miércoles, 9 de mayo de 2018

Diseñando el siglo XXII Tierra 3


SS Conestoga
Una de las primeras naves de colonización humana fue diseñada por John Eaves, que se inspiró en “un camión de 18 ruedas que tenía grandes deflectores paravientos en la parte trasera de la cabina”. El modelo CGI fue creado por Doug Drexler, que se inspiró en elementos del transporte DY-100  como la torre central y la sección media rechoncha. En realidad las estructuras de módulos de los bordes tienen cierto parecido con los contenedores de abanico de la Botany Bay. La nave también recuerda a la SS Valiant, creada para el libro ST Chronology por Greg Jein. (1)


Estos contenedores tenían una doble función, además de llevar el equipamiento hasta su destino, allí servían de estructuras para las viviendas de los colonos. Esbozando tanto su aspecto original, como el que encontraría la Enterprise de Archer décadas después de perder el contacto con la colonia.



Carguero clase Y
El borrador del Fortunate son (ENT, 1.10) describió como “desgastado por el espacio, y mugriento”, y el puente debía ser “agobiado”. “Es un gran buque de carga está compuesto por media docena de módulos colgados juntos, cada uno de más de cien metros de longitud. Un módulo de tripulación mucho más pequeño se alza en la proa del buque tipo barcaza”. También se indicaba que la clase Y tenía un cañón de plasma, por lo menos cuando Travis Maywwather servía a bordo del ECS Horizon, pero el ECS Fortunate tenía un total de tres y que la nave era tres veces más lenta que la Enterprise. Posteriormente se redujo la longitud de los módulos a 50 metros, “cada uno marcada con un número de 1 a 8” y que una de ellas se desprendería en el transcurso del episodio. Teniendo en cuenta estos datos John Eaves se centró en esbozar varias versiones diferentes de los módulos y de la parte delantera de la nave.

En uno de sus dibujos la “cabina” delantera era similar a un remolcador, con dos barquillas de curvatura a cada lado. Sin embargo los productores rechazaron este enfoque, prefiriendo las otras dos configuraciones.

El capítulo fue supervisado por Ronald B. Moore, que dio importancia a la escala para acoplarse con otras naves espaciales. “Quería diseñar algo que funcionara para ese procedimiento, lo que significaba que tenía que asegurarme que tuviera una escotilla adecuada, y tenía espacio para eso”, dijo Moore.

Carguero clase J
La descripción del guión de Horizon (ENT, 2.20) indicaba que la nave “desgastada por el espacio”. Y al igual que ocurría con el Fortunate, el Horizon era “un gran buque de caga compuesto de varios módulos de carga grandes y numerados, unidos entre sí, y un módulo de tripulación encaramado en nariz”, pero “un poco más compacta”. Y “El módulo de comando es una nave compacta y maniobrable”. En realidad la nave es muy similar a uno de los bocetos rechazados del Fortunate, en el que se puede ver el cambio de nombre en el casco.


Colonia minera Orpheus
Uno de los conceptos más interesantes que personalmente vi en la serie Enterprise, fue la nave minera Orpheus que aparece en Terra Prime (ENT, 4.21). La primera descripción del guión de Demons (ENT, 4.20) se indicaba que era “una instalación de alta tecnología que bordeaba un amplio cráter”, y cuando despegaba se indicaba “Como una araña gigantesca que dobla sus patas, los puntales gigantescos se retraen desde la superficie lunar hasta el cuerpo principal del complejo”, como una “nave masiva”.


El concepto de instalación (en este caso minera) capaz de desplazarse por el espacio me parece un gran acierto. Sería capaz de permanecer en una beta de mineral hasta que se agotara y luego trasladarse a otro punto del planeta, sistema o fuera de esta en busca de nuevos emplazamientos.




Notas de producción:
(1) La SS Valiant se menciona en el capítulo Where no man has gone before (ST, 1.01) como una nave de exploración destruida por una tormenta magnética espacial.


Ll. C. H.


Links relacionados:


jueves, 3 de mayo de 2018

Ocasiones perdidas en Star Trek


Este es un artículo muy personal y seguro a que más de uno no le gustará. Pero me apetecía escribirlo. Y sobre todo es solo mi opinión y como se suele decir, a gusto colores. No es ningún secreto que últimamente las películas de mis sagas preferidas (y de otras que no lo son tanto) están repletas de reboots y continuaciones que no son totalmente “Santos de mi devoción”. Algunas directamente no me gustan, otras podrían haber sido mejores. Tal vez mis recuerdos de sus predecesoras estén influenciados por la mirada llena de ilusión de la juventud, cuando todo lo que veía me parecía perfecto o mejor dicho, no me lo cuestionaba tanto. Pero me considero alguien con cierto espíritu crítico y que disfruta con una buena historia y no entiendo como ahora son incapaces de hacer películas entretenidas como las hacían antes. Y en más de una ocasión a lo largo de alguna conversación con algún amigo ha surgiendo eso de “¿… y si estos u otro hubiera sido de otra manera?” Y me pregunto que hubiera hecho yo si hubiera tenido la producción bajo mi control alterando el resultado de las sagas preferidas. Puntualizar que busco un equilibrio entre un buen guión, sin diálogos absurdos y que tenga cierta coherencia interna. Es decir que lo que vea en pantalla me lo pueda creer, poder decir que lo que está sucediendo pueda pasar, por muchos alienígenas que salgan. Y eso no creo que esté reñido con que la historia sea entretenida, que haya acción y grandes efectos especiales.


Los reboots de Star Trek
Teniendo en cuenta que la idea de reiniciar la franquicia era rejuvenecer las aventuras de Kirk, Spock, McCoy y el resto de la tripulación a bordo de la Enterprise, entiendo que el resultado tenía que ser una película de acción y aventuras, que es lo que ahora vende entradas de cine. Hasta aquí esa idea se ha logrado con creces. Mi gran crítica es la ruptura con la coherencia, que para mí, ha tenido esta saga desde sus inicios: podía haber alienígenas con poderes extraordinarios, aventuras y acción, pero lo que se quería mostrar era un futuro posible para la humanidad (más bien utópico) pero factible.

La primera película dirigida por J.J. Abrams nos muestra cómo se conocen nuestros queridos personajes, algo que realmente faltaba en la franquicia, y el resultado en algunos momentos está mejor conseguido que en otros. Nero, el villano de turno, y sus motivaciones son otro cantar, mucha lógica no tiene la verdad: como la Federación no ha hecho nada para salvar su planeta y raza, decide vengarse destruyendo los mundos de estos, empezando con el de la única persona que les ha querido ayudar: Spock. Sentido, mucho no tiene (por muy temperamentales que sean los romulanos). Si yo hubiera sido Nero lo primero que hago cuando me apodero de la Materia Roja es evitar que en 100 años mi planeta fuera destruido por una supernova y luego ya veré si utilizo la nave para conquistar a la Federación o irme de vacaciones, pero no me dedico a destruir planetas sin ton, ni son. Eso sin contar el hecho de estar 20 años no se sabe muy bien dónde. Se habla de una batalla en la prisión klingon de Rura Penthe, ¿es qué ha estado prisionero ese tiempo? ¿Ese hecho tiene algo que ver con él? Según las escenas eliminadas fue huésped durante veinte años en la famosa prisión, escapando tras calcular la llegada de Spock. Pero no se aclara mucho ese punto en la propia cinta, lo que hace que este malvado no se entienda bien. Si tienes en tu poder la nave más avanzada de la galaxia, como queda demostrado en la batalla de Vulcano destruyendo a las naves de la Flota Estelar ¿cómo permites caer en manos de los klingons? Y si este recurso es para justificar el tiempo en que ha crecido Kirk, la idea es absurda o hace que este romulano no parezca muy listo, la verdad.

Si indagamos, Nero es un minero sin importancia dentro del Imperio Romulano (con todo mí respecto a los mineros), que quiere vengarse por la muerte de su esposa y su hijo no nato. Teniendo en cuenta lo desaprovechado de Erick Bana (se pasa la mayor parte de sus escenas sentado en una especie de trono sosteniendo una vara y con cara de pocos amigos) y lo insulso del personaje, sinceramente hubiera buscado otra raza para los malvados. Además creas unos nuevos villanos hubiera permitido poder iniciar un arco argumental con un nuevo enemigo para nuestros héroes en sucesivas entregas y hubiera evitado maltratar de nuevo a los romulanos como antagonistas. Otra vez.

Pero lo peor es cuando a James T. Kirk le hacen capitán recién salido de la Academia. Eso no tiene sentido alguno. Sobre todo porque la historia se inicia como una línea temporal distinta por culpa de un viaje en el tiempo, pero dentro del mismo universo primario. Ni en la clásica, ni en sus siguientes spin-off hubiera ocurrido algo similar. Si es el mismo universo tendrían que funcionar las mismas reglas de la lógica. Más aceptable hubiera sido que ya hubiera sido un oficial rebelde, tal vez un teniente, dado a desobedecer órdenes, una bala perdida con talento, y que tras salvar la Tierra le ascendieran, podría valer. Pero que le entreguen el mando de una nave a un cadete, ¡ni con Wesley Crusher lo hicieron!


Star Trek Into darkness
Esta queda resumida en la primera frase de escribí en su reseña: lo mejor es el título y posiblemente lo único aprovechable. Aún recuerdo la frase de un amigo al ver la película: “están todo el rato corriendo, pero no van a ningún lado”. Es claramente un remake de ST II: The whan of Khan con un argumento que no tiene ni pies ni cabeza, todos los personajes están más perdidos que un pez fuera del agua y la persecución final en San Francisco parece estar sacada de Star Wars. Incluso el director admitió posteriormente que había “fallos” en el guión. Arreglar un desaguisado como este es realmente complicado. Tiene un elemento salvable: el cambio final de papeles Kirk-Spock con respecto a Star Trek II.

En primer lugar la trama debería simplificarse y centrarse o en lado oscuro de la Flota que representa el almirante Marcus o en la venganza de Khan. Como este no ha sido rescatado por Kirk su odio no tiene mucho sentido sino es porque se sentirse utilizado por Marcus (¡él un superhombre forzado a trabajar para un mono como Marcus! Podría haber dicho Khan).

Si la idea era mostrar que la Federación se estaba radicalizando tras la destrucción de Vulcano, lo cual es bastante lógico, tendrían que haber seguido por esa senda y mostrar ese lado oscuro. Ya que de por sí este hecho es suficientemente interesante como para no recuperar a otros personajes. Se podría haber centrado en el ataque preventivo y sin provocación contra los klingons (que tras ver Discovery hubiera tenido bastante sentido). Por ejemplo que la misión de Kirk y la Enterprise hubiera sido la de detener un oficial descontrolado al mando del USS Vengeance que tiene la intención de iniciar una guerra por su cuenta. Y así dejarse de remakes queriendo recuperar a un Khan que sin el backgraound de la serie clásica no se entiende. En realidad el villano no funciona por sí mismo, sino por lo que conocemos de él del universo primario. Es decir su aparición en Space seed (ST, 1.24) y posteriormente en ST II: The wrath of Khan. Recuperando la idea expuesta para Star Trek (2009) la inclusión de otros villanos como los causantes de la destrucción de Vulcano podría haber hecho variar el argumento. Encauzando el radicalismo presentado en el personaje de Marcus Into darkness, o se podría haber continuado explorando estos nuevos enemigos.


Star Trek Beyond
Su historia no deja de ser un capítulo largo, pero entretenido. Posiblemente la falta de “prepotencia” que tiene frente a sus dos anteriores películas ayude a que su desarrollo sea mejor. Lo único que me falta es más explicación de lo que le ha ocurrido a Kall/Balthazar Edison durante los años de su exilio desde que llegó al planeta. Parece que haya estado engañando a naves para alimentarse de sus tripulantes mientras buscar esa potente arma: el Abronath. Y aunque como villano me parece muy interesante, creo exagerado su deseo de destruir a la Federación por haberle dejado tirado. La galaxia es inmensa, por muy soldado que sea, ha de entender que no es tan fácil localizar una nave perdida tras caer en un agujero de gusano. Además lo mezclan con que se siente relegado a un puesto de exploración en vez de combate tras la Guerra contra Romulus, lo que no mejora su motivación, que me parece algo inconsistente. Su enfado tenía que haber venido de algo más concreto, ¿tal vez que hubiera sido enviado a una misión secreta y le hubieran dejado a su suerte? Esta hubiera sido una manera de completar el odio que sentía hacia la Federación. Eso o indicar que convertirse en un vampiro le había vuelto aún más malvado, al estilo de los sarcófagos de los gao’ulds en la serie SG1.


El futuro
Beyund recaudó en taquilla 343,4 millenes de dólares con un ratio en la crítica del 84% (Star Trek obtuvo 385,6 con un 95% e Into darkness 467,3 con un 86%). No son cifras halagüeñas para realizar una cuarta entrega, claro que la franquicia siempre ha sido rentable para Paramount Pictures (el número de 13 películas producidas en una buena prueba, ya veremos si las cifras en este siglo XXI son suficientemente altas como para continuar la saga). A todo esto Zachary Quinto ha dicho en una entrevista en Today que: “Sé que están trabajando en un guión para una más, y veremos cómo resulta todo, pero lo bueno… Espero que hagamos otra, pero no hay garantía”. ***Spoiler***: parece que Chris Hemsworth, quien interpretó a George Kirk, el padre e James T. Kirk es posible que aparezca,  lo que no se sabe si como flashback o de otra manera. En todo caso es lógico que en esta cuarta película haya un viaje en el tiempo. Si en Beyund se destruía la Enterprise como en Star Trek III y Into darkness era un remake de Star Trek II, la cuarta película podemos especular que vaya a tener este elemento narrativo.

Al respecto de esto la semana pasada la revista Variety informaba que ya se ha contratado un nuevo director para Star Trek 4: será S. J. Clarkson, que por ahora parece seguir con la idea anunciada en el verano de 2016 del regreso del ya mencionado Chris Hemsworth, aunque hay que señalar que ninguno de los actores tiene firmado un contrato con la Paramount Pictures para proseguir con sus personajes. Clarkson será la primera directora al poner tras las cámaras de una película de la saga. Por otro lado aún no está descartada la posibilidad que Quentin Tarantino dirija, posiblemente el siguiente largometraje, que incluso podría ser complemente ajeno a lo visto hasta ahora (¿en personajes y trama?). Solo sabemos que Patrick Steward, que había declarado anteriormente sus ganas de ponerse a las órdenes de Tarantino, ha indicado su disponibilidad a volver a enfundarse el uniforme. Personalmente creo que Tarantino es uno de los mejores directores de cine actuales y sería increíble que dirigiera Star Trek y estoy seguro que sería muy respetuoso con el universo. Otra cosa es saber si sería capaz de trabajar bajo la atenta mirada de una gran productora.

Star Trek Discovery
Sobre la nueva serie ya he escrito mucho en el blog con reseñas de cada capítulo. Aun así sí hay algo que hubiera cambiado. Está claro que buscaban diferenciarse en la parte visual del resto de la saga, aun así el cambio de aspecto de los klingons era innecesario. Para las naves y la tecnología se han adaptado, con mayor o menos acuerdo, a los nuevos tiempos. Y eso no me parece mal. Pero sí hay una cosa que no me gusta es precisamente el deus ex machina de la serie: la red micelial y el motor de esporas (o champiñones). Y es que me parece un concepto muy avanzado para el momento en que se sitúa la aventura de la USS Discovery. Hemos de tener en cuenta que la serie clásica y las posteriores películas transcurren después de este momento y no se ha mencionado, ni hay nada similar a esto, ni entonces, ni en el siglo XXIV. Y aunque la premisa es interesante y encaja perfectamente en la ciencia-ficción de Star Trek, no me gusta su resolución. Es cierto que la historia no ha finalizado y puede suceder cualquier cosa en las, espero, futuras temporadas. Pero coincido con un amigo al indicar que perdieron una oportunidad para arreglar esta incoherencia al final de la temporada. Podrían haber aprovechado el daño causado por el Stamets del universo espejo para extraer su energía, para hacer que esta fuera inoperante en el futuro. Necesitando tal vez un tiempo, siglos, para recuperarse de esa degradación causada por el drenaje de la energía. Era la excusa perfecta para no volver a utilizar el motor de esporas y así coincidir con lo visto previamente en el universo de Star Trek.

Ll. C. H.

¿Y vosotros hubierais cambiado algo?

Próximamente: Ocasiones perdidas en Star Wars

Links relacionados:

martes, 24 de abril de 2018

Mi Top 10: Flota Estelar


Mi Top 10:
Naves de la Flota Estelar

Ahora que se han cumplido las 300 entradas en el blog, quería empezar una serie de artículos sobre las naves que me gustan: mi Top 10. Empezando por la Flota Estelar. Y la verdad que no ha sido nada fácil. El diseño de la Federación (heredero de la Tierra como comprobamos en la serie Enteprise) es el que más me gusta (también el que tiene más información) y hay muchas naves realmente interesantes. Así que hice una pequeña lista, sin pensar mucho y sin ponerme un número concreto, escogiendo las diez primeras. Cuando terminé y con más calma al leí, descubrí… bueno averiguarlo conmigo.


1- USS Thunderchild, clase Akira
Vista por primera vez en ST: Fist contact, esta nave encantó a muchos, a mí incluido. Tiene un diseño que fusiona el plato con la sección de ingeniería, con unas barquillas de curvatura que van de detrás a delante, dándole un aspecto aerodinámico, esbelto a la par que amenazador, pero sin llegar a ser agresivo. Se creó con la idea de llevar cazas de combate, y aunque esta función no me convence, sí permite tener muchas lanzaderas que pueden ser útiles en muchas ocasiones y es lo suficientemente grande como para ser una nave multifunción. Por eso fue la protagonista del relato USS Spirit, en la que esta nave y su tripulación terminan en la galaxia de Star Wars. Además, paradojas del destino, fue la inspiración de la NX, una nave que se supone es anterior en la línea temporal de Star Trek.



2- USS Defiant, clase Defiant
Pequeña, compacta y agresiva. Aunque la Federación busca la solución de sus conflictos mediante el diálogo, en ocasiones es necesario la fuerza bruta y esta nave está para ello. Me gusta su diseño compacto, alejado de la distribución de otros modelos: con casco principal en forma de plato y sección de ingeniería, muestran que es una nave diseñada de manera práctica, pero sin llegar a ser tosca. Su nula versatilidad que no sea el combate, además de ser demasiado pequeña para desempeñar otras funciones, tiene un encanto especial. También está relacionada a mi serie preferida: Deep Space Nine, por lo que está ligada a muchas historias, personajes y momentos magníficos de esta serie.


3- USS Enterprise-D, clase Galaxy
Aunque se la ha comprado con un trasatlántico de lujo, esta nave es elegante, pudiendo hacer todo aquello que se le pide, y como representante en lo desconocido no podría haber otra mejor: al verla sabes que ha llegado lo más avanzado. Además es un diseño ligado a mi juventud, por lo que le tengo cariño y cierta nostalgia, ya que es el momento en que uno toma conciencia de sus aficiones y gustos de una manera más racional (si es que cave), más que la clásica que la vi más en mi niñez. Y contaba con más detalles técnicos que para mí la hacen más “realista”, teniendo en cuenta que el Manual Técnico de la Enterprise-D cayó en mis manos poco después de ver la serie, ¿qué más podía pedir para conocerla como si fuera Wesley Crusher?


4- USS Enterprise, clase Constitution
¿Qué Enterprise clásica escoger entre las 7 versiones que hemos visto? Aunque recuerdo perfectamente ver la serie clásica cuando era pequeño: los martes a las 20:00 en el Canal33. Y si bien es cierto que el modelo original de Matt Jefferies tiene una mística especial, carece de muchos detalles y la calidad de los efectos especiales de los 60 en televisión no era precisamente muy nítida. Por eso escogí el aspecto que tiene después de su actualización para The motion pictures (la del abramsverso no entró ni por asomo en esta cábala). Esta tiene el mismo diseño, pero es más refinado, más detallado y el interior me parece más lógico que su antecesora. Además su aspecto será el inicio de numerosas clases como la Miranda, el Constellation y otras tantas creadas por los aficionados.


5- USS Enterprise-C, clase Ambassador
Hay naves asociadas a una historia o capítulo y que no se puede separar de este. Yesterday’s Enterprise (TNG, 3.15) es uno de mis episodios preferidos y nos presenta la dramática historia de la Enterprise-C, condenada a ser destruida, sacrificándose para evitar una guerra devastadora. El Ambassador además es un diseño evolutivo perfecto entre el Excelsior y el Galaxy: grande, con líneas más redondeadas, casi fofas, hasta llegar al elegante estilo de su sucesora. Además como se ha prodigado poco en pantalla, lo que es una lástima tengo que decir, es bueno verla en su máximo esplendor.



6 · USS Yeager, clase Saber
Lo que me gusta es la capacidad que tiene de jugar con conceptos tan tradicionales como el casco en forma de plato y la sección de ingeniería, y mostrar un diseño completamente nuevo. Eso ocurre con otras naves originales de ST: First contact, como el Akira, la Norway o la Steamrunner. Todas ellas tienen un aspecto diferenciador, pero al verlas de inmediato sabes que son naves estelares.



7 · USS Sutherland/USS Kyushu, clase Nebula & New Orleans
La reutilización de diseño, incluso de piezas de unas naves para crear otras, los llamados kit-bashed, es una constante en la saga. Las líneas de la clase Galaxy siempre me han gustado, como ya he comentado, y han servido como base para no pocos modelos más. Dos de estas son la clase Nebula y la menos conocida (apenas se pudo ver en pantalla en el cementerio naval de la Batalla de Lobo 359) la fragata de la clase New Orleans. Se construyeron sus maquetas desordenando las partes de la Galaxy pero es más compacta, como hacer un puzle o jugar con la cabeza del Señor Patata, pero conservando la elegancia de su hermana.



8 · USS Equinox, clase Nova
Si hay una científica por excelencia dentro de la saga sería clase Oberth, pero se ha utilizado tanto que me ha llegado a cansar. Otra menos conocida es la, también pequeña, clase Nova, que pudimos ver perdida en el cuadrante Delta. El diseño de esta nave es funcional, y tiene un casco aerodinámico como es usual en esta época (como las clases Sovereign, la Intrepid o la Prometheus), pero me parece coherente con su capacidad atmosférica. Lo único malo que tiene es su escasa velocidad, algo realmente extraño, teniendo en cuenta que naves más antiguas son más rápidas. Supongo que fue una manera de dramatizar (aún más) la situación de la tripulación de la Equinox.


9 · SS Raver, tipo Raven
Hay diseños que uno no sabe muy bien por qué le gustan, simplemente es así y eso pasa con esta nave. Puede ser por su pequeño tamaño (como se puede apreciar en la lista me gustan las naves pequeñas, manejables), por su origen civil (se han visto relativamente pocas así y creo que es una lástima) o su aspecto alejado del tradiciones plato de las naves terrestres. La cuestión es que es una nave que me parece muy interesante.


10 · USS Shenzhou, clase Walker
La nueva serie Discovery nos ha traído un puñado de nuevos diseños que han hecho al siglo XXIII un poco más variado de lo que creíamos hasta ahora. Y eso está bien. Esta nave, que además es la primera en aparecer en la serie, tiene un aspecto similar a la clase Miranda, con un casco más aerodinámico y con la particularidad de que el puente está en la parte inferior del plato. Confesaré que en la lista inicial la Walker no se encontraba, y la he cambiado por la Miranda, siendo el único modelo de este Top 10 que modifique.



Menciones especiales
Al finalizar la lista preliminar y empezar a pensar en otros modelos me di cuenta de dos grandes faltas: no estaba ni la Intrepid y el Sovereing. La primera me gusta, pero prefiero las anteriormente mencionadas (a pesar de ser una nave pequeña). Tal vez la nave sea lastrada por la propia serie llena de altibajos en sus guiones y personajes. La segunda reconozco que no me termina de convencer, aun habiendo pasado tantos años, encuentro sus líneas demasiado agresivas en contraste con su antecesora. O tal vez aun recuerde la Galaxy como la nave de la tripulación de The Next Generation, la de las grandes historias de Picard, Data, Worf, o Wesley.


La verdad es difícil escoger mis naves preferidas y si lo hubiera meditado más la lista sería algo diferente (o lo peor, mucho más larga). Y es que como he dicho el diseño de la Flota Estelar es el que más me gusta dentro de Star Trek, y hay muchas otras naves que me parecen interesantes: la esférica clase Olympic, la Cheyenne con sus cuatro barquillas o la fragata Springfield ambas presentes en la Batalla de Lobo 359. La Prometheus con su capacidad de separación es realmente espectacular. O el Constellation con su ancho casco. De los muchos kit-bashed me quedaría con el tipo Centaur y el Curry, que vimos en Deep Space Nine. Mientas que la configuración del tipo Kelvin es de lo mejor de las películas de abrams. Y no quiero dejar de mencionar ese ladrillo que es la nave holográfica.

Tampoco quisiera olvidar las naves de Enterprise, la Flota Estelar de la Tierra y germen de lo que luego conoceremos tan bien. La os confesaré que aunque la clase NX tiene su encanto, me quedaría con la Intrepid.

De la nueva hornada de Discovery las clases Cardenas & Shepard me gustan. La clase Crossfield, la USS Discovery, no me parece mal, pero sinceramente el diseño no la hubiera escogido para una nave protagonista de una serie.

¿Cuál es vuestro top 10 o las naves que más os gustan?

Ll. C. H.