viernes, 7 de junio de 2024

Mi top 11 de series de Star Trek

Han pasado once años desde que empecé a escribir este blog, y ya hemos llegado su entrada 500. Y para celebrar el quingentésimo artículo, os dejaré mi top de las series de esta saga, de peor a la mejor. No creáis que ha sido fácil la decisión, no tanto en las peores, que han sido fáciles de escoger. Si no en la parte central, allí donde la calidad de las series es muy similar y cada una de ellas tiene sus méritos, y defectos. En todo caso, ¿cuál es vuestra serie preferida de Star Trek?
 
11· Discovery
No creo que sea una sorpresa, pero la recién finalizada Discovery es, para mí, sin duda la peor serie de la saga. Estrenada en 2017, se emitió después de doce años después de la abrupta e injusta cancelación de Enterprise en el 2005. Había sido una travesía del desierto solo aliviada por las películas de J.J. Abrams (Star Trek en 2009, Into Darkness en 2013 y Beyond en 2016), que personalmente fueron decepcionantes. Por lo que las ganas de ver un nuevo producto seriado eran realmente grandes. Pero, aunque la primera temporada es interesante, con un viaje al Universo Espejo y un Gabriel Lorca excepcional (excepto en su último capítulo que lo ridiculizan sin mucho sentido), esta precuela adolecía de un enfoque extraño al poner el protagonista fuera de la silla de mando. Y es que tener a Michael Burnham como principal dinamizadora de las tramas, en medio de la estructura piramidal de mando, como es una nave estelar, quedaba extraño. Pero eso no es lo peor, ya que, a medida que avanzaba la serie, Burnham se convertía en el único protagonista, eclipsando al resto de personajes, y alejándose de un elenco coral que había caracterizado, con sus más y sus menos, al resto de series, convirtiéndolo en alguien, por lo menos para mí, bastante insoportable. Además, se equivocaron al intentar reiniciar la saga a nivel estético, por ejemplo, con el aspecto de los klingons, de tal manera que han ido reculando y regresando a lo que conocíamos previamente. Su viaje al futuro fue una manera de renovarse, pero personalmente, hasta esta última temporada, esto resultaba más una manera de evitar las comparaciones y críticas por ser una precuela, que un recurso argumental para dinamizar sus tramas.
10· Picard
Aunque su tercera entrega es apoteósica, las dos anteriores me parecen realmente malas. La primera temporada los personajes no se sostienen (la comodoro Oh, como directora de la Seguridad de la Flota siendo una agente del Tal Shiar o ese Zhat Vash que se sacaron de la manga) no se explican sus motivaciones (¿qué hacen las hermanas Soji y Dahj Asha infiltradas en la Tierra y el Artefacto? ¿Qué ocurrió a bordo del cubo borg?), y con tramas sin sentido (¿por qué los romulanos destruyeron la flota de naves que iba a ayudarles a evacuar su planeta? ¿Qué es la alianza de vida sintética?). Demasiadas preguntar abiertas. Y todo para que Picard pueda despedirse de Data, el cual, aunque sea un gran personaje, ya le habíamos dicho adiós en ST: Nemesis. Mientras que, en la segunda temporada no me gustó que no nos explicaran el motivo por el que Q, un ser inmortal y todopoderoso, se está muriendo. Sin mencionar lo ridículo de ver como una reina borg se vuelve bondadosa. Además, el viaje al pasado de la Tierra me resulta largo y aburrido, en una trama que se podía zanjar en muchos menos capítulos. Se salva de ser la peor por una tercera temporada realmente entretenida, que reúne a todo el elenco de The Next Generation, con una historia misteriosa y emocionante, cargada de nostalgia y con un final que hice derretir el corazón de los fans, incluyéndome a mí.
9· La serie animada
Para 1973 la reposición de la serie clásica empezaba a mostrar, que, aunque finalizada, las aventuras de Star Trek no estaban acabadas. Por lo que se planteó una continuación animada, que era más económica que rodar de nuevo las aventuras de Kirk y su tripulación de acción real. Aun así, la primera serie animada fue denostada durante mucho tiempo, aunque no deja de ser lo que es: un producto infantil de los años 70. Que, aunque contaba con la mayoría de las voces de los actores originales (excepto Walter Koemig), tenía un presupuesto bajo, con una técnica de animación que reducía el número de fotogramas a 6 por segundo (lo normal es que fueran 24 dibujos por segundo), y con una calidad gráfica pobre. Siendo el propio Gene Roddenberry quien decidió que la serie no fuera canónica, hasta que, la que podríamos decir que es su sucesora, Lower Decks, recupero algunas razas y elementos de la serie. Personalmente, me parecen las historias quedan en un limbo, ni son infantiles, ni adultas, y creo que en general es el producto de la franquicia con menor calidad de toda la saga.
8· Strang New Worlds
Tras el éxito de la aparición del capitán Pike, Spock, y la Número Uno en la segunda temporada de Discovery, se pensó que era el momento de regresar al formato de capítulos autoconclusivos en el universo de Star Trek, recuperando la tripulación de aquel primer capítulo piloto cancelado. Así empezó la secuela de The Cage (ST, 0.01) o una nueva precuela de la serie clásica. Su primera temporada fue muy prometedora, pero su segundo año me parece más flojo, con un Pike desaparecido y una deriva errática de varios de sus protagonistas. Y aunque tiene grandes capítulos, creo que hay demasiados personajes que ya conocemos (Pike, Spock, Número Uno, Uhura, Chapel, M’Benga, Scotty) y eso le impide desarrollarse con la libertad que se merecen. Sería una serie mucho mejor si no estuviera ambientada a bordo de la USS Enterprise de Pike, sino en otra nave, y en algún otro memento.
7· Prodigy
La verdad es que es una serie fresca, y sus personajes están bien construidos, mucho más que en otras actuales series de acción real. De historias sencillas, en un principio, para atraer un público juvenil. Pero ha logrado, en sus 20 capítulos, construir su sello personal en una trama sólida, recuperando algo de nostalgia de Voyager, e incorporando elementos puros de ciencia ficción. Aunque su mejor baza es el puñado de protagonistas, que a pesar de su dispar origen han logrado convertirse en una tripulación que coopera para lograr un fin común. Enseñando a su joven audiencia los valores, no solo de la Federación, sino de Star Trek. Espero que su emisión en Netflix logre que se haga una tercera temporada, mientras espero con ganas la segunda.
6· Star Trek
Aún recuerdo cuando la veía de pequeño en el canal autonómico Canal33, a las ocho de la noche los martes. Era una cita ineludible frente al televisor para ver las aventuras de Kirk, Spock, McCoy y el resto de la tripulación. La serie original es posiblemente, el producto televisivo más exitoso de la década del 1960. Y me atrevería a decir, de la televisión en su conjunto. Al fin y al cabo, en este momento se han emitido más 901 capítulos de la franquicia, se han estrenado 13 películas, y hay en producción una película (Sección 31) y cuatro series (Strange New Worlds, las últimas temporadas de Lower Decks y Prodigy, y se está preparado la serie de la Academia). No está mal para una serie de aventuras del Oeste en el espacio. O así la vendió su creador, Gene Roddenberry. La serie original tiene un puñado de capítulos impresionantes, aunque creo que su éxito es debido al tratamiento de la ciencia ficción para un público adulto y al estar planteada como una utopía de la humanidad. La serie nos muestra un futuro optimista, en el que hemos superado las diferencias raciales, sexuales y nacionales, para explorar todos juntos el universo, y de paso el alma humana. Sin olvidar a sus protagonistas: Kirk, McCoy, Uhura, Scotty, Sulu Chenoz, y Spock, tal vez quien más arraigo ha tenido en la cultura popular, la altura de Darth Vader y otro puñado de personajes de ciencia-ficción.
5· Voyager
Tras The Next Generation, que desarrollaba la exploración espacial y Deep Space Nine, cuyas historias transcurrían a bordo de una estación espacial, el tercer spin-off iba a seguir la odisea de la tripulación de la USS Voyager para regresar a la Tierra tras ser abducidos a la otra punta de la galaxia. Con la fórmula de capítulos autoconclusivos, tardaría varias temporadas en encontrar su todo, y aun así siempre adoleció de una calidad muy irregular en sus historias, con capítulos épicos e insuperables, junto a otros insulsos. Y me hubiera gustado algo más de continuidad, que la tuvo, pero lo peor es que al final se centraron en tres personajes: el Doctor, Seven of Nine, y Janeway, dejando al resto relegado a comparsas. Y obviamente tampoco se desarrolló al resto de la tripulación, lo que hubiera sido fácil, ya que se encontraban en un entorno cerrado, mientras continuaban su errante viaje hacia la Tierra. Aunque lo peor fue un final abrupto, y eso que sabían que la séptima temporada iba a ser la última. La serie se merecía una conclusión mejor, y los fans un epílogo sobre la tripulación a la que habíamos seguido desde hacía 70.000 años luz.
4· The Next Generation
Este es el primer spon-off que recogía el testigo de la clásica en 1987, aunque un siglo después de las aventuras del capitán Kirk, su oficial científico Spock y el doctor McCoy. Sería una serie más coral que su antecesora, empezando con nueve protagonistas, que al final se redujeron a siete. Sus capítulos eran autoconclusivos, que tendieron a crear algunas tramas argumentales sobre sus personajes, como la sucesión del Imperio Klingon, los contactos con el Colectivo Borg o la familia Soong. La serie tuvo unos comienzos algo tumultuosos, pero iniciaría 18 años continuos con la emisión de series de Star Trek en televisión, con cuatro series que suman 25 temporadas, es, sin duda alguna, un grandísimo éxito por sí sola.
3· Lower Decks
Irreverente, mordaz y desborda amor hacia la saga en todos sus formatos. Podríamos decir que es una serie hecha por fans, para fans de Star Trek. Sigue la estela de otras series de animación irónicas y gamberras, como Rick and Morty, o Family Guy. A través de la mirada de cuatro alféreces que trabajan y tienen sus camarotes comunes en las cubiertas inferiores, lejos del glamur de la oficialidad de su nave. Por otro lado, dedicada a los segundos contactos. Es decir, que está en segunda línea, con misiones menos heroicas, aunque no por eso menos importantes. Además, detrás de sus aventuras y desventuras, a veces disparatadas, se esconden grandes historias de ciencia-ficción muy interesantes, y un gran conocimiento del universo de Star Trek. Dándole una vuelta de tuerca a la franquicia con absoluto respeto al canon, sin perder la sátira y ese punto desvergonzado de sus alocados personajes. Sacando punta a tópicos de la saga, riéndose de sí misma, sin perder la reverencia hacia su universo.
2· Enterprise
Aunque las dos primeras temporadas son realmente flojas, las dos últimas son impresionantes. Con una tercera temporada que sigue siendo la mejor de la saga y la cuarta, que, para mí, es la mejor de la saga, solo alcanzadas muy de cerca por la última de Picard. Y creo que su último año, con referencias al universo de Star Trek y tramas relacionadas, debería haber sido el tono de las nuevas series desde The Next Generation, pero que, con la idea de no repetir conceptos, Roddenberry no se atrevió a hacer, y Berman no quiso hacer. Más de uno lo llamaría fanservice, pero siempre me han gustado las referencias a sí mismo dentro del mismo universo, que generan mayor profundidad y complejidad a la franquicia, que no capítulo tenga una civilización diferente y que nunca más las volvamos a encontrar.
1· Deep Space Nine
Sin duda mi serie favorita, por ser la más coral de todas, no solo por los nueve personajes principales, sino gracias a una plétora de secundarios y recurrentes, tanto de aliados, como de, posiblemente, los mejores villanos de este universo. Además, fue la primera serie en desarrollar largos arcos argumentales, que se extendieron, algunos incluso desde el primer, hasta el último capítulo, y no solo centrados en sus personajes, como había ocurrido en las series anteriores, sino por la situación política que rodeaba la estación espacial donde tenía la acción de la serie. Precisamente ese contexto estático, muchas veces criticado, permitió un desarrollo de todos los protagonistas, sin que ninguno destacara por encima de todos, creando algunos de los más complejos e interesantes personajes recurrentes. Lo cual hubiera sido mucho más difícil que la serie se hubiera ocurrido a bordo de una nave estelar.
 
 
¡Larga y próspera vida!
Ll. C. H.
 

martes, 4 de junio de 2024

Enterprise 1a temporada (1)

Hace tiempo le escribí a un amigo, que por aquel entonces no había visto mucho de Star Trek, una lista de los mejores capítulos (bajo mi criterio) de la serie clásica. Y es que, para ser sincero, esta saga, a la que tanto aprecio, tiene una buena lista de episodios realmente malos. O difíciles de ver, si no eres un gran fan. La publiqué en el blog y después hice lo mismo con The Next Generation, y Deep Space Nine. Ahora le toca el turno a Enterprise. Aunque si siguiéramos la cronología, debería ser Voyager, pero sus siete temporadas se me hacen un poco cuesta arriba. Así que proseguiré con las aventuras de Archer, y luego retomaré la Odisea de Janeway y su tripulación. Enterprise iba a ser la quinta entrega de la franquicia y su cuarto spin-off, siendo además la última de las series emitidas durante el segundo periodo de producción, que inició Gene Roddenberry en 1987 al crear TNG, hasta la cancelación de esta misma serie, en el 2005. Por lo que el equipo de producción llevaba trabajando ininterrumpidamente catorce años. Los tres programas anteriores se habían desarrollado en el siglo XXIV, cien años después de las aventuras del capitán Kirk, Spock y McCoy en 
la clásica. Por lo que la nueva serie sería la primera precuela de la saga, esta vez un siglo antes de la primera serie original de Star Trek. E iba a narrar acontecimientos que nunca se habían mostrado, ni tampoco explicado: la creación de la Federación Unidade Planetas.
Enterprise fue creada por Rick Berman, heredero de Gene Roddenberry en la supervisión de la franquicia, y que ya había creado las series de DS9 y VOY, junto a Brannon Braga. El cual tenía una larga carrera en Star Trek, escribiendo un buen número de episodios de TNG, y VOY, siendo nombrado productor ejecutivo de esta última a partir del 1998. Para el nuevo programa, iba a convertirse además en showrunner y por tanto responsable del tono y el desarrollo de las historias. Era bien conocido que ambos responsables no habían visto la serie clásica, según el escritor y periodista Mark A. Atlman, “odian el original, y les molesta estar a su sombra y evitaban verlo”. Como ejemplo, sabemos que Ronald D. Moore sustituyó a Brannon Braga en la escritura del guion de Relics (TNG, 6.04), ya que este no conocía a Scotty, como indicó en propio Moore. Y lo cierto es que en los tres programas anteriores las alusiones a la clásica son, más bien, escasas, y en su mayor parte están insertadas por los guionistas que sí se han declarado fans de la serie de los sesenta. Por ejemplo, en Civilization (ENT, 1.09), la aparición de los malurianos, destruidos en la sonda Nomad en The Changeling (ST, 2.08), la incorporó Mike Sussman. Y es curioso que no será hasta la cuarta temporada, en que ninguno de los dos estaba en la dirección de esta serie, cuando empezamos a tener, por fin, un gran número de referencias directas de la clásica. Y si bien creo que programa ha de tener su tono narrativo distintivo, y crear su propia leyenda alrededor de sus héroes y villanos. También es cierto, que, al moverse dentro de un universo ya creado, es bueno e interesante tener interrelaciones entre los diferentes productos, lo que genera mayor solidez en la continuidad y profundidad a las historias.
Braga quería dar un aire fresco a la nueva entrega, así que contrató a un elenco de guionistas que no habían trabajado antes de Star Trek. Sin embargo, por diferencias creativas y discusiones sobre la dirección de la serie, la mayoría de ellos abandonaron la producción durante el primer año o a lo largo de la segunda temporada. Y aunque Berman y Braga querían una mayor serialización, es decir, un arco argumental para la serie. Fue la cadena quien impuso un planteamiento de episodios autoconclusivos, aunque al mismo tiempo pidió la inclusión de alguna trama futurista. Por lo que desarrollaron la Guerra Fría Temporal. Y, junto a las relaciones entre Vulcano, Andoria y la Tierra, fueron los dos únicos arcos argumentales de la temporada. Y no sé si influyó en la calidad de las historias, pero está claro que el planteamiento es muy similar a la de las anteriores series de la saga. Así tenemos numerosos episodios presentándonos las primeras misiones de exploración: alienígenas conocidos y sobre todo desconocidos, situaciones inesperadas, algunas de ellas bastante disparatadas, meteduras de pata y malentendidos culturales, aunque siempre solían ser bien intencionadas, y sus resultados no generaban grandes conflictos. Mostrando, sobro todo, una actitud ingenua, dominada por la curiosidad y el emprendimiento, pero a veces demasiado “buen rollista”, siendo la inocencia la marca de las historias de los dos primeros años de la serie.
Un ejemplo de las decisiones tomadas, que podría ser anecdótico (aunque para mí una de las peores), pero que refleja muy bien el planteamiento sobre el tono de esta entrega, fue la inclusión de la canción Where my heart will take me, o Adónde me llevará mi corazón en los títulos de crédito. Versión de Russell Watson, originalmente escrita por Diane Warren, e interpretada por Rod Steward para la película Patch Adams, de 1998. Branon Braga comentó “Creo que la canción es cursi, pero a mí me gustan las cosas cursis. Queríamos un tema sentimental con una letra que se adecuara para capturar el espíritu de la exploración humana”. Pero el resultado es, como bien indica el propio Braga, algo ridículo, alejado de la épica de las anteriores melodías orquestales. Y como la mayoría de estas decisiones se hace, fue para atraer una audiencia más amplia que la de los fans de la saga. Aunque yo me pregunto, ¿cómo puede aumentar el número de espectadores la banda sonora? Lo más importante para que te atraiga a los espectadores son los personajes y sobre todo sus tramas. Esta elección podría haber sido una simple anécdota, pero este planteamiento “cursi” se cuela en muchos de los desarrollos de episodios y el enfoque que toman. Los personajes pecan, una y otra vez, de inocentes e ingenuos. Y aunque Star Trek es una visión utópica de la humanidad, los contactos que hace Archer son una sucesión de situaciones inocentes, pensando que todos los alienígenas con los que se encontrará serán bien pensantes como él. Cierto es, que no siempre es así, pero, aunque las historias tienen buenas ideas, al final, el planteamiento que tiene al enfrentarse a lo desconocido queda algo “cursi”. Se meten en problemas y se ingieren en asuntos de otros con la excusa argumental de buscar una moraleja moral para el espectador, con decisiones casi siempre dominadas por ese idealismo. Y es que a veces me falta un punto de realismo, y algo menos de candidez. Por lo menos hasta su tercera temporada.
También se ha hablado de “fatiga de la franquicia”, pero Larry Nemecek, autor de numerosos libros de referencia de la misma, puntualizó que también había una “fatiga del productor”. Y es que Berman había dirigido Star Trek casi desde su reanudación en 1987. Aunque también es cierto que en los últimos años la relación entre la cadena UPN, y la producción de la saga había empezado a tensarse. Un ejemplo de esto fue la petición de la cadena de deshacerse de Scott Bakula, como Jonathan Archer, en el caso de que se renovara para una cuarta temporada, por suerte Berman logró evitar esto. Finalmente, se rodó un cuarto año, pero para entonces Rick Berman y Brannon Braga fueron relegados a meros asesores. La televisión estaba evolucionando, Enterprise se parecía demasiado a una serie de los noventa, continuando con la fórmula que había funcionado en TNG, al principio de DS9 y en VOY. Y esto se tiene que ver en el contexto que Broken bow (ENT, 1.01/02) fue estrenado dos semanas después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Por lo que el planteamiento inicial estaba formulado antes de la conmoción que supusieron aquellos atentados a la psicología norteamericana. Y continuó igual en la segunda temporada, que siguió dando bandazos, con historias insulsas, de manera caótica y sin una misión concreta, ni rumbo. No creo que sea una mala concatenación de historias, algunas de ellas son buenas, pero el tono es monótono y aburrido. Lo que desembocaría en bajos índices de audiencia para las expectativas de la cadena. Creo que el público ya demandaba algo más, requería una reinvención a la hora de contar historias, sobre todo en la ciencia ficción. Se necesitaba una mayor continuidad, como se demostraría en la tercera temporada de la serie. Precisamente el momento en que esta termina de despegar, y brilla por sí sola. Donde se cambió la estructura, haciendo la serie más oscura, y, por otro lado, más interesante. Mientras que la cuarta podríamos decir que la serie se quita, por fin, de lastres de ser un spin-off de Star Trek, y madura, empezando a rememorar su pasado, no como homenaje, sino para adaptarlo y mejorarlo, si cabe.
Y a pesar de que hay siete protagonistas principales, el resultado es la serie menos coral de la saga, exceptuando la clásica y Discovery, por lo menos si la comparamos con TNG, VOY y sobre todo con DS9. Centrándose mucho en Archer, T’Pol y Tucker, en una menor medida con Phlox, y finalmente con Reed, Sato y Mayweather, que son los menos desarrollados. Y es una lástima, ya que estos dos últimos creo que merecían más profundidad, que ya me parecían figuras interesantes. Tampoco existen muchos personajes recurrentes, siendo el almirante Forrest, Soval, Shran, y Daniels, los únicos que aparecen en todas las temporadas, con el mayor Hayes, Degra y Dolim durante la tercera. Por lo que, al centrarse en los mismos protagonistas, por muy interesantes que puedan parecer estos, provoca que las historias se tornen algo monótonas.

Vulcanos y la galaxia
Al principio de la serie se estableció que Vulcano tendría una relación antagónica con la Tierra. Y este es uno de los grandes aciertos iniciales de Rick Berman y Brannon Braga. Archer está resentido por los esfuerzos de los vulcanos de refrenar el desarrollo de la tecnología de curvatura, según se dice en Fallen hero (ENT, 1.23). En realidad, los que vemos, parecen desconfiar de los humanos, son más arrogantes y soberbios que Spock o Tuvok. Tienen una posición dominante en el cuadrante, al ser una de las civilizaciones más avanzadas que vemos. Y parecen desconfiar de aquello que no pueden controlar o de lo que sale de sus cánones de lógica. Nos los muestran taimados, faltos de todo interés por la exploración, y no solo no practicaban la fusión mental, sino que la consideraban una aberración, como se mostró en Fusion (ENT, 1.17) y en el maravilloso Stigma (ENT, 2.14). Tratando de manera sobre protectora a unos humanos que ven como a niños pequeños que necesitan ser vigilados. En cierta forma comprensibles, ya que si estos intentan controlan sus sentimientos, ¿por qué no intentar controlar su entorno galáctico? Al fin y al cabo, el doctor McCoy no tenía mucha estima a los vulcanos como Spock, y es algo que deja muy claro en sus constantes pullas al oficial científico.
Nos dan a entender que son una de las civilizaciones más avanzadas de esa zona de la galaxia, por lo que actúan como árbitros y dueños de su espacio cercano. En la que se muestra un nivel tecnológico homogéneo. Encontrando pocas razas más avanzadas, como los vissianos en Cogenitor (ENT, 2.22) o los tholianos en Future tense (ENT, 2.16). Y en ese sentido, la serie también genera un problema de contexto, al presentar la Tierra como un planeta demasiado débil, al tener una única nave operativa de curvatura 5, con otra apenas construida al final de la segunda temporada. Sobre todo, teniendo en cuenta, que una de las pocas cosas que se sabía de ese periodo era que la Federación se había creado en 2161, y que la guerra entre la Tierra y Romulus se había iniciado aproximadamente en el 2158, según el libro ST: Chronology, sucedida cien años antes de Balance of terror (ST, 1. 08). Por lo que creo que la Flota Estelar, tendría que haber sido algo más grande, y con más colonias que las mencionadas, para dar una sensación de mayor amenazada para los romulanos. Es muy posible que esta sensación, sea debida a que la idea original de la serie era desarrollarla mucho antes, poco después del primer contacto con los vulcanos, pero estos detalles se podían haber ido puliendo a medida que avanzaba la serie, y no dejarse tan al azar.
Por otro lado, y siendo uno de los motivos por lo que las historias me parecen tan “cursis” es que a las misiones de Archer les falta algún tipo de sentido estratégico. Siendo la primera nave de la Tierra, tendría que haber estado más controlada por el Alto Mando desde San Francisco: crear acuerdos comerciales, llevar dignatarios, y tener encuentros diplomáticos más relevantes para la humanidad. Y no vagar sin rumbo a ver quién tropiezan en cada capítulo. En cambio, siguen la misma dinámica de la clásica o de muchos capítulos de TNG, en la que la aventura de la semana es un encuentro aleatorio. Y la verdad, un poco más de coherencia o dirección por parte de la Tierra le hubiera ido bien a la serie, al darle algo más de sentido todos estos primeros viajes. Al fin y al cabo, son la única nave de curvatura 5, y la que más lejos ha llegado, por lo que deberían tener un propósito más definido. No digo ni, mucho menos, que se hubieran centrado en esta mecánica, más diplomática y menos aventurera, pero ya que los personajes hacen mención de sucesos de episodios anteriores y destinos futuros, podrían haber aludido a algo parecido a este tipo de misiones, mientas se encuentran por casualidad la aventura o el problema de la semana. Creo que eso le hubiera dado a la historia mayor interés, y conexión.

 

Ll. C. H.

 
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Diseñando la Enterprise NX (1)

martes, 28 de mayo de 2024

Evolución de Vulcano (8)

Siglo XXXII
El viaje en el tiempo de la USS Discovery y su tripulación, nos ha permitido visitar el mundo de nuestros héroes en un futuro tan lejano como el siglo XXXIII. Descubriendo que los romulanos y vulcanos han logrado unificarse de nuevo en un solo pueblo, y han rebautizado él plantea como Ni’var. Concepto que ya comentamos al principio de esta serie de artículos sobre Vulcano. La primera visita que hace esta nave, tan viajera, es un poco decepcionante, y solo podemos ver la órbita, seguramente por cuestiones de presupuesto. Con parte de la superficie oscurecida por la noche, nos muestran gigantescas ciudades con una estructura circular. Lo que demuestra la lógica disposición de las luces de sus urbes. Las cuales se asemejan a la forma de la primera ciudad vista en la saga, en el capítulo de la serie animada Yesteryear (TAS, 1.02). Aunque también me recuerdan a Coruscant. También podemos ver grandes formaciones de nubes, dando a entender que tiene un clima más húmedo, tal vez gracias a sistemas de control climático.
También es visible dos lunas que orbitan alrededor del planeta. La cual ya aparecían en los anteriores episodios de Discovery. Por lo que continúan contradiciendo el canon establecido previamente de que Vulcano no tenía lunas. Y este es, para mí, la peor parte de las apariciones del planeta de Spock. No solo porque contradice expresamente a la serie clásica, sino que invalida los esfuerzos que se hicieron en la remasterización de ST: The motion pictures, para que el Vulcano que allí nos mostraban, fuera más acorde a una afirmación hecha por el propio Spcok. Y cuando no es necesario añadir estas lunas creadas digitalmente.
Me encanta que ahora las antorchas sean holográficas. Y es que la presencia del fuego en sus ceremonias o lugares rituales es omnipresente, normalmente con braseros en llamas, siendo un elemento ancestral y pintoresco de su cultura. Sobre todo, porque se supone que es una civilización tecnológicamente muy avanzada. Y eso que su planeta es mucho más cálido que la Tierra, como bien entendió el doctor McCoy en su vista al planeta “caliente como Vulcano”. Siendo la manera de mostrar lo ancestral y antigua que son las tradiciones vulcanas.
En Choose to live (DIS, 4.03) vemos unas plataformas levitando sobre el planeta, con varios anillos hexagonales rodeándolas. Las cuales forman parte de las instalaciones del Instituto de Ciencias de Ni’var, como lugares de meditación. Supongo que el aire fresco de las alturas, ayudará a los científicos vulcanos a concentrarse a la hora de entrar en un estado de reflexión profunda.
Mientras se discute la integración de Ni’Var de nuevo a la Federación en All lis posible (DIS, 4.04), regresamos a una moderna metrópolis vulcana formada por rascacielos. Estos tienen formas similares a las vistas en Star Trek (2009), y otros puntiagudos, como los que aparecían en Home (ENT, 4.03). También encontramos carriles elevados, que permiten el desplazamiento de vehículos. Mientras que a lo lejos se aprecia la característica forma rocosa de Vazquez Rock, ya convertida en parte de la fisonomía de la superficie de Vulcano.
La sala de meditación de la presidenta T’Rina, vista en All lis posible (DIS, 4.04), nos permite vislumbrar el interior de otra residencia de una alta dignataria vulcana. Volviendo a tener una decoración sobria y elegante. Así como las vistas del desierto, que vuelven a tener las formas abruptas de Vazquez Rock.
El ilustrador Ian Vicknair trabajó en las pinturas mates para este ventanal, que muestran formaciones rocosas similares a las vistas en anteriores ocasiones. Sus dibujos finalmente no fueron incluidos, aunque el resultado es muy similar. Personalmente, me gusta el concepto más elaborado, de Vicknair, en el que se muestra un acantilado, con la ventana colgando en el vacío, donde hay una cabeza esculpida en la roca. Como una gran estatua de piedra a lo lejos, así como varias ciudades, junto a las formaciones de Vazquez Rock en el distante horizonte.
En ambas apariciones el cielo continúa teniendo el color rojizo que ya vimos en la primera aparición del planeta en Amok time (ST, 2.05). Aunque ahora hay muchas más nubes. Y en este caso no es por las localizaciones canadienses de la serie, ya que ninguna escena se ha filmado en exteriores. Por lo que nos han querido mostrar un Vulcano, ahora llamado Ni’Var más húmedo de lo que conocíamos. Es más, al ver el holograma en el despacho del almirante Vance, se muestran muchas más masas de agua que en anteriores representaciones.
A lo largo de estos años hemos visto cambiar el aspecto de Vulcano, desde los lugares donde practican sus ancestrales rituales, hasta las modernas urbes de una avanzada civilización que hace tiempo que surca las estrellas. Pasando de un mero escenario, hasta convertirse en un personaje más de la historia. Evolucionando en su aspecto, a la vez que lo hacían las técnicas de rodaje, y los efectos visuales. Adaptando su aspecto a los lugares donde se había rodado y mostrándonos un mundo tan extraño, como cercano. Y debido a la fascinación que ejerce su civilización tan compleja, estoy seguro de que volveremos a visitas este tramo mundo.

 
 
Ll. C. H.
 
 
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Evolución de Vulcano (7)
Evolución de la Tierra en Star Trek (1)
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Evolución de la Tierra en Star Trek (3)
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Cartografía de la Federación Unida de Planetas
Cartografía del Imperio Klingon
Cartografía del Imperio Romulano
Cartografía de la Unión Cardassiana
Cartografía del Dominion en el cuadrante Gamma
Cartografía de Discovery
Vida cotidiana en Star Trek (1)
Vida cotidiana en Star Trek (2)
Vida cotidiana en Star Trek (3)
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Romulanos, un imperio desaprovechado
Klingons, un imperio en decadencia
La guerra de la frontera cardassiana
La guerra entre la Tierra y Romulus 
Viajes en el tiempo en Star Trek