viernes, 20 de febrero de 2026

El Maquis, un análisis

El Maquis es una anomalía dentro de la utopía que representa el universo de StarTrek. Al fin y al cabo, aunque nunca nos han mostrado el funcionamiento interno de la Federación, ni si hay elecciones para elegir a sus representantes (es una serie de aventuras, y por tanto no tiene un formato político, y no creo que sea su fin explicar estas cosas), podemos deducir que es un sistema democrático y de derecho para sus ciudadanos. Por eso, que un grupo de colonos se enfrentara de manera directa a la Flota Estelar, creyendo que la Federación les había traicionado, me parece un argumento, como mínimo desafiante, o por lo menos controvertido.
 
Su génesis
La creación del Maquis se hizo a instancias de incluir dos tripulaciones diferentes a bordo de la USS Voyager. Los creadores de esta serie querían combinar a miembros de la Flota Estelar con otros de origen rebelde o “inadaptados”, en palabras de Jeri Taylor, una de sus creadoras. Pero como no querían tener que explicar su historia de fondo en el capítulo piloto, decidieron, personalmente creo que acertadamente, introducirlos el año anterior en las dos series que estaban en emisión: The Next Generation y Deep Space Nine. En palabras de Taylor: “Sabíamos que queríamos incluir un elemento renegado en Voyager, y que la serie incluiría […] a estos idealistas luchadores por la libertad que la Federación consideraba forajidos”. Lo que generó una interesante interacción entre las series de Star Trek, que se había destacado por evitar entremezclar demasiadas tramas o referencias hasta entonces. Al fin y al cabo, esta era una serie de episodios autoconclusivos, ideados para verse sueltos, sin la necesidad de seguir un argumento serializado. Pero el Maquis fue la excepción a esta regla.
Su semilla se plantó en Journey’s end (TNG, 7.20), ya casi al final de la última temporada de The Next Generation. Allí, la USS Enterprise-D era enviada a la colonia de Dorvan V para evacuar a los colonos de la Federación. La cual había firmado un tratado con la Unión Cardassiana, donde se cedían diversos asentamientos al cambiar la demarcación de la frontera. Estos habían sido introducidos en The wounded (TNG, 4.12) como un pueblo belicoso, para sustituir al Imperio Romulano como gran villano, y con los que llevaban décadas en guerra. Y como no tenían ningún background previo en el universo, se les podía utilizar y adaptar sin limitaciones. Incluso en el primer guion de Ensign Ro (TNG, 5.03), eran los romulanos quienes habían ocupado Bajor. Por lo que, cuando se ubicó la serie de Deep Space Nine en este planeta, los cardassianos pasaron a ser los antagonistas principales. Ahora, se creaba una Zona Desmilitarizada entre las dos potencias, y muchas colonias, como Dorvan V, pasaban a estar bajo el gobierno del que, hasta hacía poco, había sido su enemigo. Y muchos de sus habitantes no querían dejar sus hogares. Eso, a pesar de lo que conocíamos gracias a la ocupación de Bajor, que los cardassianos, precisamente, no eran un pueblo amistoso, por lo que el conflicto estaba a punto de estallar. En realidad, al final de Journey’s end (TNG, 7.20), ya vimos los primeros enfrentamientos entre los colonos y los nuevos dueños del planeta.
Sería en The Maquis (DS9, 2.20/21) cuando se nos presentaría este grupo paramilitar. Que estaba formado por colonos y algunos oficiales de la Flota Estelar, que no estaban conformes con las condiciones del tratado, para defender a los antiguos ciudadanos de la Federación que aún vivían en los mundos que ahora pertenecían a Cardassia. Unas semanas después, en Preemptive strike (TNG, 7.24), el personaje de Ro Laren, la primera bajorana de la franquicia y protegida de Jean-Luc Picard, se uniría al Maquis. Con Bajor y la estación Deep Space 9, lindando con la Zona Desmilitarizada, la presencia de estos rebeldes iba a ser una de las líneas argumentales a desarrollar en esta serie.

En Deep Space Nine
Podemos explicar la visión de Ira Steven Behr, productor ejecutivo y showrunner de Deep Space Nine, para el Maquis con conversación entre Sisko y Nechayev: «En la Tierra no hay pobreza, ni crimen, ni guerra. Si miras por la ventana del cuartel general de la Flota Estelar, ves el paraíso. Bueno, es fácil ser un santo en el paraíso, pero los maquis no viven en el paraíso. Allí fuera, en la zona desmilitarizada, aún no se han resuelto todos los problemas. Allí fuera no hay santos, solo personas. Personas enfadadas, asustadas y decididas que harán lo que sea necesario para sobrevivir, ¡tanto si cuenta con la aprobación de la Federación como si no!». Era un alegato del guionista, puesto en labios de Sisko, de querer mostrar un lado más gris del universo de Star Trek, creado por Gene Roddenberry. “Tenemos que profundizar más y descubrir cómo es realmente la vida en el siglo XXIV. ¿Es un paraíso o hay, como dijo Harold Pinter [dramaturgo británico, ganador del Premio Nobel], «comadrejas debajo de la mesa de café»?”. Así, el conflicto del Maquis representaba una mancha en esta utopía, donde la humanidad se había expulsado muchos de los males que le han atosigado desde sus inicios.
Así, mientras la célula de Chakotay se enfrentaba a su odisea a bordo de la Voyager, en el cuadrante Alfa se fraguaba el drama de la lucha del Maquis. Para el espectador de 1994, que ya conocía la brutal ocupación de Bajor, con sus crueldades y violencia, podía imaginarse las condiciones de los antiguos colonos bajo el gobierno cardassiano. Por lo que las acciones del maquis: destrucción de mercantes cargados de armas, robo de equipo, sabotajes y, sobre todo, protección de los habitantes de las antiguas colonias de la Federación, nos podían parecer legítimas. En ese sentido, la visión de sus creadores es ver a este grupo como la Resistencia Francesa contra la ocupación nazi en al 2ª Guerra Mundial. Por ello le bautizaron con uno de los sinónimos con los que estos hombres y mujeres eran conocidos: maquis. Término procedente de la palabra corso-italiana macchia, que describe el terreno cubierto de matorrales, un ecosistema mediterráneo presente en el sureste de Francia, y donde se escondían estas guerrillas. Por lo que, a ojos de los guionistas, eran luchadores por la libertad, atacados por el ejército cardassiano, pero que también estaban acosados por la Flota Estelar. De manera que es normal que estos pensaran que la Federación les había traicionado y abandonado a su suerte a manos de su antiguo enemigo.
Esta sería la premisa para las motivaciones de Michael Eddington, oficial de seguridad de Deep Space 9, que en realidad era uno de los líderes del Maquis. Y quien resumiría de manera magnífica esta situación en el discurso en que anunció su defección: «Yo era como tú, pero luego abrí los ojos. Abre los ojos, capitán. ¿Por qué la Federación está tan obsesionada con los maquis? Nunca os hemos hecho daño. Y, sin embargo, nos arrestan constantemente y nos acusan de terrorismo. Las naves estelares nos persiguen por las Tierras Baldías y nuestros seguidores son acosados y ridiculizados. ¿Por qué? Porque hemos abandonado la Federación, y eso es lo único que no podéis aceptar. Nadie abandona el paraíso. Todo el mundo debería querer estar en la Federación. Demonios, incluso queréis que los cardassianos se unan. Solo les enviáis replicadores porque algún día podrán ocupar el lugar que les corresponde en el Consejo de la Federación. Sabéis, en cierto modo, sois incluso peores que los borg. Al menos ellos os informan de sus planes de asimilación. Vosotros sois más insidiosos. Asimiláis a la gente y ellos ni siquiera lo saben».
Desde el momento en que Eddington revela su doble juego, el capitán Sisko se toma esta traición como una afrenta personal y se dedica a perseguirlo. Así surgen las referencias a Los miserables, la novela de Victor Hugo donde Jean Valjean es perseguido de manera implacable por el inspector Javert, por el crimen de robar una rebanada de pan. Alejándose de cualquier otra mención de importancia sobre la organización. La única se haría en The Voyager conspiracy (VOY, 6.09) al indicar que el planeta Ktaria simpatiza con el movimiento de resistencia. Y eso un año después del fin de la Deep Space Nine. La cual contaba en cada temporada con 26 capítulos, pero las tramas del Maquis brillan por su ausencia. Y es que, aunque se mencionen algunas veces, el cómputo de episodios centrados en estos es de casi uno por temporada: en la segunda, The Maquis (DS9, 2.20/21), y en la tercera, en Defiant (DS9, 3.09). En la cuarta temporada aparecen en For the cause (DS9, 4.22), mientras que en la quinta en lo hacen en For the uniform (DS9, 5.13) y en Blaze of Glory (DS9, 5.23), en lo que podríamos llamar la trilogía de Eddington. Quien, por sus acciones genocidas, se alejaba del concepto de luchador por la libertad, para convertirse en un malvado sin escrúpulos. Sin aquella pátina moral que había podido tener el Maquis enfrentándose contra sus opresores. Demostrando claramente que los productores no estaban muy interesados en seguir con sus historias. Ira Behr decidió poner fin al Maquis porque consideraba que había demasiadas tramas abiertas de cara a la sexta temporada: “Estábamos desesperados por terminar algo. Teníamos que acabar con una amenaza. Era necesario. Así que les dije a los guionistas: «Vamos a terminar con algo y no volveremos a oír hablar de ello»”. Y aunque Behr quería su aniquilación total por parte del jem’hadar, pero Rick Berman, como productor ejecutivo y responsable de la franquicia, no lo permitió, por si los guionistas de Voyager querían volver a utilizarlos más adelante. De manera que los supervivientes terminaron en las cárceles de la Federación, cumpliendo condena por los delitos que cometieron.
 
En Voyager
Cuando empezaron a plantear la nueva serie, sus creadores querían incluir elementos distintivos. Uno de ellos era que la nave estuviera perdida en el otro extremo de la galaxia, por lo que el leitmotiv de la trama sería el regreso a la Tierra. El otro, como ya hemos indicado, era que dos facciones tuvieran que trabajar juntas como tripulación. La combinación de miembros de la Flota Estelar y otros ajenos a esta no era nueva. Deep Space Nine incluía oficiales bajoranos: Kira Nerys y Odo, y civiles: Quark, dentro del elenco principal. En palabras de Michael Piller, querían: “tener a algunas personas que fueran bastante diferentes de los tipos humanos de la Flota Estelar que vemos todo el tiempo”. Pero estos no podían dejar de tener cierta pátina moral, por lo que no podían ser piratas, mercenarios u originarios de otra potencia adversaria. De manera que el Maquis era un grupo de renegados, pero que luchaban por una causa justa: la libertad de la ocupación cardassiana. Eran rebeldes, pero buenos.
La idea de Piller era que los miembros del Maquis no llevaran uniformes de la Flota Estelar. Pero perdió aquella discusión. Y al final de Caretaker (VOY, 1.01/02), los irreductibles galos, perdón, maquis, se enfundaban los uniformes rojos, amarillos y azules. Para Ronald D. Moore, veterano guionista de la franquicia, aquello: “fue un gran error […] Al final del episodio piloto, tienes a los maquis con esos uniformes de la Flota Estelar y, de repente, hemos comenzado la gran homogeneización”. La idea fue retomada en Pathfinder (VOY, 6.10), donde vemos a los miembros del maquis vestidos de civil en la simulación del teniente Barclay. Además, Berman pretendía alejarse de Deep Space Nine, explicando que querían: “un capitán que tuviera que reunir a diversos grupos de personas en una unidad funcional, sólida y eficaz”. Evitando mantener la tensión entre ambos grupos, lo que: “se volvería bastante irritante y engorroso”. Mientras que Moore pensaba que “Deberían haber sido estos dos bandos que se vieron obligados a trabajar juntos, los que todavía no se gustan y todavía se están atacando, preguntándose quién va a salir victorioso. ¿Quién va a traicionar a quién? Debería haber sido oro, pero se asustaron […] Así que sacaron todas las lecciones equivocadas y dijeron «Vamos a lo seguro»”. Personalmente, creo que la unificación en la vestimenta debería haber sido más paulatina, mostrándose como la demostración de que las dos tripulaciones se iban uniendo, tanto en su manera de trabajar como de pensar, amoldándose unos a otros con el paso de las primeras semanas. De esa manera no hubiera parecido una asimilación de un grupo sobre el otro, sino una fusión de dos a una tripulación.
Pero el problema no eran los uniformes, sino que no se hicieron planes a largo plazo para desarrollar las relaciones entre las dos facciones, como admitió Taylor. Por lo que cualquier conflicto se trataría caso por caso. En realidad, no tardaron en apartar la idea de fricciones o cuestionar la autoridad (de la Flota) a bordo de la Voyager. Incluso Taylor confesó que a “Las personas que hacían eso [proponer alguna discusión] empezaron a parecer quejicas”. También comentó: “Desde el principio quedó bastante claro que Rick (Berman) y el estudio consideraban que los fans no estaban contentos con la cantidad de conflictos que había en Deep Space Nine, y que acogerían mejor en sus hogares a los miembros de la tripulación que se llevaban bien entre sí en lugar de estar en constante conflicto”. No olvidemos que Berman le había prometido a Roddenberry seguir su legado, entre el que se encontraba la premisa de que no hubiera disputas duraderas entre los personajes. Recordemos que su etapa frente a la franquicia es cuando más se nota que se creaban argumentos y tramas políticamente correctas. Buscando un público familiar y sin entrar en controversias, alejándose del atrevimiento que había supuesto la serie de Star Trek en los años sesenta. Por lo que las rivalidades en el seno de la tripulación eran algo de lo que debían alejarse. Porque si tenemos en cuenta que estos no dejan de ser un grupo paramilitar, capaz de hacer acciones terroristas, aunque sea para salvaguardar a sus familias, es lógico que se quisiera dejar distancia de estos hechos. Sin olvidar que, para los miembros del Maquis, la Federación representaba al gobierno que les había dejado en manos de los cardassianos. De manera que para estos tampoco sería fácil confiar en los oficiales de la Flota. Por otro lado, y teniendo en cuenta la situación de aislamiento de la Voyager en el cuadrante Delta, tiene sentido que cualquier aspereza fuera limada con rapidez entre ambos grupos. Ya que la mínima discrepancia grave podría haber puesto a la nave, y a todos sus ocupantes, en graves problemas. Aun así, que la unión entre maquis y federales fuera tan rápida dejó escapar la oportunidad de mostrarnos cómo se limaban las diferencias entre los grupos. Lo que hubiera hecho más realista la buena sintonía que se mostraría a lo largo de la serie.
En realidad, la salida de Michel Piller a lo largo de la primera temporada, aunque regresaría en la segunda, se produjo, precisamente por estas discrepancias en el enfoque de los dos grupos. “Lo único que, mirando atrás, creo que habría hecho la serie más interesante habría sido mantener más conflictos entre los maquis y los personajes de la Flota Estelar, al menos durante la primera o las dos primeras temporadas. Creo que se perdió una oportunidad al principio para crear poco a poco un grupo de personajes que tuvieran que crecer para conocerse y confiar los unos en los otros. Debido a esas preocupaciones, básicamente resolvimos los conflictos y probablemente a partir del tercer o cuarto episodio ya eran una tripulación bastante unida”. Pero esta era una batalla perdida, y su punto de vista se dejó delado desde el principio de la serie. Quedando claro que la idea de las tripulaciones diferentes partió de Michael Piller, y que Rick Berman, con ayuda tácita o activa de Jeri Taylor, simplemente dejaron que fuera muriéndose (con su capacidad de veto), hasta ser simplemente un recurso narrativo no utilizado.
Sin tramas pensadas para que pudieran desarrollar crisis a bordo, el maquis se limitó, fuera de comentarios sarcásticos sobre los protocolos de la Flota que hacía B’Elanna, a plantear personajes más o menos heterogéneos. Así, en Learning curve (VOY, 1.16), Tuvok intenta enderezar a cuatro tripulantes díscolos, a los que les costaba adaptarse a la rutina de la nave. En Meld (VOY, 2.16) nos presentan a Lon Suder, un betazoide sin capacidades empáticas, que resulta ser un asesino psicópata. Mientras que en Investigations (VOY, 2.20) intentan descubrir a un infiltrado que está proporcionando información a Seska. Aunque tal vez la mejor historia que vimos esté en Worst case scenario (VOY, 3.25), al descubrir un programa holográfico donde alguien (se desconoce el autor) ha desarrollado un posible motín maquis. Y no volveríamos a tener una historia centrada en estos hasta Repression (VOY, 7.04), en la última temporada, cuando un antiguo vedek “activa” a un agente dormido para hacer que Chakotay tome la nave, y así crear a bordo la última célula maquis operativa en la galaxia.
Otras referencias directas aparecen en Dreadnought (VOY, 2.17), cuando se encuentran con un arma cardassiana que la célula de Chakotay había manipulado antes de su abducción por parte del Custodio. Y en Hunters (VOY, 4.15) reciben una carta informándoles de la aniquilación del grupo por parte del jem’hadar y los cardassianos. Desarrollando las consecuencias que tiene esta noticia en B’Elanna en Extreme risk (VOY, 5.03). Sin que se nos mostraran más reacciones del resto de maquis ante la muerte de sus compañeros, y más que seguro también de familiares, en el cuadrante Alfa. Lo que demuestra, de nuevo, la falta de interés de productores y guionistas en profundizar, ya no solo en los maquis, sino en cualquier otro personaje, fuera de los protagonistas principales. Lo que es una lástima, ya que aquellos que se mencionan y se exploran un poco resultan muy interesantes. Muestra mencionar a Suder, interpretado por el brillante Brad Dourif, que nos muestra el lado más oscuro de los betazoides en Meld (VOY, 2.16) y en Basics II (VOY, 3.01). En Nothing human (VOY, 5.08), se menciona que Tabor era un superviviente de los experimentos médicos del doctor Crell Moset en Bajor. O el boliano Chell, presentado en Learning curve (VOY, 1.16), como alguien con fama de hablador y poco fiable, prometiendo asumir tareas que luego no cumplía. Contrastando con la profesionalidad y responsabilidad de los miembros de la Flota. Si se hubieran utilizado, los miembros del maquis hubieran permitido mostrar un perfil algo diferente al que estábamos acostumbrados, sin la necesidad de que estas relaciones crearan conflictos entre la tripulación. Pero, simplemente, se actúa como si no existieran, como ocurre con el resto de la tripulación regular de la Flota Estelar.
 
Su legado
En Prodigy se recuperaba una pequeña parte de los personajes de Voyager: la almirante Janeway, Chakotay y el Doctor holográfico en su segunda temporada. Así, conocíamos en Kobayashi (PRO, 1.06) que el primer oficial de USS Voyager, tras regresar al cuadrante Alfa, se reintegró de nuevo en la Flota Estelar, siendo ascendido a capitán en el 2382 de una nueva nave: USS Protostar. Cuya misión era internarse de nuevo en el cuadrante Delta. Tan solo cuatro años después del regreso a la Tierra de este en Endgame (VOY, 7.25/26). Pero este no sería el único miembro de su célula que aparecía en la serie de animación; en Supernova (PRO, 1.19) se mencionan numerosos miembros de la antigua célula de Chakotay a bordo de la USS Dauntless. Así, encontrábamos de nuevo a Tabor, como miembro del equipo de seguridad. Mientras que Chell se encontraba confinado, con una baja médica, en su camarote tras regresar de una misión. Yosa, que había aparecido en Repression (VOY, 7.04), forma parte del departamento de ingeniería, reparando la holocubierta de la Dauntless. Tampoco podía faltar Ayala, asignado como controlador de vuelo. Y B’Elanna Torres, aunque no aparece, también constaría como jefa de ingeniería, junto a otros dos responsables. Obviamente, en un guiño a la anterior serie. Pero estos no fueron los únicos que lograron reintegrarse en la Federación. En Of Gods and Angles (LD, 5.06) se menciona que la tripulación USS Reseda está formada por maquis reinsertados.
El personaje de Ro Laren, interpretada por la actriz Michelle Forbes, había sido creada con la idea de dar un poco de “vida” al elenco de The Next Generation. En palabras de Berman: “Los demás personajes del reparto son relativamente homogéneos; algunos podrían incluso decir que son insulsos. Por eso queríamos un personaje con la fuerza y la dignidad de un oficial de la Flota Estelar, pero con un pasado turbulento”. Durante la preproducción de Deep Space Nine se pensó que Ro fuera la primera oficial de la estación. Pero Forbes rechazó la oferta. Incluso se propuso un episodio en Voyager, donde se incluirían flashbacks de la época de Tom Paris y Ro en la Academia. Pero no sería hasta la tercera temporada de Picard que volveríamos a saber de Ro Laren. Había sobrevivido a la aniquilación del Maquis, rehabilitándose hasta el punto de ser reclutada por la Inteligencia de la Flota. Apareciendo en Imposters (PIC, 3.05) para advertir a su antiguo mentor que los cambiantes se estaban infiltrando en toda la cadena de mando de la Flota Estelar. Sacrificándose para permitir a Picard poder huir, en un acto final de redención y lealtad máxima hacia su capitán.
 
Conclusión
El Maquis se creó para fomentar unas diferencias a bordo de la USS Voyager que finalmente nunca se plasmaron en pantalla, salvo las excepciones mencionadas. Y eso que la serie de Voyager contó con 172 episodios. Mientras que en Deep Space Nine apenas se utilizaron argumentalmente, fuera de la vendetta entre Sisko y Eddington. Y tiene sentido, ya que quedaba raro que la Flota Estelar persiguiera a “idealistas luchadores por la libertad que la Federación consideraba forajidos”, en palabras de Jeri Taylor. Aun así, creo que hubieran podido dar algo más de juego como personajes menos convencionales a bordo de una nave perdida en el cuadrante Delta. Pero eso hubiera significado desarrollar bastantes más tripulantes que a los protagonistas principales, y al puñado de secundarios repartidos en siete temporadas. Mientras que en el cuadrante Alfa se podría haber explotado la ayuda de los bajoranos al maquis, como ejemplo de alguna trama. O sobre los refugiados de las colonias en la zona desmilitarizada o problemas que pudiera haber en esta. Pero volvemos a lo que representaba el controvertido concepto de esta organización: era un grupo insurgente que perpetraba atentados, rebelándose contra el statu quo de los acuerdos firmados, y se enfrentaba a la mismísima Flota Estelar. Y por muy justas e idealistas que fueran sus motivaciones, es difícil que estas se puedan mostrar en pantalla de manera que queden políticamente correctas.


Ll. C. H.
 
 
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martes, 17 de febrero de 2026

Asaltante Maquis

En el 2370, la Federación y la Unión Cardassiana firmaron un tratado que sellaba décadas de hostilidades, conocidas como las Guerras de la Frontera, que se remontaba a la segunda mitad de la década del 2340 [Chain of command (TNG, 6.10/11)]. Entre los términos del pacto, se creaba la conocida como Zona Desmilitarizada, modificando los límites del territorio de cada una de las dos potencias. De manera que quedaban algunos sistemas, de uno y otro bando, en el otro lado de la nueva demarcación. Esta situación no fue del agrado de los colonos de la Federación afectados. Que desde ese momento pasaban a depender de la administración y jurisprudencia de su antiguo enemigo. Conocidos precisamente por su intolerancia y brutalidad. Por lo que se les ofreció ser reasentados en otros mundos, como a los habitantes de Dorvan V, pero estos rehusaron abandonar sus hogares, en muchos casos desde hacía décadas [Journey’s end (TNG, 7.20)]. Por lo que el resentimiento hacia las autoridades fue creciendo, sobre todo cuando los cardassianos introdujeron sus propios asentamientos e iniciaron una amplia campaña de acoso, con amenazas y violencia. De manera que, con ayuda de antiguos oficiales de la Flota Estelar, que no estaban conformes con el tratado y dejar indefensos a sus conciudadanos, crearon su propio grupo armado para defenderse, conocido como el Maquis. Cuya primera acción fue la destrucción del carguero Bok’Nor, al sospechar que transportaba armas para los civiles cardassianos [The Maquis I & II (DS9, 2.20/21)].
 
Flota del Maquis
Como organización paramilitar, sus recursos eran limitados. Aun así, sus ataques cada vez fueron más osados, atrayendo cada vez más recursos de los cardassianos y la atención de la Flota Estelar, que quería evitar la reanudación de hostilidades, manteniendo el tratado. Obviamente, recibían el apoyo de la población que había quedado atrapada en el lado de la frontera [Preemptive strike (TNG, 7.24)]. Y la simpatía de otros mundos, como la de los ktarianos [The Voyager conspiracy (VOY, 6.09)], y Bajor, ocupado por los cardassianos durante décadas y que se había resistido tenazmente hasta que estos se retiraron en el 2369. Como atestigua el uso de sus interceptores y cazas. También contaban con numerosas naves correo de la clase Peregrine, pequeñas, rápidas y maniobrables, a las que se les habían añadido armamento ligero. Mientras que la columna vertebral de su fuerza era el conocido como asaltante maquis. Con una longitud de 68 metros, era rápido y maniobrable, pero también moderadamente armado [Preemptive strike (TNG, 7.24)].
Con un diseño de la década de 2330 (1) [Caretaker (VOY, 1.01/02)], la clase Ju’day [Repression (VOY, 7.04)] era un antiguo transporte de carga y personal (2) civil [ST The Official Starships Collection #28], que fue modificado para servir entre sus filas [especulación]. Tenía un morro inclinado hacia abajo y las alas apuntando hacia atrás [ST: Fact files]. Con el bloque del reactor de curvatura en la parte posterior de la cabina, encima del casco principal, y con dos grandes motores de impulso en la popa. Cuya configuración le otorgaba gran maniobrabilidad en el espacio [Preemptive strike (TNG, 7.24)] y dentro de las atmósferas planetarias [ST The Official Starships Collection #28]. Existiendo dos versiones claramente diferenciadas entre sí, entre otras características, por la forma de la cabina. El conocido como caza maquis era una variante detectada en la fecha estelar 47941.7, y que tenía el frontal de la carlinga más aerodinámico. Mientras que su interior contaba con un amplio espacio, con dos asientos centrales para una estación de vuelo biplaza, equipada con una interfaz hexagonal LCAR equivalente a la Flota Estelar de la década del 2360. (3) Justo detrás del puesto de mando tenía una bodega de carga, equipada con un transportador. Su motor de impulso tenía un brillo amarillento, y el bloque del reactor de curvatura se había logrado integrar dentro del casco [Preemptive strike (TNG, 7.24)].
El conocido como asaltante maquis era una versión más anticuada (4) de la misma nave [especulación]. El interior del centro de mando estaba apoyado en varias vigas y contrafuertes que definían claramente una curva elevada a ambos lados del casco exterior. Sirviendo de apoyo a las terminales y controles de cada lado, formando una serie de huecos en el techo. El puente era funcional, con una forma ovalada, y estaba abarrotado con cuatro puestos de trabajo, que aún contaban con interfaces táctiles de medios del siglo XXIV. (5) El piloto y el ingeniero ocupaban la parte frontal, mientras que detrás y los lados del puente, y separados por una columna, estaban la estación de tácticas y de comunicaciones y sensores. Todas ellas equipadas con sillas giratorias con respaldos acolchados, que les ofrecían moverse con rapidez y agilidad, además de comodidad durante el vuelo. Había otros paneles más pequeños en el mamparo trasero, con un gran panel rectangular negro en el centro de la pared trasera. Lo que permitía albergar a una dotación de cinco miembros para operar todos los sistemas.
El puesto de ingeniería, situado junto al piloto, tenía una serie de paneles táctiles relativamente pequeños que podían compensar el daño causado por cualquier avería o ataque durante la misión. Controlando también la velocidad relativa, la distribución del combustible, el funcionamiento de los motores de impulso y el estado general de la distribución de energía. A menudo era necesaria cierta “creatividad” por parte del ingeniero para que estas viejas naves siguieran estando operativas y manteniendo su eficacia. El bloque del reactor de curvatura se encontraba en la parte superior, y contaba con puntales adicionales entre la estructura principal de la nave y sus alas. Mientras que los motores de impulso, que tenían un color rojizo, habían sido construidos originalmente alrededor del 2332 [Caretaker (VOY, 1.01/02)].
Estas naves eran vehículos de guerra, no hogares móviles como las naves de la Flota Estelar, y no estaban pensadas para que la tripulación tuviera que pasar largos periodos de tiempo a bordo. Por eso no disponían de áreas auxiliares como holocubiertas o instalaciones recreativas, y tampoco estaban equipadas con grandes instalaciones médicas o alejamientos privados [ST: Fact files]. Podían albergar casi cuarenta personas, (6) como llevaba el Val Jean, de la célula liderada por el antiguo oficial de la Flota Estelar Chakotay en el 2371 [especulación]. En el 2381, una nave de la clase Ju’day se encontraba atracada en la Base Estelar 25 [An embarrassment of Dooplers (LD, 2.05)], posiblemente el modelo civil no modificado para servir en el Maquis [especulación].
 
Sistemas de a bordo
Su diseño pequeño y maniobrable lo hacía ideal para operar en las Badlands [For the uniform (DS9, 5.13)]. Tenía un sistema de propulsión de curvatura compacto, con dos pequeñas barquillas de curvatura fijadas a los extremos de las estructuras alares a ambos lados del cuerpo principal de la nave. La parrilla del campo de curvatura se alargaba por su costado, con un brillo de color azul, mientras que, con un característico color rojo, en la parte trasera se encontraban los conductos de ventilación de plasma. Creando una señal identificativa de una nave de la Federación [Preemptive strike (TNG, 7.24)]. Su velocidad máxima era algo inferior a la de la clase Defiant, alrededor del factor 9 de curvatura. En la fecha estelar 50485.2 una nave asaltante maquis partió de Marva IV, y la USS Defiant la hubiera alcanzado en veintidós minutos [For the uniform (DS9, 5.13)]. Mientras que los motores de impulso se encuentran en dos estructuras proeles, que en algunos casos proceden del 2332, de manera que, aunque maniobrables, su velocidad no les permitía escapar de una nave de guerra clase Galor cardassiana. En caso de emergencia, se podía redirigir toda la energía de su armamento hacia los motores. Los escudos deflectores estaban repartidos por el casco, y soportaban una caída de potencia del seis por ciento por la fuerza de un disparo de un disruptor de espiral cardassiano. Logrando mantener el sesenta por ciento tras recibir hasta seis impactos [Caretaker (VOY, 1.01/02)].
En la versión conocida como caza, su armamento estaba compuesto por emisores pháser tipo 8, localizados en los módulos que sobresalían de la estructura frontal [Preemptive strike (TNG, 7.24)]. Los cuales no formaban parte de los componentes originales de estas naves [ST: Fact files], y que inicialmente equipaban a las naves de la clase Excelsior en la década del 2290 [ST: Generations]. Mientras que, en la versión asaltante, estos estaban instalados en los extremos de alas de babor y estribor [For the uniform (DS9, 5.13)]. Contaba con otros dos en la parte dorsal, entre los dos motores de impulso, para la defensa de la popa, en ángulo inferior y superior. Con cuatro lanzadores de torpedos de fotones, dos situados en la popa [Caretaker (VOY, 1.01/02)] o en los módulos frontales, donde en la versión de caza tenía los emisores pháser [For the uniform (DS9, 5.13)]. Aun así, no era rival para una nave de guerra de la clase Galor, a la que, en palabras de la ingeniera B’Elanna Torres: «De todos modos, no vamos a hacer mella en sus escudos» [Caretaker (VOY, 1.01/02)]. Y ni mucho menos contra una nave de la clase Defiant de la Flota Estelar, capaz de destruir un asaltante con una salva de sus cañones pháser frontales [For the uniform (DS9, 5.13)].
 
Modus operandi
Sin poder contar con grandes recursos, sus tácticas estaban pensadas para efectuar incursiones rápidas y después regresar a sus bases, donde sus tripulaciones tenían sus hogares [ST The Official Starships Collection #28]. Las misiones de los atacantes maquis englobaban el reconocimiento de territorio enemigo, el combate abierto y la realización de misiones secretas. Para adversarios pequeños y medianos, como las runabouts o los patrulleros Hideki cardassianos, los asaltantes eran vehículos competentes. Pero no podían enfrentarse contra naves más grandes y con mayor potencia de fuego. Por eso, su verdadero poder se manifestaba cuando atacaban en grupo a su objetivo. De manera que un escuadrón de diez naves, luchando en formación compacta, podía causar graves daños. Aun así, su mayor ventaja era su astucia e ingenio, que les obligaba a usar soluciones creativas para enfrentarse a sus enemigos [ST: Fact files]. Así, en vez de enfrentarse abiertamente a las naves estelares, intentaban penetrar sus escudos para colocarse entre las barquillas de una nave de la clase Galaxy y apoderarse de suministros médicos [Preemptive strike (TNG, 7.24)].
En consecuencia, el engaño y subterfugio eran una de sus armas más poderosas. En la fecha estelar 50489, fingieron una llamada de socorro de un carguero cardassiano para atraer al USS Malinche. Una vez junto a la trampa explosiva, un rayo de partículas concentrado atravesó su escudo-giroscópico, momento en que tres incursores maquis les atacaron, neutralizando el sistema de navegación y el compositor de matriz de su núcleo de curvatura. Dejando a la nave de la clase Excelsior a la deriva [For the uniform (DS9, 5.13)]. También solían fingir daño para atraer al enemigo, como en Teluridian IV, cuando desactivaron sus emisores de pháser dorsales y apagaron los motores para atraer a dos runabouts de la Flota, antes de activar la energía de impulso [Ex Post Facto (VOY, 1.08)]. Mientras que para enmascarar su señal de curvatura y engañar a los sensores, solían remodular sus escudos [Dark frontier (VOY, 5.15/16)]. En combate cerrado, también podían utilizar la maniobra de patrón de evasión omega. Que consistía en virar en picado hacia abajo y a la derecha, lanzando un torpedo de fotones para neutralizar momentáneamente los sensores, y poder zafarse de sus perseguidores [Caretaker (VOY, 1.01/02)].
Pero ante la abrumadora superioridad de sus enemigos, solían retirarse a la zona conocida como Badlands, donde aprovechaban la mayor agilidad de sus naves para volar a través de las violentas tormentas de plasma que azotan la región. Las cuales, junto a las anomalías gravitacionales, limitaban gravemente el alcance de los sensores de las naves de la Flota Estelar, que no podían atravesarlas de manera segura, impidiendo que las siguieran y rastrearan hasta sus refugios. Escondiéndose de las patrullas cardassianas, especialmente de naves más grandes, como la clase Galor, que no tenían la maniobrabilidad necesaria para evitar las impredecibles perturbaciones espaciales [ST The Official Starships Collection #28].
Pero no siempre actuaban de manera tan convencional. Como habían demostrado al poner una bomba y destruir al carguero Bok’Nor en el 2370, matando a sus 78 tripulantes. Confirmando que estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para proteger sus hogares [The Maquis I & II (DS9, 2.20/21)]. En el 2373, volvieron a acudir a estrategias radicales, mucho más agresivas y éticamente más cuestionables. Cuando varios asaltantes, bajo el mando del otrora oficial de la Flota Estelar Michael Eddington, lanzaron ataques con armas biogénicas contra dos planetas cardassianos en la Zona Desmilitarizada, con la intención de hacerlos inhabitables. Para evitar un genocidio, el capitán Sisko utilizó una toxina de resina de trilitio letal para los humanos, pero inocua para los cardassianos, en la atmósfera de Solosos III, una colonia maquis. Amenazando con llevar a cabo la misma acción en otros asentamientos hasta que Eddington se entregara a las autoridades [For the uniform (DS9, 5.13)].
La convulsa situación interna de la Unión Cardassiana, con la derrota de la Orden Obsidiana tras la batalla de la Nebulosa Omarion [The die is cast (DS9, 3.21)] y la debilitación del Mando Central frente al Consejo civil de Detapa, permitió sobrevivir al movimiento, además de expandir su influencia y consolidar su posición. Sobre todo, tras la invasión del Imperio Klingon en 2372, que destruyó gran parte de la flota cardassiana, causando estragos masivos en su infraestructura industrial [The way of the warrior (DS9, 4.01/02)]. Llegando a suministrarles treinta dispositivos de ocultación de clase 4 para que estos los utilizaran en sus naves [Blaze of glory (DS9, 5.23)]. Parecía cuestión de tiempo que los maquis se alzaran victoriosos, pero entonces Gul Dukat anunció su alianza con el Dominion [By inferno’s light (DS9, 5.15)]. Lo que provocó que las fuerzas del jem’hadar pasaran a la ofensiva, destruyendo su heterogénea flota, arrasara todas sus colonias y asentamientos, aniquilando el grupo, del que solo quedaron unos pocos presos en las cárceles de la Federación [Blaze of glory (DS9, 5.23)]. Lo que supuso el fin del Maquis como organización.
 
Tipo: Asaltante maquis
Clase: Ju’day
Activa: 2332
Dimensiones:
            Longitud: 68,5 metros
            Anchura: 65 metros
            Altura: 13 metros
            Cubiertas: 3
Desplazamiento: 2.600 toneladas métricas
Tripulación: 4
Pasajeros: 35 a 40
Velocidad:
            Máxima: factor 9 de curvatura
Armamento:
            4 emisores pháser tipo 8
            4 lanzadores de torpedos de fotones
 
 
Fecha estelar 79352.5
Base de datos Técnica, Flota Estelar
Archivo. M8741K12
 
 
Notas de producción:
(1) B’Elenna Torres indica que los motores de la nave fueron construidos 39 años antes, es decir, en el 2332, lo que coincidiría con el diseño de los controles, que tienen un aspecto similar a los vistos en el puente de la USS Enterprise-C, destruida en el 2344.
 
(2) Yo había especulado que estas naves eran antiguos patrulleros al servicio de gobiernos planetarios. Ya que encajaba mejor para el Maquis, como grupo paramilitar, le resultaría más fácil modificar estas que no un carguero civil. Además, se ha de tener en cuenta que el resto de naves que utilizan son modelos militares, como la clase Peregrine, que la Flota Estelar desplegará como cazas durante la guerra contra el Dominion. Y otros de la milicia bajorana. Pero he preferido incluir la referencia aparecida en la publicación de Eaglemoss, al ser este un producto licenciado por CBS/Paramount.
 
(3) Los controles de vuelo vistos en Preemptive strike (TNG, 7.24) tienen el mismo diseño contemporáneo de The Next Generation. Por lo que es posible que esta nave fuera actualizada con tecnología más moderna que la nave de Chakotay. O su construcción sea más actual que el Val Jean. El decorado era el llamado “lanzadera alienígena”, utilizado en numerosas ocasiones. Su designación como “caza” se le dio a un modelo de prueba de cámara descrito como “el caza/transporte de Ro”.
 
(4) La nave de Chakotay es una modificación de la maqueta utilizada en Preemptive strike (TNG, 7.24), donde aparece como un caza de dimensiones similares a las naves bajoranas o a la clase Peregrine. Sin embargo, cuando la nave de Ro Laren se acerca a la USS Enterprise-D, y la de Chakotay hace lo propio con la USS Voyager, parecen tener la misma proporción. Como las modificaciones exteriores no son muy extensas, sugiere que ambas versiones podrían tener el mismo tamaño.
 
(5) El interior de la nave de Chakotay fue filmado en el set de la cabina de las runabouts de la clase Danube, de Deep Space Nine. Mientras que los gráficos utilizados en las consolas eran los usados en ST V: The final frontier.
 
(6) El número exacto de la tripulación maquis nunca se ha revelado. Un estudio de la página webEx Astris Scientia lo calcula en 37. Un conteo en Memory Alpha identifica hasta 34 individuos.
 
 
Ll. H. C.
 
 
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