martes, 21 de abril de 2026

Voyager 2a temporada (1)

Continuamos con mi recomendación de los episodios de Voyager, en el segundo año de la odisea de nuestra nave perdida. El cual representa una prolongación sobre los acontecimientos de la primera temporada. La nave aislada prosigue su viaje hacia el cuadrante Alfa, sin cambios en la tripulación, ni en las historias que se tratan. Con muy poca innovación argumental, como si se continuara con la presentación de personajes, por lo que se siente más monótona y repetitiva. Hay honrosas excepciones y un intento de serialización de las tramas. Pero en general se cuenta lo mismo sin evolucionar, tendiendo a dar vueltas sobre sí misma, sin encontrar su propia voz, como si hubieran puesto el piloto automático. Continuaremos con los típicos episodios de desarrollo de personajes, más o menos logrados. Como Tattoo (VOY, 2.09) centrado en los ancestros de Chakotay. Cold fire (VOY, 2.10) donde encontraremos a otros okampa y la pareja del Custodio. Prototype (VOY, 2.13) y Dreadnought (VOY, 2.17) con B’Elanna como personaje central. Mientras que en Non sequitur (VOY, 2.05) y The Thaw (VOY, 2.23) lo harán con Kim. Y así cada uno de los protagonistas. En Death wish (VOY, 2.18) recuperaremos a William Riker y Q, que tan buen juego había hecho con Picard en The Next Generation, y no defrauda, ni él como personaje, ni lo que nos cuentan. Lo más interesante es ver cómo se van fraguando las relaciones entre nuestros héroes. Como la del Doctor y Kes, y la de Kes y Tuvok, que la ayuda en su evolución de sus capacidades psíquicas. Mientras que la pareja dispareja de Tuvok y Neelix tendrá una fusión a resultas de un accidente del transportador en Tuvix (VOY, 2.24). Se explora la tensión cuando Neelix siente celos de Paris, que cree que está cortejando a Kes. Situación que, por suerte, se corta rápidamente en Parturation (VOY, 2.07). Destacando el nacimiento de Naomi, hija de la alférez Samantha Wildman en Deadlock (VOY, 2.21), y que tendrá relevancia más adelante en la serie. Mientras que el resto de los episodios sigue girando entre anomalías espaciales o encuentros con alienígenas, nuevos o ya conocidos como los kazons y los vidiianos, cuyos territorios continúan bordeando. Así como la corta trama de Lon Suder en Meld (VOY, 2.16) y Basics I & II (VOY, 2.26 & 3.01).
Detrás de cámara, Michael Piller regresó a la sala de guionistas, tras haberse marchado durante la primera temporada. Paréntesis en el que creó el fallido western de ciencia-ficción Legend (1995), para la cadena UPN, junto con Bill Dial y con John De Lancie como protagonista, que solo tuvo 12 episodios. Su salida, a mediados de 1995, fue debido a diferencias creativas y fricciones, sobre todo por querer desarrollar más conflictos entre el maquis y la Flota Estelar. Y la presión de alejarse de la narración serializada. Ninguna de las cuales era del gusto de la cadena. Y a pesar de su regreso, se mantuvo la misma mecánica de episodios autoconclusivos, aunque sí existe un hilo argumental a lo largo de la temporada, centrado en la defección de Seska y su alianza con el maje Culluh a lo largo de Maneuvers (VOY, 2.11), Alliances (VOY, 2.14), Investigations (VOY, 2.20) y Basics I & II (VOY, 2.26 & 3.01). Demostrando dos cosas contrapuestas: que Seska era una villana brillante y peligrosa, y que los kazons no eran los antagonistas interesantes que pretendían. Más bien lo contrario. Pero que no tendrá recorrido más allá. También volverían los vidiianos, esta vez a manos del personaje de la doctora Danara Pel, en Lifesigns (VOY, 2.19). Mostrándonos que esta civilización no son simples vampiros espaciales, sino que son más tridimensionales de lo que en la primera temporada habíamos visto.
Pero a pesar del esfuerzo de Piller, los kazons no funcionaron. Creados como metáfora de las pandillas callejeras de Los Ángeles, su alegoría racial es demasiado evidente, siendo más bien una grotesca caricatura. Incluso son descendientes de una raza de antiguos esclavos, mostrándoles salvajes y primitivos, que viven en climas desérticos y áridos. No gustaron a nadie, y por suerte al final de la temporada fue el momento para dejarlos definitivamente atrás, para no volver a aparecer más. Claro que en Star Trek ya sabemos que “nunca” es algo que no podemos tomárnoslo en serio. Incluso Seska, con su plan de sacarle ADN a Chakotay para engendrar un hijo entre ambos, no deja de ser una clara manipulación del primer oficial, alejándola como antagonista de artimañas más sutiles y refinadas, más dignas de una agente de la Orden Obsidiana. Es más, su burda estrategia podría verse como un estereotipo sexista de una loca por los bebés. Como comentó el productor: “Sigo creyendo que la segunda temporada de Voyager fue muy subestimada. Y esa sigue siendo mi mayor decepción con mi participación en la serie. Creo que asumimos muchos riesgos y fuimos bastante ambiciosos en nuestra narración esa temporada. Me gustó Death Wish, en la que colaboré con mi hijo. Recuerdo el episodio Tattoo, sobre Chakotay y su búsqueda de antepasados indios en el cuadrante Delta, como un guion especialmente reflexivo, aunque el montaje final no quedó exactamente como yo esperaba”. Al final. su regreso fue efímero, y en la tercera temporada dejó definitivamente la serie, siendo sustituido como showrunner por Jari Taylor, que hasta ese momento había sido su adjunta.
Aunque una de las constantes de la temporada, y que también encontraremos más adelante, es la perseverancia de los guionistas por mantener el statu quo de su situación. Al fin y al cabo, la serie trata de que la Voyager está perdida en el cuadrante Delta. Si en la primera temporada aún había alguna ilusión por encontrar un atajo, como en Eye of the needle (VOY, 1.07). En la segunda, podríamos decir que las tramas se centran en permanecer en el otro lado de la galaxia. En Cold fire (VOY, 2.10), una vez Suspiria ha sido derrotada, no se intenta la posibilidad de que esta, con su tecnología nacene, les devuelva a casa. Al fin y al cabo, fue su compañero quien los abdujo. En Death wish (VOY, 2.18), a pesar de estar con dos seres como los Q, capaces de llevarlos a la Tierra en un instante con un solo pensamiento, la trama no permite casi ni plantear pedírselo. Incluso Harry Kim, en Non sequitur (VOY, 2.05) solo tiene la motivación de regresar a bordo de la Voyager, restaurando el statu quo de a bordo. Más adelante, en False profits (VOY, 3.05) parece que nadie de la tripulación está entusiasmado por haber encontrado una manera de regresar a casa. Solo importa evitar que los dos ferengis continúen manipulando a unos alienígenas primitivos que, pensándolo fríamente, no le importan a nadie. En Threshold (VOY, 2.15) Tom Paris rompe la barrera de curvatura 10, “convirtiéndose en un grotesco monstruo salmón de película de serie B”, sin embargo, tras retornarle a su estado normal, no se sugiere enviar de nuevo al piloto, con la cura, a la Tierra, por lo menos para informar de la situación de la nave. Ocurrirá lo mismo más adelante en Timeless (VOY, 5.06) con el Delta Flyer. Esto hasta se extiende a los personajes, cuando Janeway decide volver a separar a Tuvok y Neelix en Tuvix (VOY, 2.24), terminando con la existencia de un ser sensible, pero manteniendo a su tripulación intacta. Mientras que, en Maneuvers (VOY, 2.11) se niega a castigar a Chakotay por su insubordinación, argumentando que es demasiado valioso para perderlo.
Como ya analicé, en este segundo año todo conflicto entre los miembros del maquis y la Flota ha desaparecido definitivamente. Y eso que la inclusión de dos grupos diferentes había sido una de las características distintivas de la serie en el momento de su creación. Pero en un abrir y cerrar de ojos, toda rencilla, de dos grupos que luchaban entre sí y no se soportaban, ha quedado olvidada. Y eso que la integración de las dos tripulaciones y cómo se adaptaban a cada situación particular hubiera podido crear tramas interesantes, como ocurre en Meld (VOY, 2.16). Otra premisa olvidada es la situación de la nave. Aislada a 70.000 años luz del cuadrante Alfa: ¿qué sucede cuando tienen que valerse por sí mismos? ¿Cómo se mantienen sin acceso a infraestructuras de apoyo? ¿Qué esfuerzos están haciendo para regresar a casa más rápido? Y aunque en algunos capítulos hay algunas referencias a estas dificultades, en general las tramas lo obvian. El caso más paradigmático está en Deadlock (VOY, 2.21), en el que la Voyager, al final del episodio, está devastada, con numerosos daños estructurales. Y en el siguiente: Innocence (VOY, 2.22) aparece impoluta, como si acabara de salir del astillero de Utopia Planitia. Sin un rasguño, sin ni una sola mención a las reparaciones que han tenido que hacer o los recursos que estas han consumido. Quedando claro que los guionistas iban a lo seguro, sin arriesgar, quedándose en su zona de confort. De manera que los argumentos, en vez de basarse en el desarrollo de personajes o temas recurrentes, se construyen en torno a factores externos.
Esta temporada ya cuenta con los 26 episodios habituales en esta etapa de la televisión y de Star Trek en particular. Aunque cuatro de ellos se grabaron durante la primera temporada, emitiéndose en la segunda: Projecctions (VOY, 2.03), Elogium (VOY, 2.04), Twinted (VOY, 2.06) y The 37’s (VOY, 2.01). El motivo esgrimido por la cadena UPN fue empezar a emitir la serie antes de que el resto de la competencia presentara su programación. Para Michael Piller, estos títulos tenían buenas premisas, pero eran algunos de los más flojos rodados, debido al cansancio del equipo de producción en la recta final de la primera temporada. Y del gasto del presupuesto en entregas anteriores. “Incluso el episodio con Amelia Earhart, aunque tenía una premisa maravillosa, me pareció que no aportaba nada después de uno o dos actos. Nunca sentí una recompensa”, comentó. Por otro lado, se filmaron otros cuatro: Sacred ground (VOY, 3.07), False profits (VOY, 3.05), Flashback (VOY, 3.02) y Basics II (VOY, 3.01), pero serían emitidos en la temporada siguiente.
 
Los mejores capítulos de la temporada:
· Meld (VOY, 2.16)
· Death wish (VOY, 2.18)
· Tuvix (VOY, 2.25)
· Deadlock (VOY, 2.21)
 
 
· The 37’s (VOY, 2.01)
Sobre el capítulo hubo rumores de que aparecería George Takei. Que finalmente lo haría en Flashback (VOY, 3.02), que fue rodado en la segunda temporada, pero emitido para que coincidiera con el 30 aniversario de la franquicia. También se especuló que podría encontrar el planeta natal del Colectivo Borg. O aparecía Will Decker, tras fusionarse con V’Ger en ST: The motion pictures, que incluso aparecería como Q para asesinar a Janeway. Todas estas especulaciones, previas a Twitter y las redes sociales, no acertaron en la idea de encontrar una colonia humana en plano cuadrante Delta. La primera parte es un enigma a resolver con una premisa muy interesante: Al descubrir una furgoneta Ford de 1936 flotando en el espacio. Gracias a una señal de radio, localizan un planeta cercano, con más resto de arcaica tecnología humana, y un grupo de humanos criogenizados, todos ellos abducidos en 1937. Entre los que se encuentra Amelia Earhart, desaparecida mientras intentaba sobrevolar el globo en 1937. La trama está bien ligada y el misterio bien dosificado, incluyendo el encuentro de Janeway con Earhart. Al fin y al cabo, la primera representa los ideales de igualdad de género por los que luchó esta pionera de la aviación. Después de eso, aparecen los habitantes del planeta, quienes resultan ser los descendientes de unos 300 humanos llevados hasta allí como esclavos por los briori (como si estos fueran goa’ulds). Cuyos antepasados, tras expulsar a sus captores de este mundo, han prosperado y creado una cultura humana, con tres grandes ciudades que cuentan con cien mil habitantes que conviven pacíficamente. Lo que propicia que Janeway ofrezca a la tripulación la posibilidad de quedarse en la colonia.
En cambio, la segunda parte es del todo decepcionante. Ya que, al no mostrarnos esos asentamientos, no podemos juzgar la alternativa real que tiene la dotación de la Voyager ante la incierta odisea de regreso al cuadrante Alfa. La duda que uno podría tener de si alguien se quedaría está sustentada en algo intangible, puesto que no la hemos visto. Incluso, Jeri Taylor comentó: “El hecho es que todo el quinto acto evolucionó tarde en el proceso [de escritura]. La historia cambió en esa fase de guion y ver esas ciudades nunca fue realmente un elemento hasta que estuvo tan avanzado que no hubo forma de hacerlo”. Imagino que la falta de presupuesto en la recta final de la primera temporada también tuvo algo que ver (pero bueno, siempre podrían haber reutilizado de nuevo la pintura mate de Angel One). Por eso, como espectador, al no saber cómo son esas urbes, ni al ver las condiciones de vida que tienen sus habitantes, se diluye la tensión que podría haber generado, ese momento de inflexión para nuestros protagonistas. Precisamente, como indica Brannon Braga, lo que los escritores querían en este episodio: “… que la tripulación mostrara un poco de solidaridad y se mantuviera unida diciendo: «Sacaremos lo mejor de esta situación»”. Pero tanto este como Michael Piller no quedaron satisfechos con el hecho de que las ciudades nunca se mostraran. “Creaba la idea de que había una colonia humana en un planeta en el espacio y que era tan atractiva que nuestra gente tenía que pensar que tal vez ese iba a ser su hogar. Ese era realmente el conflicto fundamental de la última mitad de la serie y nunca mostramos la colonia. Eso no funcionó para mí. Eso es lo que pasa cuando la producción dicta la visión”, comentó Piller. Al final, parece que lo único que querían era mostrar el aterrizaje de la Voyager, característica comentada en Caretaker (VOY, 1.01/02), pero que aún no habíamos visto. Con The 37’s (VOY, 2.01) se perdió una gran idea para hacer un final más dramático. Jeri Taylor comentó: “Cerrar la temporada con esa especie de sensación de valentía de que nos hemos unido, de que no vamos a quedarnos en un planeta, de que estamos comprometidos los unos con los otros y de que volvemos a casa habría sido una buena forma de concluir la primera temporada”. El resultado es el inicio del segundo año algo flojo.
Curiosidad: El despliegue del tren de aterrizaje de la Voyager no fue diseñado hasta este momento, creándolo en CGI. Para el lugar se utilizó la entrada del cañón Bronson, aplicándolo en una pintura mate, en que se eliminó el letrero de Hollywood y otros elementos para crear la superficie de un planeta desolado. Y aunque queda espectacular, la nave era demasiado pequeña; por suerte, al no haber nada que sirva de referencia, no se apreció en pantalla.
 
«Dudo que haya muchos agricultores del siglo XX conduciendo por el cuadrante Delta»
Kathryn Janeway
 
· Initiations (VOY, 2.02)
Este capítulo fue el primero producido para la segunda temporada, e iba a centrarse en los kazons y en Chakotay. Como ya se ha indicado, la idea original de estos era que su sociedad se asemejaba a las bandas callejeras que había en Los Ángeles. Pero después de leer el primer del guion, Piller indicó que “daba la impresión de ser una especie de klingon recalentados”. De esa manera, Kenneth Biller, documentándose para el segundo borrador, leyó el libro Monster: The autobiography of an LA gang member, escrito desde la cárcel por el pandillero Sanyika “Monster” Shakur. Elaborando un memorándum sobre la sociología de los kazons, que incluía su historia y sus costumbres. El cual benefició el desarrollo de esta civilización a lo largo de la segunda temporada, en la que se centraron mucho en ellos, sobre todo Alliances (VOY, 2.14). Adelantándonos a que estos habían luchado para librarse de «uniformes como el suyo», lo que explicaría el desprecio que sentía hacia la Voyager. Conocimos un poco más de su cultura, incluyendo ritos iniciáticos de matar a un enemigo para formar parte del grupo, recibiendo así un nombre de guerrero. Aun así, esta raza siempre quedó como unos klingons descafeinados, incluyendo su parecido en las crestas, aunque con un peinado cardado más feo. Podían ser crueles y despiadados, pero su comportamiento primitivo no llegó a generar mucho interés. Incluso el Borg los consideraban indignos de asimilar, como indica Seven en Mortal coil (VOY, 4.12), en lo que siempre he creído que era un chiste interno sobre el poco atractivo que había tenido esta raza.
Como el personaje de Kar, que, como joven kazon no debía de contar con más de catorce años, pero sí necesitaba aportar la riqueza y la profundidad, como comentó Jari Taylor. De manera que escogieron a Aaron Eisenberg, conocido por encarnar a Nog en Deep Space Nine, y que en aquel momento tenía veintiséis años de edad. Y aunque la interpretación de Eisenberg es creíble, las acciones de Kar son siempre confusas y erráticas. En las que parece estar superado por los acontecimientos desde el momento en que su presa no se dejó matar con facilidad. Para sacarse de la manga un final muy deus ex machina, más al estilo klingon (lo sé, las comparaciones son odiosas), cuando Kar mata a su jefe, en vez de una resolución más lógica ante el problema planteado previamente. Mientras que Chakotay nos lo presentan en exceso benevolente y racional, sobre todo con alguien que le ha intentado matar varias veces. Al final parece un tonto útil, más interesado en el bienestar de su captor que en su propia supervivencia. Aunque su templanza siempre fue uno de sus rasgos que más me gustaron del personaje. Aquí, peca de buenismo. La intención era poder dar a nuestro primer oficial más escenas de acción, ya que se sentía que este se había infrautilizado en la primera temporada. Siendo la mejor escena, la conversación entre Neelix y los kazons, descubriendo todos sus faroles y obligándoles a ayudarles.
Curiosidad: Esta es la primera pérdida de una lanzadera. En total se destruirán once a lo largo de la serie. Por lo que supongo que hará que la tripulación de ingeniería siempre esté entretenida replicando piezas y montándolas para reemplazar todos estos vehículos.
 
«Mi nombre fue un regalo de mi tribu. Lo atesoro todos los días de mi vida. Igual que atesoro el uniforme de la Federación»
«¿Debería respetarte porqué llevas ese uniforme?»
«Tu nombre. Mi uniforme. No hay ninguna diferencia. Hay que ganárselos»
Chakotay & Kar
 
 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 7 de abril de 2026

Sistema de ocultación (5)

Tácticas de combate
El uso de la tecnología de ocultación ha generado toda una serie de tácticas específicas de combate naval. Cuyos principios se basan en el sigilo y la sorpresa, aprovechando la característica de no ser detectados. Así, las naves que están equipadas con estos dispositivos pueden tener un perfil operativo que permite utilizarlas en misiones de reconocimiento en territorios hostiles [ST III: The search for Spock]. Colocándose cerca de zonas estratégicas, observando el tráfico naval o estudiando las defensas enemigas [Defiant (DS9, 3.09)]. Siendo ideales para infiltrar a agentes encubiertos en puntos o lugares sensibles [Unification I (TNG, 5.07)]. También pueden patrullar y vigilar zonas del espacio sin que su presencia sea advertida [The Neutral Zone (TNG, 1.26)]. Así como tareas de correo discreto, desplazando personal, equipamiento y suministros sin advertir al adversario [Redemption II (TNG, 5.01)]. Pueden escoltar a otras naves de mayor importancia, (3) adelantándose a esta a lo largo de la ruta para detectar posibles amenazas [ST VI: The undiscovered Country]. Y en menor medida el ataque e intercepción de otras naves, ya que una vez que necesiten utilizar su armamento, han de revelar su presencia. En ese sentido, sí son ideales para emboscadas, haciéndose visibles justo en el último momento, obteniendo la ventaja de la sorpresa. Para retirarse rápidamente de nuevo bajo el manto del camuflaje sin poder ser perseguidas [Prophecy (VOY, 7.14)].
Otra de las operaciones que el sistema de ocultación permite hacer de manera adecuada es el despliegue de minas. Si estas cuentan con su propio dispositivo de ocultación, pueden ser diseminadas sin que nadie las detecte hasta que se haya completado la creación de una zona letal para cualquier nave que pretenda atravesarla. En la fecha estelar 49556.2, los klingons quisieron bloquear Bajor creando un gran campo de minas alrededor del sistema. Pero un accidente a bordo del IKS Drovana, al detonarse una de las minas que estaba colocando a diez kilómetros de su costado de babor, produjo una brecha en el casco y la hizo visible. Tras obtener los códigos de detonación, la Flota Estelar logró neutralizar los artefactos, haciendo que las naves que lo estaban creando se retiraran [Sons of Mogh (DS9, 4.15)].
Pero, aunque el sistema de ocultación permite no ser detectado, la discreción también es una parte importante de sus tácticas. Una fuerza de gran tamaño puede ser detectada si se aproximaba en ocultación. Así lo hizo la estación Deep Space 9 con la armada combinada del Tal’Shiar y la Orden Obsidiana [The die is cast (DS9, 3.21)]. Y unos meses más tarde con la flota klingon, poco antes de la invasión a la Unión Cardassiana [The way of the warrior (DS9, 4.01/02)]. Por otro lado, no es posible viajar a máxima velocidad de curvatura si se pretende pasar desapercibido [The search (DS9, 3.01)]. Llegando, en casos extremos, incluso a dañar el sistema de propulsión [Tin Man (TNG, 3.20)]. Sin olvidar los sistemas de detección activos que puede desplegar el adversario. La Federación cuenta con una red de sensores gravitaciones a lo largo de su frontera [Face of the enemy (TNG, 6.14)]. Así como las redes de tachiones, capaces de localizar las naves camufladas [Redemption II (TNG, 5.01)], que también poseen los klingons alrededor de sus bastiones más importantes [Apocalypse rising (DS9, 5.01)]. Por lo que es importante tener todos estos factores para el despliegue y la planificación de las misiones de las naves que utilicen el sistema de ocultación. Teniendo en cuenta el envío de las naves con suficiente tiempo para viajar a una velocidad de curvatura que permita no ser detectadas. Y trazar itinerarios que no involucren atravesar zonas de detección conocidas, y que no generen un consumo excesivo de combustible, ni alarguen el traslado. Evitando la concentración hasta el último momento para no ser detectadas con demasiada anterioridad [especulación del autor].
El dispositivo de camuflaje ofrece a las naves klingon y romulanas muchas ventajas tácticas. Sin embargo, la limitación más grande de esta tecnología es la incapacidad de abrir fuego estando activada la ocultación. Lo que significa que no es el arma todopoderosa y definitiva que podría ser de otra manera. Solo el pájaro de presa del general Chang en el 2293 [ST VI: The undiscovered country], y el pájaro de guerra Scimitar del pretor Shinzon en 2379, han sido capaces de hacerlo mientras eran invisibles [ST: Nemesis]. Por lo que, para el resto de naves, se han creado tácticas concretas. Sobre todo, cuando esta involucra más de una. La aproximación a un punto concreto es sencilla; solo se han de coordinar las rutas de las naves involucradas, para evitar colisionar entre ellas. Esto parece obvio, pero se han de hacer los cálculos precisos y distribuirlos a los diferentes oficiales de navegación para evitar errores catastróficos [The defector (TNG, 3.10)].
En situaciones de combate, el camuflaje se emplea a menudo en encuentros de golpe y fuga. En los que se desoculta para disparar, luego se camufla para evitar ser detectada antes de reposicionarse, desocultándose de nuevo y disparando desde otro ángulo. Cuando solo está involucrada una nave, esta táctica puede ser peligrosa, porque esta es extremadamente vulnerable mientras se camufla o descamufla. Sin embargo, cuando hay dos naves presentes, la ventaja de combate cambia a su favor [ST: Fact files]. Aunque también aumenta la dificultad y la peligrosidad de las diferentes maniobras. Por lo que es esencial contar con tripulaciones adiestradas adecuadamente a bordo de ambas naves. Habiendo entrenado previamente los movimientos con simulaciones informáticas y juegos tácticos. Siendo lo más importante el trabajo compenetrado de los dos capitanes. Cualquier desliz, cualquier error, podría ser fatal.
Normalmente, el área de combate se delimita en cuadrantes, en los que cada nave es asignada a uno determinado, normalmente en cada extremo. El cual tiene una ruta de salida y, de entrada. Las maniobras se inician cuando el líder se descamufla y realiza el primer envite. Al volverse invisible, sale del cuadrante tal y como tiene asignado, mientras su compañero inicia su propio asalto. Al terminarlo, sale de la zona por la ruta asignada, la cual le ha de alejar del líder. El cual se ha reposicionado e inicia un nuevo enfrentamiento. Es lo más parecido a un ballet espacial, en el que cada ronda está medida por tiempos concretos y trayectorias preestablecidas. Si el grupo de ataque está formado por tres o más naves, el nivel de dificultad aumenta, así como la posibilidad de una colisión. Por eso en estos casos los tiempos y las direcciones de acceso y salida del área suelen ser mucho más estrictos. Siendo atacados de esta manera únicamente los objetivos de gran valor estratégico [especulación del autor].
En el 2372, dos naves klingons atacaron un convoy de cargueros cardassianos que iban escoltados por la USS Defiant. Contra una nave tan formidablemente armada [Rules of engagement (DS9, 4.18)], un ataque frontal era extremadamente peligroso. Se requería un grupo de naves para garantizar el éxito, ya que las pérdidas klingon serían casi seguras. Pero permitir que el convoy pasase ileso ponía en duda el honor; además no se podía permitir que los cardassianos, que habían demostrado no tener miedo al enemigo, pudieran recuperarse. Para ello se enviaron naves camufladas para atacar el convoy. Y mientras una de ellas aleja a la Defiant de los transportes, la otra permite que inicie el ataque. Usando el dispositivo de camuflaje para establecer un patrón de ataque relámpago, mientras se mantiene a la nave estelar separada de los cardassianos que protege [ST: Fact files].

 
 
Notas de producción:
(3) La verdad es que no he encontrado ningún ejemplo que se ajustara a este perfil operativo en las tramas de la saga. El cual está basado en la escolta de submarinos de ataque nucleares de los grupos de portaaviones en la armada norteamericana. Los cuales se adelantan a la flota de superficie en busca de posibles amenazas. Más bien, lo que ocurre en ST VI: The undiscovered Country es precisamente lo contrario, cuando el general Chang ataca al Kronos One del canciller Gorkon. En todo caso, si Chang no hubiera sido un traidor, el papel de su pájaro de presa tendría que haber sido de escolta y protección del Canciller.
 
 
Ll. C. H.
 
 
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Propulsión de curvatura (3) Reactores (2)
Propulsión de curvatura (4) Reactores (3)
Barquilla de curvatura
Modelos de barquilla de curvatura
Naves estelares con cuatro barquillas de curvatura
Propulsión de la USS Protostar
Deflector de navegación
Navegación en una nave estelar
Sensores navales (1)
Sensores navales (2)
Sondas de la Flota Estelar (1)
Sondas de la Flota Estelar (2)
Comparativa de armamento (1) energía
Comparativa de armamento (4) iones
Comparativa de armamento (5) proyectiles (1)
Comparativa de armamento (6) proyectiles (2)
Defensas planetarias (1)
Defensas planetarias (2)
Generador de blindaje ablativo siglo XXV
La holocubierta
Programas holográficos
Estación repetidora subespacial
Matriz MIDAS
Comparativa de armamento (2) de energía (SW)
Comparativa de armamento (3) de otras series
Comparativa de armamento (7) proyectiles (SW)
 

martes, 31 de marzo de 2026

Sistema de ocultación (4)

Dispositivo de camuflaje de fase
El dispositivo de camuflaje ha estado en constante desarrollo, y a lo largo de los años se han utilizado varios diseños [ST: Fact files]. Pero como cualquier tecnología, esta puede ser superada en cualquier momento. Por lo que la Federación, el Imperio Romulano, así como el Imperio Klingon, emprendieron una carrera para desarrollar el siguiente paso en hacer sus naves invisibles: el dispositivo de fase. Alterando la materia con que están hechas las naves y las personas, desplazando su fase cuántica [especulación]. A principios de la década del 2360, y tras varios accidentes, los klingons abandonaron el desarrollo del camuflaje fase [The next phase (TNG, 5.25)]. Para la Flota Estelar, su desventaja es el Tratado de Algeron, que le impide desarrollar y utilizar sistemas de ocultación. Por lo que la Inteligencia de la Flota empezó a trabajar en secreto en un prototipo capaz de secuenciar y cambiar la estructura de la materia y la energía a tal velocidad que permite atravesar la materia normal en estado de fase. Las pruebas prácticas se realizaron a bordo del USS Pegasus en el 2358, bajo el mando del capitán Erik Pressman. Pero a bordo de la pequeña nave científica de la clase Oberth, parte de la tripulación, conocedora de lo que estaba ocurriendo, y que iba en contra de las leyes y tratados de la Federación, se amotinó contra su superior. Obligándole a abandonar la nave junto a un puñado de oficiales leales. Pero sin un conocimiento exhaustivo del dispositivo, esta destruyó los relés de plasma, desplazándose hasta el campo de asteroides del sistema Devolin, aún en estado de fase. Al atravesar uno de los asteroides, este falló, provocando que la Pegasus se materializara parcialmente dentro de la roca sólida. Con la tripulación perdida, la nave permaneció olvidada durante los siguientes doce años.
No sería hasta el 2370 que el ya almirante Pressman ordenara a la USS Enterprise-D la misión de localizar a la Pegasus. Tras una búsqueda exhaustiva, cuadrícula a cuadrícula del sistema Devolin, en la 158, se detectó la firma de resonancia subespacial, que por podría proceder de un núcleo de curvatura de la Federación. Al estar localizado en el interior del asteroide Gamma-601, que contaba con varios abismos y cavernas profundas, la nave estelar procedió a internarse en esta para confirmar la presencia de su hermana desaparecida. El problema era que para entonces los romulanos, a bordo del pájaro de guerra Terix, estaban rastreando el mismo objetivo: la Pegasus y los secretos tecnológicos que albergaba. Para impedir que la Enterprise pudiera apoderarse de estos, el comandante Sirol no dudó en cerrar la entrada del asteroide y atrapar a las dos naves estelares, excusándose de que el derrumbe se había producido accidentalmente por las prospecciones geológicas que estaban realizando.
Solo había una manera de escapar, y era conectar el dispositivo de camuflaje a la misma Enterprise y atravesar la roca hasta el espacio exterior. Por lo que se conectó al reactor de materia/antimateria, aunque para evitar que el sistema de relés de plasma explotara, como había ocurrido con la Pegasus, se tenían que monitorizar los niveles de la refrigeración de los relés de plasma. Fuera de fase, la nave estelar atravesó los escombros de roca sólida que bloqueaban el acceso y salieron al espacio exterior, desactivando el dispositivo frente a los romulanos. Tras enviar una comunicación de que el Imperio Romulano sería contactado con respecto al incidente, el capitán Picard arrestó al almirante Pressman por infringir el Tratado de Algeron, escoltándolo fuera del puente [The Pegasus (TNG, 7.12)].
 
Dispositivo romulano
A pesar de que los romulanos habían estado mejorando continuamente su tecnología de camuflaje, las innovaciones de la Federación con lared de detección de taquiones han reducido considerablemente su eficacia. Por lo tanto, experimentaron con una tecnología de camuflaje completamente nueva utilizando el inversor de fase molecular. Un dispositivo que puede alterar la estructura normal de la materia para que pueda pasar a través de esta y las energías normales, desplazando, al menos parcialmente, la materia a un plano de existencia paralelo. En teoría, cualquier materia afectada será indetectable para cualquier dispositivo sensor conocido. Una nave camuflada de esta manera sería increíblemente peligrosa: podría atravesar materia sólida en nuestro plano de existencia. Escondiéndose en cualquier lugar, incluso dentro de un planeta, y todos los dispositivos convencionales y las armas conocidas serían completamente inútiles contra ella.
Sin embargo, aunque teóricamente posible, la tecnología de interfase ha demostrado ser extremadamente peligrosa, y los intentos romulanos también habían fracasado. Hasta que en el 2368 una nave científica resultó gravemente dañada mientras experimentaba con uno de estos dispositivos. Por alguna razón desconocida, la tecnología dañó gravemente los motores de curvatura, que utilizan una singularidad cuántica artificial. La nave fue auxiliada por la USS Enterprise-D, que envió un equipo de misión para ayudar en las labores de rescate. Pero el accidente tuvo algunos efectos secundarios inesperados. Cuando dos oficiales, la alférez Ro Laren y el comandante Geordi LaForge, iban a regresar a la nave estelar, fueron afectados por la interacción de un generador de campo gravitón, las partículas cronitón y los transportadores. Nunca se materializó en la sala de transporte, y sus compañeros asumieron un accidente mortal. En realidad, el generador de interfase los había vuelto invisibles, al desfasarlos ligeramente con respecto al universo normal. Descubriendo que aplicando incluso una presión limitada podía atravesar objetos sólidos en su plano horizontal, incluyendo mamparos o mobiliario. Obviamente, permanecían en fase parcial con nuestro plano de realidad, ya que no caían verticalmente simplemente a través del suelo, atravesando las cubiertas bajo sus pies. Mientras que los objetos afectados con el mismo cambio de fase no podían atravesarse entre sí, por lo que los dos oficiales podían interactuar entre sí con normalidad, al igual que la tecnología afectada por el generador de interfase.
Pero no estaban solos, ya que el incidente inicial a bordo de la nave científica romulana había afectado a un miembro de su tripulación, quedando igualmente camuflado. El cual está armado con una pistola disruptora, que todavía funciona. Sin embargo, solo afecta a objetos en fase, por lo que su eficacia como arma es muy limitada. El comandante LaForge teorizó que su estado de camuflaje era el resultado de la exposición a partículas de cronitón que se generaron como subproducto del dispositivo de camuflaje de interfase experimental. Estas partículas subatómicas transmitían cuantos temporales y aparentemente alteran las estructuras moleculares de LaForge y Ro. De manera que si estos, o cualquier otra persona u objeto afectado por una capa de interfase, interactúan con objetos en el espacio normal, generando partículas de cronitón. Por lo que podían usarse para rastrear cualquier objeto camuflado. Dado que las partículas de cronitón podían resultar peligrosas, la práctica estándar es eliminarlas utilizando un emisor de anyones. Cuando Data hace esto, descubre que los anyones contrarrestan el efecto del dispositivo de camuflaje y cuando LaForge y Ro son expuestos a una emisión de alta intensidad, regresaron al espacio normal [The next phase (TNG, 7.12)].
 
Detección
Esto sugiere que ya puede existir una manera de contrarrestar la capa de interfase, incluso antes de que se haya construido un prototipo completamente funcional [ST: Fact files]. Así, detectar una nave o un objeto oculto por un dispositivo de fase es esencialmente imposible por medios pasivos, independientemente del entorno. Por lo que, si se sospecha la presencia de un dispositivo de este tipo, el único método teórico para detectarlo es realizar un escaneo de alta potencia en busca de distorsiones de fase localizadas en el subespacio que podrían ser tan discretas como 0,3 milicócranes de la fase normal. Sin embargo, nadie ha informado aún de ninguna detección exitosa utilizando este método. El modelo teórico actual para desestabilizar una capa de fase requiere un bombardeo masivo de partículas anyon, en una intensidad de campo localizada igual a casi 10.000 veces la del campo de camuflaje. Para obligar a un pájaro de guerra en fase a regresar al espacio-tiempo normal, se requeriría un campo anyon con la potencia máxima combinada de cuatro naves estelares de la clase Sovereign [ST: The Starfleet survival guide].
 
Otras civilizaciones
En el 2373, la USS Voyager fue contactada por dos científicos voth, una civilización que había evolucionado desde los dinosaurios hadrosaurios que habían poblado la Tierra miles de años antes. Los cuales estaban equipados con sistema de camuflaje de interfase, tanto sus naves como ellos mismos. Eso les permitió observar sigilosamente a la tripulación de la Flota Estelar. Solo manifestándose como fluctuaciones espaciales localizadas con una variación de fase modulada que podría detectar con los sensores internos. Al aislar a los dos voth de su frecuencia subespacial mediante el análisis de fase espacial, pudieron interrumpir sus dispositivos de camuflaje con un arma pháser de mano, configurada con una frecuencia de dispersión de 1,85 gigahercios. Aun así, el comandante Tuvok admitió que era la tecnología más avanzada que hubiera visto antes [Distant origin (VOY, 3.23)].
Un año después, en el 2374, la USS Voyager sufrió la incursión de los srivani, que utilizaban una tecnología de ocultación con una variación de fase de 0,15. Y que utilizaban para no ser detectados mientras realizaban un masivo número de experimentos médicos invasivos a la tripulación. A muchos de los cuales se les habían acoplado aparatos de pruebas y de medición. Utilizando tecnología submolecular, muy superior a la conocida por la Flota Estelar, para provocar cambios en la química corporal, alterar erráticamente los niveles de dopamina e incluso modificar el ADN mediante marcadores genéticos. Para supervisar estos experimentos, los mismos sravani utilizaban la misma tecnología de ocultación. Lograron ser detectados tras ajustar el nodo sensorial Borg de Seven of Nine a la misma variación que la utilizada por los intrusos, logrando poder verlos. Tras modificar una pistola phaser y modularla a la variación, logró desenmascararlo frente al resto de sus compañeros [Scientific method (VOY, 4.07)].
Los devidianos son una especie humanoide originaria de Devidia II, que han evolucionado con un desfase con respecto al resto del universo con una variación positiva de 0,004. Por lo que en el 2369 la tripulación de la USS Enterprise-D ideó un método para desfasarse en la misma variación. Para ello, el teniente comandante Data quedó envuelto en un campo de fuerza subespacial contenido creado por un generador subespacial. Al ajustar la distorsión sincrónica del campo con el discriminador de fase de su cerebro positrónico, logró desplazar su propia fase. El procedimiento se repitió con el resto de la oficialidad utilizando un tricorder modificado para interactuar con el generador subespacial, que contenía un discriminador de fase construido a medida. En ambos casos se teorizó que el desplazamiento de fase no era lo suficientemente preciso como para sincronizarse con el rango perceptivo de los devidianos, pero sí lograr verlos cuando estaban en fase [Time’s arrow (TNG, 5.26)].


 
Ll. C. H.
 
 
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