martes, 29 de septiembre de 2026

Mi top 11 de grandes momentos en Star Trek

Una saga
de ciencia ficción que acaba de cumplir 60 años está plagada de grandes momentos. Sobre todo, una en la que se buscaba explorar el alma humana, como Star Trek. Por lo que la mayoría de esta selección corresponde a algún momento culminante de nuestros queridos personajes, que trascienden más allá de ellos mismos. También hay otros menos acertados, pero eso ya lo abordé hace unos meses. Esta es una pequeña selección de los que, para mí, representan momentos de inflexión en la serie. Y todos nosotros tenemos los nuestros. Los he colocado de manera cronológica, porque me resulta difícil decir cuál es el momento más transcendental de ellos.
 
1 · «Él lo sabe, doctor... Él lo sabe»
Kirk siempre fue un conquistador, un rompecorazones, ese galán irresistible, imán de las mujeres que cambiaban capítulo tras capítulo. Y la verdad, nunca me creí casi ninguno de aquellos idilios. Estaba claro que todo ese despliegue de testosterona era una pura fantasía para los hombres. Claro que la conquista romántica no es amor, y no significa enamorarse de todas las mujeres que pasan por la pantalla. Pero en toda regla, siempre hay una excepción. En The City on the Edge of Forever (ST, 1.28), Kirk y Spock viajan a 1929 para encontrar a McCoy, que ha cruzado un portal temporal antes de ellos, y desde entonces la Enterprise y la Federación, a la que pertenece la Tierra, han sido borradas. Para evitarlo, se trasladan al mismo lugar, pero antes de la llegada de McCoy. Allí, nuestro apuesto capitán conoce a Edith Keeler, una mujer avanzada a su tiempo. Y mientras esperan encontrar al doctor, entre ambos empieza a surgir el amor. Pasan días, semanas. Y en ese tiempo es normal que Kirk se enamore de alguien más afín a él mismo de lo que hubiera imaginado. Y es durante esa espera que descubre que fueron las acciones de Keeler las que llevaron al cambio de la historia de la Tierra, poniendo en peligro todo el futuro de la humanidad. De manera que su muerte accidental permitirá que todos los acontecimientos vuelvan a su lugar. Por eso, no puede evitar el atropello de la mujer que ama. Es el sacrificio de un ser bondadoso, pero cuyas acciones evitarían que la humanidad mejore, dejando atrás las guerras y las diferencias entre nosotros, y pueda vivir esa utopía del siglo XXIII en la que ha crecido y vive Kirk. Atreviéndome a calificarlo como uno de los momentos más dramáticos de toda la serie clásica.

2 · «He sido... y siempre seré... su amigo»
La muerte de Spock en ST II: The wrath of Khan fue un momento transcendental para los fans que fueron al cine en 1982. Sobre todo, porque nadie sabía si Leonard Nimoy, como Spock, volverá a aparecer en la siguiente película. Representa el sacrificio, como él mismo diría: «El bien de la mayoría supera al de la minoría, o al de uno solo». También es el momento más esperado del vulcano, en que nos mostrará, tras 18 años de aventuras, sus sentimientos. Aunque pretendía haber tomado la decisión por pura lógica, ese último acto también mostraba una profunda empatía y camaradería hacia sus compañeros. Ya que el mayor heroísmo es poner en riesgo la vida de uno, o perderla como en este caso, para salvar a otros. Mientras que, al otro extremo del cristal, Kirk contemplaba el sacrificio de su amigo con impotencia, representando a todos los fans y espectadores, que no podían creer lo que estaban presenciando. Para Kirk, Spock no solo era su primer oficial, era su amigo, con el que había compartido aquellos legendarios cinco años de misión (la serie original) y otras tantas aventuras desde entonces. Para los espectadores era la desaparición del personaje icónico por excelencia, puntal del trío protagonista entre Kirk y McCoy. En su panegírico, mientras la carcasa del torpedo de fotones se dirigía hacia el planeta Génesis recién creado, su amigo lo recordaría como «el alma más humana».

3 · «Señor Worf... fuego»
En Q who (TNG, 2.16) se nos presentó el Colectivo Borg, una especie híbrida entre humanoides y máquinas, capaces de devastar mundos enteros. Su concepto de enemigo imparable ya se mostró en ese mismo capítulo, con su nave regenerándose mientras perseguía a toda velocidad a la USS Enterprise-D, rescatada in extremis por Q. En The best of both worlds I (TNG, 3.26), un cubo Borg estaba atravesando la galaxia dirigiéndose al corazón de la Federación: la Tierra. Su objetivo no es otro que incorporar las características biológicas y tecnológicas de la humanidad al Colectivo. Es decir, asimilar a toda la población. Para ello decidieron capturar a Jean-Luc Picard para que les sirviera de puente en aquella invasión. Lo que significaría que todo conocimiento del capitán de la Enterprise pasaría a formar parte del Borg. Tras el secuestro, nos encontramos con que este ha sido convertido en un zángano más. El héroe, el capitán incorruptible, ahora es parte del peor de los enemigos. Quienes conocen cada uno de sus secretos: todas las debilidades y las fortalezas de la Flota Estelar. Riker le observa en la pantalla, mientras este le devuelve la mirada fría, casi una máquina. El mentor, el amigo, el líder, se ha convertido en Locutus. Pero su primer oficial es un profesional; sabe que si vacila, todo su mundo desaparecerá. No duda y ordena disparar al cubo borg donde se encuentra Picard, ya asimilado. Dejándonos con el corazón en un puño al no saber qué resultado tenía el disparo, en uno, sino el peor, cliffhanger de la saga. Al final de The best of both worlds II (TNG, 4.01), Picard le confesará a la consejera Troi que lo recuerda todo. Al personaje no le dejaron la opción de olvidar cómo fue mutilado y alterado, mientras se apoderaban de sus conocimientos que sus captores utilizaron, junto a él mismo, para matar a sus compañeros en la Batalla de Lobo 359. Picard lo recordará todo, llevando consigo cicatrices invisibles durante el resto de su vida.

4 · «No voy a ganar esta vez, ¿verdad, jefe?»
The wounded (TNG, 4.12) nos muestra que la guerra no solo deja muerte y destrucción; también heridas que se incrustan en nuestro interior, en nuestra psique y nunca nos abandonan. Eso le ocurrió al capitán Benjamin Maxwell. Quien años antes había acudido a una llamada de auxilio del puesto avanzado de Setlik III, atacado por fuerzas de la Unión Cardassiana. La lucha fue encarnizada, y muchos civiles murieron. Incluyendo la familia del propio Maxwell. Aquella masacre fue el inicio de la guerra de la Frontera, un sangriento conflicto que se extendió durante años, finalizado poco antes tras arduas negociaciones diplomáticas. Es en este contexto en el que Maxwell, al mando de USS Phoenix, ha empezado lo que parece una pequeña guerra privada: atacando naves cardassianas y puestos fronterizos, amenazando la frágil paz. Así, nos presentan a un hombre brillante, valiente, pero también torturado y atormentado por la pérdida de su familia. Argumenta que son por naturaleza belicosos y traicioneros, y que estaban preparando una nueva guerra, por lo que no se puede confiar en ellos. Pero sus actos pueden desatar un nuevo conflicto que ninguno de los dos bandos parece realmente querer. Incluso Picard reflexiona sobre el odio que Maxwell debe sentir: «Creo que... cuando uno ha estado enojado por mucho tiempo, se acostumbra. Y se vuelve cómodo, como... como cuero viejo. Y finalmente... se vuelve tan familiar que uno ya no puede recordar haber sentido otra cosa». Posteriormente, un antiguo subordinado, el jefe O’Brien, convence al respetado capitán de que ha ido demasiado lejos. Recordando a aquellos compañeros que de alguna manera nunca se fueron, aunque cayeran en combate. Tiempos peores, pero más claros, cuando uno sabía a qué enemigo combatir. Lo peor de todo es que Maxwell tenía razón. Los cardassianos preparaban algo: cargueros que no pueden ser escaneados, puestos avanzados colocados de manera estratégica. Pero su decisión no fue la correcta.

5 · «Quizás él también me dio algo que yo necesitaba»
Deep Space Nine cuenta con trasfondos muy oscuros. Uno de ellos es la ocupación de Bajor por parte de la Unión Cardassiana, y la lucha clandestina durante décadas que su población soportó para expulsar a sus ocupantes. Así, entre los protagonistas principales se encontraba la mayor Kira, antigua resistente o terrorista desde el punto de vista cardassiano. Su personaje era franco y directo, que al principio de la serie tampoco quiere la ayuda de la Federación. Ya que no confía en sus buenas intenciones. Y a través de ella conocimos algunos episodios de aquella lucha: las represalias, el hambre que soportaron los civiles, la muerte de sus seres queridos. Pero las intrigas cardassianas no han terminado, y en Second skin (DS9, 3.05), Kira será secuestrada y, tras alterar su aspecto físico para parecerse cardassiana, se le indicará que realmente era una agente infiltrada, y su verdadero nombre es Iliana, hija de Tekeny Ghemor, un prominente oficial y simpatizante del movimiento de disidencia. Aunque estuvo a punto de creer que realmente era una agente infiltrada, finalmente su transformación era una treta para desenmascarar a Tekeny como líder de la resistencia contra el gobierno militar cardassiano. Tras la alianza con el Dominion, Tekeny viaja a la estación Deep Space 9 en Ties of blood and water (DS9, 5.19). Gravemente enfermo, quiere pasar sus últimos días con Kira, a la que considera su hija, después de que esta desapareciera sin dejar rastro mucho tiempo atrás. Mientras que la mayor bajorana, endurecida por la ocupación, obligada a tomar las armas cuando era adolescente y ser tan despiadada como sus enemigos, ha cambiado. De aquel profundo odio, ha llegado a comprender a algunos cardassianos, incluso a perdonarles. Como en el caso de Tekeny, una especie de padre, ya que ella perdió el suyo durante la ocupación. Este no sustituirá al suyo, pero le permite estar junto a él, redimiéndose de alguna manera por no haberse quedado con su verdadero padre cuando este murió. Ver a Kira junto a Tekeny Ghemor en su lecho de muerte, sustituyendo a la hija de este, mientras este reemplaza al padre de esta, nos recuerda que el perdón es más fuerte que el odio. Y puede llevar a una liberación mucho más profunda y sanadora que el rencor.

6 · «Creo que puedo vivir con ello»
La Flota Estelar está perdiendo la guerra. Cada vez hay más bajas. Cada vez se pierden más naves. Los planetas son ocupados por un enemigo despiadado y sin escrúpulos. La situación es desesperada. Así, el capitán Benjamin Sisko, impotente para romper esta situación, intenta dar un vuelco al conflicto, elaborando un plan para hacer que el Imperio Romulano se involucre en la contienda a su favor. Para ello se asocia con Garak, el sastre de la estación que en realidad es un antiguo agente de la Orden Obsidiana. Alguien entrenado no solo para matar, sino para engañar y manipular. En este caso quieren hacer creer al senador Vreenak que el Dominion está preparando un ataque contra su territorio. Descubierta que la grabación es falsa, Vreenak les amenaza y regresa a Romulus dispuesto a desenmascarar la conspiración. Pero no llega a su destino, ya que su lanzadera explota poco después de dejar Deep Space 9. Ahora los romulanos no se detendrán en averiguar si el archivo es falso o verdadero, y entran en la guerra junto al Imperio Klingon y a la Federación. Pero, aunque Sisko admite que «…mentí, engañé, soborné a hombres para encubrir los crímenes de otros hombres. Soy cómplice de asesinato», traspasando todos los límites morales para incluir a otra potencia en la guerra contra el Dominion. También sabe que «lo más condenatorio de todo… creo que puedo vivir con ello. Y si tuviera que hacerlo todo de nuevo, lo haría. Garak tenía razón en una cosa: una conciencia culpable es un pequeño precio a pagar por la seguridad del Cuadrante Alfa. Así que aprenderé a vivir con ello. Porque puedo vivir con ello. Puedo vivir con ello...». Con esta confesión, In the Pale Moonlight (DS9, 6.19) se convierte en uno de los momentos más oscuros de la saga. Con Sisko luchando contra su conciencia, mientras nos habla directamente a los espectadores, hasta asumir que, aunque ha roto todos los códigos éticos y morales como oficial de la Flota Estelar, sus actos salvarán la vida y billones de habitantes de la galaxia conservarán la libertad.

7 · «Yo te bendigo»
Otro de los trasfondos de Deep Space Nine es la relación de la fe de los creyentes sobre sus dioses, y viceversa. Así tenemos a los Profetas, alienígenas que son venerados por los bajoranos. Y los Fundadores, que son adorados por vortas y jem’hadars tras alterarlos genéticamente para ello. Y Odo, que renunció a regresar a la Gran Unión, siempre se ha alejado de la figura idolatrada que significa ser un Fundador. Pero en Treachery, faith and the Great River (DS9, 7.06) su convicción se verá cuestionada cuando Weyoun 6 decide desertar. Incluso al recriminarle que le ve como un Dios porque los cambiantes le han manipulado genéticamente, este replica con la mayor de las obviedades: «Por supuesto que sí. Eso es lo que hacen los dioses. Después de todo, ¿por qué ser un Dios si no hay nadie que te adore?». Durante el proceso de su clonación sufrió un problema y ahora no cree que los Fundadores tengan razón en continuar su guerra contra los sólidos. Y en vez de suicidarse al darse cuenta de su malfuncionamiento, decide unirse al cambiante que está en contra de la guerra: Odo. Una lógica aplastante en su retorcida y maquiavélica mente vorta, todo hay que decir. Los conocimientos que tiene no solo podrían acortar la guerra, sino que significarían la victoria de la Federación, por lo que, mientras Odo intenta salvarle (con deliciosos duelos dialécticos entre ambos personajes, sin que el condestable pueda disimular esa incomodidad intrínseca que siente cuando está cerca de cualquier Weyoun), el siguiente clon le intenta matar. Finalmente, y para salvar a Odo, Weyoun 6 termina suicidándose, después de anunciar que la Gran Unión está infectada por una enfermedad que la está matando. Pero antes le pide a Odo, al ser que venera como un Dios, que le bendiga. En ese momento de gran desagrado, nuestro querido condestable se dará cuenta de que tal vez sí tendrá, algún día, que jugar el papel de Dios y dirigente del Dominion. Siendo todo el mérito para la magistral interpretación de Jeffrey Combs, sin la cual el sacrificio de Weyoun 6 no podría entrar en esta lista.

8 · «Estabas muerto en ese momento»
Lo que ocurre después de la muerte es uno de los misterios más insondables del ser humano. Y muchas creencias religiosas se han estructurado alrededor de la respuesta a esa pregunta. Como serie de ciencia-ficción, la resucitación de algunos de los personajes se ha resuelto con explicaciones seudocientíficas. En ST III: The search for Spock, el cuerpo de nuestro oficial científico era rejuvenecido en una especie de clonación acelerada gracias a las condiciones del planeta Génesis. Mientras que sus recuerdos o katra estaban almacenados, por decirlo de alguna manera, en la mente del doctor McCoy. Y como vulcano, ser racional donde los haya, no se planteó nada sobre lo que había ocurrido en ese periodo de tiempo. Años más tarde, para ahondar sobre lo que puede significar regresar a la muerte, el personaje escogido fue Neelix. El cual, tras ser reanimado, después de haber estado médicamente muerto, no tiene recuerdos de haberse encontrado con sus seres queridos en el más allá talaxiano. Lo que le hace tener una crisis existencial sobre su fe. Las cuales han sido su ancla para nuestro cocinero, cuya azarosa vida ha estado marcada por la pérdida de sus familiares en la guerra. Y es que Neelix, al ser un personaje ajeno a los humanos, puede ser identificado con cualquiera de nuestras creencias. ¿Qué pasaría si nuestros credos se hicieran añicos? Este se enfada, se derrumba, incluso le reprocha que le devolvieran la vida. Pero al final, Mortal coil (VOY, 4.12) no pretendía responder lo que nos ocurre tras la muerte. La reacción de Seven de reanimarlo también refleja la necesidad de evitar la pérdida de seres queridos y amigos, impulsándonos a salvarlos para mantenerlos cerca de nosotros. Por eso, creo que la mejor respuesta que podemos dar a la pregunta de ¿qué ocurre tras la muerte?, la dio Keanu Reevers en el The late show with Stephen Cobert en el 2019: “Sé que los que nos aman, nos extrañarán”.

9 · «No hay supervivientes»
La ciencia-ficción nos permite desarrollar fábulas que, en otros contextos, no serían posibles. Esta es una de esas historias. Course: Oblivion (VOY, 5.18) empieza con la boda entre Tom y B’Elenna; nos informan que han desarrollado una nueva tecnología que los llevará a casa más rápido y, obviamente, un problema que afecta a la nave. La cual parece deshacerse, como si fuera arcilla. Esta podría ser la típica anomalía o problema tecnológico que hemos visto antes y que, como en otros episodios, se terminará resolviendo al final. Y mientras investigan el misterio que les rodea, descubren que realmente no son quienes ellos pensaban que eran, no son la tripulación original que fue abducida desde el cuadrante Alpha. Descubren qué son las copias biomiméticas creadas en Demon (VOY, 4.24). En realidad, es otra nave, pero no alternativa, sino otra Voyager, cuyos ocupantes conservan los recuerdos y motivaciones de nuestros protagonistas. Están formados por los hombres, mujeres y alienígenas que conocemos. Son seres que aman, con ganas de vivir y que anhelan lo mismo que los tripulantes originales: regresar a casa. Lo dramático es que quienes están a bordo de esta Voyager no son nuestros héroes. Pero podrían haberlo sido. Sus esperanzas van socavándose poco a poco en un grito agónico para mantener los valores, de sobrevivir, aunque solo fuera a través de sus cuadernos de bitácora. Para desaparecer en el espacio como arcilla desecha, como si nunca hubieran existido. Su vida fue efímera; brillaron más intensamente, pero fueron olvidados; en realidad, nadie supo ni que existían. Y este drama es lo que les hace grandes, y dignos de no ser olvidados.

10 · 
«Si lo utilizara como defensa […] aprobaría sus prejuicios»
Star Trek tiene grandes monólogos éticos. Desde Kirk sobre lo absurdo de la guerra en A taste of Armageddon (ST, 1.23), Picard sobre los derechos de personas sensibles en The measure of a man (TNG, 2.9), o sobre la caza de brujas en The Drumhead (TNG, 4.21). Sisko admitiendo las dificultades de la vida en la frontera en The Maquis II (DS9, 2.21). Janeway ante la vida o muerte en Tuvix (VOY, 2.24), o el discurso final de Archer en Terra Prime (ENT, 4.21) sobre la exploración espacial. Cualquiera de estos momentos podría estar en esta lista. Pero he escogido otro, que habla de respetar a quien es diferente y de defender a los que no son como nosotros. Star Trek es una utopía sobre el futuro de la humanidad, donde ya no hay diferencias entre nosotros de raza, nacionalidad u origen. En Stigma (ENT, 2.14), el doctor Phox intenta encontrar una cura del síndrome de Pa’nar para T’Pol, una degradación de vías sinápticas. La cual solo puede afectar a aquellos que han realizado una fusión mental de manera inadecuada. El problema es que este es un intercambio de pensamientos telepáticos rechazado por la sociedad vulcana del siglo XXII, y que solo una minoría practica a escondidas. La historia es una clara alegoría del virus del VIH y del rechazo que hubo hacia los afectados por esta enfermedad, y en particular a los homosexuales, realizada dentro de una iniciativa de Viacom para la concienciación del VIH/SIDA. Por lo que, cuando los médicos vulcanos descubren que sufre esta enfermedad, no dudan en apartarla de su cargo. No tanto por sufrirla, sino por la manera en que se contagia: las uniones mentales. La cuestión es que esta fue realizada contra su voluntad en Fusion (ENT, 1.17), donde literalmente fue violada. Por lo que, si explica cómo realizó la fusión, sus superiores podían ser benévolos con ella. Pero T’Pol se niega a explicar las circunstancias, ya que «si lo utilizara como defensa para que no me sacaran de la Enterprise, aprobaría sus prejuicios. Y de paso condenaría a cada uno de los miembros de la minoría», reconoce la oficial científica. Con su posición no rechaza a aquellos que practican las fusiones mentales, a pesar de que ella fue forzada a participar en una. Por lo que su discurso es también válido en defensa de aquellos que en algún momento nos hemos sentido diferentes a la mayoría. Y todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos sentido diferentes. Es más, para muchos, Star Trek, sus aventuras, su universo, ha sido un refugio donde las diferencias de cada uno no eran ningún impedimento para formar parte de una familia o una tripulación. En realidad, forman parte del ADN de la aventura que se inició hace sesenta años.

11 · «¿Vienes a matarme?»
Los viajes en el tiempo son posiblemente el argumento más interesante para plantearnos dilemas morales. Como la posibilidad de intervenir en acontecimientos pasados. ¿Pero qué consecuencias tendrían si lo hiciéramos? Esta es la pregunta que se plantea en este episodio. Que recupera a Khan Noonien Singh, el villano que se nos había presentado en Space seed (ST, 1.24), un humano alterado genéticamente que había estado en animación suspendida desde que huyó de la Tierra al final del siglo XX. Y quien había sido un antiguo tirano que había cometido incontables crímenes durante las sangrientas Guerras Eugénicas. Volvería en ST II: The wrath of Khan, y en el reboot ST: Into darkness. Pero la estela de los aumentados volvería en la trilogía de los aumentados en Enterprise, y en la segunda temporada de Picard con la presencia del padre de estos, Adam Soong. La última relación de este personaje en la saga es la teniente La’An Noonien-Singh, oficial de la USS Enterprise bajo el mando de Pike, que es una descendiente del mismísimo Khan. Pero no está orgullosa del pasado familiar; rechaza las atrocidades cometidas e incluso la acosaban cuando era niña, llamándola “monstruo”, debido al origen de sus antepasados. Por eso, cuando es enviada al pasado, precisamente a salvar la vida de Khan cuando aún es un niño en Tomorrow and tomorrow and tomorrow (SNW, 2.03), no hay nadie mejor que ella para hacerlo. Ya que ella conoce muy bien lo que sucedería si aquel déspota y asesino no existiera. Solo una buena comprensión de la historia, y de lo que significa dejarlo con vida, puede hacer tomar esa decisión. Porque aun los peores sucesos pueden desembocar en cosas buenas. Las Guerras Eugénicas (retrasadas al principio del siglo XXI y fusionadas con la 3ª Guerra Mundial) llevaron a que Zefran Cochrane desarrollara el motor de curvatura y realizara el primer contacto con los vulcanos en el 2163, que conduciría, con el tiempo, a crear la Federación. Sin Khan, no se podría garantizar que la velocidad de curvatura se hubiera desarrollado en aquel momento; incluso la humanidad podría no haberse unido en reconstruir la Tierra tras la devastación del conflicto. Por lo tanto, el mundo del que procede La’An no llegaría a existir nunca. Es una disyuntiva similar a la de Kirk en The City on the Edge of Forever (ST, 1.28). Allí han de sacrificar la vida de una buena mujer como Keeler, pero cuyas ideas provocarán un cambio de la historia de la humanidad a peor. Ahora, para que la Tierra logre convertirse en el lugar pacífico que conoce La’An, Khan ha de convertirse en el tirano que todos recuerdan y participar en las Guerras Eugénicas.
 
 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 15 de septiembre de 2026

Mi ranking de las naves protagonistas de Star Trek

Las naves en Star Trek han sido, y son, un protagonista más de las series y películas en que aparecen, tanto como sus heroicas tripulaciones. Para celebrar el sesenta aniversario de esta franquicia, este es mi ranking de las naves estelares que han explorado el espacio: la última frontera. Su misión continúa: explorar mundos nuevos y desconocidos, buscar nuevas formas de vida y civilizaciones, ¡llegar audazmente a donde nadie ha llegado jamás! ¿Cuál es vuestra nave favorita?
 
1 · USS Defiant NX-74205 / NCC-75633
Clase Defiant
Capitán Benjamin L. Sisko
Siempre me gustó su diseño compacto y agresivo, tan alejado de la elegancia de resto de las naves estelares. Pero su estética iba acorde con la narrativa de Deep Space Nine, que acababa de encontrar al Dominion, un poderoso enemigo en el cuadrante Gamma, y que sería una amenaza para todas las potencias conocidas en los cuadrantes Alfa y Beta. También es la que, por su misión, más se aleja de la exploración. Fue ideada con el único propósito de defenderse del Colectivo Borg, posiblemente la amenaza más peligrosa a la que se han enfrentado nuestros héroes. Por lo que, básicamente, y un potente reactor y sistemas de armamento. Lista para defender la Federación de sus enemigos.

2 · USS Voyager NCC-74656
Clase Intrepid
Capitana Kathryn M. Janeway
Esta nave, que iba a afrontar una auténtica odisea atravesando el cuadrante Delta, es más pequeña de lo que nos tenían acostumbrados. Su diseño era más estilizado, y las barquillas eran más pequeñas, pero su tecnología era la más avanzada. Pero su tamaño no impidió que sobreviviera a tan peligroso viaje, enfrentándose a kazons, vidiianos, hirogen, malons, al Imperio Krenim, al Colectivo Borg o a la especie 8472, explorando cada anomalía y fenómeno que exploraban, sin que Janeway se despeinara, casi ninguna vez.

3 · USS Enterprise NCC-1701 / NCC-1701-A
Clase Constitution II
Capitán James T. Kirk
Cuando se decidió que Star Trek saltara a la gran pantalla, gracias al éxito de Star Wars, era necesario un lavado de cara a su mítica nave. Su diseño se basaba en los cambios que Matt Jefferies había hecho para la serie de televisión cancelada, conocido como Phase II. Aun así, mantiene el aspecto general de la nave vista en la pequeña pantalla, aunque con notables cambios y añadiendo detalles. Que incluían más ventanas, un plato deflector iluminado, el cambio de las barquillas de curvatura con soportes inclinados, un módulo del puente, lanzadores de torpedos en el cuello, una cúpula de sensores debajo del plato y un tono de color más claro. La cual nos acompañaría por las andanzas de la tripulación clásica durante seis películas, que, por alguna extraña magia, parecen muchas más.

4 · USS Enterprise NCC-1701-D
Clase Galaxy
Capitán Jean-Luc Picard, William T. Riker & Edward Jellico
Con el mismo concepto que la Enterprise clásica, pero más grande, más potente, más avanza tecnológicamente y más lujosa. Con líneas redondeadas, con más detalles en el casco, para afrontar nuevos retos y amenazas un siglo después de las aventuras del capitán Kirk y su tripulación. A bordo de esta majestuosa nave empezamos a explorar el siglo XXIV, más estructurado que el de su contemporánea del siglo anterior. Se enfrentó a los romulanos, se midió con los klingons, se encontró al Colectivo Borg, vigiló a los cardassianos, tuvo un final poco glamuroso, pero, cual ave fénix, resucitó para volver a defender a la Federación contra su peor enemigo en la tercera temporada de Picard. Viajamos a otras líneas temporales, repetimos un día una y otra vez, se desplazó hasta el fin del universo y sus holocubiertas nos descubrieron que la imaginación no tiene límite, aunque sí adiciones.

5 · USS Enterprise NCC-1701
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike & James T. Kirk
Diseñada por Matt Jefferies, marcaría el aspecto de las futuras naves estelares: una sección de plato, una sección de ingeniería y dos barquillas de curvatura sobresaliendo de esa. La idea de Jefferies era crear un diseño plausible y elegante, que nos hizo soñar con mundos lejanos, extrañas formas de vida, pero también se enfrentó contra el racismo y nos mostró un futuro mejor por el que valía la pena, soñar y luchar por llegar a él. Aún recuerdo cuando la emitían de pequeño en el Canal 33: los martes a las 20:00 horas. No faltaba ni un solo día frente al televisor para ver sus aventuras, junto a Kirk, Spock, McCoy y el resto de su intrépida tripulación.

6 · Enterprise NX-01
Clase NX
Capitán Jonathan Archer
La primera nave de exploración de espacio profundo de la Tierra, diseñada para alcanzar el factor 5 de curvatura e iniciar los viajes para conocer nuevas civilizaciones y formas de vida. Reafirmando la intención de los humanos de llegar hasta donde nadie había llegado antes. Tiene un diseño sencillo, un casco en forma de plato y dos barquillas de curvatura que se elevan por encima. Su interior es cavernoso, con pasillos que recuerdan a los de los submarinos, haciendo un esfuerzo para mostrarnos una nave más primitiva y arcaica. Mientras que su aspecto parecía ser el inicio de lo que nos había mostrado la serie mucho tiempo antes. Fue una lástima su abrupto final, justo cuando se encontraba en su mejor momento.

7 · USS Protostar NX-76884
Clase Protostar
Capitán Chakotay & (en funciones) Dal R’El
El segundo prototipo de la lista, esta vez dotado de un poderoso motor, capaz de impulsar la nave a velocidades tan altas que es capaz de atravesar sectores enteros en pocos minutos. Por eso su diseño es aerodinámico, casi una punta de flecha con dos grandes barquillas de curvatura. El primer puente equipado con grandes ventanales que me gusta, seguramente porque está integrado en el casco y no parece un pegote en el frontal del módulo de mando.

8 · USS Cerritos NCC-75567
Clase California
Capitán Carol Freeman
Aunque Lower Decks es una sátira que no se toma en serio el propio universo donde se mueve, sí sigue todas sus normas, incluido el diseño de sus naves y la estética de la serie. Así, su diseño está inspirado en una mezcla de la veterana clase Miranda y el estilo de la clase Galaxy. Es una nave de grandes dimensiones, construida como apoyo utilitario; en el caso de la USS Cerritos, especializada en operaciones de ingeniería (por eso tiene partes del casco pintadas de amarillo), más concretamente en segundos contactos. Tal vez parezca algo desgarbada, pero no fue diseñada para enfrentarse a poderosos enemigos o ir por zonas inexploradas, sino para ir, otra vez, allí donde ya han ido otros antes.

9 · USS Enterprise NCC-1701-E
Clase Sovereign
Capitán Jean-Luc Picard
Para las películas de The Next Generation, y tras la destrucción de la mítica USS Enterprise-D en ST: Generations, se optó por un diseño más aerodinámico, incluso agresivo. Acorde a los tiempos que la Federación estaba atravesando con las amenazas del Colectivo Borg y el Dominion. Aun así, tal vez su aspecto, más alejado de las líneas redondeadas de otras naves como la Constitution o la Galaxy, o que solo lo hemos podido ver en tres películas, no ha terminado de arraigar en puestos más altos de esta lista.

10 · USS Enterprise NCC-1701 (SNW)
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike
Nuevo rediseño de la mítica USS Enterprise, y con este ya son tres. Más fiel a la estética de la serie original diseñada por Matt Jefferies que su antecesora del abramsverso. Entiendo que ante una nueva serie (en este caso procedente de su aparición en Discovery) se tenga que crear un diseño con más detalles para mostrarlo en pantalla. Pero teniendo en cuenta que estás haciendo una precuela de la clásica, dentro del mismo universo, y utilizando los mismos personajes y a bordo de la misma nave. No veo que sea necesario un cambio tan grande entre el aspecto de las naves. Incluyendo el aumento de las dimensiones, superando los 400 metros, cuando la original no llegaba a los 300 metros de longitud. Creo que Strange New Worlds debería haber desarrollado una nueva tripulación, para evitar estar lastrados por personajes tan conocidos. Y lo mismo ocurre con la Enterprise y su diseño. Que incorpora ese ventanal frontal en el puente tan poco sensato.

11 · USS Athena NCC-392023
Clase Academy
Capitana Nahla Ake
El concepto de que la Academia fuera una nave, capaz de trasladarse de un lugar a otro, me parece interesante. Además, esta tenía que ser muy diferente a los diseños anteriores, ya que la serie se desarrolla en el siglo XXXII. Las estructuras separadas en forma de alas que se extienden hacia la popa me parecen interesantes, incluso el anillo que rodea el cuerpo principal. Pero este, visto desde la proa, me recuerda demasiado al USS Vengeance, que seguramente será la nave que menos me gusta de la Flota Estelar, en cualquier universo. Incluso tiene un tono oscuro muy similar a esta nave. Lo que es una lástima, ya que su concepto tiene mucho potencial.

12 · USS Enterprise NCC-1701
Clase Constitution
Capitán Christopher Pike & James T. Kirk
La reimaginación y reinicio de la saga necesitaba mostrar una nueva Enterprise, que luciera majestuosa y poderosa en el retorno de la saga a la gran pantalla. El resultado es una nave con el mismo concepto que el de Matt Jefferies, pero con un aspecto más aerodinámico y unas barquillas de curvatura que siempre me han recordado a los faros de algunos Cadillacs de los años sesenta. Pero de los cuatro diseños de la Enterprise es el que menos me gusta, posiblemente porque es el que más se aleja del aspecto original. Por otro lado, nunca me terminó de convencer el aumento de las proporciones, que la hicieron demasiado grande. Tampoco me gusta el concepto de un ventanal en el puente en vez de una pantalla principal. Idea que, por desgracia, se volvería a utilizar en otras naves.

13 · USS Titan NCC-80102-A / USS Enterprise NCC-1701-G
Clase Constitution III
Capitán Liam Shaw & Seven of Nine
Su aspecto exterior es muy similar a la Enterprise de ST: The motion picture, incluyendo detalles como los emisores phaser o los sensores de la parte inferior del plato. Incluso sus barquillas, ya vistas en la USS Stargazer en la temporada anterior, también siguen una forma similar a las barquillas del siglo XXIII. Dándole, todo esto, un diseño retro, en un claro homenaje al diseño de la Enterprise de las películas, pero que me parece fuera de lugar. Sobre todo, porque siempre se ha intentado dar un aspecto único y original a todas las naves protagonistas de las series de Star Trek.

14 · USS Discovery NCC-1031 / NCC-1031-A
Clase Crossfield
Capitán Gabriel Lorca, Christopher Pike, Saru & Michael Burnham
Su diseño se remonta a los bocetos de Ralph McQuarrie para la propuesta de la película ST: Planet of the Titans, abandonada a favor de la serie, también no realizada Star Trek: Phase II. Cuenta con una sección de ingeniería triangular, unas barquillas de curvatura muy alargadas y un plato formado con tres secciones concéntricas separadas por huecos. Y este aspecto no me convence, lo encuentro desgarbado, menos armonioso que las formas más redondeadas de otras naves estelares. Y aunque los huecos del plato quedan justificados por la propulsión de esporas, esta característica (los huecos) nunca me ha convencido.

 
Ll. C. H.
 
 
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martes, 8 de septiembre de 2026

Personajes LGBTIQ+ en Star Trek (2)

¡Advertencia!
Este artículo contiene spoilers de la última
temporada de
Lower Decks
 
2016-2026
La última etapa de la franquicia de Star Trek representa un cambio radical en mostrar la homosexualidad. Y esta década ha normalizado los personajes queer, tanto en el elenco principal como en su desarrollo. Durante aquel parón, la lucha por la igualdad de la comunidad LGBTQ+ se había centrado en la aprobación del matrimonio igualitario. Al fin y al cabo, si todos los ciudadanos tenemos las mismas obligaciones, como pagar impuestos, todos debíamos tener los mismos derechos. Cómo poder casarse y formar su familia legal y protegida por la ley. A partir de la década del 2000, los países europeos empezaron a promulgar leyes de matrimonio igualitario, empezando por los Países Bajos en 2001, seguido de Bélgica en 2003 y en España en 2005, que incluía la adopción conjunta, la herencia y pensión de los cónyuges. En los Estados Unidos, el primer estado en legalizarlo fue Massachusetts en 2004, seguido de otros. Aunque algunos prohibieron explícitamente este tipo de uniones, como California, a través de la Proposición 8, aprobada por referéndum en noviembre de 2008. Que el Tribunal Supremo del estado revocaría en 2013, indicando que no había base racional, ni interés legítimo del gobierno para sostener la prohibición, que solo estaba condicionada por la animosidad contra gays y lesbianas. Adelantándose a la decisión del Tribunal Supremo federal, que en junio de 2015 declaró que todos los estados tenían la obligación de conceder licencias de matrimonio del mismo sexo bajo la Decimocuarta Enmienda de su Constitución.

El cambio en la franquicia se inició en el 2016, con una pequeña escena en ST: Beyond. Donde Hikaru Sulu aparecía siendo recibido por su esposo Ben y su hija. George Takei se alegró de la presencia de un personaje gay, pero se lamentó de que fuera Sulu, ya que no se ajustaba a lo que Roddenberry hubiera deseado. Recordemos que en The way to Eden (ST, 3.20) se interesaba por una de las acompañantes del doctor Sevrin. Takei había anunciado públicamente su orientación en el 2005, siendo un firme defensor de los derechos LGBTQ+ desde entonces. Casándose con su pareja Brad Altman en septiembre de 2008, el mes anterior a la entrada en vigor de la Proposición 8. Regresando al abramsverso, es posible que el viaje al pasado de la Narada pudiera haber influenciado en la orientación del timonel de la Enterprise. Aunque siempre pensé que este también podría haber sido bisexual en ambos universos. Al fin y al cabo, nunca se nos presentó a la madre de Demora Sulu, su hija que vimos en ST: Generations. Lo que sí está claro es que Sulu es el primer personaje principal en estar casado con una pareja del mismo sexo. Mostrándonoslo con una familia feliz y amada, en una escena pequeña, sin importancia en la trama, pero cargada de simbolismo para aquellos que esperábamos ver algo así en Star Trek desde hacía cincuenta años.
Un año más tarde, con la emisión de Discovery, se desarrolló el segundo matrimonio gay dentro del elenco principal. Entre el astromicólogo y comandante Paul Stamets y el doctor Hugh Culber, este último como actor recurrente. Así, nos los mostraron en su vida cotidiana, aunque su primer beso se haría de rogar hasta el episodio Into the forest I go (DIS, 1.09). Su relación pasaría por momentos complicados, como la muerte de Culber, aunque por suerte será momentánea. Resucitando gracias a la magia de la red micelial y la ciencia-ficción. Eso generará algunos momentos de tensión y distanciamiento de la pareja, demostrando que no siempre es fácil regresar de entre los muertos. Pero siempre expresando preocupación por su bienestar mutuo, como cuando Culber afirmó, mientras cuidaba a Stamets durante la batalla contra Control, en la que este último resultó gravemente herido, que este era «su hogar». O Stamets preocupándose por Culber durante su misión en la nebulosa Verubin. Demostrando una pareja de dos hombres que se amaban con ternura y respeto.
La primera protagonista lesbiana fue la comandante Jett Reno, que se había incorporado como personaje recurrente en la segunda temporada de Discovery, al indicar, en Through the Valley of Shadows (DIS, 2.12), que su esposa había muerto durante la guerra contra los klingons. Más adelante, y ya en Starfleet Academy, tendría una relación con la comandante Lura Thok, medio klingon, medio jem’hadar.
En el último episodio de la primera temporada de Picard, Et in Arcadia ego II (PIC, 1.10), se mostró cómo Seven of Nine y Raffi Musiker se cogían de la mano en la escena final. Fue un momento extraño, sobre todo porque hasta ese momento no habían mostrado en pantalla ningún tipo de atracción sentimental entre ambas mujeres. El showrunner Michael Chabon indicó que el romance se incluyó a petición de las dos actrices, Jeri Ryan y Michelle Hurd, así como de los guionistas, quienes habían sentido una fuerte conexión entre ambas durante el rodaje de Stardust City Rag (PIC, 1.05). Lo que significaría que Seven of Nine se convirtió en el primer personaje principal de la saga en mostrarse bisexual. En la segunda temporada se desarrolló la ruptura de la pareja, indicando que su relación se vio afectada por el trabajo de Seven con los Fenris Rangers y la diferente visión que ellas tenían de su futuro. Aun así, tras su regreso del viaje al pasado, Seven se inclinó y besó a Raffi en Farewell (PIC, 2.10). Cuando esta preguntó qué significaba, Seven simplemente indicó que debía «dejarse fluir». Esta pareja fue más turbulenta que la vista entre Stamets y Culber, pero sobre todo porque nos mostraron su separación. Incluyendo los celos por parte de Raffi de Seven, cuando descubren que la antigua zángana borg estaba casada en una línea temporal alternativa. Y es que ambos personajes eran ya de por sí complejos. Raffi por sus adicciones. Seven por su adaptación a la vida humana, tras su rescate del Colectivo Borg. Terminando con ambas mujeres cogiéndose de la mano en The last generation (PIC, 3.10). Si bien es cierto que esta última temporada fue el adiós a la tripulación de The Next Generation, teniendo a estos dos personajes como secundarios, podrían haberse esforzado un poco más para mostrarnos cómo estaba su relación como pareja. Cosas de tener solo diez capítulos por temporada.
Tras el viaje al futuro de la USS Discovery, se introdujo una nueva pareja entre los personajes recurrentes. La cual estaba formada por Adira Tal, que se identificó como no-binario, pidiendo que se la denominara con los pronombres elle/elles. Quien mantenía una relación con Gray Tal, antiguo huésped trill de Tal y un hombre transgénero, tal y como se confirma en Anomaly (DIS, 4.02). Al principio, Gray solo podía ser visto por Adira, en una relación similar a la desarrollada en Field of fire (DS9, 7.13) entre los huéspedes de Dax, Joran y Ezri. Pero vivir en el siglo XXXII tiene ciertas ventajas y, finalmente, Gray recibió un cuerpo cibernético, al que se pudo volcar su conciencia. Ambos actores, Blu del Barrio e Ian Alexander, respectivamente, se identifican como personas no-binarias. Este último declaró: “La representación importa. Importa ver una versión de uno mismo en la pantalla. Importa que haya personajes no binarios y transgénero. Importa que haya una mujer negra en el puesto de capitán. Importa que haya una pareja gay en nuestra serie. Seguiremos haciéndolo por la serie y por el mundo en el que vivimos, pero también para honrar el legado de Star Trek”. Estamos de acuerdo con elle.
Lower Decks entró como un huracán como la novena serie, el octavo spin-off y la segunda en ser de animación. Con la idea de ser irreverente y gamberra, se convirtió, en mi humilde opinión, en lo mejor de esta última etapa del universo que hoy cumple sesenta años. Logrando el difícil equilibrio entre historias de ciencia-ficción y humor atrevido, homenajeándose a sí mismo, pero sin tomárselo enserio. No todos sus capítulos funcionan, pero en conjunto es la serie más que sólida, tal vez con excepción de Prodigy. Regresando al tema que nos ocupa, en Much ado about Boimler (LD, 1.07) se insinúa que la capitana Amina Ramsey había tenido una relación en la Academia con Beckett Mariner. Hecho confirmado por el showrunner Mike McMahan, al indicar que probablemente tuvieron una relación sentimental. Quien también comentó que “probablemente, todos los oficiales de la Flota Estelar sean, en cierto sentido, bisexuales por defecto”, y que no “tenían la intención de que nadie fuera estrictamente heteronormativo, heterosexual o cis”. Por lo que en Where pleasant fountains lie (LD, 2.07) el jefe de ingeniería Adarithio Billups se identificó como asexual, recibiendo el apoyo de sus compañeros en su deseo de no participar en encuentros sexuales. Aunque para entonces, en We’ll always have Tom Paris (LD, 2.03), Mariner se había declarado pansexual, afirmando que: “Siempre salgo con chicos malos, chicas malas, tíes de género no-binaria malas, sicarios alienígenas chungos, binarios malos…”.
En I, Excretus (LD, 2.08), en una de las simulaciones holográficas llamada “Tiempo desnudo”, donde la tripulación ha contraído un virus que les hace ser sexualmente inhibidos, pueden verse varias parejas del mismo sexo besándose, incluidas la andoriana Jennifer Sh’reyan y la trill Barnes. Poco después, en First first contact (LD, 2.10), Sh’reyan empezaría una relación sentimental con Mariner, hasta ese momento su peor enemiga. Alargándose hasta que la inconformista Mariner fue transferida a la Base Estelar 80 en Trusted sources (LD, 3.09), cuando Sh’reyan no creyó que esta no había criticado a la tripulación de la USS Cerritos. Aunque en The best exotic nanite hotel (LD, 5.3) acabaron por terminar su relación amistosamente.
Strange New Worlds representa el regreso de la franquicia a los protagonistas presentados en el primer capítulo piloto, con el capitán Pike al mando de la USS Enterprise. En el que se aprovechó para recuperar algunos personajes ya aparecidos en la serie clásica, como el doctor M’Benga, e ir completando, poco a poco, la tripulación que finalmente liderará el capitán Kirk en sus cinco años de misión. Así, en Spock amok (SNW, 1.05), la enfermera Christine Chapel estuvo hablando con Erica Ortegas de la “chica de Argelius II”. Afirmando que fue la única vez que tuvo un malentendido en una relación sentimental. Convirtiéndola en el primer personaje bisexual del elenco de la clásica dentro del universo primario. Lo que no impedirá que esté enamorada de Spock, incluso después de que este le lance a la pared la sopa plomeek, que con tanto esmero había hecho, en Amok time (ST, 2.05).
En The Serene Squall (SNW, 1.07), la capitana Angel, interpretada por la actriz transgénero Jesse James Keitel, es otro personaje no-binario. El episodio, además, fue dirigido por la directora transgénero Sydney Freeland, de origen navajo. Durante la cuarta temporada de Discovery, el científico Ruon Tarka tiene la intención de usar la energía de la anomalía de materia oscura para usarla en un transportador interdimensional y encontrarse con Oros, su compañero durante su cautiverio que sufrió por parte de la Cadena Esmeralda. Sin que le importara que estuviera poniendo a la galaxia en peligro. En Coming home (DIS, 4.13), Tarka le dice a Booker: «Tu vida está en este mundo. La mía pertenece a Kayalise», refiriéndose al lugar donde Oros le estará esperando.
En el episodio Fissure quest (LD, 5.09), la acción transcurre a bordo de la USS Anaximander, cuya tripulación está formada por miembros de diversas dimensiones alternativas. Una manera de arreglar algunas críticas de los fans, y sacarnos alguna que otra espina que llevábamos clavada desde hacía tiempo. Así encontramos a una T’Pol que estuvo casada con Tucker durante sesenta y tres años, en vez del extraño final de este último en These are the voyages… (ENT, 4.22). Mientras que los médicos de la nave eran la pareja de doctores formada por Garak, que, en vez de ser sastre, es un brillante cirujano, que está casado con el holograma médico de emergencia basado en Julian Bashir. Haciendo realidad (alternativa) la relación entre ambos personajes, que había tenido cierto tomo homoerótico en Deep Space Nine, tal y como había indicado Ira Steven Behr en el documental What we left behind. Y que tanto Andrew Robinson como Alexander Siddig habían querido plasmar de manera sutil en sus interpretaciones.
En la última serie de la franquicia, Starfleet Academy, nos encontramos con el personaje de Jay-Den Kraag. El cual no solamente es un personaje gay, sino que es el primer klingon gay. Alejándose del estereotipo de guerrero klingon, como el que nos tenían acostumbrados Worf o Martok. Kraag rechaza la violencia, y tiene motivaciones científicas. Aunque personalmente me gusta que se aparten de la idea del klingon belicoso, también perpetúa el cliché del gay alejado de los roles más militares o guerreros. Siendo compensada esa parte con la presencia de la comandante Lura Thok, medio klingon, medio jem’hadar, dos de las razas más agresivas de la saga, como primer oficial, y pareja de la comandante Jett Reno.
 
Y ahora, la conclusión…
Aunque la serie se rodó en un marco cultural marcadamente machista, en los años sesenta Star Trek nos mostró un novedoso futuro sin diferencia de razas o género. No pudo tratar de la misma manera la orientación sexual o la identidad de género, ya que en aquella época la sociedad, incluso la medicina, lo consideraban una enfermedad mental. En los años noventa, en lo que considero la edad dorada de Star Trek, tampoco se abordaron ni personajes, ni tramas que podrían tratarse como LGBTQ+. Personalmente, creo que fue porque la dirección de la serie no quiso, más que no se atrevió. Durante esos años se ha acusado a Rick Berman de misoginia, por lo que no me extraña su nulo interés por mostrar personajes de diversidad sexual. Lo que iba en contra del espíritu de igualdad que Roddenberry había dado a su universo. Incluso la única alegoría sobre el VIH que es Stigma (ENT, 2.14) fue una iniciativa de Viacom y no partió del interior de la producción de la serie. Mientras que la era Kurtzman es completamente lo contrario. Los gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, no-binarios y asexuales son personajes habituales, presentados con normalidad y sin prejuicios, confirmando que la diversidad no solo está en el color de piel o el género. Costó mucho tiempo, y fuera de la pantalla aún queda mucho camino por recorrer, y muchas batallas que luchar. Pero ahora sí podemos decir que Star Trek es una utopía de la humanidad donde no hay diferencias entre nosotros, yendo todos juntos audazmente a donde nadie ha llegado jamás.

 
 
Notas de producción:
La inspiración de este artículo fue la actividad “Explorando la diversidad LGTBIQ+ en Star Trek” realizada en la convención Cifimad por Roberto Voto y Amanda Gómez.
 
 
 
Ll. C. H.
 
 
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