfermedad fago, que había afectado a los
viidianos en los últimos 2.000 años, fue curada en el 2375 por el grupo
conocido como Think Tank.
«Puede que hayan encontrado la forma de
ignorar las implicaciones morales de lo que estás haciendo, pero yo no puedo
permitirme ese lujo. No tengo la libertad de matarlos para salvar a otro. Mi
cultura lo considera un acto reprobable y totalmente inaceptable. Si
estuviéramos más cerca de casa, les encerraría y les entregaría a mis
autoridades para que les juzgaran. Pero aquí ni siquiera tengo esa capacidad, y
no estoy dispuesta a llevarlos para siempre en nuestro calabozo. Así que no veo
otra alternativa que dejarles ir»
Kathryn
Janeway
·
Eye of the needle (VOY, 1.08)
Personalmente,
creo que este es el mejor capítulo de la temporada. Y la primera oportunidad
para contactar con el cuadrante Alfa y regresar a casa, al descubrir un agujero
de gusano que conecta con este. Pero no podría ser tan fácil la cosa: primero,
el fenómeno solo tiene unos pocos centímetros de diámetro, por lo que la nave
no cabe por él. Y al final descubrimos que, aunque llega al cuadrante Alfa, lo
hace veinte años en el pasado. Con este planteamiento, logran mostrarnos las
esperanzas frustradas de los personajes, que habían pensado que su viaje, que a
priori puede durar siete décadas, podría acortarse. “Parecía conectar con la
intensidad y el anhelo de estas personas por volver a casa” recuerda Jeri
Taylor. “Creo que es la primera vez que sentimos la soledad de estas
personas atrapadas en el espacio y lo importante que es para ellas encontrar el
camino a casa”. Fuera de las referencias que pudieran tener la propia
tripulación, al encontrarse tan lejos de los cuadrantes Alfa y Beta, las
referencias a civilizaciones y razas de estos iban a ser esporádicas. Y
normalmente bastante significativa, como ocurre con esta historia, ya que al
otro extremo del conducto nos encontramos con un romulano. Y que Telek R’Mor no
fuera un villano, sino un aliado, hace de su personaje alguien muy popular.
Vaugh Armstrong, veterano actor, recuerda que “fue un personaje muy
agradable de interpretar, debido a los conflictos internos que tenía”. Al
fin y al cabo, no es el típico militar o agente del Tal’Shiar, que normalmente
aparecen. Es un científico, y por tanto alguien con una mente abierta, capaz de
empatizar y entender a la tripulación de la Voyager. Sobre todo,
teniendo en cuenta que, para R’Mor que se encuentra en el 2351, el Imperio Romulano se encontraba en el periodo de aislamiento, que finalizaría en el
2364 con The Neutral Zone (TNG, 1.26). Descubrir que el agujero
de gusano lleva a veinte años en el pasado es frustrante, y nos deja con la
duda de si R’Mor pudo entregar los mensajes de nuestros héroes. Tendríamos que
esperar cuatro años, a Message in a bottle (VOY, 4.14), para
saber que la Flota nunca recibió los mensajes. Incluso en Inside man (VOY,
7.06), Barclay comenta el gran interés de los romulanos en la nave. Por lo que
podemos deducir que estos sí sabían del destino de la nave estelar. Y como la
serie está empezando, en cada capítulo vemos alguna escena de los diferentes
personajes. El Doctor es posiblemente uno de los mejores, ya sea por la interpretación
de Robert Picardo como por sus propias limitaciones iniciales como holograma, y
al mismo tiempo sus posibilidades de expansión. Que ya se habían ido
desarrollando en cada una de las escenas que habían aparecido. Y que se
ampliarán en el futuro. Aquí vemos la nula cooperación que se tiene con él, al
ser tratado como una cosa, un programa informático, con total menosprecio. Y
eso que su valía ya se había demostrado con anterioridad, pero continúa la ausencia
de interés por parte de los oficiales superiores, y la capitana en particular,
por su jefe médico virtual. Aquí interviene Kes, con su inmensa capacidad
empática, para mejorar la vida de sus compañeros, en este caso, la del Doctor.
Convirtiendo a la ocampa en alguien entrañable.
Curiosidad: Esta es la
primera conexión directa con el cuadrante Alfa, y el primer agujero de gusano
que conecta las dos regiones de la galaxia. El segundo pasadizo similar lo
encontrarán en False profits (VOY,
3.06), al detectar el lado opuesto al agujero de gusano de Barzan, el cual ya
se indicó que era inestable en The Price
(TNG, 3.08).
«Busqué en la base de datos al científico
romulano Telek R’Mor»
«¿Y?»
«Siento informarle que falleció en el 2367»
«Eso fue hace cuatro años»
«Correcto. Antes de poder transmitir los
mensajes»
Tuvok
& Janeway
·
Emanations (VOY, 1.09)
Con
el título inicia de Beyond (Más Allá), exploramos las creencias sobre la
muerte y los ritos funerarios. La idea se le había ocurrido a Brannon Braga
durante la producción de The Next Generation. “Había querido hacer un programa sobre la muerte desde que
llegué a Star Trek, pero nunca encontraba la forma de hacerlo”, recuerda. “Nuestra
realidad como una vida extraterrestre después de la muerte”. También quiso
enfocar “la eutanasia en una sociedad en que la vida después de la muerte
era un hecho científico, por lo que algunas personas estarían ansiosas por
morir”, haciendo un capítulo más reflexivo y filosófico. Pero Michael
Piller insistía en un conflicto más activo. Al final, la historia queda bien
compensada, con unos alienígenas que aparecen muertos en el interior de los
asteroides de un conjunto de anillos (traídos desde su mundo por unas vacuolas
subespaciales). Y Janeway anunciando la extraña energía que hay en el planeta.
Siendo interesante explorar el concepto de la muerte y del más allá desde el
punto de vista de otra cultura. Aunque al final, su explicación resulta muy
políticamente correcta: «La energía
neuronal que emiten sus cuerpos pasa a formar parte del campo electromagnético
ambiental que rodea el planeta. Sorprendentemente, las lecturas nos indican que
la energía es dinámica. Hay mucha variación y complejidad de patrones, densidad
cuántica» dando a entender que sí hay algo después de la muerte de los
vhnori, aunque siendo demasiado empírica de algo que realmente no podemos
explicar.
Entre
los protagonistas, me gusta la faceta de antropólogo de Chakotay, respetando
las creencias y los rituales mortuorios de otras culturas. Aspecto que deberían
haber utilizado más en el primer oficial, sobre todo ante la gran cantidad de
civilizaciones desconocidas que la nave iba a encontrar. Mientras tanto, es
divertido ver a Kim largando toda la información que tiene de la Siguiente
Emanación, rompiendo todas las normas del sentido común y de la Primera Directriz. Este es un joven recién salido de la Academia, claramente
inexperto en cuestiones vitales, y más bien inocente. Cuya ingenuidad se
mantendrá, salvo contadas ocasiones, hasta el final de la serie, en uno de los
personajes que menos evoluciona de todo el elenco. Por otro lado, desde el
principio nos lo muestran con una gran cantidad de habilidades técnicas, muchas
de las cuales le permitirán salvar el día a lo largo de la serie. Sin mencionar
que es el responsable de operaciones de la nave, un cargo de gran
responsabilidad, que, a mi entender, debería haber estado ocupado por alguien
más experimentado, como Data o el
jefe O'Brien. Y en su caso no
cuenta que haya fallecido gran parte de la tripulación en Caretaker (VOY, 1.01/02),
ya que venía ocupando ese mismo puesto desde su partida de Deep Space 9. Su juventud
y su puesto en la nave siempre me han resultado contradictorios. Es como si, a
la hora de repartir los puestos entre los protagonistas, solo quedara el actor
más joven para ser el oficial de operaciones.
Curiosidad: Kim será el saco
de boxeo de la tripulación. Morirá dos veces, aquí, y otra en Deadlock (VOY, 2.21). Será infectado por
el Cuidador en Caretaker (VOY, 1.01/02), por las taresianas para extraer su
ADN y desecarlo en Favorite son (VOY,
3.20) y por la especie 8472 en Scorpion (VOY, 3.26). Será capturado por
los akritiri en The Chute (VOY, 3.03)
y por el Payaso, que también le torturará, en The Thaw (VOY, 2.03), y por los niños borg en Collective (VOY, 6.16), que además intentarán asimilarlo de manera
poco efectiva. Solo por mencionar algunas de sus vicisitudes, sin entrar en su
desastrosa vida amorosa.
«No estoy segura, pero estoy segura de esto.
Lo que no sabemos sobre la muerte es mucho, mucho mayor que lo que sí sabemos»
Kathryn
Janeway
· Prime factors (VOY, 1.10)
¿Qué
ocurriría si estuviéramos al otro lado de la Primera Directriz, y la tecnología que se necesita está en manos de alguien
que no puede entregarla? Este es el tercer mejor episodio de la temporada, cuya
historia original fue presentada por David R. George III (escritor de novelas
de Star Trek y de la revista ST Magazine) y Eric A. Stillwell (asistente
de producción de TNG y escritor), en la que se encontraban con la raza que
había enviado a Gary Seven a la Tierra en Assignment:
Earth (ST, 2.26). Quienes poseían la capacidad de transportarte a miles de
años luz, pero debido a un antiguo fallo causado por su intervención en otro
mundo, habían adoptado su propio tipo de Primera Directriz. Sin embargo, la
idea del vínculo tan fuerte con la serie original no era del agrado de los productores. Aun así, les gustó lo
suficiente el resto de la historia como para presentar un segundo borrador, que
sí compraron, aunque sus autores no escribieron el guion definitivo. Otro de
los escollos que tuvo la trama es que a Michael Piller le resultaba difícil
escribir sobre la sociedad sikariana que buscaba el placer allí donde fuera. “Simplemente
sentía que nada parecía funcionar con los extraterrestres (…) No creo que la
gente actúe así, así que busqué otras cosas, incluyendo la idea de que las
historias eran muy importantes para ellos”. La verdad es que queda algo
extraña esta idea, aunque la interpretación lasciva de Ronald Guttman, como
magistrado Labin, resulta interesante. Aunque no llega a mostrarse claramente
una sociedad hedonista al estilo de Roddenberry, debido a esa búsqueda de lo
políticamente correcto para agradar a todos los públicos. Que estén tan
interesados en proporcionar places a sus huéspedes es forzado y queda extraño.
Sí me gusta la idea sobre su interés por las obras literarias. Sobre todo,
teniendo en cuenta la fascinación que tenemos nosotros por la ficción. Me
imagino las horas de entretenimiento que hubieran proporcionado Shakespeare,
Cervantes o Molière. Solo por citar tres autores universales. Además, inicialmente,
los sikarianos iban a ser una de las tres razas antagonistas recurrentes en la
primera temporada, junto a los kazon y los vidiianos. “No resultó lo
bastante interesante como para que volvieran”, comentó Piller, mientras que
los otros dos sí lograron cumplir esta expectativa. Más relevante resulta la
pequeña insurrección para obtener la tecnología que podría llevarlos a casa más
rápido, desobedeciendo la orden de la capitana de acatar la ley sikariana. En
el que se incluyó a Seska, “que podría
ser un valioso elemento para el motín”, como comentó Jeri Taylor, con la
clara intención de mostrar que esta podría ser un elemento rebelde dentro de la
tripulación.
La
intervención de Tuvok planteó más discusiones, sobre todo las reservas
planteadas por su intérprete, Tim Russ, sobre la traición a Janeway, que influyeron
en el desarrollo. “Cambiamos
aproximadamente el treinta por ciento del guion con mi aportación”,
comentaría. Así, “el discurso de la
capitana era más represivo, y duro y dada su relación, no habría sido apropiado”.
Aunque a este le hubiera gustado cambiar más, sobre todo las motivaciones del
vulcano, pero no hubo tiempo antes de empezar a rodar. Pensaba que la lógica,
es solo una forma de hacer las cosas, no una razón para hacerlas. En cambio,
Russ quería dejar claro que la razón de su acción en contra de la capitana
(sacrificando su cargo) fue, esencialmente, para salvarla de un motín a bordo, que,
de otro modo, parecía muy probable. Para Taylor, el jefe de seguridad había
hecho un acto noble y heroico para evitar que su capitana tuviera, bajo su
conciencia, otro dilema ético, y que encontraría la manera lógica de
racionalizarlo. Mientras que tanto Taylor como Piller creían que Russ se oponía
rotundamente a la idea de que, como vulcano, Tuvok traicionara a su capitana.
Mi interpretación es que Tuvok toma la decisión de obviar las órdenes de la
capitana por el bienestar de la mayoría, basada en la lógica de no desperdiciar
la oportunidad de acortar significativamente el viaje. Janeway, por seguir, no
solo las normas, sino para evitar males mayores en la región, había impedido
que los kazones se apoderaran de la tecnología del Custodio, lo que les aisló
en el cuadrante Delta. Ahora, al desobedecerla, permite que esta mantenga su
honor ante la negativa en infringir las leyes de los sikarianos. Pero
permitiendo a la tripulación volver al cuadrante Alfa. Es un sacrificio de uno
(su puesto, incluso su amistad con ella) por el bien de la mayoría.
Error
de continuidad:
En el episodio Twisted (VOY, 2.06)
Tuvok dice: «Siempre he respetado las
decisiones de la capitana». Tal vez sí haya respetado sus decisiones, pero
en este episodio el vulcano decide no acatarlas, en un intento de conseguir la
tecnología sikariana.