sábado, 20 de julio de 2019

50 años en la Luna


Hace 50 años Neil Armstrong y Buzz Aldrin pisaron la Luna, mientras su compañero Michael Collins les esperaba en la órbita de nuestro satélite. No era la primera vez que un objeto procedente de la Tierra llegaba a su superficie: el 12 de septiembre de 1959 la sonda Luna 3 enviada desde la Unión Soviética ya había alunizado. Pero el hito de aquellos astronautas era que por primera vez dos seres humanos habían llegado a otro planeta y caminaban por su superficie. Y por el mero hecho de demostrar que eran capaces de ser los primeros en llegar hasta allí. Culminando el pulso entre las dos grandes potencias del planeta en aquella época, que competían en una carrera tecnológica y propagandística.


Desde entonces la humanidad, que había dado aquel gran salto en el pequeño paso de Armstrong, ha logrado grande avances. Como resumen tecnológico podemos decir que cualquiera de los smartphones es más potente que los ordenadores que llevaron al Apollo 11 a la Luna y las redes sociales nos han conectado una manera inimaginable en 1969. La lucha por los derechos civiles y el fin de la segregación racial en los Estados Unidos llevó a la posibilidad que personas del mismo sexo no sean discriminados y puedan casarse con los mismos derechos que el resto de parejas. Pero aún nos quedan muchos retos por superar, posiblemente los más importante son el calentamiento global y la contaminación de nuestros mares, ya que salvar a estos es conservar la Tierra para las generaciones futuras. Y que aquel lejano viaje de tres valientes hombres sea la inspiración para el resto de nosotros a la hora de afrontar todos los retos, pequeños y grandes, que nos esperan en este, nuestro viaje.


Ll. C. H.

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jueves, 27 de junio de 2019

Pequeña pausa julio



El blog de Guía de Naves Estelares en las próximas semanas estará asignado a la Estación McKinley, por lo que no se publicarán artículos durante ese tiempo.

jueves, 20 de junio de 2019

Romulanos un Imperio desaprovechado


De todos los grandes villanos de la serie clásica el Imperio Romulano siempre me  pareció el más interesante y el que tenía mayor potencial. Se plantearon como una rama escindida y radicalizada de la civilización vulcana, que ya se había enfrentado a la Tierra cien años antes en una guerra que se detuvo únicamente cuando los contrincantes se dieron cuenta que solo podrían conseguir una destrucción mutua asegurada. Con el tiempo ya nos indicaron que la Federación se había creado justo después de esa guerra, por lo que se deduce que esta se creó como una alianza defensiva, como se confirmó con el desarrollo de la serie Enterprise. Por desgracia en la clásica no pudieron aparecer mucho (los klingons lo hicieron 7 veces en contra de 3 los estos), por el elevado coste del maquillaje de las orejas puntiagudas. Los elementos que hace tan interesante y atractiva esta raza son sin duda el concepto de su sociedad, sus complejos personajes y las tramas en las que aparecen.

El Imperio
La idea era mostrar una civilización misteriosa, que se había aislado de la galaxia conocida durante un siglo, tras el enfrentamiento que tuvo con la Tierra. Además eran violentos: su presentación era un ataque de tanteo, presumiblemente tras el cual se podría haber iniciado otra guerra. La idea a Paul Schneider, guionista de Balance of terror (ST, 1.08) y artífice de los romulanos, era desarrollar unos antagonistas que fueran dignos de Kirk. John D.F. Black indicó que querían “villanos lo suficientemente fuertes e inteligentes como para que la audiencia se viera obligada a creer que eran capaces de dar el primer movimiento que habría conducido a la destrucción de la Federación”. Para ello utilizaron la estética heredada del Imperio Romano (incluido su propio nombre) como si estos se hubieran extendido hasta viajar por las estrellas. Y utilizar esta civilización no es algo baladí, ya que no dejar de ser un referente histórico de primer orden para occidente: es la República, y posteriormente un Imperio, que conquistó gran parte del mundo antiguo conocido, moldeando las costumbres, leyes y culturas europeas hasta nuestros días, lo que no puede dejar de tener mucho magnetismo. Además su propio origen: parientes lejanos de los vulcanos, les hacía un enemigo más peligroso que otros. Teniendo en cuenta que estos eran una raza con características más evolucionadas que los humanos: Spock es más fuerte, tiene mejor memoria e inteligencia, una computadora con patas según el doctor McCoy, además de una mayor capacidad mental, que incluía telepatía en el contacto físico, y más resistentes físicamente. Solo diferenciados en su rechazo al control de las emociones a través de la lógica, siendo más inestables e impredecibles, a priori y sobre el papel podrían parecer unos enemigos realmente temibles.

Y si originalmente parecía que era un pueblo honorable, y los klingons unos guerreros desalmados, con la evolución de la franquicia a partir del siglo XXIV, los segundos pasaron a ser los honorables y los romulanos se convirtieron en una potencia taimada y manipuladora, lo cual no contradice su aparición en Balance of terror (ST, 1.08) donde hacían un tanteo para iniciar posteriormente una guerra. Además en The defector (TNG, 3.10) se comentó que históricamente provocaban a sus contrincantes para que estos les ofrecieran una justificación para atacar. Aun así el cambio es notable, mostrándonos una potencia más retorcida que la vista anteriormente.

Los romulanos
Otro de los motivos por los que esta raza es de las más interesantes son sus personajes: complejos, capaces de sentimientos encontrados y con muchos matices que hacen su pueblo tenga un gran potencial, y no tan planos como otros alienígenas. El primero que pudimos ver en pantalla, el comandante al mando del pájaro de presa que atacó los puestos avanzados de la Zona Neutral en Balance of terror (ST, 1.08), nos lo presentan como un oficial profesional, capaz de juzgar y sentir respeto por sus adversarios. Es por tanto un ser honorable que acepta la derrota y felicita a Kirk: “en otras circunstancias, hubiéramos poder ser amigos”. Interpretado por Mark Lenard, que también dio vida a Sarek, siempre dijo que este había sido el personaje que más le gustó encarnar en la saga. Y a la comandante de The Enterprise incident (ST, 3.04) le ocurre algo similar, aunque cae atrapada por los encantos seductores de Spock, sus intenciones van más allá de la pérfida villana que se retuerce el bigote y se la ve venir como «femme fatale», aunque al final es ella la manipulada.

En el siglo XXIV el almirante Jarok que vemos en The defector (TNG, 3.10), es otro ser complicado. Considerado un carnicero en la Federación y un héroe entre los suyos, es alguien que es capaz de traicionar a su gobierno para evitar una guerra que él sabe que solo llevará a la autodestrucción de ambas potencias, impulsado por la necesidad proteger a su familia y que su hija tenga un futuro, sacrificándose él mismo. Pero al mismo tiempo se considera un patriota incapaz de revelar secretos tecnológicos o tácticos de su gente. Para al final conocer que todo había sido una estratagema para probar su lealtad y de paso provocar un incidente con la Federación. En The enemy (TNG, 3.07) el centurión Bochra es capaz de vencer sus prejuicios hacia un oficial de la Flota Estelar y colaborar con Geordi para salir del inhóspito planeta de Galordon Core. O la comandante Toreth del pájaro de guerra Khazara en Face of the enemy (TNG, 6.14), que se nos muestra como otra oficial profesional, que a pesar de sus reticencias hacia el Tal'Shiar, es leal a su pueblo. Otros les vimos fugazmente, pero su presencia no nos dejó indiferentes como el comandante Sirol de The Pegasus (TNG, 7,12), o el doctor Telek R’Mor de Eye of the needle (VOY, 1.07). Mientras que como villanos tenemos al senador Vreenak que no es capaz de ver el verdadero peligro que representa el Dominion y que “casi” fue engañado en In the pale moonlight (DS9, 6.19).

Aunque hay de todo y también nos encontramos otros que no destacan tanto, como el comandante Tomalak, al que vimos maquinando en The enemy (TNG, 3.07) y The defector (TNG, 3.10) y que volvería a aparecer en Future imperfec (TNG, 4.08) y All good things... (TNG, 7.25/26). O el agente del Tal’Shiar que habiéndose apoderado de la nave más avanzada de la Flota, la pierde a manos de dos hologramas de emergencia médica en Message in a bottle (VOY, 4.14). Sela, hija de la Tasha Yar procedente de una línea temporal alternativa que vimos Yesterday’s Enterprise (TNG, 3.15), tenía un planteamiento interesante, al rescatar un suceso de un capítulo autoconclusivo (y de los mejores de toda la saga) y crear alguien misterioso, que además tenía una conexión con nuestros héroes a bordo de la USS Enterprise-D, pero cuyo potencial de alguna manera quedó mermado al involucrada en una ridícula invasión de Vulcano en Unification (TNG, 5.07/08) para no volver a aparecer nunca más.

Sus tramas
Pero un buen personaje, sin un buen argumento, no tiene mucho que hacer, pero por suerte se han escrito grandes historias para ellos. Su xenofobia, paranoia y aislacionismo les hacía perfectos para tramas, tal vez no muy elaboradas que el espectador medio no iba a entender por su complejidad, pero sí por lo menos sorpresivas o a priori inesperadas, como en The defector (TNG, 3.10). Además en muchas de ellas planeaba una guerra inminente y devastadora, lo que aumentaba su dramatismo. Desde su presentación en Balance of terror (ST, 1.08), el insulso The Neutral Zone (TNG, 1.26) con su retorno en el siglo XXIV centrado más en unos supervivientes criogenizados del siglo XX que en los romulanos, pero sí en el fabuloso The defector (TNG, 3.10), en Unification (TNG, 5.07/08) con la inverosímil invasión de Vulcano, la incursión al planeta de los Fundadores en The die is cast (DS9, 3.21) o en la trilogía de la Crisis de Babel, preludio de la guerra que librará contra laTierra en Babel One, United & El Aenar (ENT, 4.12, 13 & 14). Otros argumentos no son tan dramáticos, pero sí involucran espionajes como The enemy (TNG, 3.07), Data’s day (TNG, 4.11), The Pegasus (TNG, 7.12), incluso el ficticio Future imperfect (TNG, 4.08), las intenciones ocultas en Visionary (DS9, 3.17), sin olvidar el In the pale moonlight (DS9, 6.19) donde los grandes manipuladores son engañados por un sastre y el gran Inter Arma Enim Silent Leges (DS9, 7.16), o el robo de la USS Prometheus en Message in a bottle (VOY, 4.14). Sin olvidar las historias de tensión política como en la intervención en la guerra civil klingon en The mind’s eye (TNG, 4.24) con la manipulación de Geordi y la toma de partido por las hermanas Duras en Redemption I & II (TNG, 4.26/5.01), como la trilogía anteriormente mencionada de la Crisis de Babel.

Aunque posiblemente la idea más interesante y la que tenía mucho potencial narrativo, fuera el acercamiento de la civilización vulcana de la que una vez se separaron. Escusa por la que trajeron de vuelta a Spock en Unification (TNG, 5.07/08). Todo hay que decir que la trama incluía una invasión a Vulcano, miembro fundador de la Federación y situado cerca de la Tierra, por tres naves de carga, es algo estúpida. ¿O creían que el resto de sus aliados, junto a la Flota Estelar, no hubieran reaccionado a tal ataque? Aun así el concepto de este movimiento unificador nos proporcionó ver por primera vez el planeta Romulus y se indagaba en su cultura un poco más. Trama continuada solamente en el magnífico Face of the enemy (TNG, 6.14) cuando la consejera Troi era alterada quirúrgicamente para parecer una romulana y ayudar a desertar a un disidente, siendo además el mejor capítulo de la consejera, valga decir. Demostrando además que no era necesaria la presencia de Nimoy para continuar con la trama. Pero todo se quedó allí, en un intento de quiero y no puedo. Solo un atisbo de esta idea se pudo ver en Kir’Shara (ENT, 4.09) en el que se vaticinaba que la unificación era cuestión de tiempo. Y muy posiblemente fuera rescatado para la cancelada quinta temporada de la serie Enterprise, ya que estos iban a ser el principal enemigo (oculto) de la misma. En definitiva un filón argumental desgraciadamente desaprovechando.

Obviamente también tienen capítulo menos interesantes, aunque son los menos, como el insulto Minefield (ENT, 2.03), su primera aparición en Enterprise, que solo sirvió para advertirnos que estaban acechando. O su introducción en el siglo XXIV con The Neutral Zone (TNG, 1.26) donde la mejor intervención es del financiero criogenizado Ralph Offenhouse que tras un simple vistazo a los comandantes romulanos advierte al capitán Picard que estos están tan sorprendidos por la incursión en la Zona Neutral como el propio oficial de la Flota Estelar. En conjunto nos han creado unos antagonistas misteriosos, conspiratorios, manipuladores y algo retorcidos, pero también nos generado algunas contradicciones e inconsistencias. Aunque en el citado The Neutral Zone (TNG, 1.26) nos dicen que los romulanos llevan 53 años, 6 meses y 18 días sin contacto oficial, en un segundo aislamiento (es decir, desde el 2311). Pero en ese tiempo sabemos que la USS Enterprise-D fue destruida en el 2344 por naves romulanas mientras defendía el puesto avanzado klingon de Narendra III. También me ha parecido extraño que Tuvok tuviera acceso a los datos de la vida del doctor R’Mor con quien la USS Voyager contactó en el 2351 gracias a un agujero de gusano que contactaba con el cuadrante Delta en el 2371 en Eye of the neddle (VOY, 1.07).

Ocasiones perdidas
En la historia de la saga por una u otra razón nos hemos quedado a poco de que los romulanos fueran los villanos que desarrollar. El abrupto final de Enterprise nos dejó a las puertas del inicio de la Guerra entre la Tierra y Romulus (que siempre se ha datado en el 2156-2160), en cuya quinta temporada se quería haber mostrado a estos maquinando entre bastidores. Ya desarrollé como habría podido ocurrir la guerra tan significativa en la historia de Star Trek, solo mencionar lo interesante que fue la trilogía de la Crisis de Babel. La cual nos dejó ver de nuevo a los remanos, haciendo de guardaespaldas de los romulanos, en un guiño a la continuidad con ST Nemesis. Mucho tiempo antes, en el guión original de ST III: The search for Spock los villanos iban a ser los romulanos, pero finalmente se sustituyeron los klingons. Que como herencia recibieron el modelo del pájaro de presa y el nombre de este tipo de naves, que originalmente se había usado en Balance of terror (ST, 1.08).

Pero sus fracasos estruendosos los tenemos en las películas donde aparecen. En ST Nemesis por fin el Imperio Romulano iba a ser el adversario de nuestros héroes. Tampoco. En realidad fueron los remanos: la raza nativa de Remus, que había sido esclavizada como mineros en su propio planeta y usado como carne de cañón en las guerras (o guardaespaldas). Confieso que la idea de los remanos me gusta y como malvados dan el pego, a los cuales se les creó un background de peligrosidad al haberse revelado y “conquistado” a sus antiguos amos, una potencia que había tenido un equilibrio tácito con la Federación. Pero es inconsistente como estos llegaron al poder: mediante un golpe de estado respaldado por una facción radical de los propios romulanos. Recordemos su xenofobía inherente a su cultura y el sentimiento de superioridad que tienen, me parece extraño que sean capaces de alinearse con un clon humano y sus antiguos esclavos. Y mucho menos ponerle como Pretor y líder del Imperio. Aumentando el sinsentido la misma facción que ha permitido el asesinato de miles de su gente a manos de los remanos (o eso nos dan a entender) deciden volverse en su contra y ayudan a Picard en su lucha contra Shinzon. Ni el más grande arrebato temperamental por no controlar sus sentimientos mediante la lógica, justifica tales actos. Además la creación de los remanos queda extraña en el universo Trek, ya que no se habían mencionado o visto antes (aunque podemos argumentar que lo que no se ha visto no significa que no existiera, además si eran esclavos es normal que no pudieran viajar mucho fuera de Remus). Para embrollar un poco más la cosa, entiendo que Shinzon quisiera capturar a Picard (un mal necesario, ya que le necesitaba para seguir viviendo), pero es que además también quiere atacar y erradicar la vida en los diferentes planetas de la Federación, la cual aunque era enemiga de sus antiguos amos, no de los esclavizados remanos. Todo esto desgraciadamente nos impidió que por fin los romulanos aparecieran como malvados al ser vendidos en la primera escena de la película. Al final mejor hubiera sido crear una nueva raza enemiga que hubiera surgido de la oscuridad o que Shinzon hubiera sido un auténtico romulano, tal vez desquiciado o un maníaco radical que fuera contra su propio gobierno al creerlo débil o cualquier otro motivo.

Mientras que en la reimaginación de J.J. Abrams, por fin un romulano fue el villano. Y se lo podrían haber ahorrado. Nero, en una interpretación de Eric Bana completamente desaprovechada: se pasa casi todas sus escenas sentado y sosteniendo un bastón, con cara de pocos amigos, es alguien que lleva la venganza a lo ilógico. Tras la destrucción (por culpa de un fenómeno natural) de su mundo, quiere destruir los planetas de la Federación que no hicieron nada para evitar la muerte de su familia. Por circunstancias del destino decide empezar por Vulcano, el planeta natal del único que utilizó todos los medios para evitar la catástrofe: Spock. Además en vez de ser un peligroso oficial resentido, es un minero. Lo digo con todo el respeto hacia los mineros. Pero no deja de ser un don nadie. Para ese viaje, la verdad es que hubiera sido mejor no usar a los romulanos e inventar una nueva raza que fuera la antítesis de la Federación y de las nuevas aventuras de Kirk, Spock, McCoy y la tripulación de la USS Enterprise.

Conclusión
Sobre el papel parecían los grandes villanos: inteligentes, poderosos y misteriosos. La mayor parte de sus personajes eran complejos, lo que permitían matices y giros argumentales interesantes. Y sus argumentos podían ser muy dramáticos al pender la guerra de un hilo o su propia naturaleza de origen vulcano. Aunque esta faceta quedaba coja al no haber desarrollado la cultura vulcana como tal hasta Tuvok en Voyager y sobre todo en T’Pol en Enterprise. Ya que sin conocer bien los límites de estos (durante The Next Generation solo se teníamos a Spock como referente) era difícil crear a esa parte malvada de la familia, al carecer de una base más sólida. Una explicación de su incapacidad telepática, que sí habíamos visto en Spock, podría ser la dejadez, al igual que los vulcanos consideraban la fusión mental como algo arcaico y estigmátizado. Pero estas son explicación a posteriori que en el fondo no dejar de ser especulaciones. Otro motivo por el que quedaron limitados los romulanos viene de su propia concepción: era una potencia aislacionista, por lo que los guionistas se autolimitaron a sí mismos. Lo que impedía expandir sus diferentes facetas, como ocurrió con los klingons, los cuales supieron encajar un arco argumental largo, en cambio los romulanos solo tienen grandes capítulos sueltos. Otro motivo por el que su desarrollo tan malgastado fue al relegar en ST Nemesis su protagonismo a meras comparsas a manos de los remanos primero y luego como aliados de Picard. Mientras que en Star Trek (2009) la lógica en sus acciones de Nero (por lo menos desde mi punto de vista) brillaba por su ausencia.

Y es una lástima, ya que las referencias al Imperio Romulano podrían haber servido para generar una infinidad de argumentos. Su historia está plagada de hechos y personajes que podrían haber servido como base para posibles episodios. La propia evolución de la República a Imperio ya es, de por sí, una idea para desarrollar conflictos internos interesantes. Esto, unido a que sus personajes tienen más matices que los de otras razas más belicosas, hacía un coctel perfecto para generar más grandes capítulos y tramas mucho más largas.


Ll. C. H.

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