lunes, 29 de septiembre de 2014

Mi recomendación TNG, 4ª parte


7ª temporada


Con la séptima temporada finaliza TNG, dejando un legado legendario y otras tres series que lo continuarán la saga de Star Trek, además de cuatro largometrajes de esta misma tripulación. Aun así este último año podríamos calificarlo como el peor en lo que se refiere a regularidad de la calidad en sus guiones. Tiene capítulos soberbios, pero otros tantos que son realmente pésimos (siempre desde mi punto de vista, claro) y lo peor de todo es que el nivel o es alto o bajo, sin demasiados puntos intermedios, por lo que en conjunto sus historias son inferiores a las cuatro temporadas que la precedieron. Esta irregularidad se puede achacar a la emisión  en paralelo de ST: Deep Space Nine y a la preparación de la serie que la sustituiría: Star Trek: Voyager, así como a la película que se estaba proyectando para continuar con sus aventuras en la gran pantalla. Pero esta escusa no la puedo aceptar en una serie tan remarcable en la calidad de sus historia con había sido The Next Generation.

Muchos se centran en cerrar hilos argumentales, algunas veces se consigue acertar, como en el sublime último episodio: All good things… Pero hay otros (muchos) en los que solo se dedican a presentarnos familiares de nuestros héroes. Y es que es curioso que en esta temporada conocemos a un montón de parientes con respecto a otras, como si se acordaran de pasar por la Enterprise justo antes de su despedida, lo que impidió a los guionistas dedicarse a buscar buenas historias. Ron D. Moore indicaría que la riqueza de TNG estaba en sus personajes y no tanto en las historias, pero en esta temporada parece que se olvidan de estas últimas en más de una ocasión. Y él mismo lo reconocería en una entrevista del número 55 en la revista SFX en 1999.

· Descent (TNG, 7.01) Cerramos la historia del hermano malvado de Data: el intratable Lore. Y es un buen cierre del hilo argumental que se había iniciado en Datalore (TNG, 1.13) y continuado en Brothers (TNG, 4.03). Además nos muestran una faceta del borg: los zánganos individualizados, que será explorada (con gran éxito) con Seve of Nine en ST: Voyager.

· Gambit (TNG, 7.04/05) Aunque no es un capítulo redondo, si es interesante al plantear una historia de piratas en la tan formal TNG (que la gran mayoría de veces solo trata con gobiernos y naves de fuerzas regulares), además se aprovecha la afición de Picard en la arqueología para descubrir un poco más sobre los vulcanos.

· Parallels (TNG, 7.11) Aquí exploramos la existencia de múltiples universos alternativos, y lo que lo hace diferente y divertido es que lo hace Worf, el personaje menos “explorador” de la tripulación. Siendo muy divertido el poder ver otros universos y otras Enterprises.

· The Pegasus (TNG, 7.12) Han de ir en busca de la única nave estelar en que se ha producido un motín, que también fue su primer destino de Riker. Una historia sobre hacer lo correcto, las consecuencias de las decisiones tomadas, seguir las normas y de paso un poquito del lado gris que poco a poco nos muestra que tiene la intachable Federación cuando se descubre que se ha estado haciendo algo ilegal. Por desgracia esta trama fue usada en These are the voyages (ENT, 4.22), el episodio final de ST: Enterprise, sin que aun pueda encontrar la relación entre las dos historias, con Riker visitando la holodeck en la última misión del Enterprise de Arche mientras buscan la Pegasus.

· Lower decks (TNG, 7.15) Probablemente una de las mejores concepciones y más originales de los capítulos de la saga Star Trek al mostrarnos lo que ocurre a bordo de la nave, pero desde el punto de vista de un grupo de alféreces de la tripulación (entre ellos Sito Jaxa que ya vimos en The first duty (TNG, 5.19). La historia es redonda, y nos muestra la amplitud que tiene este universo con una pluma en las manos de un buen guionista y un poco de atrevimiento.

· Thine own self (TNG, 7.16) Toda temporada tiene es capítulo fetiche: tal vez no sea de los mejores episodios (o sí), pero es ese que nos gusta especialmente sobre otros. Este es el mío del último año de la serie. Tal vez sea la historia, sus personajes, o el maquillaje barkoniano, o simplemente que me gusta.

· Eye of the beholder (TNG, 7.16) Una investigación criminal a bordo a manos de Deanna en una buena historia para nuestra consejera, que demuestra (en alguna que otra ocasión ya lo había hecho) que su capacidad telepática puede usarse de una manera inteligente.

· Genesis (TNG, 7.19) Dirigido magníficamente por Gates McFadden, la tripulación empieza a desevolucionar hacia diferentes animales de los que conservamos información en nuestro ADN dormido. Interesantes algunas transformaciones: Riker en un neandertal, Worf en un bicho de Qo’noS, Barclay en una araña y Deanna en… bueno en su mejor interpretación de su carrera… (lo sé, soy malo, pero es divertido).

· Journey’s end (TNG, 7.20) La despedida de Wes no podía haber sido más espectacular al convertirle en un traveler. Y aunque la semilla ya se había plantado en Where no one has gone before (TNG, 1.06) al indicar que Wesley era “especial”, aunque supongo que nunca se imaginó lo que significaba eso. Por otro lado la idea de los guionistas de plasmar la desilusión del personaje al darse cuenta que la Academia no era lo suyo (como ocurre a tantos universitarios al empezar una carrera y ver que no le gusta), me parece ciertamente más descabellada que el hacer de Wesley un ser con poderes dignos de un dios. Si era un “coquito” que siempre había querido vestir uniforme y conocía mejor los sistemas de la Enterprise que sus propios tripulantes. Fuera de eso, creo que lo de hacerle traveler se les fue un poco de las manos.

· Preemptive strike (TNG, 7.24) Aquí despedimos a Ro Laren que tras infiltrarse en el Maquis decide unirse a ellos. Estos se desarrollarían más en DS9 y en VOY, haciendo conexión entre las tres series.

· All good things… (TNG, 7.25/26) Posiblemente uno de los mejores capítulos de la serie, que además de cerrar la historia iniciado en el capítulo piloto (no demasiado bueno por otro lado) de Encounter at Farpoint (TNG, 1.01/02) nos obsequia con un Picard que por fin rompe la barrera que le separa de sus compañeros y se sienta con ellos para jugar una partida de póker.

 
Y es que si en anteriores recomendaciones enumeraba los capítulos destacables, aquí también me gustaría indicar los que su desarrollo, a mí personalmente, no parecen dignos de una última temporada de una serie como TNG. Liaison (TNG, 7.02) donde los iyaaranos se dedican a explorar la humanidad a manos de la tripulación, ¿es que no tienen nada más que hacer? Phantasms (TNG, 7.07) una historia de sueños extraños: el pastel de Deanna se lleva la palma. Dark Page (TNG, 7.07) Lwaxana Troi fue un personaje complejo que saltaba de lo interesante a lo risible (para no decir insoportable) dependiendo de con que pie se levantaba, y ahora nos vienen con una hermana desaparecida de Deanna. Sinceramente ni me importa. Attached (TNG, 7.08) para un final así, nos ahorran el capítulo en que por fin Jean-Luc y Beberly confiesan que se han gustado toda la vida, pero lo dejamos como estamos porque ya estamos bien como amigos. Force of nature (TNG, 7.09) los guionistas quieren mostrarnos que son sensibles a los problemas ecológicos y nos dicen que para no destruir el subespacio ya no se puede ir a más de factor 5 de curvatura. Aunque se olvidan de ello en el resto de capítulos de TNG y DS9 (por suerte la Voyager ha sido construida para superar esa velocidad y no dañar el subespacio…). Sub Rosa (TNG, 7.14) la familia de Beberly siempre ha convivido con un fantasma, sí un fantasma. Bloodline (TNG, 7.22) regreso de DaiMon Bok que apareció en The battle (TNG, 1.09)… ¿alguien se acordaba de él? Y lo más importante: ¿a alguien le importaba? Una de esas ideas para recuperar hilos argumentales de temporadas pasadas, que no eran necesarios. Emergence (TNG, 7.23) tal vez el peor capítulo de The Next Generation tanto por la historia (querían hacer un capítulo final centrado en la holocubierta), como por su inocuo final (ni la dicción shakesperiana del discurso de Patrick Steward logra mejorar su contenido) y sobre todo por haber sido emitido en la séptima y última temporada. Mientras que otros me parecen anodinos: Interface (TNG, 7.03) donde conocemos a la madre de Geordi, ¿a nadie se le había ocurrido hacerlo antes? Inheritance (TNG, 7.10) descubrimos la madre de Data. Qué bien, aumentamos la familia otra vez. Homeward (TNG, 7.13) Nos presentan al hermano humano de Worf y de paso nos pasamos por el forro la 1ª directriz. Más familia. Firstborn (TNG, 7.21) Alexander regresa del futuro, aun no sé muy bien para qué. Y me falta por mencionar a Masks (TNG, 7.17) y es que es un capítulo que me gusta, pero como admiten los propios guionistas la idea original era más compleja y les faltó tiempo para desarrollarla. Y coincido con ellos.
 
Para más información de esta serie, os recomiendo el libro “Star Trek: La Nueva Generación. Guía de episodios” de Alberto Santos Editor. Un compendio completo y riguroso de todos los capítulos y películas, que nos ofrece una visión crítica de esta fabulosa serie.

Ll. C. H.

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sábado, 27 de septiembre de 2014

Nave nodriza Ha’tak



Estas grandes goa’uld han sido durante milenios, el flexible y poderoso puño de los Señores del Sistema. Y como ocurre con la mayor parte de su tecnología, todas las ha’taks son prácticamente iguales, de manera que ninguno tenga una ventaja táctica que pudiera desestabilizar el equilibrio de poder. Además su número también suele permanecer similar, de manera que ningún goa’uld pueda convertirse en una amenaza para el resto o para otras civilizaciones, como ocurrió con Apofis tras apoderarse de la flota de Sokar [Maternal instinct (SG1, 3.20)] o posteriormente con Anubis [Lost city II (SG1, 7.22)].


Diseño
Fue diseñada por Ptah para Ra hace 10.000 años [Stargate SG-1: First steps: the Stargate unexplored worlds roleplaying sourcebook]. Es posible que estuviera basada en la nave pirámide que utilizaba Ra en sus viajes personajes [Stargate], siendo reforzada con el anillo exterior para la conquista y el combate [conjetura del autor]. Su configuración viene dada para facilitar el descenso sobre las plataformas de aterrizaje piramidales planetarias, aunque estas no son imprescindibles, sí facilitan las operaciones.  De esa manera la estructura central, de forma de tetraedro, alberga los reactores de náquadah, así como los propulsores de ascenso y aterrizaje, junto a las bahías de lanzamiento de los planeadores de la muerte [Tangent (SG1, 4.12)], y el puente de mando, llamado pel’tak, no lejos de los aposentos de los goa’ulds. Rodeando esta pirámide se encuentra una estructura anillar también piramidal, donde se encuentra el alojamiento de la tropa jaffa, almacenes y el armamento de la nave. Este está formado por 60 cañones de plasma de alta potencia y un gran número de bombas náquadah de 200 megatones. Su poderoso armamento las permite aplastar cualquier tipo de civilización planetaria, desde las primitivas culturas sin tecnología, hasta los mundos más desarrollados de los dominios de los Señores del Sistema. Obviamente un ataque a uno de estos planetas bien fortificados requeriría un despliegue de un número mayor de ha’taks. Una vez eliminadas las defensas planetarias, las tropas puedes ser desplegadas a través de los anillos de transporte allí donde hubiera plataformas en la superficie [Threshold (SG1, 5.02)], así como en naves de transportes [Last stand (SG1, 5.16)] o simplemente aterrizando la nave directamente en la superficie planetaria [Maternal instinct (SG1, 3.20)]. Además cuentan con un poderosa asignación de planeadores de la muerte y bombarderos al’kesh, que son usados para defensa puntal de la nave, patrulla y ataques, tanto a otras naves, como contra los objetivos planetarios que se quiere conquistar.

Estas naves pueden ser construidas en astilleros antigrabitacionales en la superficie planetaria. Los altos hornos usados en la purificación del náquadah generan mucho calor y gases venenosos, por lo que los únicos capaces de soportar estas condiciones son los jaffa. Uno de estos lugares era el mundo prisión de Erebus, donde eran enviados los prisioneros de guerra que no servían a sus nuevos amos, para realizar este peligroso el trabajo [Orpheus (SG1, 7.04)]. Aunque también se pueden ensamblar en otros lugares de manera más convencional con piezas ya tratadas, como empezó a hacer Heru’ur en 1998 en Cimmeria [Thor’s charriot (SG1, 2.06)].

 
Sistemas
Parte de los sistemas usados procede en gran medida de tecnología antigua que ha sido rapiñada por los goa’ulds, incluyendo sus cristales de control para la hipervelocidad [Exodus (SG1, 5.01)], lo que otorga a sus sistemas una gran flexibilidad y fiabilidad [conjetura del autor]. La propulsión convencional permite a la nave alcanzar grandes aceleraciones, sin usar motores químicos ni de iones de ningún tipo, manipulando la inercia alcanzando el 5% de la velocidad de la luz con facilidad. Las dos naves de Apofis que mandó al sistema Solar en el 1998 atravesaron la distancia entre Saturno y Tauri en pocos minutos, habiendo una distancia de 10,11 unidades astronómicas. Su hiperimpulsor puede acelerar la nave hasta 10 veces la velocidad de la luz [Within the serpent’s grasp (SG1, 1.21)], (1) hasta 32.000 veces [Exodus (SG1, 4.22)], que solo les permite realizar viajes dentro de la misma galaxia de manera segura. Un viaje entre la Vía Láctea y la galaxia más cercana, unos 4.000.000 de años luz de distancia, se prolongaría más de 125 años. Aun así el sistema es lo suficientemente flexible para aceptar modificaciones, el ha’tak de Cronos controlado por los replicantes superó en 800 veces su velocidad máxima de hiperpropulsión [Enemies (SG1, 5.01)]. Apofis logró que varias naves nodriza que habían sido construidas por Sokar se hicieran invisibles [The serpent’s venom (SG1, 4.14)], pero desde entonces no se ha vuelto a conseguir [Ex Deus machina (SG1, 9.07)]. Por su parte Anubis conectó su ordenador central con el cerebro de Thor, el comandante supremo de la flota Asgard, [Revelations (SG1, 5.22)].

 
Historial de servicio
Durante siglos los goa’ulds como Ra, Apofis, Ba’al, Yu, Nirthi y otros muchos poseyeron decenas de ha’taks. Aunque debido a su poder feudal no siempre podían disponer de estas a placer. Apofis tardó meses en poder preparar 2 naves nodriza para atacar a los tau’ri después de la incursión a Chulak en 1997 [Within the serpent’s grasp (SG1, 1.21)]. (2) Suelen estar desplegadas en lugares importantes, algunas bajo el control de otros goa’ulds menores al servicio de otros más poderosos. Los Señores del Sistema mantenían siempre docenas en órbita al planeta Dakara para impedir que ningún jaffa libre lograra entrar en este y salir con vida. Aunque en el 2005 esa protección se había reducida solo a una nave [Reckoning I (SG1, 8.16)].
En los últimos años de su imperio en la Vía Láctea se vieron en numerosas ocasiones grandes formaciones navales de ha’taks bajo el mando de diversos señores del sistema. En el 1999 Sokar había reunido una flota en Delmak, diez veces más sumerosa de lo que creía la tok’ra, pero tras su muerte durante la detonación de la luna prisión de Ne’tu [The devil you know (SG1, 3.13)], esta cayó en manos de Apofis, que empezó una campaña contra los otros goa’ulds. En el 2000 había reunido 10 ha’taks dotadas de un sistema de ocultación que utilizó para protegerse durante las negociaciones con Heru’ur en el sistema Tobin. Al activarse las minas, estas se reagruparon alrededor de la nave nodriza donde se encontraba Apofis para proteger a su señor, siendo en su mayor parte destruidas [The serpent’s venon (SG1, 4.14)]. Poco después Apofis volvería a perder otras 13 naves, una de las flotas goa’ulds más grandes conocidas hasta entonces, al convertirse la estrella de Vorash en nova [Exodus (SG1, 4.22)]. En el 2003 Anubis destruyó 12 ha’taks en órbita a Abydos con su gigantesca nave [Full circle (SG1, 6.22)]. En el 2004 y ahora bajo el mando de Anubis, este envió un fuerte contingente a Tauri para apoderarse del puesto avanzado de los antiguos en ese planeta, pero fueron destruidas 30 de ellas gracias al armamento controlado desde la silla de control en la Antártica [Lost city II (SG1, 7.22)].

Cuando en el 2005 los replicantes invadieron la galaxia, decenas de ha’taks cayeron en sus manos, siendo modificadas sus defensas y armamento, atacando a todas las naves goa’ulds que se encontraban, destruyendo unas y capturando otras para su flota [Reckoning I (SG1, 8.16)]. Cuando los replicantes fueron neutralizados con el arma oculta en Dakara, los  jaffa se apoderaron de estas, integrándolas en su recién creada Nación Libre [Reckoning II (SG1, 8.17)]. Que usaron para hacer frente a la invasión ori que se inició a finales de ese año, envió 3 naves a Kallana, donde dos de sus naves fueron destruidas [Beachhead (SG1, 9.06)]. Durante la batalla para impedir el uso de la superpuerta ori una docena de sus naves cayeron bajo el fuego sus cruceros [Camelot (SG1, 9.20)]. Poco después algunas de las naves bajo control jaffa pasaron a control ori cuando algunos de estos guerreros abrazaron el Origen como su nueva religión bajo el mando de Gerak [The fourth horseman II (SG1, 9.10)].

Otro grupo que se benefició de la desintegración del Imperio Goa’uld fue la organización criminal de la Alianza Lucian, que las utilizaron para sus ilícitos propósitos, entre ellos llevarse numerosos stargates de sus planetas [Off the grid (SG1, 9.16)]. Y en el 2009 tres de ellas atacaron Base Icarus obligando a su personal a utilizar el stargate para huir, terminado en la distante nave Destiny de los antiguos. Mientras que las ha'taks fueron destruidas cuando el planeta P4X-351 explotó [Air I (UNI, 1.01)]. 

En una realidad alternativa se tiene constancia que Ba’al había lograd unificar bajo su control toda la flota goa’uld, más de un centenar de estas naves se colocaron en órbita a la Tierra en la mayor fuerza naval goa’uld conocida [Stargate: Continuum].
 
Tripulación: 1-12
Pasajeros: 2000 tropas jaffa
Capacidad de carga: 700.000 toneladas métricas
Dimensiones
            Longitud: 700 metros
            Anchura: 650 metros
            Altura: 315 metros
Propulsión:
            Hiperespacio interestelar
            Combustible: náquadah
Armamento:
            60 cañones de plasma de alta potencia
            Bombas náquadah de 200 megatones
Vehículos:
            12 alas de planeadores de la muerte
            3 alas de bombarderos al’kesh
Otros sistemas:
            15 anillos de transporte
            Escudos


Notas de producción:
(1) Es evidente que la evolución de la tecnología en la serie ha dejado esta afirmación, dicha en la primera temporada, obsoleta.

(2) El número de estas naves vistas en pantalla fue exponencial al presupuesto que iba teniendo la serie y si en la primera temporada solo podemos ver tres de ellos, con un protagonismo en los últimos capítulos, en la últimas temporadas de Stargate SG1 su presencia en grandes flotas goa’ulds, jaffas u oris formaba parte de la espectacularidad de los últimos capítulos.

Ll. C. H.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Estación McKinley



La estación terrestre McKinley forma parte de la veterana base McKinley, ya usada en el año 1968 como lugar de lanzamiento de cohetes por la NASA en los inicios de la exploración espacial en la Tierra. (1) Con el tiempo, esta, pasó a formar parte de la red de instalaciones de desarrollo y construcción de la UESPA (United Earth Space Probe Agency), que sería una de las organizaciones que formaban la Flota Estelar de la Tierra y posteriormente de la Federación. Así a principios del siglo XXIV (2) se proyectó una plataforma orbital que pudiera proporcionar servicios de apoyo dentro del sector Sol, desde el alistamiento final de las naves recién construidas [All good things… (TNG, 7.25/26)], (3) reparaciones y mantenimiento de gran calado [Family (TNG, 4.02)], así como la construcción completa de una nave estelar. Se ideó para poder ser una unidad autónoma, sin que fuera necesaria otra estación externa, como ocurría con los diques de San Francisco Fleet Yards [ST: The motion Pictures], teniendo en la misma instalación todos los recursos para la construcción, reparación y mantenimiento necesarios para el trabajo.
La parte principal de la plataforma estaba formada por una estructura octogonal en forma de anillo, con una cúpula superior sobresaliendo en la parte central. De donde salía un armazón doble hacia la popa, que podía articularse para adaptarse mejor a los diferentes tipos y diseños que pudieran existir, tanto en el aquel momento como en el futuro. Ambas eran muy simples y macizas, buscando la solución práctica a la estética. Para atracar las naves, estas se acoplaban debajo de la estación, siendo fijadas con 8 a 10 proyectores de tracción, situados en el extremo de sendos apéndices que parecidos a las patas de un cangrejo, envolviéndolas junto al casco del dique. Así se podía acoplar cualquier tamaño de nave, gracias a también articulación y flexibilidad de estas patas, que ofrecían una menor resistencia de los rayos tractores sobre el casco, tanto en construcción, como completo. Las naves más grandes como la clase Galaxy se acoplaban a lo largo de toda la estación [Family (TNG, 4.02)], aunque si esta era más corta, como la clase Nebula, solo se usaba la parte frontal para ahorrar energía de los haces de tracción [Redemption II (TNG, 6.01)]. A este respecto la instalación del armazón doble de popa podía ser permanente, pero también se podía suprimir para dejar simplemente la estructura octogonal, como en uno de los diques espaciales de Utopia Planitia en Marte para trabajar en naves pequeñas, como la clase Saber [Relativity (VOY, 5.24)].
En su interior se encontraban los hangares de las lanzaderas y las unidades de trabajo, llamadas comúnmente workbees, para operaciones en el exterior de la estación y las naves. Así como los talleres de manufactura y reparación de la maquinaria a sustituir, junto a los replicadores industriales para fabricar las piezas necesarias y los almacenes de equipamiento, piezas y suministros. Contaba además con salas de reuniones y planificación, despachos, holocubiertas para simulaciones y entrenamientos y laboratorios científicos, normalmente metalúrgicos y de investigación de ingeniería. Junto con camarotes para pernoctaciones de los técnicos y pasajeros, así como gimnasios, varias salas de audiciones y numerosos restaurantes, y en algunos casos hasta un arboletum para el esparcimiento de la dotación. La energía era suministrada por 12 potentes generadores de fusión de transferencia de pulso magnético que alimentan tanto los sistemas del dique espacial, junto a la nave atracada en el. También contaba con amortiguadores de inercia, ya que se ideó con la capacidad de poder ser trasladada por el espacio con la ayuda de un remolcador. También contaba con escudos básicos contra la radiación espacial, aunque pueden aumentar su potencia como medida defensiva al conectarlos con los reactores de fusión.

Con los años la estación McKinley se ha especializado en el alistamiento final de las naves recién construidas, haciendo la puesta a punto de los sistemas junto a la nueva tripulación, dejando espacio en los diques de otros astilleros, como el de Utopia Planitia para el inicio de la construcción de nuevas unidades, como le ocurrió a la USS Enterprise-D [All good things… (TNG, 7.25/26)], o la USS Voyager en la fecha estelar 48038.5 [Caretaker (VOY, 1.01/02)] tras ser construidas en Marte. Aun así su gran flexibilidad como estación de mantenimiento y construcción completamente autónoma, hizo que se construyeran más diques del tipo McKinley para el mismo complejo de Utopia Planitia en Marte [Relativity (VOY, 5.24)] o en la Base Estelar 234 [Redemption II (TNG, 5.01)] entre otras. De esa manera se podía tener puestos de reparación y mantenimiento a lo largo de toda la red de soporte de las bases estelares sin necesidad de remitir las naves a los astilleros, concentrándose estos en la construcción de nuevas naves estelares.
 
Características:
Diseño: Base McKinley, la Tierra
Tipo: Dique seco
Dimensiones: (con apéndices de tracción)
            Longitud: 690 metros
            Anchura: 362,79 metros
            Altura: 149,55 metros
Armazón doble:
            Longitud: 317,02 metros
            Longitud máxima: 339,02
            Anchura: 74,59 metros
            Altura: 24,8 metros
            Cubiertas: 9
Estructura octogonal:
            Longitud: 260,41 metros
            Anchura: 260,41 metros
            Altura: 56,38 metros
            Cubiertas: 22
Altura orbital estándar: 507 kilómetros
Personal registrado: 900
Pasajeros: 100
Capacidad máxima: 3.500
Hangares: 26
Vehículos auxiliares: 100 unidades de gestión de carga (workbees); 20 cápsulas de viaje; 20 lanzaderas (diversos tipos)
Capacidad de tracción: 230 millones de toneladas
Fuente de energía: generadores de fusión de transferencia de pulso magnético
Generadores: 12

Nota de producción:
(1) Esto es una mera especulación. La base de cohetes McKinley aparecida en Assignment: Earth (ST, 2.26) no existe, la mención de una estación espacial con el mismo nombre en Family (TNG, 4.02), hace factible que esta sea parte de la antigua base de la NASA.

(2) La fecha es una mera especulación basada en que la USS Enterprise-C fue construida en esta estación (ST: TNG Technical Manual). Así como su aspecto, alejado del estilo de la clásica o sus películas. Según la serie de novelas Lost Era y el libro USS Enterprise Owners’ workshop manual, la nave fue lanzada en el 2332.

(3) En la placa de la USS Voyager consta su botadura en dicha estación en la fecha estelar 48038.5, pero en el capítulo Relativity (VOY, 5.24) podemos ver que la nave fue construida en Utopia Planitia en Marte. Indicar que se botó en la estación McKinley no invalidaría, por tanto, los dos datos y no se contradecirían. En All good things… (TNG, 7.25/26) vemos que Picard llegar por primera vez a la USS Enterprise-D atracada en la estación McKinley, cuando sabemos por Boby trapp (TNG, 3.06) que fue construida en Utopia Planita. El metraje aparecido en el capítulo final correspondía a escenas no usadas para Family (TNG, 4.02).

Ll. C. H.