Computadoras
klingon
Los
núcleos del ordenador de las naves klingon, como los de los pájaros de presa, gestionan todos los
aspectos de su funcionamiento, incluyendo la propulsión, la navegación, los sistemas de armamento, las funciones del
transportador, el control ambiental o las comunicaciones. Están pensados
para ser fácilmente reparados, incluso sustituidos, y con una capacidad
limitada a las funciones de la nave. Cuenta con un único núcleo informático
central compuesto por dos cubiertas de módulos de procesadores cilíndricos
altamente redundantes y una sección inferior diseñada principalmente para el
almacenamiento y la recuperación rápida de grandes volúmenes de datos. Está
situado justo detrás del puente, claramente identificable desde el exterior e
inferior del casco. Es un módulo de gran tamaño que mide más de 6 m de altura y
se extiende desde la parte superior de la cubierta 5L hasta la parte inferior
de la cubierta 6. Unas bandas de sensores rodean el casco justo en el exterior
inferior de la pila del núcleo informático, y los instrumentos especializados
constituyen la mayor parte de esta cubierta de sensores. Ambas cubiertas de
procesadores tienen 11,42 m de diámetro y 2,3 m de altura. La cubierta de
almacenamiento y recuperación también mide 11,42 m de diámetro, pero es
ligeramente más baja, con 1,56 m.
La
tripulación accede a las escotillas exteriores de las tres secciones de la pila
mediante un conjunto de pasarelas circulares y escaleras que se colocaron en su
sitio tras la instalación del núcleo. El acceso al centro abierto de la pila
para tareas de mantenimiento se realiza a través de una escotilla de presión
situada en el suelo de la cubierta 5, justo a popa del puente. El pozo abierto
también conduce a un túnel de transporte de equipos y torpedos que puede
servir de salida de emergencia de la nave a través de la cubierta del
lanzatorpedos de la cubierta 6. Todas las estructuras importantes del núcleo
están fabricadas con espuma de duranio densificada unida con titanuro de hafnio
e incluyen canales integrados de energía y datos. Las conexiones a los nodos de
energía del plasma y a los sistemas de la nave pueden realizarse rápidamente
durante la instalación. Durante las estancias en astilleros de reparación, todo
el núcleo puede sustituirse de forma robotizada en menos de dos horas.
El
núcleo informático está conectado a todos los sistemas de la nave, incluidas
las terminales remotas, mediante haces adicionales de fibra óptica y cinta de
carbono, con conectividad de radiofrecuencia como respaldo. La longitud total
de la fibra física a bordo es de casi 2.500 km. Los procesadores de la cubierta
inferior suelen encargarse de la gestión de la mayoría de los sistemas básicos,
mientras que la cubierta superior, más cercana al puente, se ocupa
principalmente de las maniobras de combate y las armas. Ambas cubiertas
interactúan, comparando lecturas y tomando decisiones sobre las operaciones de
vuelo, la distribución de energía, las comunicaciones y otros parámetros de la
misión, y ambas registran y extraen datos de la sección de almacenamiento
inferior. En caso de un fallo catastrófico en el núcleo, normalmente a causa de
combate, las rutinas de inteligencia artificial determinarán automáticamente la
gravedad de los daños y reconfigurarán todos los procesadores en buen estado
para priorizar las tareas, de acuerdo con la situación de la nave y en
coordinación con las órdenes de la tripulación del puente.
Los
elementos isolineales y los nodos de conmutación dañados pueden sustituirse
cuando las circunstancias lo permitan, y el núcleo puede seguir funcionando
sorteando los circuitos dañados restantes. Estando diseñado para poder
funcionar con tan solo un 15% de sus componentes activos, transfiriendo el
control de sistemas principales como los motores de curvatura o de impulso,
cuyos módulos informáticos especializados, de menor tamaño, son capaces de
ejecutar órdenes básicas de vuelo desde el puente. Un pájaro de presa operativo
con al menos un 45% de la capacidad total de su ordenador puede, en un
escenario posterior a la batalla, volar en formación con una nave más dañada,
asumiendo muchas de las funciones de esta última a través de una conexión
subespacial. Al igual que muchos otros equipos klingons, la nave se ha diseñado
para funcionar durante al menos un siglo sin apenas cambios en su configuración
básica. Por lo que en los aproximadamente cien años que lleva en servicio el
diseño actual del pájaro de presa, sus sistemas internos, incluido el núcleo
informático, han sido objeto de actualizaciones periódicas, aunque aún
limitadas. Esto permite a los astilleros klingon construir naves a un ritmo
rápido cuando es necesario y garantiza que los repuestos estándar encajen y
funcionen correctamente [Haynes Klingon Bird of Prey Owner's Workshop
Manual].
Ordenadores
cardassianos
Los
núcleos informáticos cardassianos también cuentan con tres procesadores
principales, siguiendo la predilección de su cultura de crear estructura en
tríos. Lo que le proporciona una gran flexibilidad a la hora de asignar tareas
de mantenimiento y análisis. Al igual que ocurre con muchas naves y bases
estelares de la Flota Estelar, un solo núcleo puede realizar todas las tareas
básicas necesarias, y dos núcleos son capaces de gestionar al menos el 85% de
la carga computacional en caso de que falle uno de ellos. Sin embargo, la
arquitectura del procesador está diseñada para mantener un núcleo en
funcionamiento a un nivel mínimo de diagnóstico e intentará aislar todos los
procesadores que no funcionen para analizar el fallo y redistribuir las tareas
entre los procesadores restantes. A diferencia de los equipos de la Federación, en estas secciones centrales no se produce ningún procesamiento
superlumínico ni FTL. Optado por seguir utilizando la tecnología de
procesamiento isolineal reforzada y de almacenamiento en varillas, que funciona
a velocidades subcurvatura. No se han detectado desventajas significativas a
este respecto, y todos los tiempos de espera computacionales se sitúan muy por
debajo de los umbrales críticos para el funcionamiento. Los elementos centrales
cardassianos se ensamblan a partir de nanoprocesadores subcurvatura dispuestos
en paquetes paralelos de 27, 81, 243 o 729 clústeres de transtadores. Estos no
se organizan en ningún nivel superior, sino que se instalan en su estructura
central mediante simples conexiones de la red óptica de datos (ODN). En su software,
las subrutinas autónomas de reescritura y conmutación se encargan de la
división en tiempo real de los clústeres necesaria para tareas concretas.
Dado
que la arquitectura central está diseñada para sortear ciertos tipos de fallos
del procesador, no hay subprocesadores redundantes a gran escala. Todas las
rutas del sistema electroplasma (EPS) y de la red óptica de datos están
conectadas directamente a los distintos sistemas de las estaciones a las que
prestan servicio. Sin embargo, existe un número limitado de enlaces de radiofrecuencia
o RF de respaldo desde los sistemas críticos hasta un conjunto de transceptores
en el del núcleo informático. Así, cuatro sistemas críticos: soporte vital,
sensores de seguridad, sistemas de armamento y comunicaciones, estaban
conectados a los ordenadores y a consolas de control de respaldo dedicadas
mediante cintas de cable superconductoras. En el caso de Deep Space 9, sus
tres núcleos informáticos se encuentran entre los niveles 14 y 21, en lo más
profundo de la estación. Y como tales, están protegidos de la mayor parte de
las interferencias electromagnéticas externas mediando múltiples capas de
blindaje y de los impactos físicos gracias al uso de sistemas de atenuación
electrohidráulicos en los extremos dorsal y ventral. Miden 15,54 metros de
diámetro y 45,11 metros de altura, con una simetría bilateral en su geometría y
arquitectura. Por lo que cada núcleo está formado por dos seminúcleos completos
que funcionan sincronizados en frecuencia de reloj. Tras la llegada de la Flota
Estelar, se instalaron coprocesadores periféricos para apoyo del sistema.
Las
varillas isolineales son el principal medio de almacenamiento de datos y cada
núcleo cuenta con 104.976 de clase 4 para el almacenamiento primario,
organizadas en 2.916 grupos de treinta y seis varillas. El almacenamiento en
caché de datos intermedios se lleva a cabo mediante 8.748 varillas de clase 4
distribuidas en 243 grupos de treinta y seis varillas. Mientras que los grupos
de coprocesadores periféricos de la Flota Estelar proporcionan 526 gigaquads
adicionales para sus funciones de memoria operativa. Las unidades de memoria
están encapsuladas en carcasas de compuesto cerámico poroso y rodeadas de
helio-3 criogénico para garantizar una velocidad óptima y la no volatilidad. La
transferencia de datos ha alcanzado una velocidad de 827 kiloquads por segundo
en configuraciones de prueba de procesamiento heurístico idealizadas. En la
práctica, la velocidad de transferencia de datos es ligeramente inferior,
situándose en 743 kiloquads por segundo, debido principalmente a las rutinas de
conmutación del software. Los núcleos están interconectados mediante una red
ODN preliminar específica, optimizada para la transferencia de datos entre
núcleos, antes de las conexiones con los nodos ODN de toda la estación. La
composición química y la estructura de estas fibras permiten realizar la
comprobación de errores en tránsito dentro de sí mismas, a diferencia de los
sistemas de la Flota Estelar, en los que la comprobación de errores solo se
lleva a cabo en el procesador. Algunos segmentos seleccionados de cada fibra
ODN están extruidos a modo de varillas isolineales, pero de una longitud
extremadamente grande, de hasta 322 metros sin degradación de la señal. La
arquitectura de procesamiento de las fibras puede gestionar códigos de hasta 2.955
bits por palabra y puede activarse o desactivarse según configuraciones de
software específicas.
Al
igual que con otros sistemas, los terminales de control situados por toda la
nave o estación están conectados a la ODN y, a su vez, a los núcleos. Los datos
de transmisión alfanuméricos, gráficos y otros datos visuales se filtran en
ambas direcciones. Las terminales situadas en todos los puntos críticos,
incluidas las de operaciones, control ambiental, sistemas defensivos y
generación de energía, están conectadas mediante nueve circuitos ópticos
redundantes, de modo que, desde un punto de vista probabilístico, incluso si se
produjeran fallos o interferencias en hasta seis de ellos, seguiría siendo
posible que pasara una señal correcta. Mientras que los enlaces de
radiofrecuencia de corto y medio alcance siguen proporcionando conexiones de
datos y control entre los sistemas, los ordenadores y los dispositivos
portátiles y de mano, como los tricorders y los padds. El resto de datos no
críticos procedentes de entidades visitantes o residentes se procesan a través
de secciones independientes de los núcleos, que carecen de conexión directa, ya
sea física, optrónica subespacial o de radiofrecuencia, con la mayor parte de
los procesadores del núcleo [ST: DS9 Technical manual].
Especie
8472
A
bordo de las naves biológicas de la especie 8472 contaba con
tecnología orgánica, que se semejaba a una matriz binaria, según pudo comprobar
el comandante Chakotay durante su inspección visual en la fecha estelar
50984.3. La cual estaba impregnada de neuropéptidos, lo que podría ser su
versión de un núcleo informático [Scorpion (VOY, 3.26)].
El
núcleo o corazón del ordenador es el sistema informático de una nave estelar o
estación espacial, en cuyo interior alberga el equipo de procesamiento
principal. Siendo directamente análogo al sistema nervioso autónomo de un ser
vivo [ST: TNG Technical manual].
El equipamiento de la Flota Estelar se basa en núcleos redundantes que procesan
los datos de todos los sistemas de a bordo. Por lo que, si uno fallaba, el otro
podía asumir inmediatamente su carga, sin que ello supusiera apenas ninguna
interrupción en las operaciones. Proporcionando enormes cantidades de memoria
para las operaciones ordinarias, desde el uso de los turboascensores, el
soporte vital, hasta los sistemas de armamento, los sensores externos o el acceso a la biblioteca o el funcionamiento
de la holocubierta [ST: The fact files]. La interfaz de
la tripulación para el ordenador principal la proporciona el software Library
Computer Access and Retrieval System, normalmente abreviado como LCARS. El cual
ofrece la posibilidad de interactuar tanto mediante el teclado como por voz, e
incorpora rutinas de inteligencia artificial muy sofisticadas y una
organización gráfica de la pantalla que facilita al máximo su uso por parte de
la tripulación [ST: TNG Technical manual].
El
sistema informático es la pieza básica para el control y funcionamiento, desde
los primitivos vehículos incapaces de salir de los sistemas estelares, como el Ares IV [One small step (ENT,
6.08)], a las primeras naves de exploración del espacio profundo. Así, a
bordo de la Enterprise NX-01, lanzada en el 2152, que contaba con la
computadora más potente jamás creada por los terrestres, ocupando tres
cubiertas de altura [Dead stop (ENT, 2.04)].
Casi un siglo después, en el 2243, el doctor Richard Daystrom diseñó la
computadora duotrónica, convirtiéndose en la plataforma informática principal
para todas las naves estelares [The ultimate computer (ST, 2.24)] en los siguientes ochenta y
seis años, hasta la introducción de un sistema que utilizaba chips ópticos
isolinales [Relics (TNG, 6.04)].
Aunque en el 2268 el doctor Daystrom desarrolló el primer intento de instalar
un sistema de inteligencia artificial totalmente independiente. Más sofisticada
que el sistema duotrónico, capaz de pensar y razonar como un ser humano,
habiendo utilizado su propio engrama de memoria para la computadora. Las
primeras cuatro unidades multitrónicas fracasaron; probando la M-5, fue
considerada lo suficientemente avanzada para realizar ensayos de campo.
Desafortunadamente, este fue un desastre, dañando seriamente cuatro naves
estelares y matando a varios cientos de sus oficiales y tripulantes [The
ultimate computer (ST, 2.24)].

A
finales del siglo XXIII, las naves más avanzadas, como la clase Excelsior, contaban
con dos núcleos de procesamiento principales, normalmente situados en el plato,
y un tercero en la sección de ingeniería [ST: Generations]. Un siglo después,
la mayoría de las naves contaban con esta configuración, como la Galaxy [The Next Generation], la
Intrepid [Voyager] o la Sovereign [ST: First contact]. Aunque
otras, debido a su tamaño, como la Defiant, solo tenían dos
núcleos gemelos a bordo [ST: DS9 Technical manual]. En la USS Enterprise NCC-1701-D, los dos
núcleos principales están situados entre las cubiertas 5 y 14 de la sección del
plato, funcionando de forma sincronizada. Mientras que el tercer núcleo
informático abarcaba las cubiertas 30 a 37 del casco de ingeniería. Se trataba
de un núcleo de reserva y, normalmente, solo se utilizaba si surgía un problema
en la sección del platillo o cuando la nave se separaba [ST: The fact files]. Cada núcleo
incorpora una serie de generadores de campos subespaciales en miniatura, que
crean una distorsión de campo simétrica (no propulsiva) de 3.350 milicochranes
dentro de los elementos del núcleo. Esto permite la transmisión y el
procesamiento de datos ópticos dentro del núcleo a velocidades que superan con
creces la velocidad de la luz o FTL. Los elementos centrales se basan en
unidades de nanoprocesadores FTL organizadas en clústeres o grupos de
transtadores ópticos de 1.024 segmentos. A su vez, estos se agrupan en módulos
de procesamiento compuestos por 256 clústeres controlados por un banco de
dieciséis chips isolineales. Cada núcleo consta de siete niveles primarios y
tres niveles superiores, y cada nivel contiene una media de cuatro módulos.
El
almacenamiento de memoria para el uso del núcleo principal lo proporcionan
2.048 módulos especializados, cada uno con 144 chips de almacenamiento óptico
isolineales. Bajo el control del software LCARS, estos módulos ofrecen un
acceso dinámico medio a la memoria de 4.600 kiloquads/seg. La capacidad total
de almacenamiento de cada módulo es de aproximadamente 630.000 kiloquads,
dependiendo de la configuración del software [ST: TNG Technical manual]. Los cristales de memoria lineal
de los núcleos de los ordenadores [Evolution (TNG, 3.01)] están compuestos por un mineral ópticamente refractivo
utilizado en chips ópticos isolineales, una pieza clave de los dispositivos de
procesamiento óptico de datos [ST Encyclopedia]. Para evitar
el calentamiento de los chips, las salas de intersección de chips isolineales
se llenan de refrigerante una vez cada hora, por lo que, si hay algún operario
en ellas, han de usar respiradores [In
the cradle of Vexilon (LD, 4.03)]. Su capacidad de almacenamiento es tal,
que en la fecha estelar 41365.9, el ordenador de la USS Enterprise-D
logró guardar una copia de seguridad de la base de datos del núcleo principal
del planeta Bynaus [11001001 (TNG, 1.15)].
El sistema se autocorrige automáticamente y, como resultado, durante setenta y
nueve años, no se había producido una falla generalizada en una nave estelar, desde
el 2287 hasta el 2366, cuando el núcleo del ordenador fue infestado por nanites
[Evolution
(TNG, 3.01)]. Aunque se
encuentran en el centro del plato y especialmente protegidos, el núcleo no es
del todo inmune a influencias exteriores, como en la fecha estelar 3183.3, cuando
partículas subatómicas de un campo de energía invadieron los circuitos de la
computadora de la USS Enterprise. Que resultaron ser una entidad
bromista, provocando un mal funcionamiento en los sistemas internos [The
practical joke (TAS, 2.03)].
Mientras que, en el 2374, unos piratas robaron el ordenador principal de la USS
Voyager utilizando un rayo transportador de alta energía, siendo
posteriormente recuperado [Concerning Flight (VOY, 4.11)].
Los
núcleos están conectados a la Red Óptica de Datos (ODN) mediante una serie de
enlaces de unión micrón (MJL) que atraviesan la capa límite del subespacio. Se
produce una pérdida Doppler del 12 % en la velocidad de transmisión al cruzar
la frontera, pero el aumento resultante en la velocidad de procesamiento de los
elementos del núcleo FTL lo compensa con creces [ST: TNG Technical manual]. Cuentan con el apoyo de una red
de 380 subprocesadores ópticos, todos ellos conectados a la ODN y muchos de los
cuales están enlazados directamente a los núcleos. Prácticamente todos los sensores, consolas, replicadores,
PADD y demás equipos instalados en una nave estelar están conectados de alguna
forma a la red óptica de datos y utilizan los núcleos informáticos para el
procesamiento de datos. El sistema incorpora copias de seguridad, redundancias
diseñadas y reducciones automáticas del servicio para garantizar que el
servicio básico esté disponible salvo en las situaciones más graves. Las líneas
de dos sistemas ODN adicionales, situados en otras partes de la nave, sirven de
respaldo a las líneas principales. Estas líneas, que conectan terminales
vitales con sistemas importantes, también están blindadas y, si todo lo demás
falla, el sistema de radiofrecuencia (RF), por el que funcionan los
comunicadores, también puede actuar como una ODN, aunque con una pérdida
considerable de velocidad.
Sala
de acceso al ordenador
En
una nave estelar de clase Galaxy, los núcleos informáticos son
estructuras cilíndricas de gran tamaño. El nivel superior de cada núcleo
principal alberga una sala de supervisión de sistemas, las unidades de
nanoprocesadores FTL y el acceso a los sistemas de campos subespaciales, que se
encuentran en otra estructura cilíndrica independiente situada junto al núcleo
principal. Esta sección se conoce como el núcleo superior; debajo de este se
encuentran seis niveles del núcleo inferior [ST: The fact files]. Los
procesadores estaban agrupados en matrices de cincuenta procesadores cada una,
situadas alrededor de las paredes de la estancia. Y contaba con un gran
escritorio central con terminales LCARS, para el trabajo de mantenimiento y
programación [Evolution (TNG, 3.01)].
Subprocesadores
Complementando
los núcleos principales, se encuentran repartidos por todas las cubiertas de
las naves y bases estelares una red de subprocesadores ópticos quadritrónicos,
que en el caso de la clase Galaxy cuenta con 380. Dentro del
volumen habitable, la mayoría de estos subprocesadores se encuentran cerca de
los cruces de los pasillos principales para facilitar el acceso. Aunque estos
subprocesadores no emplean elementos FTL, la red de procesamiento distribuido
mejora la respuesta general del sistema y proporciona redundancia en
situaciones de emergencia. Cada subprocesador está conectado a la red óptica de
datos u ODN, y la mayoría cuenta además con un enlace óptico enfocado a uno o
varios de los núcleos principales.
Los
puestos de mando cuentan cada uno con siete subprocesadores dedicados y doce
compartidos, lo que permite el funcionamiento incluso en caso de fallo del
núcleo principal. Estos subprocesadores están conectados a los núcleos
principales mediante conductos ópticos protegidos, que proporcionan enlaces de
control alternativos en caso de fallo de la red óptica de datos principal. Se
proporciona una redundancia adicional mediante enlaces dedicados de
radiofrecuencia (RF) de corto alcance, que permiten las comunicaciones de datos
de emergencia. Se pueden instalar subprocesadores dedicados adicionales según
sea necesario para dar soporte a operaciones específicas de la misión.
Prácticamente
todos los paneles de control y terminales de la nave están conectados a un
subprocesador o directamente a la red óptica de datos. El LCARS sondea
continuamente cada panel activo a intervalos de 30 milisegundos, de modo que el
subprocesador local y/o el núcleo principal reciban información de todas las
entradas realizadas mediante el teclado o verbalmente. Cada sondeo va seguido
de un flujo de datos comprimido de 42 nanosegundos, que proporciona información
actualizada sobre el panel. Este flujo de datos incluye cualquier información
visual o sonora solicitada para la salida del panel. Existiendo enlaces de
datos de radiofrecuencia de corto alcance que permiten la transmisión de
información a terminales de escritorio, portátiles y de mano, como tricorders y
dispositivos de visualización de acceso personal (PADD). Esta red integrada de
ordenadores, subprocesadores y paneles constituye el “sistema nervioso” del
buque y permite un análisis continuo y en tiempo real del estado operativo del
mismo. Estando diseñada específicamente para permitir el funcionamiento
independiente de los elementos restantes del sistema en caso de que se
produzcan diversos fallos parciales del mismo [ST: TNG Technical manual].
Clase
Defiant
Los
dos núcleos de procesamiento isolineales están situados justo detrás del
puente, en las cubiertas 2 y 3. El núcleo informático total cuenta con 675
bancos de láminas de procesamiento y almacenamiento de cromopolímero, lo que
supone una capacidad total de 246,87 megaquads. El sistema se alimenta
normalmente mediante una derivación del sistema de alimentación eléctrica (EPS)
procedente de los reactores de impulso de popa, pero puede alimentarse también
a través de un conducto regulado más pequeño del EPS procedente del núcleo de
curvatura. La refrigeración de los sistemas isolineales se lleva a cabo
mediante un circuito regenerativo de nitrógeno líquido, que incorpora un bloque
de almacenamiento de calor con ventilación retardada para actividades de
sigilo. Los requisitos típicos de una misión para el ordenador principal solo
implican el 45 % de la capacidad de procesamiento y almacenamiento; el 55 %
restante se reserva para la recopilación de información u operaciones tácticas,
o para sustituir a un núcleo dañado. Las Defiant pueden funcionar con un solo
núcleo e incluso pueden conservar algunos datos críticos de una zona dañada
mediante métodos de compresión y almacenamiento disperso.
Clase
Danube
El
núcleo informático de la runabout se encuentra en el subsuelo
de la cabina y mide 2,3 por 2,1 por 1,3 metros. El concepto de doble núcleo,
habitual en la mayoría de las naves de la Flota Estelar, se aplica también a este
vehículo auxiliar, con un total de 186 bancos isolineales y cincuenta y tres
preprocesadores de comando y unidades de análisis de datos. Los subnodos
isolineales distribuidos por toda la nave se comunican con el núcleo, aunque
las conexiones se interrumpan en caso de que la cabina se separe. El núcleo mantiene un control de vuelo fiable
para el módulo de la cabina en todas las condiciones [ST: DS9 Technical manual].
Una saga de ciencia ficción que acaba de cumplir 60 años está plagada de grandes
momentos. Sobre todo, una en la que se buscaba explorar el alma humana, como Star Trek. Por lo que la mayoría de esta selección corresponde a algún momento
culminante de nuestros queridos personajes, que trascienden más allá de ellos
mismos. También hay otros menos acertados, pero eso ya lo abordé hace
unos meses. Esta es una pequeña selección de los que, para mí, representan
momentos de inflexión en la serie. Y todos nosotros tenemos los nuestros. Los
he colocado de manera cronológica, porque me resulta difícil decir cuál es el
momento más transcendental de ellos.
1
· «Él lo sabe, doctor... Él lo sabe»
Kirk
siempre fue un conquistador, un rompecorazones, ese galán irresistible, imán de
las mujeres que cambiaban capítulo tras capítulo. Y la verdad, nunca me creí casi
ninguno de aquellos idilios. Estaba claro que todo ese despliegue de
testosterona era una pura fantasía para los hombres. Claro que la conquista
romántica no es amor, y no significa enamorarse de todas las mujeres que pasan
por la pantalla. Pero en toda regla, siempre hay una excepción. En The
City on the Edge of Forever (ST, 1.28), Kirk y Spock viajan a 1929 para
encontrar a McCoy, que ha cruzado un portal temporal antes de ellos, y
desde entonces la Enterprise y la Federación, a la que
pertenece la Tierra, han sido borradas. Para evitarlo, se trasladan al
mismo lugar, pero antes de la llegada de McCoy. Allí, nuestro apuesto capitán
conoce a Edith Keeler, una mujer avanzada a su tiempo. Y mientras esperan
encontrar al doctor, entre ambos empieza a surgir el amor. Pasan días, semanas.
Y en ese tiempo es normal que Kirk se enamore de alguien más afín a él mismo de
lo que hubiera imaginado. Y es durante esa espera que descubre que fueron las
acciones de Keeler las que llevaron al cambio de la historia de la Tierra, poniendo
en peligro todo el futuro de la humanidad. De manera que su muerte accidental permitirá
que todos los acontecimientos vuelvan a su lugar. Por eso, no puede evitar el atropello
de la mujer que ama. Es el sacrificio de un ser bondadoso, pero cuyas acciones evitarían
que la humanidad mejore, dejando atrás las guerras y las diferencias entre
nosotros, y pueda vivir esa utopía del siglo XXIII en la que ha crecido y vive
Kirk. Atreviéndome a calificarlo como uno de los momentos más dramáticos de
toda la serie clásica.
2
· «He sido... y siempre seré... su amigo»
La
muerte de Spock en ST II: The wrath of Khan fue un momento
transcendental para los fans que fueron al cine en 1982. Sobre todo, porque
nadie sabía si Leonard Nimoy, como Spock, volverá a aparecer en la siguiente
película. Representa el sacrificio, como él mismo diría: «El bien de la
mayoría supera al de la minoría, o al de uno solo». También es el momento
más esperado del vulcano, en que nos mostrará, tras 18 años de aventuras, sus
sentimientos. Aunque pretendía haber tomado la decisión por pura lógica, ese
último acto también mostraba una profunda empatía y camaradería hacia sus
compañeros. Ya que el mayor heroísmo es poner en riesgo la vida de uno, o
perderla como en este caso, para salvar a otros. Mientras que, al otro extremo
del cristal, Kirk contemplaba el sacrificio de su amigo con impotencia,
representando a todos los fans y espectadores, que no podían creer lo que
estaban presenciando. Para Kirk, Spock no solo era su primer oficial, era su
amigo, con el que había compartido aquellos legendarios cinco años de misión (la serie original) y otras tantas aventuras desde entonces. Para los
espectadores era la desaparición del personaje icónico por excelencia, puntal
del trío protagonista entre Kirk y McCoy. En su panegírico, mientras la carcasa
del torpedo de fotones se dirigía hacia el planeta Génesis recién
creado, su amigo lo recordaría como «el alma más humana».
3
· «Señor Worf... fuego»
En
Q who (TNG, 2.16) se nos presentó el Colectivo Borg, una especie
híbrida entre humanoides y máquinas, capaces de devastar mundos enteros. Su
concepto de enemigo imparable ya se mostró en ese mismo capítulo, con su nave
regenerándose mientras perseguía a toda velocidad a la USS Enterprise-D,
rescatada in extremis por Q. En The best of both worlds I (TNG, 3.26),
un cubo Borg estaba atravesando la galaxia dirigiéndose al corazón de la Federación: la Tierra. Su objetivo no es otro que incorporar las
características biológicas y tecnológicas de la humanidad al Colectivo. Es
decir, asimilar a toda la población. Para ello decidieron capturar a Jean-Luc
Picard para que les sirviera de puente en aquella invasión. Lo que significaría
que todo conocimiento del capitán de la Enterprise pasaría a formar
parte del Borg. Tras el secuestro, nos encontramos con que este ha sido
convertido en un zángano más. El héroe, el capitán incorruptible, ahora es
parte del peor de los enemigos. Quienes conocen cada uno de sus secretos: todas
las debilidades y las fortalezas de la Flota Estelar. Riker le observa en la
pantalla, mientras este le devuelve la mirada fría, casi una máquina. El
mentor, el amigo, el líder, se ha convertido en Locutus. Pero su primer
oficial es un profesional; sabe que si vacila, todo su mundo desaparecerá. No
duda y ordena disparar al cubo borg donde se encuentra Picard, ya
asimilado. Dejándonos con el corazón en un puño al no saber qué resultado tenía
el disparo, en uno, sino el peor, cliffhanger de la saga. Al
final de The best of both worlds II (TNG, 4.01), Picard le
confesará a la consejera Troi que lo recuerda todo. Al personaje no le dejaron
la opción de olvidar cómo fue mutilado y alterado, mientras se apoderaban de
sus conocimientos que sus captores utilizaron, junto a él mismo, para matar a
sus compañeros en la Batalla de Lobo 359. Picard lo recordará todo,
llevando consigo cicatrices invisibles durante el resto de su vida.
4
· «No voy a ganar esta vez, ¿verdad, jefe?»
The
wounded (TNG,
4.12)
nos muestra que la guerra no solo deja muerte y destrucción; también heridas
que se incrustan en nuestro interior, en nuestra psique y nunca nos abandonan.
Eso le ocurrió al capitán Benjamin Maxwell. Quien años antes había acudido a
una llamada de auxilio del puesto avanzado de Setlik III, atacado por fuerzas
de la Unión Cardassiana. La lucha fue encarnizada, y muchos civiles
murieron. Incluyendo la familia del propio Maxwell. Aquella masacre fue el
inicio de la guerra de la Frontera, un sangriento conflicto que se
extendió durante años, finalizado poco antes tras arduas negociaciones
diplomáticas. Es en este contexto en el que Maxwell, al mando de USS Phoenix,
ha empezado lo que parece una pequeña guerra privada: atacando naves
cardassianas y puestos fronterizos, amenazando la frágil paz. Así, nos
presentan a un hombre brillante, valiente, pero también torturado y atormentado
por la pérdida de su familia. Argumenta que son por naturaleza belicosos y
traicioneros, y que estaban preparando una nueva guerra, por lo que no se puede
confiar en ellos. Pero sus actos pueden desatar un nuevo conflicto que ninguno
de los dos bandos parece realmente querer. Incluso Picard reflexiona sobre el
odio que Maxwell debe sentir: «Creo que... cuando uno ha estado enojado por
mucho tiempo, se acostumbra. Y se vuelve cómodo, como... como cuero viejo. Y
finalmente... se vuelve tan familiar que uno ya no puede recordar haber sentido
otra cosa». Posteriormente, un antiguo subordinado, el jefe O’Brien,
convence al respetado capitán de que ha ido demasiado lejos. Recordando a aquellos
compañeros que de alguna manera nunca se fueron, aunque cayeran en combate. Tiempos
peores, pero más claros, cuando uno sabía a qué enemigo combatir. Lo peor de
todo es que Maxwell tenía razón. Los cardassianos preparaban algo: cargueros
que no pueden ser escaneados, puestos avanzados colocados de manera estratégica.
Pero su decisión no fue la correcta.
5
· «Quizás él también me dio algo que yo necesitaba»
Deep Space Nine
cuenta con trasfondos muy oscuros. Uno de ellos es la ocupación de Bajor por
parte de la Unión Cardassiana, y la lucha clandestina durante décadas que
su población soportó para expulsar a sus ocupantes. Así, entre los
protagonistas principales se encontraba la mayor Kira, antigua resistente o
terrorista desde el punto de vista cardassiano. Su personaje era franco y
directo, que al principio de la serie tampoco quiere la ayuda de la Federación. Ya que no confía en sus buenas intenciones. Y a través de ella
conocimos algunos episodios de aquella lucha: las represalias, el hambre que
soportaron los civiles, la muerte de sus seres queridos. Pero las intrigas cardassianas
no han terminado, y en Second skin (DS9, 3.05), Kira será
secuestrada y, tras alterar su aspecto físico para parecerse cardassiana, se le
indicará que realmente era una agente infiltrada, y su verdadero nombre es
Iliana, hija de Tekeny Ghemor, un prominente oficial y simpatizante del
movimiento de disidencia. Aunque estuvo a punto de creer que realmente era una
agente infiltrada, finalmente su transformación era una treta para
desenmascarar a Tekeny como líder de la resistencia contra el gobierno militar
cardassiano. Tras la alianza con el Dominion, Tekeny viaja a la estación
Deep Space 9 en Ties of blood and water (DS9, 5.19).
Gravemente enfermo, quiere pasar sus últimos días con Kira, a la que considera
su hija, después de que esta desapareciera sin dejar rastro mucho tiempo atrás.
Mientras que la mayor bajorana, endurecida por la ocupación, obligada a tomar
las armas cuando era adolescente y ser tan despiadada como sus enemigos, ha
cambiado. De aquel profundo odio, ha llegado a comprender a algunos
cardassianos, incluso a perdonarles. Como en el caso de Tekeny, una especie de
padre, ya que ella perdió el suyo durante la ocupación. Este no sustituirá al
suyo, pero le permite estar junto a él, redimiéndose de alguna manera por no
haberse quedado con su verdadero padre cuando este murió. Ver a Kira junto a
Tekeny Ghemor en su lecho de muerte, sustituyendo a la hija de este, mientras
este reemplaza al padre de esta, nos recuerda que el perdón es más fuerte que
el odio. Y puede llevar a una liberación mucho más profunda y sanadora que el rencor.
6
· «Creo que puedo vivir con ello»
La
Flota Estelar está perdiendo la guerra. Cada vez hay más bajas. Cada vez se
pierden más naves. Los planetas son ocupados por un enemigo despiadado y sin
escrúpulos. La situación es desesperada. Así, el capitán Benjamin Sisko, impotente
para romper esta situación, intenta dar un vuelco al conflicto, elaborando un
plan para hacer que el Imperio Romulano se involucre en la contienda a
su favor. Para ello se asocia con Garak, el sastre de la estación que en
realidad es un antiguo agente de la Orden Obsidiana. Alguien entrenado no solo
para matar, sino para engañar y manipular. En este caso quieren hacer creer al
senador Vreenak que el Dominion está preparando un ataque contra su
territorio. Descubierta que la grabación es falsa, Vreenak les amenaza y
regresa a Romulus dispuesto a desenmascarar la conspiración. Pero no llega a su
destino, ya que su lanzadera explota poco después de dejar Deep Space 9.
Ahora los romulanos no se detendrán en averiguar si el archivo es falso o
verdadero, y entran en la guerra junto al Imperio Klingon y a la Federación. Pero, aunque Sisko admite que «…mentí, engañé, soborné a
hombres para encubrir los crímenes de otros hombres. Soy cómplice de asesinato»,
traspasando todos los límites morales para incluir a otra potencia en la guerra
contra el Dominion. También sabe que «lo más condenatorio de todo… creo que
puedo vivir con ello. Y si tuviera que hacerlo todo de nuevo, lo haría. Garak
tenía razón en una cosa: una conciencia culpable es un pequeño precio a pagar
por la seguridad del Cuadrante Alfa. Así que aprenderé a vivir con ello. Porque
puedo vivir con ello. Puedo vivir con ello...». Con esta confesión, In
the Pale Moonlight (DS9, 6.19) se convierte en uno de los momentos más
oscuros de la saga. Con Sisko luchando contra su conciencia, mientras
nos habla directamente a los espectadores, hasta asumir que, aunque ha roto
todos los códigos éticos y morales como oficial de la Flota Estelar, sus actos
salvarán la vida y billones de habitantes de la galaxia conservarán la
libertad.
7
· «Yo te bendigo»
Otro
de los trasfondos de Deep Space Nine es la relación de la fe de los
creyentes sobre sus dioses, y viceversa. Así tenemos a los Profetas,
alienígenas que son venerados por los bajoranos. Y los Fundadores, que son
adorados por vortas y jem’hadars tras alterarlos genéticamente para ello. Y
Odo, que renunció a regresar a la Gran Unión, siempre se ha alejado de la
figura idolatrada que significa ser un Fundador. Pero en Treachery, faith
and the Great River (DS9, 7.06) su convicción se verá cuestionada cuando
Weyoun 6 decide desertar. Incluso al recriminarle que le ve como un Dios
porque los cambiantes le han manipulado genéticamente, este replica con la
mayor de las obviedades: «Por supuesto que sí. Eso es lo que hacen los
dioses. Después de todo, ¿por qué ser un Dios si no hay nadie que te adore?».
Durante el proceso de su clonación sufrió un problema y ahora no cree que los
Fundadores tengan razón en continuar su guerra contra los sólidos. Y en vez de
suicidarse al darse cuenta de su malfuncionamiento, decide unirse al cambiante
que está en contra de la guerra: Odo. Una lógica aplastante en su retorcida y
maquiavélica mente vorta, todo hay que decir. Los conocimientos que tiene no
solo podrían acortar la guerra, sino que significarían la victoria de la Federación, por lo que, mientras Odo intenta salvarle (con deliciosos
duelos dialécticos entre ambos personajes, sin que el condestable pueda disimular
esa incomodidad intrínseca que siente cuando está cerca de cualquier Weyoun), el
siguiente clon le intenta matar. Finalmente, y para salvar a Odo, Weyoun 6
termina suicidándose, después de anunciar que la Gran Unión está infectada por
una enfermedad que la está matando. Pero antes le pide a Odo, al ser que venera
como un Dios, que le bendiga. En ese momento de gran desagrado, nuestro querido
condestable se dará cuenta de que tal vez sí tendrá, algún día, que jugar el
papel de Dios y dirigente del Dominion. Siendo todo el mérito para la magistral
interpretación de Jeffrey Combs, sin la cual el sacrificio de Weyoun 6 no
podría entrar en esta lista.
8
· «Estabas muerto en ese momento»
Lo
que ocurre después de la muerte es uno de los misterios más insondables del ser
humano. Y muchas creencias religiosas se han estructurado alrededor de la
respuesta a esa pregunta. Como serie de ciencia-ficción, la resucitación de
algunos de los personajes se ha resuelto con explicaciones seudocientíficas. En
ST III: The search for Spock, el cuerpo de nuestro oficial
científico era rejuvenecido en una especie de clonación acelerada gracias a las
condiciones del planeta Génesis. Mientras que sus recuerdos o katra estaban
almacenados, por decirlo de alguna manera, en la mente del doctor McCoy. Y como
vulcano, ser racional donde los haya, no se planteó nada sobre lo que había
ocurrido en ese periodo de tiempo. Años más tarde, para ahondar sobre lo que
puede significar regresar a la muerte, el personaje escogido fue Neelix. El
cual, tras ser reanimado, después de haber estado médicamente muerto, no tiene
recuerdos de haberse encontrado con sus seres queridos en el más allá
talaxiano. Lo que le hace tener una crisis existencial sobre su fe. Las cuales
han sido su ancla para nuestro cocinero, cuya azarosa vida ha estado marcada
por la pérdida de sus familiares en la guerra. Y es que Neelix, al ser un
personaje ajeno a los humanos, puede ser identificado con cualquiera de nuestras
creencias. ¿Qué pasaría si nuestros credos se hicieran añicos? Este se enfada,
se derrumba, incluso le reprocha que le devolvieran la vida. Pero al final, Mortal
coil (VOY, 4.12) no pretendía responder lo que nos ocurre tras la
muerte. La reacción de Seven de reanimarlo también refleja la necesidad de
evitar la pérdida de seres queridos y amigos, impulsándonos a salvarlos para
mantenerlos cerca de nosotros. Por eso, creo que la mejor respuesta que podemos
dar a la pregunta de ¿qué ocurre tras la muerte?, la dio Keanu Reevers en el The
late show with Stephen Cobert en el 2019: “Sé que los que nos aman, nos
extrañarán”.
9
· «No hay supervivientes»
La
ciencia-ficción nos permite desarrollar fábulas que, en otros contextos, no
serían posibles. Esta es una de esas historias. Course: Oblivion (VOY,
5.18) empieza con la boda entre Tom y B’Elenna; nos informan que han
desarrollado una nueva tecnología que los llevará a casa más rápido y,
obviamente, un problema que afecta a la nave. La cual parece deshacerse, como
si fuera arcilla. Esta podría ser la típica anomalía o problema tecnológico que
hemos visto antes y que, como en otros episodios, se terminará resolviendo al
final. Y mientras investigan el misterio que les rodea, descubren que realmente
no son quienes ellos pensaban que eran, no son la tripulación original que fue
abducida desde el cuadrante Alpha. Descubren qué son las copias biomiméticas
creadas en Demon (VOY, 4.24). En realidad, es otra nave, pero no
alternativa, sino otra Voyager, cuyos ocupantes conservan los
recuerdos y motivaciones de nuestros protagonistas. Están formados por los
hombres, mujeres y alienígenas que conocemos. Son seres que aman, con ganas de
vivir y que anhelan lo mismo que los tripulantes originales: regresar a casa. Lo
dramático es que quienes están a bordo de esta Voyager no son
nuestros héroes. Pero podrían haberlo sido. Sus esperanzas van socavándose poco
a poco en un grito agónico para mantener los valores, de sobrevivir, aunque
solo fuera a través de sus cuadernos de bitácora. Para desaparecer en el
espacio como arcilla desecha, como si nunca hubieran existido. Su vida fue
efímera; brillaron más intensamente, pero fueron olvidados; en realidad, nadie
supo ni que existían. Y este drama es lo que les hace grandes, y dignos de no
ser olvidados.
10
· «Si lo utilizara como defensa […] aprobaría sus prejuicios»Star Trek
tiene grandes monólogos éticos. Desde Kirk sobre lo absurdo de la guerra en A
taste of Armageddon (ST, 1.23), Picard sobre los derechos de personas
sensibles en The measure of a man (TNG, 2.9), o sobre la caza de
brujas en The Drumhead (TNG, 4.21). Sisko admitiendo las
dificultades de la vida en la frontera en The Maquis II (DS9, 2.21).
Janeway ante la vida o muerte en Tuvix (VOY, 2.24), o el discurso
final de Archer en Terra Prime (ENT, 4.21) sobre la exploración
espacial. Cualquiera de estos momentos podría estar en esta lista. Pero he
escogido otro, que habla de respetar a quien es diferente y de defender a los que
no son como nosotros. Star Trek es una utopía sobre el futuro de la humanidad,
donde ya no hay diferencias entre nosotros de raza, nacionalidad u origen. En Stigma
(ENT, 2.14), el doctor Phox intenta encontrar una cura del síndrome de
Pa’nar para T’Pol, una degradación de vías sinápticas. La cual solo puede
afectar a aquellos que han realizado una fusión mental de manera inadecuada. El
problema es que este es un intercambio de pensamientos telepáticos rechazado
por la sociedad vulcana del siglo XXII, y que solo una minoría practica a
escondidas. La historia es una clara alegoría del virus del VIH y del rechazo
que hubo hacia los afectados por esta enfermedad, y en particular a los homosexuales, realizada dentro de una iniciativa de Viacom para la
concienciación del VIH/SIDA. Por lo que, cuando los médicos vulcanos descubren
que sufre esta enfermedad, no dudan en apartarla de su cargo. No tanto por
sufrirla, sino por la manera en que se contagia: las uniones mentales. La
cuestión es que esta fue realizada contra su voluntad en Fusion (ENT,
1.17), donde literalmente fue violada. Por lo que, si explica cómo realizó
la fusión, sus superiores podían ser benévolos con ella. Pero T’Pol se niega a
explicar las circunstancias, ya que «si lo utilizara como defensa para que
no me sacaran de la Enterprise, aprobaría sus prejuicios. Y de paso
condenaría a cada uno de los miembros de la minoría», reconoce la oficial
científica. Con su posición no rechaza a aquellos que practican las fusiones
mentales, a pesar de que ella fue forzada a participar en una. Por lo que su
discurso es también válido en defensa de aquellos que en algún momento nos
hemos sentido diferentes a la mayoría. Y todos, en algún momento de nuestras
vidas, nos hemos sentido diferentes. Es más, para muchos, Star Trek, sus
aventuras, su universo, ha sido un refugio donde las diferencias de cada uno no
eran ningún impedimento para formar parte de una familia o una tripulación. En
realidad, forman parte del ADN de la aventura que se inició hace sesenta años.
11
· «¿Vienes a matarme?»
Los
viajes en el tiempo son posiblemente el argumento más interesante para
plantearnos dilemas morales. Como la posibilidad de intervenir en
acontecimientos pasados. ¿Pero qué consecuencias tendrían si lo hiciéramos?
Esta es la pregunta que se plantea en este episodio. Que recupera a Khan
Noonien Singh, el villano que se nos había presentado en Space seed (ST,
1.24), un humano alterado genéticamente que había estado en animación
suspendida desde que huyó de la Tierra al final del siglo XX. Y quien había
sido un antiguo tirano que había cometido incontables crímenes durante las
sangrientas Guerras Eugénicas. Volvería en ST II: The wrath of Khan, y en el reboot ST: Into darkness. Pero la estela de
los aumentados volvería en la trilogía de los aumentados en Enterprise, y en la segunda temporada de Picard con la presencia del padre de estos, Adam Soong. La
última relación de este personaje en la saga es la teniente La’An Noonien-Singh, oficial de la USS Enterprise bajo el
mando de Pike, que es una descendiente del mismísimo Khan. Pero no está
orgullosa del pasado familiar; rechaza las atrocidades cometidas e incluso la
acosaban cuando era niña, llamándola “monstruo”, debido al origen de sus
antepasados. Por eso, cuando es enviada al pasado, precisamente a salvar la
vida de Khan cuando aún es un niño en Tomorrow and tomorrow and tomorrow (SNW,
2.03), no hay nadie mejor que ella para hacerlo. Ya que ella conoce muy
bien lo que sucedería si aquel déspota y asesino no existiera. Solo una buena
comprensión de la historia, y de lo que significa dejarlo con vida, puede hacer
tomar esa decisión. Porque aun los peores sucesos pueden desembocar en cosas
buenas. Las Guerras Eugénicas (retrasadas al principio del siglo XXI y
fusionadas con la 3ª Guerra Mundial) llevaron a que Zefran Cochrane
desarrollara el motor de curvatura y realizara el primer contacto con los
vulcanos en el 2163, que conduciría, con el tiempo, a crear la Federación.
Sin Khan, no se podría garantizar que la velocidad de curvatura se hubiera
desarrollado en aquel momento; incluso la humanidad podría no haberse unido en
reconstruir la Tierra tras la devastación del conflicto. Por lo tanto,
el mundo del que procede La’An no llegaría a existir nunca. Es una disyuntiva similar a la de Kirk en The
City on the Edge of Forever (ST, 1.28). Allí han de sacrificar la vida de
una buena mujer como Keeler, pero cuyas ideas provocarán un cambio de la
historia de la humanidad a peor. Ahora, para que la Tierra logre convertirse en
el lugar pacífico que conoce La’An, Khan ha de convertirse en el tirano que
todos recuerdan y participar en las Guerras Eugénicas.