martes, 8 de septiembre de 2026

Personajes LGBTIQ+ en Star Trek (2)

¡Advertencia!
Este artículo contiene spoilers de la última
temporada de
Lower Decks
 
2016-2026
La última etapa de la franquicia de Star Trek representa un cambio radical en mostrar la homosexualidad. Y esta década ha normalizado los personajes queer, tanto en el elenco principal como en su desarrollo. Durante aquel parón, la lucha por la igualdad de la comunidad LGBTQ+ se había centrado en la aprobación del matrimonio igualitario. Al fin y al cabo, si todos los ciudadanos tenemos las mismas obligaciones, como pagar impuestos, todos debíamos tener los mismos derechos. Cómo poder casarse y formar su familia legal y protegida por la ley. A partir de la década del 2000, los países europeos empezaron a promulgar leyes de matrimonio igualitario, empezando por los Países Bajos en 2001, seguido de Bélgica en 2003 y en España en 2005, que incluía la adopción conjunta, la herencia y pensión de los cónyuges. En los Estados Unidos, el primer estado en legalizarlo fue Massachusetts en 2004, seguido de otros. Aunque algunos prohibieron explícitamente este tipo de uniones, como California, a través de la Proposición 8, aprobada por referéndum en noviembre de 2008. Que el Tribunal Supremo del estado revocaría en 2013, indicando que no había base racional, ni interés legítimo del gobierno para sostener la prohibición, que solo estaba condicionada por la animosidad contra gays y lesbianas. Adelantándose a la decisión del Tribunal Supremo federal, que en junio de 2015 declaró que todos los estados tenían la obligación de conceder licencias de matrimonio del mismo sexo bajo la Decimocuarta Enmienda de su Constitución.

El cambio en la franquicia se inició en el 2016, con una pequeña escena en ST: Beyond. Donde Hikaru Sulu aparecía siendo recibido por su esposo Ben y su hija. George Takei se alegró de la presencia de un personaje gay, pero se lamentó de que fuera Sulu, ya que no se ajustaba a lo que Roddenberry hubiera deseado. Recordemos que en The way to Eden (ST, 3.20) se interesaba por una de las acompañantes del doctor Sevrin. Takei había anunciado públicamente su orientación en el 2005, siendo un firme defensor de los derechos LGBTQ+ desde entonces. Casándose con su pareja Brad Altman en septiembre de 2008, el mes anterior a la entrada en vigor de la Proposición 8. Regresando al abramsverso, es posible que el viaje al pasado de la Narada pudiera haber influenciado en la orientación del timonel de la Enterprise. Aunque siempre pensé que este también podría haber sido bisexual en ambos universos. Al fin y al cabo, nunca se nos presentó a la madre de Demora Sulu, su hija que vimos en ST: Generations. Lo que sí está claro es que Sulu es el primer personaje principal en estar casado con una pareja del mismo sexo. Mostrándonoslo con una familia feliz y amada, en una escena pequeña, sin importancia en la trama, pero cargada de simbolismo para aquellos que esperábamos ver algo así en Star Trek desde hacía cincuenta años.
Un año más tarde, con la emisión de Discovery, se desarrolló el segundo matrimonio gay dentro del elenco principal. Entre el astromicólogo y comandante Paul Stamets y el doctor Hugh Culber, este último como actor recurrente. Así, nos los mostraron en su vida cotidiana, aunque su primer beso se haría de rogar hasta el episodio Into the forest I go (DIS, 1.09). Su relación pasaría por momentos complicados, como la muerte de Culber, aunque por suerte será momentánea. Resucitando gracias a la magia de la red micelial y la ciencia-ficción. Eso generará algunos momentos de tensión y distanciamiento de la pareja, demostrando que no siempre es fácil regresar de entre los muertos. Pero siempre expresando preocupación por su bienestar mutuo, como cuando Culber afirmó, mientras cuidaba a Stamets durante la batalla contra Control, en la que este último resultó gravemente herido, que este era «su hogar». O Stamets preocupándose por Culber durante su misión en la nebulosa Verubin. Demostrando una pareja de dos hombres que se amaban con ternura y respeto.
La primera protagonista lesbiana fue la comandante Jett Reno, que se había incorporado como personaje recurrente en la segunda temporada de Discovery, al indicar, en Through the Valley of Shadows (DIS, 2.12), que su esposa había muerto durante la guerra contra los klingons. Más adelante, y ya en Starfleet Academy, tendría una relación con la comandante Lura Thok, medio klingon, medio jem’hadar.
En el último episodio de la primera temporada de Picard, Et in Arcadia ego II (PIC, 1.10), se mostró cómo Seven of Nine y Raffi Musiker se cogían de la mano en la escena final. Fue un momento extraño, sobre todo porque hasta ese momento no habían mostrado en pantalla ningún tipo de atracción sentimental entre ambas mujeres. El showrunner Michael Chabon indicó que el romance se incluyó a petición de las dos actrices, Jeri Ryan y Michelle Hurd, así como de los guionistas, quienes habían sentido una fuerte conexión entre ambas durante el rodaje de Stardust City Rag (PIC, 1.05). Lo que significaría que Seven of Nine se convirtió en el primer personaje principal de la saga en mostrarse bisexual. En la segunda temporada se desarrolló la ruptura de la pareja, indicando que su relación se vio afectada por el trabajo de Seven con los Fenris Rangers y la diferente visión que ellas tenían de su futuro. Aun así, tras su regreso del viaje al pasado, Seven se inclinó y besó a Raffi en Farewell (PIC, 2.10). Cuando esta preguntó qué significaba, Seven simplemente indicó que debía «dejarse fluir». Esta pareja fue más turbulenta que la vista entre Stamets y Culber, pero sobre todo porque nos mostraron su separación. Incluyendo los celos por parte de Raffi de Seven, cuando descubren que la antigua zángana borg estaba casada en una línea temporal alternativa. Y es que ambos personajes eran ya de por sí complejos. Raffi por sus adicciones. Seven por su adaptación a la vida humana, tras su rescate del Colectivo Borg. Terminando con ambas mujeres cogiéndose de la mano en The last generation (PIC, 3.10). Si bien es cierto que esta última temporada fue el adiós a la tripulación de The Next Generation, teniendo a estos dos personajes como secundarios, podrían haberse esforzado un poco más para mostrarnos cómo estaba su relación como pareja. Cosas de tener solo diez capítulos por temporada.
Tras el viaje al futuro de la USS Discovery, se introdujo una nueva pareja entre los personajes recurrentes. La cual estaba formada por Adira Tal, que se identificó como no-binario, pidiendo que se la denominara con los pronombres elle/elles. Quien mantenía una relación con Gray Tal, antiguo huésped trill de Tal y un hombre transgénero, tal y como se confirma en Anomaly (DIS, 4.02). Al principio, Gray solo podía ser visto por Adira, en una relación similar a la desarrollada en Field of fire (DS9, 7.13) entre los huéspedes de Dax, Joran y Ezri. Pero vivir en el siglo XXXII tiene ciertas ventajas y, finalmente, Gray recibió un cuerpo cibernético, al que se pudo volcar su conciencia. Ambos actores, Blu del Barrio e Ian Alexander, respectivamente, se identifican como personas no-binarias. Este último declaró: “La representación importa. Importa ver una versión de uno mismo en la pantalla. Importa que haya personajes no binarios y transgénero. Importa que haya una mujer negra en el puesto de capitán. Importa que haya una pareja gay en nuestra serie. Seguiremos haciéndolo por la serie y por el mundo en el que vivimos, pero también para honrar el legado de Star Trek”. Estamos de acuerdo con elle.
Lower Decks entró como un huracán como la novena serie, el octavo spin-off y la segunda en ser de animación. Con la idea de ser irreverente y gamberra, se convirtió, en mi humilde opinión, en lo mejor de esta última etapa del universo que hoy cumple sesenta años. Logrando el difícil equilibrio entre historias de ciencia-ficción y humor atrevido, homenajeándose a sí mismo, pero sin tomárselo enserio. No todos sus capítulos funcionan, pero en conjunto es la serie más que sólida, tal vez con excepción de Prodigy. Regresando al tema que nos ocupa, en Much ado about Boimler (LD, 1.07) se insinúa que la capitana Amina Ramsey había tenido una relación en la Academia con Beckett Mariner. Hecho confirmado por el showrunner Mike McMahan, al indicar que probablemente tuvieron una relación sentimental. Quien también comentó que “probablemente, todos los oficiales de la Flota Estelar sean, en cierto sentido, bisexuales por defecto”, y que no “tenían la intención de que nadie fuera estrictamente heteronormativo, heterosexual o cis”. Por lo que en Where pleasant fountains lie (LD, 2.07) el jefe de ingeniería Adarithio Billups se identificó como asexual, recibiendo el apoyo de sus compañeros en su deseo de no participar en encuentros sexuales. Aunque para entonces, en We’ll always have Tom Paris (LD, 2.03), Mariner se había declarado pansexual, afirmando que: “Siempre salgo con chicos malos, chicas malas, tíes de género no-binaria malas, sicarios alienígenas chungos, binarios malos…”.
En I, Excretus (LD, 2.08), en una de las simulaciones holográficas llamada “Tiempo desnudo”, donde la tripulación ha contraído un virus que les hace ser sexualmente inhibidos, pueden verse varias parejas del mismo sexo besándose, incluidas la andoriana Jennifer Sh’reyan y la trill Barnes. Poco después, en First first contact (LD, 2.10), Sh’reyan empezaría una relación sentimental con Mariner, hasta ese momento su peor enemiga. Alargándose hasta que la inconformista Mariner fue transferida a la Base Estelar 80 en Trusted sources (LD, 3.09), cuando Sh’reyan no creyó que esta no había criticado a la tripulación de la USS Cerritos. Aunque en The best exotic nanite hotel (LD, 5.3) acabaron por terminar su relación amistosamente.
Strange New Worlds representa el regreso de la franquicia a los protagonistas presentados en el primer capítulo piloto, con el capitán Pike al mando de la USS Enterprise. En el que se aprovechó para recuperar algunos personajes ya aparecidos en la serie clásica, como el doctor M’Benga, e ir completando, poco a poco, la tripulación que finalmente liderará el capitán Kirk en sus cinco años de misión. Así, en Spock amok (SNW, 1.05), la enfermera Christine Chapel estuvo hablando con Erica Ortegas de la “chica de Argelius II”. Afirmando que fue la única vez que tuvo un malentendido en una relación sentimental. Convirtiéndola en el primer personaje bisexual del elenco de la clásica dentro del universo primario. Lo que no impedirá que esté enamorada de Spock, incluso después de que este le lance a la pared la sopa plomeek, que con tanto esmero había hecho, en Amok time (ST, 2.05).
En The Serene Squall (SNW, 1.07), la capitana Angel, interpretada por la actriz transgénero Jesse James Keitel, es otro personaje no-binario. El episodio, además, fue dirigido por la directora transgénero Sydney Freeland, de origen navajo. Durante la cuarta temporada de Discovery, el científico Ruon Tarka tiene la intención de usar la energía de la anomalía de materia oscura para usarla en un transportador interdimensional y encontrarse con Oros, su compañero durante su cautiverio que sufrió por parte de la Cadena Esmeralda. Sin que le importara que estuviera poniendo a la galaxia en peligro. En Coming home (DIS, 4.13), Tarka le dice a Booker: «Tu vida está en este mundo. La mía pertenece a Kayalise», refiriéndose al lugar donde Oros le estará esperando.
En el episodio Fissure quest (LD, 5.09), la acción transcurre a bordo de la USS Anaximander, cuya tripulación está formada por miembros de diversas dimensiones alternativas. Una manera de arreglar algunas críticas de los fans, y sacarnos alguna que otra espina que llevábamos clavada desde hacía tiempo. Así encontramos a una T’Pol que estuvo casada con Tucker durante sesenta y tres años, en vez del extraño final de este último en These are the voyages… (ENT, 4.22). Mientras que los médicos de la nave eran la pareja de doctores formada por Garak, que, en vez de ser sastre, es un brillante cirujano, que está casado con el holograma médico de emergencia basado en Julian Bashir. Haciendo realidad (alternativa) la relación entre ambos personajes, que había tenido cierto tomo homoerótico en Deep Space Nine, tal y como había indicado Ira Steven Behr en el documental What we left behind. Y que tanto Andrew Robinson como Alexander Siddig habían querido plasmar de manera sutil en sus interpretaciones.
En la última serie de la franquicia, Starfleet Academy, nos encontramos con el personaje de Jay-Den Kraag. El cual no solamente es un personaje gay, sino que es el primer klingon gay. Alejándose del estereotipo de guerrero klingon, como el que nos tenían acostumbrados Worf o Martok. Kraag rechaza la violencia, y tiene motivaciones científicas. Aunque personalmente me gusta que se aparten de la idea del klingon belicoso, también perpetúa el cliché del gay alejado de los roles más militares o guerreros. Siendo compensada esa parte con la presencia de la comandante Lura Thok, medio klingon, medio jem’hadar, dos de las razas más agresivas de la saga, como primer oficial, y pareja de la comandante Jett Reno.
 
Y ahora, la conclusión…
Aunque la serie se rodó en un marco cultural marcadamente machista, en los años sesenta Star Trek nos mostró un novedoso futuro sin diferencia de razas o género. No pudo tratar de la misma manera la orientación sexual o la identidad de género, ya que en aquella época la sociedad, incluso la medicina, lo consideraban una enfermedad mental. En los años noventa, en lo que considero la edad dorada de Star Trek, tampoco se abordaron ni personajes, ni tramas que podrían tratarse como LGBTQ+. Personalmente, creo que fue porque la dirección de la serie no quiso, más que no se atrevió. Durante esos años se ha acusado a Rick Berman de misoginia, por lo que no me extraña su nulo interés por mostrar personajes de diversidad sexual. Lo que iba en contra del espíritu de igualdad que Roddenberry había dado a su universo. Incluso la única alegoría sobre el VIH que es Stigma (ENT, 2.14) fue una iniciativa de Viacom y no partió del interior de la producción de la serie. Mientras que la era Kurtzman es completamente lo contrario. Los gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, no-binarios y asexuales son personajes habituales, presentados con normalidad y sin prejuicios, confirmando que la diversidad no solo está en el color de piel o el género. Costó mucho tiempo, y fuera de la pantalla aún queda mucho camino por recorrer, y muchas batallas que luchar. Pero ahora sí podemos decir que Star Trek es una utopía de la humanidad donde no hay diferencias entre nosotros, yendo todos juntos audazmente a donde nadie ha llegado jamás.

 
 
Notas de producción:
La inspiración de este artículo fue la actividad “Explorando la diversidad LGTBIQ+ en Star Trek” realizada en la convención Cifimad por Roberto Voto y Amanda Gómez.
 
 
 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 1 de septiembre de 2026

Personajes LGBTIQ+ en Star Trek (1)

1966-1969
Star Trek, como serie de ciencia ficción, nos quiere enseñar un futuro o cómo debería ser el futuro. Incluso podría ser una lección para aprender (de lo que deberíamos ser) y formar nuestro mañana. Pero también es un reflejo del momento en que fue rodada la serie, y sus historias son metáforas de aquel hoy, con sus prejuicios y sus luchas sociales. Así, cuando se estrenó en 1966, ahora hace 60 años, más allá de la aventura de la semana, su universo nos mostraba una utopía, un objetivo al que alcanzar. Enseñándonos una Tierra donde ya no había guerra y la exploración espacial, con la búsqueda de conocimientos y nuevas formas de vida, era la motivación de una humanidad que había dejado atrás sus diferencias. Por lo que la tripulación estaba formada por individuos de diverso origen, que incluía, en el primer capítulo piloto rechazado, The cage (ST, 0.01), a una mujer como primer oficial. Este personaje fue rechazado, pero en la serie definitiva, el jefe de seguridad estaba encarnado por un asiático, incorporándose posteriormente un ruso. Recordemos que estábamos en plena Guerra Fría; la Unión Soviética era el enemigo ideológico y económico de los Estados Unidos. También había un alienígena, en el caso de Spock, medio vulcano, que era el segundo al mando y coprotagonista de la serie. Demostrando que no solo había igualdad entre nosotros, sino que esta se extendía a los habitantes de otros planetas. Y obviamente estaba Uhura, una mujer negra, como responsable de las comunicaciones. Que, aunque podría parecer que era una mera telefonista, su presencia, como miembro de la cadena de mando, manifestaba la diversa ascendencia de la dotación. Llevando a que Martin Luther King Jr. le pidiera a Nichelle Nichols que no dejara la serie: “Eres el reflejo de hacia dónde nos dirigimos, eres cómo seremos dentro de 300 años, y eso significa que ahí es donde estamos y que todo ocurre ahora mismo. Sigue haciendo lo que estás haciendo, eres nuestra inspiración”. Incluso en el episodio Plato’s stepchildren (ST, 3.12) se produjo el primer beso interracial de la televisión entre una mujer negra: Uhura y un hombre blanco: Kirk. Y solo un año después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos declarara inconstitucionales las leyes que prohibían los matrimonios entre personas negras y blancas, así como con nativos americanos, filipinos, asiáticos y en algunos estados con «todas las personas no blancas».
¿Pero qué hay de las relaciones afectivas y sexuales? Aquí no hay duda, todas estaban domadas por una visión heteronormativa. Incluso, aunque había gran cantidad de personajes encarnados por mujeres en todos los departamentos de la nave, se plasmaba una visión bastante machista. Desde los uniformes ceñidos y con minifalda en el elenco femenino, a representarlas emocionalmente frágiles, fácilmente influenciables o motivadas por pasiones irracionales, como la doctora Janice Lester en Turnabout intruder (ST, 3.24). Incluso en Who mourns for Adonais? (ST, 2.04), el doctor McCoy se queja de que las oficiales se casan y dejan el servicio en la Flota Estelar. Mostrando la mentalidad de que la mujer, una vez casada, se centraba en la vida doméstica, dejando a un lado su carrera profesional. Mientras que la actriz del capítulo, siempre hermosa y con vestidos sugerentes, se enamoraba del héroe, normalmente el capitán Kirk. E incluso cuando aparece la comandante romulana en The Enterprise incident (ST, 3.04), esta termina siendo manipulada por un hombre. Mientras que estos intereses amorosos eran filmados con finas capas de plástico o filtros de difusión, una técnica llamada “la chica gaussiana” por el desenfoque que sufrían. Al contrario que los protagonistas masculinos, que aparecían con enfoque nítido y luz brillante. Como decía al principio, la serie quería plasmar un mundo sin prejuicios, donde la humanidad había superado el sexismo social, e hizo algunos episodios notables, pero la producción reflejaba los estereotipos de la época en que fue creada. ¿Y qué hay de la homosexualidad? Según el actor George Takei, le preguntó a Gene Roddenberry sobre la falta de gays y lesbianas en la serie. “Él dijo: «Estoy caminando por la cuerda floja. Estoy abordando temas de la época. Estoy abordando el movimiento por los derechos civiles, la guerra de Vietnam, la Guerra Fría, y necesito poder transmitir ese mensaje sin que nos retiren de la parrilla». Añadió: «Si abordara ese tema, no podría abordar ningún otro, porque nos retirarían de la parrilla»”, recordaría el actor años más tarde. Lo cual es comprensible; no olvidemos que estábamos al final de los años sesenta. Década en la que la policía hacía redadas de acoso en los bares (hasta 1967 estaba prohibida la venta de alcohol a homosexuales en Nueva York), donde se reunían transexuales, drag queens, jóvenes afeminados o prostitutos masculinos y eran arrestados por comportamiento indecente. Como el que en la madrugada del 28 de junio de 1969 desembocara en los disturbios de Stonewall en el Greenwich Village de Nueva York. Tan solo 25 días después de la emisión de Turnabout intruder (ST, 3.24), que sería el último capítulo de la serie clásica.

1987-2005
Con el estreno de Encounter at Farpoint (TNG, 1.01/02) empezaba una nueva etapa dentro de la franquicia con la emisión de su segundo spin-off, de nuevo con actores reales. Pero esta vez con una nave más avanzada, diferentes tripulantes y nuevas aventuras para seguir explorando el universo creado 21 años antes. A pesar de unos principios algo convulsos, el resultado fue un rotundo éxito, como demuestra la creación de un tercer spin-off en 1993 con Deep Space Nine, un cuarto en 1995 con Voyager y la cuarta serie consecutiva de la franquicia con Enterprise entre 2001 y 2005. Con la que también concluirían 18 años de emisión ininterrumpida de Star Trek en televisión. Y aunque volvieron las minifaldas, esta vez también en los uniformes masculinos, por desgracia desaparecerían tras unas pocas apariciones. Estaba claro que la nueva serie ya no era aquel programa transgresor que se atrevía a mostrarnos un futuro utópico, tocando temas controvertidos como el racismo o la igualdad. Ahora era un producto consolidado, famoso y orientado al público familiar. Eso será parte del motivo por el que no aparecieran personajes LGBT y apenas se tocara el tema durante esta etapa de la franquicia.
Poniéndonos en contexto, los disturbios de Stonewall fueron el inicio del movimiento de liberación LGBTIQ+. Siendo descritos por el profesor emérito de historia y estudios de género de la Universidad de Illinois en Chicago, John D’Emilio, como: “la caída de una hormiga oída en todo el mundo”. En lo que creo que es una frase preciosa. Un año más tarde fueron conmemorados por las primeras marchas del Orgullo en San Francisco y Nueva York, acudiendo a esta última entre cinco y diez mil personas. En 1973, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría retiró la homosexualidad de su manual de diagnósticos de trastornos mentales. Hoy, aquella protesta espontánea se recuerda en cientos de ciudades del mundo y congrega a millones de personas. Pero la década de los ochenta y noventa está marcada por la aparición del VIH/SIDA. Que tuvo su momento de mayor número de muertes en 1995, hasta la llegada de los medicamentos antirretrovirales en 1996, reduciendo drásticamente las muertes por esta odiosa enfermedad. La cual no solo había llevado el sufrimiento y la muerte a decenas de miles de personas, sino que había generado un estigma social contra los gays. Desviando la lucha de los derechos civiles del colectivo, para centrarse en los sanitarios de lo que llegó a llamarse el “cáncer gay”.
Regresando a The Next Generation, el guionista David Gerrold, que había escrito The trouble with tribbles (ST, 2.13), entre otros episodios de la clásica, se incorporó al nuevo proyecto. Completando la Biblia de los Escritores, y siendo el editor de historias. Por lo que presentó un guion titulado “Blood and fire”. En el 2011, Gerrold recordaría que su intención era hacer una alegoría, no al SIDA, sino al miedo, a través de la donación de sangre, que había descendido a causa de la enfermedad. Por lo que “[…] uno de los puntos clave de la trama consistía en que la tripulación donara sangre para salvar las vidas del equipo de salida. […] Había dos personajes que no eran muy importantes para la historia, pero eran el tipo de personajes secundarios que hacen falta. En un momento dado, Riker le dice a uno de ellos: «¿Cuánto tiempo lleváis juntos los dos?». Y el tipo responde: «Desde la Academia». Eso es todo. Es todo lo que necesitas saber sobre su relación. Si fueras un niño, pensarías que solo son buenos amigos. Si fueras un adulto, lo entenderías. Pero entregué el guion y ahí fue cuando la mierda se estrelló contra las aspas giratorias del ventilador eléctrico. Hubo una avalancha de notas, a favor y en contra. Una nota decía: «Vamos a emitir a las cuatro de la tarde en algunos sitios y vamos a recibir cartas airadas de las madres». Mi respuesta fue: «Si conseguimos que la gente escriba cartas, eso demuestra que se sienten involucrados con la serie, y eso es exactamente lo que queremos. Queremos que se impliquen, y un poco de polémica nos vendrá de perlas». Y añadí: «Gene [Roddenberry] hizo una promesa a los fans. Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo?». Pero el episodio acabó archivándose de todos modos y fue entonces cuando supe que no me iban a permitir escribir las mejores historias que deberíamos estar escribiendo. La serie original se basaba en arriesgarse. Si no íbamos a arriesgarnos, no estábamos haciendo Star Trek. Así que dejé que mi contrato expirara y me fui a hacer [...] otras cosas”.
En 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó oficialmente la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Y sería un año después, donde Gene Roddenberry comentó en una entrevista con The Humanist: “Mi actitud hacia la homosexualidad ha cambiado. Llegué a la conclusión de que estaba equivocado. Nunca fui de los que acosaban a los «maricones», como solíamos llamarlos en la calle. A veces decía algún comentario homófobo sin pensarlo dos veces, porque en aquella época se consideraba gracioso. En realidad, nunca creí de verdad en esos comentarios, pero daba la impresión de ser poco reflexivo en estos temas. A lo largo de muchos años, he cambiado mi actitud hacia los hombres y las mujeres gays”. Incluso, según The Advocate, el creador de la serie prometió que en la quinta temporada de TNG aparecerían personajes homosexuales. En ese año, Leonard Nimoy, en una carta a Los Angeles Times, indicó que “Resulta totalmente adecuado que los gays y las lesbianas aparezcan de forma discreta a bordo de la Enterprise, sin ser objeto ni de lástima ni de atención melodramática”. Pero Roddenberry había dejado el timón de la serie en 1989, debido a su delicado estado de salud, por lo que desde finales de la segunda temporada el responsable de la producción era Rick Berman, y en última instancia de lo que se aparecía en pantalla. Tal vez, a lo que se refería Roddenberry con el personaje LGBT era la idea primigenia de The outcast (TNG, 5.17), emitido en 1992. Donde el comandante Riker iniciaba una relación con Soren, miembro de una especie andrógina, que era perseguida por decantarse por un género concreto: el femenino. Y aunque el episodio tocaba situaciones de identidad de género, no terminó de arriesgarse. Ya que Soren era interpretada por una actriz, de manera que, a nivel visual, Riker se besaba con una mujer, evitando cualquier equívoco. Siempre he pensado que, si Soren hubiera sido un hombre con barba, el episodio sí hubiera sido más transgresor. Preguntado al respecto, Berman admitió: “Que Riker se besara apasionadamente con un actor masculino podría haber resultado un poco difícil de aceptar para los espectadores”. Pensaba que “habíamos hecho una declaración muy positiva sobre los prejuicios sexuales al más puro estilo de Star Trek, pero aun así recibimos cartas de quienes opinaban que solo era nuestra forma de ‘lavarnos las manos’ respecto a la situación de los homosexuales”. Mientras que Jonathan Frakes reconoció que “No creo que tuvieran el valor suficiente para llevarlo hasta donde debían. Soren debería haber sido más claramente masculino. [...] pero no estoy seguro de que fuera tan bueno como podría haber sido, si es que intentaban hacer lo que ellos llaman un «episodio gay»”.
Sería en Through the looking glass (DS9, 3.19) donde aparecía el primer personaje bisexual de la saga: la intendente Kira Neris. El alter ego de la mayor Kira en el universo espejo. Este, introducido en Mirror, mirror (ST, 2.10), presentaba los mismos personajes, pero intercambiados con sus características tanto morales, como altruismo o bondad, en egoísmo y crueldad. Así como en sus rasgos de personalidad, de manera que, si en el universo primario tenía autocontrol, su contrapartida era impulsiva. Por lo que esta, en contraposición a la mayor Kira, era una mujer hedonista, que se rodeaba en sus aposentos de esclavos humanos, tanto hombres como mujeres. Aunque no se confirmaría hasta The Emperor’s new cloak (DS9, 7.12) al indicarse explícitamente su pasada relación con Ezri Tigan. El personaje había sido presentado en Crossover (DS9, 2.23), donde la intendente Kira ya había mostrado una cierta inclinación hacia su homónima del universo primario, pero más de una manera narcisista que bisexual. El universo espejo, por su naturaleza más salvaje e incivilizada, permitía presentar otros aspectos de la sexualidad con mayor libertad. Lo que entraña cierta polémica, al presentar la bisexualidad u homosexualidad como un factor relacionado con los villanos. Nana Visitor declaró sobre su personaje: “No tenía nada que ver con la sexualidad. Nunca me gustó que la gente la tomara por bisexual solo porque es un personaje malvado. Hay tan pocos personajes gais en la tele que, la verdad, no necesitamos uno malvado”. Mientras que el autor de novelas de Star Trek, Keith R.A. DeCandido, analizó este asunto: “Refuerza demasiado el estereotipo [...] que ‘los gais y bisexuales son malos’. No habría estado tan mal si hubieran dejado claro que nuestra Kira era, al menos potencialmente, bisexual, pero en lugar de eso presentaron a la «buena» Kira como estrictamente heterosexual, mientras que la «mala» Kira se acostaba con todo lo que se movía, y eso tiene algunas implicaciones desagradables”.
En 1995, otro momento importante se vería en Rejoined (DS9, 4.06), cuando los personajes femeninos de Jadzia Dax y Lenara Kahn se besaban. Marcando el primer beso entre dos personas del mismo sexo visto en la franquicia. La historia nos mostraba el reencuentro de dos simbiontes trill, que en el pasado habían sido marido y mujer, y que ahora se volvían a ver con sus nuevas anfitrionas, que eran dos mujeres. El amor volvía a surgir entre ellos; sin importar el género, que ahora eran como unidos. Pero retomar las relaciones de anteriores uniones es algo prohibido en la sociedad trill para los simbiontes. Ya que eso significaría repetir un ciclo pasado, impidiendo acumular nuevas experiencias y enriqueciendo su vida. Aun así, Dax no duda en proponer a Khan retomar su antigua relación, aunque eso signifique el destierro y la muerte de ambos simbiontes. Teniendo en cuenta que los simbiontes son capaces de vivir muchas vidas en huéspedes del sexo masculino y femenino, siendo padres y madres, por lo que el género de su huésped no debería ser ningún impedimento para su orientación afectiva. Realmente, Rejoined (DS9, 4.06) es una gran historia de amor entre dos seres cuyo matrimonio se truncó muchos años antes. Pero, aunque se habla de ostracismo por continuar su amor, no es una historia de dos mujeres enamoradas.
Además de la nula inclusión de personajes LGBT, a lo largo de las cuatro series tampoco se tocaron temáticas que pudieran ser sensibles para estos. La única excepción es el magnífico Stigma (ENT, 2.14), que desarrollaba el rechazo de los vulcanos a los que sufrían la enfermedad de Pa’nar, que solo podía ser contraída tras una unión mental. Práctica telepática repudiada por la sociedad vulcana del siglo XXII. La historia no solo era una clara alegoría sobre el VIH, y por extensión sobre la orientación sexual, sino que fue producida dentro de una campaña de Viacom de 2003 para la concienciación de VIH/SIDA. Teniendo en el alegato de T’Pol uno de los mejores momentos, no solo de Enterprise, sino de toda la saga.
No estrictamente sexuales, sí se señaló algún tipo de relación más abierta que la monogamia heterosexual en la serie. Así, en Field of fire (DS9, 7.13), algunos matrimonios bolianos eran poliamorosos, con tres o más personas casadas a la vez. Denominándose a sus miembros co-esposo y co-esposa. Y en Dear doctor (ENT, 1.13), se indica que los denobulanos tenían tres esposas y cada esposa tres maridos. Aunque se daba a entender que eran uniones heterosexuales múltiples, dejando claro únicamente la libertad que tenían los miembros de esta especie con las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Por otro lado, Andrew Robinson ha indicado que interpretó a Garak como bisexual o pansexual, de manera que podía enamorarse independientemente de su género. Algo que se puede intuir con la relación de amistad que tiene con el doctor Bashir, sin que fuera desarrollado en ningún guion de la serie. Robinson comentó que no se había desarrollado por varias razones: “Una de ellas es que los estadounidenses se ponen realmente muy nerviosos ante la ambigüedad sexual. Además, se trata de una serie familiar, tienen que mantenerla «dentro de los límites», así que decidí dar marcha atrás [...] En general, los guionistas apoyaron al personaje de maravilla, pero en ese aspecto simplemente tomaron la decisión de no querer ir por ahí, y si ellos no quieren ir por ahí, yo tampoco puedo, porque el guion no lo respalda”. Mientras que Alexander Sidding indicó que el primer encuentro entre ambos personajes en Past prologue (DS9, 1.03) tenía una gran carga homoerótica. Aunque la idea sí se exploraría más adelante.
En 2002, Kate Mulgrew, que interpretaba a la capitana Janeway en Voyager, y cuyo personaje, como mujer al mando, había sido uno de los hitos de la saga para 1995, dijo: “No, Star Trek es, curiosamente, muy estricta en este sentido. Rick Berman, que es un hombre muy sagaz, se ha mostrado muy firme en ciertas cuestiones. Le he planteado muchas, muchas veces a lo largo de los años la posibilidad de incluir un personaje gay en la serie, uno al que pudiéramos querer de verdad, no solo un actor invitado. Ya sabes, hemos tenido personajes negros, asiáticos, incluso uno con discapacidad… así que pensé que esto empezaba a parecer un poco absurdo. Y él me dijo: «A su debido tiempo». Así que sospecho que en Enterprise harán algo en este sentido. Yo no pude conseguirlo en la mía. Y lo siento mucho”. Estaba equivocada.
Mientras que Ira Steven Behr, showrunner de Deep Space Nine, en su documental What we left behinh de 2019, lamentó la escasa representación de relaciones del mismo sexo en la serie. Por otro lado, en 2008, Ronald D. Moore, que fue un importante guionista en The Next Generation y Deep Space Nine, admitió que “En Star Trek solíamos tener un montón de respuestas típicas para justificar por qué no lo hacíamos. La verdad es que no era realmente una prioridad para ninguno de los miembros del equipo, así que no era algo que ocupara un lugar destacado en la agenda de nadie. Y luego creo que hay una cierta inercia: no estás acostumbrado a incluir a esos personajes en este tipo de series y, simplemente, no lo haces. Alguien tiene que decidir qué es importante antes de hacerlo”. Creo que la clave está en esa última frase de Moore: “Alguien tiene que decidir qué es importante antes de hacerlo”. En la dirección de Star Trek durante esta etapa, Rick Berman no estaba dispuesto a mostrar personajes LGBT. Al fin y al cabo, bajo su dirección fue criticado frecuentemente por su misoginia sistemática. Cosificando las protagonistas, como el vestuario ajustado de Seven of Nine o T’Pol, diseñados para aumentar los índices de audiencia (se entiende que masculina), enfatizando sus atributos físicos. Herencia de The Next Generation, donde los uniformes de los actores eran más prácticos que los de los personajes femeninos, como el que llevaba Troi durante casi todas las temporadas. Terry Farrell reveló en el libro The Fifty Year Mission que Berman “comentaba que mi talla de sujetador no era voluptuosa. Decía: «Bueno, es que eres plana. Mira a Christine. Tiene unos pechos perfectos» [...] Tuve que hacerme pruebas de vestuario para que Dax tuviera pechos más grandes. Y luego tuve que ir a la oficina de Berman”. Para la séptima temporada intentó renegociar su contrato, para tener un papel más secundario; sin embargo, no lo consiguió, lo que precipitó su salida de la serie. Demostrando que, si trataba así a las actrices y la forma en que aparecían en pantalla, no es de extrañar que no se mostraran personajes gays, lesbianas, bisexuales o transexuales en esta segunda etapa de Star Trek. Que terminó el 13 de mayo de 2005 con la emisión de These are the voyagers… (ENT, 4.22). En España, el 3 de julio de 2005, menos de dos meses después, se legalizaba el matrimonio igualitario que permitía a las parejas del mismo sexo casarnos.


 
Ll. C. H.
 
 
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