Continuamos
con mi recomendación de los episodios de Voyager, en el segundo año de
la odisea de nuestra nave perdida. El cual representa una prolongación sobre
los acontecimientos de la primera temporada. La nave aislada prosigue su viaje
hacia el cuadrante Alfa, sin cambios en la tripulación, ni en las historias que
se tratan. Con muy poca innovación argumental, como si se continuara con la
presentación de personajes, por lo que se siente más monótona y repetitiva. Hay
honrosas excepciones y un intento de serialización de las tramas. Pero en
general se cuenta lo mismo sin evolucionar, tendiendo a dar vueltas sobre sí
misma, sin encontrar su propia voz, como si hubieran puesto el piloto
automático. Continuaremos con los típicos episodios de desarrollo de
personajes, más o menos logrados. Como Tattoo (VOY, 2.09) centrado en
los ancestros de Chakotay. Cold fire (VOY, 2.10) donde encontraremos a
otros okampa y la pareja del Custodio. Prototype (VOY, 2.13) y Dreadnought
(VOY, 2.17) con B’Elanna como personaje central. Mientras que en Non
sequitur (VOY, 2.05) y The Thaw (VOY, 2.23) lo harán con Kim. Y así
cada uno de los protagonistas. En Death wish (VOY, 2.18) recuperaremos a
William Riker y Q, que tan buen juego había hecho con Picard en The Next Generation, y no defrauda, ni él como personaje, ni lo que nos cuentan. Lo más
interesante es ver cómo se van fraguando las relaciones entre nuestros héroes.
Como la del Doctor y Kes, y la de Kes y Tuvok, que la ayuda en su evolución de
sus capacidades psíquicas. Mientras que la pareja dispareja de Tuvok y Neelix
tendrá una fusión a resultas de un accidente del transportador en Tuvix (VOY,
2.24). Se explora la tensión cuando Neelix siente celos de Paris, que cree que
está cortejando a Kes. Situación que, por suerte, se corta rápidamente en Parturation
(VOY, 2.07). Destacando el nacimiento de Naomi, hija de la alférez Samantha
Wildman en Deadlock (VOY, 2.21), y que tendrá relevancia más adelante en
la serie. Mientras que el resto de los episodios sigue girando entre anomalías
espaciales o encuentros con alienígenas, nuevos o ya conocidos como los kazons
y los vidiianos, cuyos territorios continúan bordeando. Así como la corta trama
de Lon Suder en Meld (VOY, 2.16) y Basics I & II (VOY, 2.26
& 3.01).
Detrás
de cámara, Michael Piller regresó a la sala de guionistas, tras haberse
marchado durante la primera temporada. Paréntesis en el que creó el fallido
western de ciencia-ficción Legend (1995), para la cadena UPN, junto con
Bill Dial y con John De Lancie como protagonista, que solo tuvo 12 episodios. Su
salida, a mediados de 1995, fue debido a diferencias creativas y fricciones, sobre
todo por querer desarrollar más conflictos entre el maquis y la Flota Estelar. Y la presión de alejarse de la narración
serializada. Ninguna de las cuales era del gusto de la cadena. Y a pesar de su
regreso, se mantuvo la misma mecánica de episodios autoconclusivos, aunque sí
existe un hilo argumental a lo largo de la temporada, centrado en la defección
de Seska y su alianza con el maje Culluh a lo largo de Maneuvers (VOY,
2.11), Alliances (VOY, 2.14), Investigations (VOY, 2.20) y Basics
I & II (VOY, 2.26 & 3.01). Demostrando dos cosas contrapuestas: que
Seska era una villana brillante y peligrosa, y que los kazons no eran los
antagonistas interesantes que pretendían. Más bien lo contrario. Pero que no
tendrá recorrido más allá. También volverían los vidiianos, esta vez a manos
del personaje de la doctora Danara Pel, en Lifesigns (VOY, 2.19).
Mostrándonos que esta civilización no son simples vampiros espaciales, sino que
son más tridimensionales de lo que en la primera temporada habíamos visto.
Pero a pesar del esfuerzo
de Piller, los kazons no funcionaron. Creados como metáfora de las pandillas
callejeras de Los Ángeles, su alegoría racial es demasiado evidente, siendo más
bien una grotesca caricatura. Incluso son descendientes de una raza de antiguos
esclavos, mostrándoles salvajes y primitivos, que viven en climas desérticos y
áridos. No gustaron a nadie, y por suerte al final de la temporada fue el
momento para dejarlos definitivamente atrás, para no volver a aparecer más.
Claro que en Star Trek ya sabemos que “nunca” es algo que no podemos tomárnoslo
en serio. Incluso Seska, con su plan de sacarle ADN a Chakotay para engendrar un
hijo entre ambos, no deja de ser una clara manipulación del primer oficial,
alejándola como antagonista de artimañas más sutiles y refinadas, más dignas de
una agente de la Orden Obsidiana. Es más, su burda estrategia podría verse como
un estereotipo sexista de una loca por los bebés. Como comentó el productor: “Sigo
creyendo que la segunda temporada de Voyager fue muy subestimada. Y esa sigue
siendo mi mayor decepción con mi participación en la serie. Creo que asumimos
muchos riesgos y fuimos bastante ambiciosos en nuestra narración esa temporada.
Me gustó Death Wish, en la que colaboré con mi hijo. Recuerdo el episodio
Tattoo, sobre Chakotay y su búsqueda de antepasados indios en el cuadrante
Delta, como un guion especialmente reflexivo, aunque el montaje final no quedó
exactamente como yo esperaba”. Al final. su regreso fue efímero, y en la
tercera temporada dejó definitivamente la serie, siendo sustituido como showrunner
por Jari Taylor, que hasta ese momento había sido su adjunta.
Aunque una de las
constantes de la temporada, y que también encontraremos más adelante, es la
perseverancia de los guionistas por mantener el statu quo de su
situación. Al fin y al cabo, la serie trata de que la Voyager está
perdida en el cuadrante Delta. Si en la primera temporada aún había alguna
ilusión por encontrar un atajo, como en Eye of the needle (VOY, 1.07).
En la segunda, podríamos decir que las tramas se centran en permanecer en el
otro lado de la galaxia. En Cold fire (VOY, 2.10), una vez Suspiria ha
sido derrotada, no se intenta la posibilidad de que esta, con su tecnología
nacene, les devuelva a casa. Al fin y al cabo, fue su compañero quien los
abdujo. En Death wish (VOY, 2.18), a pesar de estar con dos seres como
los Q, capaces de llevarlos a la Tierra en un instante con un solo pensamiento,
la trama no permite casi ni plantear pedírselo. Incluso Harry Kim, en Non
sequitur (VOY, 2.05) solo tiene la motivación de regresar a bordo de la Voyager,
restaurando el statu quo de a bordo. Más adelante, en False profits
(VOY, 3.05) parece que nadie de la tripulación está entusiasmado por haber
encontrado una manera de regresar a casa. Solo importa evitar que los dos
ferengis continúen manipulando a unos alienígenas primitivos que, pensándolo
fríamente, no le importan a nadie. En Threshold (VOY, 2.15) Tom Paris
rompe la barrera de curvatura 10, “convirtiéndose en un grotesco monstruo
salmón de película de serie B”, sin embargo, tras retornarle a su estado
normal, no se sugiere enviar de nuevo al piloto, con la cura, a la Tierra, por
lo menos para informar de la situación de la nave. Ocurrirá lo mismo más
adelante en Timeless (VOY, 5.06) con el Delta Flyer. Esto
hasta se extiende a los personajes, cuando Janeway decide volver a separar a
Tuvok y Neelix en Tuvix (VOY, 2.24), terminando con la existencia de un
ser sensible, pero manteniendo a su tripulación intacta. Mientras que, en Maneuvers
(VOY, 2.11) se niega a castigar a Chakotay por su insubordinación,
argumentando que es demasiado valioso para perderlo.
Como ya analicé, en
este segundo año todo
conflicto entre los miembros del maquis y la Flota ha desaparecido
definitivamente. Y eso que la inclusión de dos grupos diferentes había sido una
de las características distintivas de la serie en el momento de su creación. Pero
en un abrir y cerrar de ojos, toda rencilla, de dos grupos que luchaban entre
sí y no se soportaban, ha quedado olvidada. Y eso que la integración de las dos
tripulaciones y cómo se adaptaban a cada situación particular hubiera podido
crear tramas interesantes, como ocurre en Meld (VOY, 2.16). Otra premisa
olvidada es la situación de la nave. Aislada a 70.000 años luz del cuadrante
Alfa: ¿qué sucede cuando tienen que valerse por sí mismos? ¿Cómo se mantienen
sin acceso a infraestructuras de apoyo? ¿Qué esfuerzos están haciendo para
regresar a casa más rápido? Y aunque en algunos capítulos hay algunas
referencias a estas dificultades, en general las tramas lo obvian. El caso más
paradigmático está en Deadlock (VOY, 2.21), en el que la Voyager,
al final del episodio, está devastada, con numerosos daños estructurales. Y en
el siguiente: Innocence (VOY, 2.22) aparece impoluta, como si acabara de
salir del astillero de Utopia Planitia. Sin un rasguño, sin ni una sola
mención a las reparaciones que han tenido que hacer o los recursos que estas
han consumido. Quedando claro que los guionistas iban a lo seguro, sin
arriesgar, quedándose en su zona de confort. De manera que los argumentos, en
vez de basarse en el desarrollo de personajes o temas recurrentes, se
construyen en torno a factores externos.
Esta
temporada ya cuenta con los 26 episodios habituales en esta etapa de la
televisión y de Star Trek en
particular. Aunque cuatro de ellos se grabaron durante la primera temporada,
emitiéndose en la segunda: Projecctions (VOY, 2.03), Elogium (VOY,
2.04), Twinted (VOY, 2.06) y The 37’s (VOY, 2.01). El motivo
esgrimido por la cadena UPN fue empezar a emitir la serie antes de que el resto
de la competencia presentara su programación. Para Michael Piller, estos
títulos tenían buenas premisas, pero eran algunos de los más flojos rodados,
debido al cansancio del equipo de producción en la recta final de la primera
temporada. Y del gasto del presupuesto en entregas anteriores. “Incluso el
episodio con Amelia Earhart, aunque tenía una premisa maravillosa, me pareció
que no aportaba nada después de uno o dos actos. Nunca sentí una recompensa”,
comentó. Por otro lado, se filmaron otros cuatro: Sacred ground (VOY,
3.07), False profits (VOY, 3.05), Flashback (VOY, 3.02) y Basics
II (VOY, 3.01), pero serían emitidos en la temporada siguiente.
Los
mejores capítulos de la temporada:
· Meld (VOY, 2.16)
· Death wish (VOY,
2.18)
·
Tuvix (VOY, 2.25)
·
Deadlock (VOY, 2.21)
·
The 37’s (VOY, 2.01)
Sobre
el capítulo hubo rumores de que aparecería George Takei. Que finalmente lo
haría en Flashback (VOY, 3.02), que fue rodado en la segunda temporada,
pero emitido para que coincidiera con el 30 aniversario de la franquicia.
También se especuló que podría encontrar el planeta natal del Colectivo Borg. O
aparecía Will Decker, tras fusionarse con V’Ger en ST: The motion pictures, que incluso aparecería como Q para asesinar a Janeway. Todas
estas especulaciones, previas a Twitter y las redes sociales, no
acertaron en la idea de encontrar una colonia humana en plano cuadrante Delta. La
primera parte es un enigma a resolver con una premisa muy interesante: Al descubrir
una furgoneta Ford de 1936 flotando en el espacio. Gracias a una señal de
radio, localizan un planeta cercano, con más resto de arcaica tecnología
humana, y un grupo de humanos criogenizados, todos ellos abducidos en 1937.
Entre los que se encuentra Amelia Earhart, desaparecida mientras intentaba
sobrevolar el globo en 1937. La trama está bien ligada y el misterio bien
dosificado, incluyendo el encuentro de Janeway con Earhart. Al fin y al cabo,
la primera representa los ideales de igualdad de género por los que luchó esta
pionera de la aviación. Después de eso, aparecen los habitantes del planeta,
quienes resultan ser los descendientes de unos 300 humanos llevados hasta allí como
esclavos por los briori (como si estos fueran goa’ulds). Cuyos antepasados,
tras expulsar a sus captores de este mundo, han prosperado y creado una cultura
humana, con tres grandes ciudades que cuentan con cien mil habitantes que
conviven pacíficamente. Lo que propicia que Janeway ofrezca a la tripulación la
posibilidad de quedarse en la colonia.
En
cambio, la segunda parte es del todo decepcionante. Ya que, al no mostrarnos
esos asentamientos, no podemos juzgar la alternativa real que tiene la dotación
de la Voyager ante la incierta odisea de regreso al cuadrante Alfa. La
duda que uno podría tener de si alguien se quedaría está sustentada en algo
intangible, puesto que no la hemos visto. Incluso, Jeri Taylor comentó: “El
hecho es que todo el quinto acto evolucionó tarde en el proceso [de escritura].
La historia cambió en esa fase de guion y ver esas ciudades nunca fue realmente
un elemento hasta que estuvo tan avanzado que no hubo forma de hacerlo”. Imagino
que la falta de presupuesto en la recta final de la primera temporada también
tuvo algo que ver (pero bueno, siempre podrían haber reutilizado de nuevo la
pintura mate de Angel One). Por eso, como espectador, al no saber cómo son esas
urbes, ni al ver las condiciones de vida que tienen sus habitantes, se diluye
la tensión que podría haber generado, ese momento de inflexión para nuestros
protagonistas. Precisamente, como indica Brannon Braga, lo que los escritores
querían en este episodio: “… que la tripulación mostrara un poco de
solidaridad y se mantuviera unida diciendo: «Sacaremos lo mejor de esta
situación»”. Pero tanto este como Michael Piller no quedaron satisfechos
con el hecho de que las ciudades nunca se mostraran. “Creaba la idea de que
había una colonia humana en un planeta en el espacio y que era tan atractiva
que nuestra gente tenía que pensar que tal vez ese iba a ser su hogar. Ese era
realmente el conflicto fundamental de la última mitad de la serie y nunca
mostramos la colonia. Eso no funcionó para mí. Eso es lo que pasa cuando la
producción dicta la visión”, comentó Piller. Al final, parece que lo único
que querían era mostrar el aterrizaje de la Voyager,
característica comentada en Caretaker (VOY, 1.01/02), pero que
aún no habíamos visto. Con The 37’s (VOY, 2.01) se perdió una gran idea
para hacer un final más dramático. Jeri Taylor comentó: “Cerrar la temporada
con esa especie de sensación de valentía de que nos hemos unido, de que no
vamos a quedarnos en un planeta, de que estamos comprometidos los unos con los
otros y de que volvemos a casa habría sido una buena forma de concluir la
primera temporada”. El resultado es el inicio del segundo año algo flojo.
Curiosidad: El despliegue del
tren de aterrizaje de la Voyager no fue diseñado hasta este momento,
creándolo en CGI. Para el lugar se utilizó la entrada del cañón Bronson,
aplicándolo en una pintura mate, en que se eliminó el letrero de Hollywood y
otros elementos para crear la superficie de un planeta desolado. Y aunque queda
espectacular, la nave era demasiado pequeña; por suerte, al no haber nada que
sirva de referencia, no se apreció en pantalla.
«Dudo
que haya muchos agricultores del siglo XX conduciendo por el cuadrante Delta»
Kathryn
Janeway
·
Initiations (VOY, 2.02)
Este
capítulo fue el primero producido para la segunda temporada, e iba a centrarse
en los kazons y en Chakotay. Como ya se ha indicado, la idea original de estos
era que su sociedad se asemejaba a las bandas callejeras que había en Los
Ángeles. Pero después de leer el primer del guion, Piller indicó que “daba
la impresión de ser una especie de klingon recalentados”. De esa manera,
Kenneth Biller, documentándose para el segundo borrador, leyó el libro Monster:
The autobiography of an LA gang member, escrito desde la cárcel por el
pandillero Sanyika “Monster” Shakur. Elaborando un memorándum sobre la sociología
de los kazons, que incluía su historia y sus costumbres. El cual benefició el
desarrollo de esta civilización a lo largo de la segunda temporada, en la que
se centraron mucho en ellos, sobre todo Alliances (VOY, 2.14). Adelantándonos
a que estos habían luchado para librarse de «uniformes como el suyo», lo
que explicaría el desprecio que sentía hacia la Voyager. Conocimos un poco más de su cultura, incluyendo ritos
iniciáticos de matar a un enemigo para formar parte del grupo, recibiendo así
un nombre de guerrero. Aun así, esta raza siempre quedó como unos klingons
descafeinados, incluyendo su parecido en las crestas, aunque con un peinado
cardado más feo. Podían ser crueles y despiadados, pero su comportamiento
primitivo no llegó a generar mucho interés. Incluso el Borg los consideraban
indignos de asimilar, como indica Seven en Mortal coil (VOY, 4.12),
en lo que siempre he creído que era un chiste interno sobre el poco atractivo
que había tenido esta raza.
Como
el personaje de Kar, que, como joven kazon no debía de contar con más de
catorce años, pero sí necesitaba aportar la riqueza y la profundidad, como
comentó Jari Taylor. De manera que escogieron a Aaron Eisenberg, conocido por
encarnar a Nog en Deep Space Nine, y que en aquel momento tenía veintiséis
años de edad. Y aunque la interpretación de Eisenberg es creíble, las acciones
de Kar son siempre confusas y erráticas. En las que parece estar superado por
los acontecimientos desde el momento en que su presa no se dejó matar con
facilidad. Para sacarse de la manga un final muy deus ex machina, más al
estilo klingon (lo sé, las comparaciones son odiosas), cuando Kar mata a su
jefe, en vez de una resolución más lógica ante el problema planteado
previamente. Mientras que Chakotay nos lo presentan en exceso benevolente y
racional, sobre todo con alguien que le ha intentado matar varias veces. Al
final parece un tonto útil, más interesado en el bienestar de su captor que en
su propia supervivencia. Aunque su templanza siempre fue uno de sus rasgos que
más me gustaron del personaje. Aquí, peca de buenismo. La intención era poder
dar a nuestro primer oficial más escenas de acción, ya que se sentía que este
se había infrautilizado en la primera temporada. Siendo la mejor escena,
la conversación entre Neelix y los kazons, descubriendo todos sus faroles y
obligándoles a ayudarles.
Curiosidad: Esta es la
primera pérdida de una lanzadera. En total se destruirán once a lo largo de la
serie. Por lo que supongo que hará que la tripulación de ingeniería siempre
esté entretenida replicando piezas y montándolas para reemplazar todos estos
vehículos.
Tácticas de combate
El uso de la tecnología de ocultación ha
generado toda una serie de tácticas específicas de combate naval. Cuyos
principios se basan en el sigilo y la sorpresa, aprovechando la característica
de no ser detectados. Así, las naves que están equipadas con estos dispositivos
pueden tener un perfil operativo que permite utilizarlas en misiones de
reconocimiento en territorios hostiles [ST III: The search for Spock].
Colocándose cerca de zonas estratégicas, observando el tráfico naval o estudiando
las defensas enemigas [Defiant (DS9, 3.09)]. Siendo
ideales para infiltrar a agentes encubiertos en puntos o lugares sensibles [Unification
I (TNG, 5.07)]. También pueden patrullar y vigilar zonas del
espacio sin que su presencia sea advertida [The Neutral Zone (TNG,
1.26)]. Así como tareas de correo discreto, desplazando personal,
equipamiento y suministros sin advertir al adversario [Redemption II (TNG,
5.01)]. Pueden escoltar a otras naves de mayor importancia, (3)
adelantándose a esta a lo largo de la ruta para detectar posibles amenazas [ST VI: The undiscovered Country]. Y en menor medida el ataque e
intercepción de otras naves, ya que una vez que necesiten utilizar su armamento,
han de revelar su presencia. En ese sentido, sí son ideales para emboscadas,
haciéndose visibles justo en el último momento, obteniendo la ventaja de la
sorpresa. Para retirarse rápidamente de nuevo bajo el manto del camuflaje sin
poder ser perseguidas [Prophecy (VOY, 7.14)].
Otra de las operaciones que el sistema de ocultación permite
hacer de manera adecuada es el despliegue de minas. Si estas cuentan con su
propio dispositivo de ocultación, pueden ser diseminadas sin que nadie las
detecte hasta que se haya completado la creación de una zona letal para
cualquier nave que pretenda atravesarla. En la fecha estelar 49556.2, los
klingons quisieron bloquear Bajor creando un gran campo de minas alrededor del
sistema. Pero un accidente a bordo del IKS Drovana, al detonarse
una de las minas que estaba colocando a diez kilómetros de su costado de babor,
produjo una brecha en el casco y la hizo visible. Tras obtener los códigos de
detonación, la Flota Estelar logró neutralizar los artefactos, haciendo que las
naves que lo estaban creando se retiraran [Sons of Mogh (DS9,
4.15)].
Pero, aunque el sistema de ocultación permite no ser
detectado, la discreción también es una parte importante de sus tácticas. Una
fuerza de gran tamaño puede ser detectada si se aproximaba en
ocultación. Así lo hizo la estación Deep Space 9 con la armada
combinada del Tal’Shiar y la Orden Obsidiana [The die is cast (DS9,
3.21)]. Y unos meses más tarde con la flota klingon, poco antes de la
invasión a la Unión Cardassiana [The way of the warrior (DS9,
4.01/02)]. Por otro lado, no es posible viajar a máxima velocidad de
curvatura si se pretende pasar desapercibido [The search (DS9,
3.01)]. Llegando, en casos extremos, incluso a dañar el sistema de propulsión [Tin Man (TNG, 3.20)]. Sin olvidar los sistemas
de detección activos que puede desplegar el adversario. La Federación
cuenta con una red de sensores gravitaciones a lo largo de su frontera [Face
of the enemy (TNG, 6.14)]. Así como las redes de tachiones,
capaces de localizar las naves camufladas [Redemption II (TNG,
5.01)], que también poseen los klingons alrededor de sus bastiones más
importantes [Apocalypse rising (DS9, 5.01)]. Por lo que es
importante tener todos estos factores para el despliegue y la planificación de
las misiones de las naves que utilicen el sistema de ocultación. Teniendo en
cuenta el envío de las naves con suficiente tiempo para viajar a una velocidad
de curvatura que permita no ser detectadas. Y trazar itinerarios que no
involucren atravesar zonas de detección conocidas, y que no generen un consumo
excesivo de combustible, ni alarguen el traslado. Evitando la concentración
hasta el último momento para no ser detectadas con demasiada anterioridad [especulación
del autor].
El dispositivo de camuflaje ofrece a las naves klingon
y romulanas muchas ventajas tácticas. Sin embargo, la limitación más grande de
esta tecnología es la incapacidad de abrir fuego estando activada la
ocultación. Lo que significa que no es el arma todopoderosa y definitiva que
podría ser de otra manera. Solo el pájaro de presa del general Chang en
el 2293 [ST VI: The undiscovered country], y el pájaro de
guerra Scimitar del pretor Shinzon en 2379, han sido capaces de
hacerlo mientras eran invisibles [ST: Nemesis]. Por lo que, para
el resto de naves, se han creado tácticas concretas. Sobre todo, cuando esta
involucra más de una. La aproximación a un punto concreto es sencilla; solo se
han de coordinar las rutas de las naves involucradas, para evitar colisionar
entre ellas. Esto parece obvio, pero se han de hacer los cálculos precisos y
distribuirlos a los diferentes oficiales de navegación para evitar errores
catastróficos [The defector (TNG, 3.10)].
En situaciones de combate, el camuflaje se emplea a
menudo en encuentros de golpe y fuga. En los que se desoculta para disparar,
luego se camufla para evitar ser detectada antes de reposicionarse,
desocultándose de nuevo y disparando desde otro ángulo. Cuando solo está
involucrada una nave, esta táctica puede ser peligrosa, porque esta es
extremadamente vulnerable mientras se camufla o descamufla. Sin embargo, cuando
hay dos naves presentes, la ventaja de combate cambia a su favor [ST: Fact files]. Aunque también aumenta la dificultad y la peligrosidad de
las diferentes maniobras. Por lo que es esencial contar con tripulaciones
adiestradas adecuadamente a bordo de ambas naves. Habiendo entrenado
previamente los movimientos con simulaciones informáticas y juegos tácticos.
Siendo lo más importante el trabajo compenetrado de los dos capitanes. Cualquier
desliz, cualquier error, podría ser fatal.
Normalmente, el área de combate se delimita en
cuadrantes, en los que cada nave es asignada a uno determinado, normalmente en
cada extremo. El cual tiene una ruta de salida y, de entrada. Las maniobras se
inician cuando el líder se descamufla y realiza el primer envite. Al volverse
invisible, sale del cuadrante tal y como tiene asignado, mientras su compañero
inicia su propio asalto. Al terminarlo, sale de la zona por la ruta asignada,
la cual le ha de alejar del líder. El cual se ha reposicionado e inicia un
nuevo enfrentamiento. Es lo más parecido a un ballet espacial, en el que cada
ronda está medida por tiempos concretos y trayectorias preestablecidas. Si el
grupo de ataque está formado por tres o más naves, el nivel de dificultad
aumenta, así como la posibilidad de una colisión. Por eso en estos casos los
tiempos y las direcciones de acceso y salida del área suelen ser mucho más
estrictos. Siendo atacados de esta manera únicamente los objetivos de gran
valor estratégico [especulación del autor].
En el 2372, dos naves klingons atacaron un convoy de
cargueros cardassianos que iban escoltados por la USS Defiant.
Contra una nave tan formidablemente armada [Rules of engagement (DS9,
4.18)], un ataque frontal era extremadamente peligroso. Se requería un grupo
de naves para garantizar el éxito, ya que las pérdidas klingon serían casi
seguras. Pero permitir que el convoy pasase ileso ponía en duda el honor;
además no se podía permitir que los cardassianos, que habían demostrado no
tener miedo al enemigo, pudieran recuperarse. Para ello se enviaron naves
camufladas para atacar el convoy. Y mientras una de ellas aleja a la Defiant de los transportes, la otra permite
que inicie el ataque. Usando el dispositivo de camuflaje para establecer un
patrón de ataque relámpago, mientras se mantiene a la nave estelar separada de
los cardassianos que protege [ST: Fact files].
Notas de producción:
(3) La verdad es que no he encontrado
ningún ejemplo que se ajustara a este perfil operativo en las tramas de la saga. El cual está basado en la escolta de submarinos de ataque nucleares
de los grupos de portaaviones en la armada norteamericana. Los cuales se adelantan
a la flota de superficie en busca de posibles amenazas. Más bien, lo que ocurre
en ST VI: The undiscovered Country es precisamente lo contrario,
cuando el general Chang ataca al Kronos One del canciller Gorkon.
En todo caso, si Chang no hubiera sido un traidor, el papel de su pájaro de presa tendría que haber sido de escolta y protección del Canciller.
Ll. C. H.
Enlaces
relacionados:
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Sistema de ocultación (2) Funcionamiento
Sistema de ocultación (3) Detección
Sistema de ocultación (4) Ocultación de fase
Construcción naval
Cronología de la construcción USS Enterprise-D
Desarrollo de la clase Intrepid
Actualización naval del 2270
Separación del plato y sección de ingeniería
Separación multivectorial
Propulsión de curvatura (1)
Propulsión de curvatura (2) Reactores (1)
Propulsión de curvatura (3) Reactores (2)
Propulsión de curvatura (4) Reactores (3)
Barquilla de curvatura
Modelos de barquilla de curvatura
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Propulsión de la USS Protostar
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Navegación en una nave estelar
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Sondas de la Flota Estelar (1)
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Comparativa de armamento (1) energía
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La holocubierta
Programas holográficos
Estación repetidora subespacial
Matriz MIDAS
Comparativa de armamento (2) de energía (SW)
Comparativa de armamento (3) de otras series
Comparativa de armamento (7) proyectiles (SW)
Dispositivo de camuflaje de fase
El dispositivo de camuflaje ha estado en
constante desarrollo, y a lo largo de los años se han utilizado varios diseños [ST: Fact files]. Pero como cualquier tecnología, esta puede ser superada en
cualquier momento. Por lo que la Federación, el Imperio Romulano,
así como el Imperio Klingon, emprendieron una carrera para desarrollar
el siguiente paso en hacer sus naves invisibles: el dispositivo de fase. Alterando
la materia con que están hechas las naves y las personas, desplazando su fase
cuántica [especulación]. A principios de la década del 2360, y tras
varios accidentes, los klingons abandonaron el desarrollo del camuflaje fase [The
next phase (TNG, 5.25)]. Para la Flota Estelar, su desventaja es
el Tratado de Algeron, que le impide desarrollar y utilizar sistemas de
ocultación. Por lo que la Inteligencia de la Flota empezó a trabajar en secreto
en un prototipo capaz de secuenciar y cambiar la estructura de la materia y la
energía a tal velocidad que permite atravesar la materia normal en estado de
fase. Las pruebas prácticas se realizaron a bordo del USS Pegasus
en el 2358, bajo el mando del capitán Erik Pressman. Pero a bordo de la pequeña
nave científica de la clase Oberth, parte de la tripulación,
conocedora de lo que estaba ocurriendo, y que iba en contra de las leyes y
tratados de la Federación, se amotinó contra su superior. Obligándole a abandonar
la nave junto a un puñado de oficiales leales. Pero sin un conocimiento
exhaustivo del dispositivo, esta destruyó los relés de plasma, desplazándose
hasta el campo de asteroides del sistema Devolin, aún en estado de fase. Al atravesar
uno de los asteroides, este falló, provocando que la Pegasus se
materializara parcialmente dentro de la roca sólida. Con la tripulación
perdida, la nave permaneció olvidada durante los siguientes doce años.
No sería hasta el 2370 que el ya almirante Pressman
ordenara a la USS Enterprise-D la misión de localizar a la Pegasus.
Tras una búsqueda exhaustiva, cuadrícula a cuadrícula del sistema Devolin, en
la 158, se detectó la firma de resonancia subespacial, que por podría proceder
de un núcleo de curvatura de la Federación. Al estar localizado en el
interior del asteroide Gamma-601, que contaba con varios abismos y cavernas
profundas, la nave estelar procedió a internarse en esta para confirmar la
presencia de su hermana desaparecida. El problema era que para entonces los
romulanos, a bordo del pájaro de guerra Terix, estaban rastreando
el mismo objetivo: la Pegasus y los secretos tecnológicos que albergaba.
Para impedir que la Enterprise pudiera apoderarse de estos, el
comandante Sirol no dudó en cerrar la entrada del asteroide y atrapar a las dos
naves estelares, excusándose de que el derrumbe se había producido
accidentalmente por las prospecciones geológicas que estaban realizando.
Solo había una manera de escapar, y era conectar el
dispositivo de camuflaje a la misma Enterprise y atravesar la roca hasta
el espacio exterior. Por lo que se conectó al reactor de materia/antimateria,
aunque para evitar que el sistema de relés de plasma explotara, como había
ocurrido con la Pegasus, se tenían que monitorizar los niveles de la
refrigeración de los relés de plasma. Fuera de fase, la nave estelar atravesó los
escombros de roca sólida que bloqueaban el acceso y salieron al espacio
exterior, desactivando el dispositivo frente a los romulanos. Tras enviar una
comunicación de que el Imperio Romulano sería contactado con respecto al
incidente, el capitán Picard arrestó al almirante Pressman por infringir el
Tratado de Algeron, escoltándolo fuera del puente [The Pegasus (TNG,
7.12)].
Dispositivo romulano
A pesar de que los romulanos habían estado mejorando continuamente
su tecnología de camuflaje, las innovaciones de la Federación con lared de detección de taquiones han reducido considerablemente su eficacia.
Por lo tanto, experimentaron con una tecnología de camuflaje completamente
nueva utilizando el inversor de fase molecular. Un dispositivo que puede
alterar la estructura normal de la materia para que pueda pasar a través de
esta y las energías normales, desplazando, al menos parcialmente, la materia a
un plano de existencia paralelo. En teoría, cualquier materia afectada será
indetectable para cualquier dispositivo sensor conocido. Una nave camuflada de
esta manera sería increíblemente peligrosa: podría atravesar materia sólida en
nuestro plano de existencia. Escondiéndose en cualquier lugar, incluso dentro
de un planeta, y todos los dispositivos convencionales y las armas conocidas
serían completamente inútiles contra ella.
Sin embargo, aunque teóricamente posible, la
tecnología de interfase ha demostrado ser extremadamente peligrosa, y los
intentos romulanos también habían fracasado. Hasta que en el 2368 una nave científica resultó gravemente dañada mientras experimentaba con uno de
estos dispositivos. Por alguna razón desconocida, la tecnología dañó gravemente
los motores de curvatura, que utilizan una singularidad cuántica artificial.
La nave fue auxiliada por la USS Enterprise-D, que envió un
equipo de misión para ayudar en las labores de rescate. Pero el accidente tuvo
algunos efectos secundarios inesperados. Cuando dos oficiales, la alférez Ro
Laren y el comandante Geordi LaForge, iban a regresar a la nave estelar, fueron
afectados por la interacción de un generador de campo gravitón, las partículas
cronitón y los transportadores. Nunca se materializó en la sala de transporte,
y sus compañeros asumieron un accidente mortal. En realidad, el generador de
interfase los había vuelto invisibles, al desfasarlos ligeramente con respecto
al universo normal. Descubriendo que aplicando incluso una presión limitada podía
atravesar objetos sólidos en su plano horizontal, incluyendo mamparos o
mobiliario. Obviamente, permanecían en fase parcial con nuestro plano de
realidad, ya que no caían verticalmente simplemente a través del suelo,
atravesando las cubiertas bajo sus pies. Mientras que los objetos afectados con
el mismo cambio de fase no podían atravesarse entre sí, por lo que los dos
oficiales podían interactuar entre sí con normalidad, al igual que la
tecnología afectada por el generador de interfase.
Pero no estaban solos, ya que el incidente inicial a
bordo de la nave científica romulana había afectado a un miembro de su
tripulación, quedando igualmente camuflado. El cual está armado con una pistola
disruptora, que todavía funciona. Sin embargo, solo afecta a objetos en fase,
por lo que su eficacia como arma es muy limitada. El comandante LaForge teorizó
que su estado de camuflaje era el resultado de la exposición a partículas de
cronitón que se generaron como subproducto del dispositivo de camuflaje de
interfase experimental. Estas partículas subatómicas transmitían cuantos
temporales y aparentemente alteran las estructuras moleculares de LaForge y Ro.
De manera que si estos, o cualquier otra persona u objeto afectado por una capa
de interfase, interactúan con objetos en el espacio normal, generando partículas
de cronitón. Por lo que podían usarse para rastrear cualquier objeto camuflado.
Dado que las partículas de cronitón podían resultar peligrosas, la práctica
estándar es eliminarlas utilizando un emisor de anyones. Cuando Data hace esto,
descubre que los anyones contrarrestan el efecto del dispositivo de camuflaje y
cuando LaForge y Ro son expuestos a una emisión de alta intensidad, regresaron al
espacio normal [The next phase (TNG, 7.12)].
Detección
Esto sugiere que ya puede existir una manera de
contrarrestar la capa de interfase, incluso antes de que se haya construido un
prototipo completamente funcional [ST: Fact files]. Así, detectar
una nave o un objeto oculto por un dispositivo de fase es esencialmente
imposible por medios pasivos, independientemente del entorno. Por lo que, si se
sospecha la presencia de un dispositivo de este tipo, el único método teórico
para detectarlo es realizar un escaneo de alta potencia en busca de
distorsiones de fase localizadas en el subespacio que podrían ser tan discretas
como 0,3 milicócranes de la fase normal. Sin embargo, nadie ha informado aún de
ninguna detección exitosa utilizando este método. El modelo teórico actual para
desestabilizar una capa de fase requiere un bombardeo masivo de partículas
anyon, en una intensidad de campo localizada igual a casi 10.000 veces la del
campo de camuflaje. Para obligar a un pájaro de guerra en fase a
regresar al espacio-tiempo normal, se requeriría un campo anyon con la potencia
máxima combinada de cuatro naves estelares de la clase Sovereign [ST:
The Starfleet survival guide].
Otras civilizaciones
En el 2373, la USS Voyager fue contactada
por dos científicos voth, una civilización que había evolucionado desde los
dinosaurios hadrosaurios que habían poblado la Tierra miles de años antes. Los
cuales estaban equipados con sistema de camuflaje de interfase, tanto sus naves
como ellos mismos. Eso les permitió observar sigilosamente a la tripulación de
la Flota Estelar. Solo manifestándose como fluctuaciones espaciales localizadas
con una variación de fase modulada que podría detectar con los sensores
internos. Al aislar a los dos voth de su frecuencia subespacial mediante el
análisis de fase espacial, pudieron interrumpir sus dispositivos de camuflaje
con un arma pháser de mano, configurada con una frecuencia de dispersión de
1,85 gigahercios. Aun así, el comandante Tuvok admitió que era la tecnología
más avanzada que hubiera visto antes [Distant origin (VOY,
3.23)].
Un año después, en el 2374, la USS Voyager
sufrió la incursión de los srivani, que utilizaban una tecnología de ocultación
con una variación de fase de 0,15. Y que utilizaban para no ser detectados
mientras realizaban un masivo número de experimentos médicos invasivos a la
tripulación. A muchos de los cuales se les habían acoplado aparatos de pruebas
y de medición. Utilizando tecnología submolecular, muy superior a la conocida
por la Flota Estelar, para provocar cambios en la química corporal, alterar
erráticamente los niveles de dopamina e incluso modificar el ADN mediante
marcadores genéticos. Para supervisar estos experimentos, los mismos sravani
utilizaban la misma tecnología de ocultación. Lograron ser detectados tras
ajustar el nodo sensorial Borg de Seven of Nine a la misma variación que la
utilizada por los intrusos, logrando poder verlos. Tras modificar una pistola
phaser y modularla a la variación, logró desenmascararlo frente al resto de sus
compañeros [Scientific method (VOY, 4.07)].
Los devidianos son una especie humanoide originaria de
Devidia II, que han evolucionado con un desfase con respecto al resto del
universo con una variación positiva de 0,004. Por lo que en el 2369 la
tripulación de la USS Enterprise-D ideó un método para desfasarse
en la misma variación. Para ello, el teniente comandante Data quedó envuelto en
un campo de fuerza subespacial contenido creado por un generador subespacial.
Al ajustar la distorsión sincrónica del campo con el discriminador de fase de
su cerebro positrónico, logró desplazar su propia fase. El procedimiento se
repitió con el resto de la oficialidad utilizando un tricorder modificado para
interactuar con el generador subespacial, que contenía un discriminador de fase
construido a medida. En ambos casos se teorizó que el desplazamiento de fase no
era lo suficientemente preciso como para sincronizarse con el rango perceptivo
de los devidianos, pero sí lograr verlos cuando estaban en fase [Time’s
arrow (TNG, 5.26)].
Ll. C. H.
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