martes, 24 de julio de 2018

Caza espacial BTL-4A Ala-Y


Combinación de caza y bombardero ligero, el Ala-Y consiguió el prestigio de ser la nave más resistente de las fuerza de ataque y es todavía el caza más numeroso de la Alianza. Tiene una potencia de fuego devastadora, y su sólida construcción soporta daños en el combate que destrozaría vehículos más ligeros. No es la nave más rápida, ni la más maniobrable que existe, pero con el balance de sus funciones, el Ala-Y sigue siendo una fuerte baza de la Alianza, existiendo diversos modelos, adaptados para distintas misiones, con versiones de uno o dos tripulantes [Star Wars. Vehículos & naves. Vista en sección].

Las Guerras Clon
El modelo BTL-B de Koensayr fue diseñado en las instalaciones en órbita a Bormus durante las Guerras Clon para el Ejército de la República. El nuevo cazabombardero biplaza estaba fuertemente armado: con dos cañones láser medianos montados en la parte delantera y una torreta de burbuja, que giraba 360º, que proporcionaba una vista clara al artillero, con dos cañones de iones ligeros para la defensa contra cazas estelares enemigos. Además contaba con un lanzador de torpedos de protones MG7 con 10 proyectiles y 20 bombas de protones. (1) Contaba con un revestimiento completo del fuselaje compuesto por una aleación reforzada de titanium, que cubría el ala central y los motores. (2) Era capaz de desplazarse entre sistemas estelares sin la necesidad de un portador o anillo hiperespacial, lo que lo hacía una máquina de combate autónomo y muy versátil. Para estas operaciones necesitaba el uso de un droide astromecánico que estaba alojado detrás de la cabina de pilotaje y que apoyaba en las operaciones de vuelo [SW The Clone Wars. Procedure].

Una de las primeras unidades, formada por los pilotos clon más hábiles de la República, llamada Escuadrón Sombra, fue utilizada para dar caza a la nave insignia del general Grievous, el Malevolence bajo el mando del general jedi Skywalker [SW The Clone Wars. Shadow of Malevolence (1.09)]. Con un conflicto cada vez más extendido por toda la galaxia, estos cazas estuvieron presentes en numerosas combates, como el Bloqueo a Ryloth [SW TCW. Loberty on Rylothh (1.19)], la Batalla de Malastare [SW TCW. The zillo beast (2.22)], en la Segunda Batalla de Geonosis [SW TCW. Landing at point Rain (2.07)] o en la defensa de Kamino [SW TCW. ARC Troopers (3.02)]. En Umbara estuvieron encuadrados dentro de la flota de ataque del general Obi-Wan Kenobi [SW TCW. Carnage of Krenn (4.02)]. Entre las unidades más destacas estaban los escuadrones Azul, Rojo, Oro, o el Cazador, que participó en la batalla de Gwori liderado por los generales Ploi Koon y Saesee Tiin [SW TCW. Shipyard of doom].

Al servicio de la Alianza Rebelde
Con el fin de las Guerras Clon y el ascenso del Imperio, se produjo un cambio en la doctrina militar de las fuerzas de la antigua república, centrando el uso de cazas sin capacidad de hiperespacio. Con la pérdida del gran contrato gubernamental, Koensayr empezó a vender sus excedentes de Ala-Y en el mercado de la defensa planetaria, que los adquirirían como excedentes militares por su robusta construcción, su fiable hiperpropulsor y su potente armamento. Con el tiempo el Imperio reclamaría los que aún tenía en stock o los que habían sido recuperados para destinarlos a desguace [SW Rogue One. Guía visual]. Aun así la Alianza logró salvar muchos ejemplares en audaces asaltos, como el del Grupo Phoenix a la Estación Reklam [SW Rebels. Steps into shadow (3.01/02)]. Mientras otros, que habían terminado en fuerzas piradas o mercenarias, finalmente llegaron a manos de la Alianza Rebelde [Starships of the Galaxy].

Aunque en un principio su fuselaje estaba totalmente recubierto, la nave necesitaba reparaciones constantes, los técnicos, cansados de tener que retirar los paneles del casco para acceder a la maquinaria, acabaron desmantelándolos definitivamente, de ahí su apariencia habitual. Suelen calientarse mucho a pesar de su tamaño, por eso dispone de un complejo sistema de refrigeración que recorre toda la embarcación. Algunas partes de ese sistema necesitan mantenimiento después de cada vuelo, teniendo que hacer puentes en los tubos de líquido refrigerante cuando sucede algo muy frustrante: una fuga inutiliza una sección inaccesible. Los actuales cazas de la flota rebelde han sufrido tantas reparaciones que no existen dos unidades idénticas [Star Wars. Vehículos & naves. Vista en sección].

Dos grandes motores Koensayr Ion Jet R200, alimentados por un reactor Novaldex, impulsan la nave a velocidad sublumínicas, unidos a cada extremo del ala cruzada, en la parte posterior de la sección central. Cuatro fuertes pilones se extienden detrás para sostener discos vectrales en el paso del escape, que esparcen y disipan las emisiones calientes del motor para reducir el perfil del caza en los sensores. También sirven como guías de impulso, reflejando el empuje de los motores, pero incluso con los vectrales su agilidad es mediocre si se compara con otros modelos. En caso de emergencia se pude cerrar estos para dar la vuelta al empuje de los motores: una acrobacia que sólo funciona una vez, ya que en el proceso se queman estos y los pilones que los sostienen. Los motores alimentan los escudos deflectores, que emanan a partir de generadores a lo largo del ala cruzada y de la sección central. La tripulación puede darle ángulo para conseguir una mayor protección o cubrir el espacio protegido por un generador dañado o destruido. Estas son bastante fuertes, pero una vez penetrados, el equipo expuesto puede destruirse con facilidad [Star Wars La Guía. W&G].

Tres dispositivos de repulsión permiten a la nave moverse en los reducidos espacios dentro de hangares y bases, utilizándose como tren de aterrizaje. Siendo controlados por un joystick que encuentra bajo el lado izquierdo de la cúpula. Un control duplicado en el morro permite que los técnicos de tierra dirijan el caza mientras van caminando a su lado [Star Wars La Guía. W&G].

Kroensayr equipó su caza con una posición para una unidad droide astromecánico R2 o R4, aproximadamente a un tercio de la distancia de la sección central. Que se conecta directamente a la matriz del circuito central para controlar todos los sistemas de vuelo, motores y energía. Regulando las fluctuaciones y las sobretensiones transitorias y ajustando los controles de orientación, proporcionando un vuelo más suave y permitiendo al piloto concentrarse en otras funciones. Si fallara algún elemento, o el Ala-Y sufriera algún daño, el droide podría responder poniendo en funcionamiento los extintores internos de los motores o cerrando los sistemas que drenan la energía. Pudiendo volver a poner en marcha los circuitos para recuperar el control perdido, reiniciar un equipo que ha fallado o realizar reparaciones bastante extensas mediante servos remotos y actuadores hidráulicos. Aunque puede realizar saltos hiperespaciales gracias a su multiplicador R300-H, no lleva un computador de navegación suficientemente poderoso para calcular completamente los vectores de curso y los ajustes de energía necesarios. Sin embargo una unidad R2 puede almacenar la información necesaria y llevar los ajustes para 10 saltos. Los R4, que son más sencillos, sólo pueden manejar un solo salto con seguridad, por lo que se les utiliza poco para viajes hiperespaciales [Star Wars La Guía. W&G].

Para su función como bombardero exige un conjunto de sensores de largo alcance que actúen de telémetro binocular. Lo que permiten tener una precisión de disparo algo superior al Ala-X, una de las razones por las que estos fueron los primeros en realizar el ataque a la zanja de la Estrella de la Muerte en Yavin 4. [Star Wars. Vehículos & naves. Vista en sección]. Los despliegues duales de sensores Fabritex ANx-y están cubiertas por dos cúpulas, una delante de cada motor, que guardan sensores activos y pasivos duplicados. Pero las vibraciones de los motores desalinean las antenas por lo que pocas veces pueden funcionar a plena potencia, particularmente los pasivos. La mala alineación es particularmente problemática al detectar blancos a largo alcance, dentro del radio normales de las armas, los sensores activos de puntería no suelen quedar afectado. Los artilleros habilidosos pueden ajustar los sensores en vuelo, pero los modelos monoplazas han de apañarse con la información reducida [Star Wars La Guía. W&G].

Una cúpula cubre la carlinga, que restringe la visibilidad completa al solo tener unos plazas de acero-transparente a los lados y por delante, lo que ha hecho que algunas tripulaciones colocaran cámaras para cubrir por encima y debajo de la nave. Ambos tripulantes se acomodan en asientos balísticos eyectables blindados y a prueba de choques de Koensayr, lanzándose a la vez en las unidades biplaza [Star Wars La Guía. W&G].

Armamento
Los cañones láser Taim & Bak IX4 disparan desde monturas internas en el morro, apuntando directamente en la dirección de vuelo. Estas armas de cañón corto se alimentan a partir del reactor Novaldex situado en la parte trasera de la sección central, corriendo los cables de energía blindados por los lados exteriores, generando una impresionante pulsación paralela cuando disparan conjuntamente. Para objetivos fuertemente protegidos tiene dos lanzadores de torpedos de protones de tubo Arakyd flexible. Se instala un lanzador dentro de cada compartimento de armas a cada lado del módulo de la carlinga, cuando el piloto o el oficial de armamento activan los lanzadores, se abren las compuertas blindadas para darles paso, alimentando ambos tubos un depósito central que contiene los 10 proyectiles, por lo que cualquiera de los dos tubos puede lanzar toda la carga. Estos se recargan con rapidez y facilidad sustituyendo el depósito entero [Star Wars La Guía. W&G].

Un montaje pivotante en la parte posterior de la carlinga lleva un cañón ligero doble de iones SW-4 de ArMek. En el BTL-A4 un computador de puntería debería apuntar y dispararlo, sin embargo sus prestaciones fueron tan malas durante las pruebas de producción, que se eliminaron. De manea que ahora solo disparan de forma fija, normalmente hacia delante por simplicidad, pero algunos pilotos pueden ponerlo en otra posición. Como el BTL-S3 tiene artillero, que se sienta mirando hacia popa, este maneja el cañón montado encima de él girándolo 360º y elevándolo hasta los 60º. Los cañones de iones disparan una carga eléctrica para alterar los circuitos de control de una nave enemiga sin destruirla. Pero son instrumentos de gran delicadeza, y sus matrices de cristales siempre se desalinean debido a las vibraciones del vuelo y del combate, y los mecánicos las detestan por el tiempo que cuesta su mantenimiento [Star Wars La Guía. W&G].

Versiones
La versión más extendida es el BTL-A4 monoplaza, apoyada por un droide astromecánico [Star Wars. Vehículos & naves. Vista en sección]. El A4 también se le conoce como Explorador, al haber sido modificado para llevar misiones en el espacio profundo con mayor tiempo de vuelo, por lo que está dotado por un computador de navegación muy sofisticado con una capacidad limitada de saltos, que ocupa el espacio del artillero, así como el soporte del multiplicador de hiperespacio. Debido al gasto de energía del hiperpropulsor, necesita derivar parte de la energía de los escudos, aunque el casco está reforzado para compensar esta pérdida. Su piloto debe fijar el cañón de iones en una posición fija, normalmente hacia delante, sin poder utilizar la rotación de la torreta [Star Wars La Alianza rebelde. Guía. W&G].

El BTL-A4 LP, abreviatura de Longprobe (Sonda Larga), está equipado con provisiones adiciones y sensores mejorados [Star Wars. Vehículos & naves. Vista en sección], para misiones de reconocimiento y exploración. Al ser un vehículo monoplaza, se pudo eliminar los equipos de soporte vital del copiloto, sustituyéndolos para mejorar su carga útil, que podía llevar hasta 220 kilogramos de carga y aumentar su autonomía un mes. Tenía el mismo armamento que la versión estándar BTL-A4, aunque la torreta de iones se bloqueó en la posición de disparo frontal [Starships of the Galaxy (Saga Edition)].

La versión biplaza es el BTL-S3, mantiene el artillero original y cuenta con un equipo informático de objetivo aumentado [Star Wars. Vehículos & naves. Vista en sección]. Esta versión tiene mejores escudos deflectores, así como una mejor puntería con su cañón de iónes directamente controlado por el artillero. Y solo cuenta con su unidad R2 con coordenadas preestablecidas para realizar los cálculos de hiperespacio [Star Wars La Alianza rebelde. Guía. W&G].

La red de espionaje de la Alianza utiliza varios Ala-Y como correo de larga distancia por su reducido tamaño y alta velocidad. A las naves al servicio de inteligencia se les ha eliminando los cañones de iones para conseguir más espacio para equipaje y tienen una cúpula especial, partida por la mitad que permite que el pasajero salte dentro o fuera del habitáculo durante una breve parada. También se tiene noticias de que se han tirado en paracaídas y han planeado hasta la superficie del planeta. Estos cazas son tan raros que no tiene designación propia [Star Wars La Guía. W&G].

Luchador infatigable
La Alianza ha perdido más de sus sufridos caza-bombarderos Ala-Y que de cualquier otra nave espacial, debido a que estos han sido enviados al combate más veces que ningún otro caza, cargaron con el peso en los primeros enfrentamientos contra el Imperio. Aunque ya no son tan rápidos, maniobrables ni está tan fuertemente armado como otros cazas actuales, los Ala-Y siguen siendo unos vehículos potentes, capaces de resistir y provocar daños tremendos [Star Wars La Guía. W&G]. Sigue siendo el más versátil, llevando a cabo cualquier tipo de misión con ligeras modificaciones o distintas configuraciones. Esta flexibilidad es un aspecto importante para la Rebelión, que no puede invertir en naves especializadas. Los rápidos Ala-A y los pesados A/SF-01 Ala-B, muy especializados, se producen en cantidades muy limitadas [Star Wars La Alianza rebelde. Guía. W&G].

Desde los primeros ataques perpetrados por células aisladas, los Ala-Y formaron parte de la Alianza Rebelde. Desde entonces estuvo presente en las batallas más relevantes, como el ataque a Scarif, donde lograron neutralizar los escudos de un destructor clase Imperial gracias a sus cañones de iones [Star Wars Rogue One]. Poco después formaron parte del ataque contra la trinchera de la Estrella de la Muerte en Yavin [Star Wars IV. A new hope]. Y en la Batalla de Endor contra la segunda estación de batalla del mismo nombre [Star Wars VI. Return of the jedi].



Características: (3)
Fabricación: Koensayr
Modelo: Caza espacial BTL Ala-Y
Tripulantes: BTL-A4 1 piloto y un droide astromecánico; BTL-S3 piloto y artillero
Dimensiones:
            Longitud: 16.24 metros
            Altura: 4.44 metros
Planta energía: reactor Novaldex & células de pontecia criogénica Thiodyne 03-R
Motores: dos motores de fisión de iones R200 de Koensayr
Hiperpropulsión: R300-H de Koensayr clase 1
Velocidad atmosférica: 1.000 lm/hora
Capacidad de carga: 110 kg (S3); 80 kg (A4)
Sensores: Largo alcance Fabritech ANx-y, con una matriz de detección de taquiones en fase de largo alcance PA-9r y una matriz de análisis de amenaza primaria de corto alcance PF-7u. Transceptor de espectro completo “lock tranck” ANS-5d de Fabritech
Sensores tácticos: Computadora de seguimiento Fabritech ANc 2.7 con sistema de imagen “Quickscan” SI 5g7 o Sistema de imagen holográfica IN-344-B “Sightline”
Escudos: Generador Chempat
Armamento: 2 cañones láser medios KX5 de Taim & Bak, 2 cañones ligeros de iones SW-4 de ArMek; 2 lanzadores torpedos de protones Flex de Arayd (5 proyectiles por lanzador); 20 bombas de protones
Autonomía: Tres semanas (A4) Una semana (S3).




Informe Técnico B/478-2
Alianza para Restaurar la República


Notas de producción:
(1) El uso de bombas de protones se puede ver en el capítulo Zero Hour (3.21/22) de Star Wars Rebels. Y la cantidad de 20 se menciona en el juego de PC Star Wars: Rogue Squadron de 1998.

(2) Cuando Joe Johnston refinó los diseños del Ala-Y de Colin Cantwell y Ralph McQuarrie para el Episode IV A new hope, ya dijo que esta era una elegante nave que había sido despojado de su fuselaje. Originalmente también tenían cúpulas acristaladas, pero estas no se distinguían con el croma utilizado en el efectos especiales, por lo que fue alterado. Recuperándose para la serie animada de The Clone Wars.

(3) Las referencias para confeccionar este listado de características incluyen datos del libro Star Wars. Vehículos & naves. Vista en sección, las Guías del juego de rol de West & Games, del juego de cartas Card Trader, entre otras fuentes.


Este artículo está dedicado a Bel, una lectora del blog que como indicó en el artículo del Top 10 de las naves de Star Wars: “le tengo cariño al Ala Y, tal vez por ser el patito feo, está en Yavin y cumple su trabajo pero las medallas y los elogios se los lleva el guaperas Ala X (es como el Hurricane en la Batalla de Inglaterra, llevó todo el paso, y el mérito se lo llevó el Spitfire que era mucho más guapo)”. Completamente de acuerdo contigo, como no, así que por el Ala-Y Patito Feo.


Ll. C. H.

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martes, 17 de julio de 2018

El Jedi perdido 2 - Rayo de Esperanza 1


Estación Elgarik
Seis meses antes de la Batalla de Yavin

            Elgarik era un solitario sistema del Borde Medio de la galaxia. Once planetas orbitaban alrededor de su estrella, una gigante roja que había consumido la mayor parte de su hidrógeno y que ya había engullido a varios de los mundos más cercanos al ampliar su masa. El mundo que ocupaba ahora el noveno lugar del sistema había cambiado mucho en los últimos milenios, pasando de ser una roca fría y congelada en el espacio, para convertirse en un lugar cálido y cubierto de agua líquida por el calor que ahora recibía de su astro. Sobre las olas emergían varias islas, que la vegetación primitiva había empezado a cubrir. Y habían sido aquellas primeras zonas en ser colonizadas siglos atrás por los neimodianos como un puesto avanzado y explotación de minerales. Con la creación de la Federación de Comercio el lugar vivió su época dorada durante la Antigua República como parada en sus rutas secundarias, erigiendo una pequeña estación de reparación y mantenimiento cerca de su gran base logística de Enarc. Durante las Guerras Clon las fuerzas republicanas la atacaron varias veces hasta que finalmente fue ocupada tras la imperialización de sus antiguos enemigos que vino con el fin del conflicto y la derrota del Visir de Aduanas Vooro asentado en Enarc.
            Prácticamente abandona desde el final de la guerra, aquel pequeño enclave languideció hasta que fue adquirido por Tycho Inc. (1) Una pequeña empresa asentada en Naboo que en los últimos años había experimentado una rápida expansión comercial. Apoyada por el moff del sector Chommell, había conseguido los derechos de explotación de las minas del sistema, incluyendo el arrendamiento de sus instalaciones orbitales. Los técnicos enviados allí enseguida las dejaron acondicionadas para la reparación de naves de la compañía u otras que quisieran alquilar sus servicios. Por lo que era un lugar poco conocido que permitía discreción.
            Un pequeño remolcador salió del hiperespacio y justo detrás de él lo hizo la larga e inmensa mole de acero que formaba una nave mucho mayor. Cual monstruo marino alargado y amenazador, su armazón de proa parecía una concha alargada, que empezaba con un pico y se alargaba hacía popa, con una segunda cubierta sobre la parte central a modo de un caparazón cubría la nave hasta que tres grandes motores traseros que sobresalían en el extremo final.
            Se acercó lentamente hacia la estación espacial, una plataforma rectangular, con tres cubiertas enrejadas sobre sendos diques navales, que dejaban las naves ocultas a la vista de miradas indiscretas. Era el turno de noche por lo que solo unos pocos vieron aquella llegada no registrada. Lentamente fue colocándose, gracias a los poderosos rayos tractores, bajo la cubierta del muelle situado en el extremo más alejado de las instalaciones de control y los amarraderos de  las naves de tránsito. Cuando la operación concluyó nada sobresalía del enrejado que cubría el dique.


            Alrededor de la mesa de la sala de conferencias estaban sentados siete seres. Dos de ellos eran los representantes de aquella estación de reparaciones: Rohna, una alta y espigada gungan que dirigía aquellas instalaciones. Y a su lado estaba un alienígena con una extraña forma ósea del cráneo, sobresaliendo varias crestas alrededor de ojos y mejillas llamado Hisrak, que era el responsable de la compañía que hacía poco había adquirido el lugar y que había ofreciendo sus servicios a la Alianza.
            El resto eran todos miembros de la rebelión: el mayor Treson Moritz de la marina de Alderaan (2) y enviado de Bail Organa para la adquisición de naves de combate para la incipiente Flota Rebelde. Así como los dos oficiales que iban a hacerse cargo del viejo destructor ligero que había sido llevado hasta allí: el capitán Owen Geko, un humano procedente de Gerrard V, cuyo planeta acababa de alzarse contra el Imperio Galáctico por culpa de los abusos del moff de su sector. Y su jefa de ingeniería, la moncalamari de tono azulado llamada Meena Hikahi. Finalmente se encontraba una pareja de adquisidores encargados de conseguir todo aquello que se necesitaba para luchar contra el sistema de terror y opresión de Palpatine: la exuberante twi’lek Desona Ajel y el silencioso keshiano Keegan.
            – Aunque ya hace varios días que estamos trabajando juntos, algunos de ustedes acaban de llegar, por eso quisiera darles oficialmente la bienvenida a la estación de Elgarik – empezó Hisrak abriendo la sesión informativa. Iba vestido con un elegante traje color crema confeccionado a medida –. En nombre de los que simpatizamos con su causa en la empresa Tycho, esperamos poder ayudarles en todo lo que podamos. Desde hacía tiempo queríamos ser más activos apoyándoles y Rohna sugirió estas instalaciones.
            – La Alianza les agradece su ayuda, al igual que todos los seres que han sido oprimidos y están anhelantes de libertad – le contestó Moritz ceremonioso.
            – Es un honor poder hacerlo – replicó Hisrak levantándose –. Yo he regresar a Naboo, pero les dejo en manos de Rohna. Señor Keegan, cualquier cosa que necesiten pueden pedírselo a ella. Buenas tardes.
            El adquisidor asintió mientras Hisrak dejaba la sala siempre bajo su atenta mirada. Lo que había dicho aquel alienígena era verdad, aquel lugar y lo que podían ofrecerles se los había proporcionado un antiguo contacto, que ya hacía tiempo trabajaba para la Alianza y que quería hacer más.
            – Llegado a este punto, quisiera ir directamente al informe que hemos realizados desde la llegada del Rayo Patriótico – intervenía Rohna cuando Keegan dejó de observar la puerta ya cerrada de la sala. Había activado los controles de la mesa y un proyector holográfico mostraba la imagen de los esquemas de la clase Recusant, un antigua nave de combate del Gremio de Comercio durante las Guerras Clon.
            » Por los datos suministrados por la adquisidora Ajel, que localizó y compró a peso esta nave como chatarra, es el gemelo del Puño Patriótico. Ambos fueron construidos en Minntooine por Cuerpo de Ingenieros Voluntarios de Dac Libre, integrado por quarrens y que nosotros conozcamos participaron en el último ataque separatista a Corusant. Después de la desactivación de sus droines al final del conflicto la nave fue llevada a un depósito naval del Borde Interior, donde languideció durante estos años. Desde su llegada, y con ayuda de la ingeniera Hikahi, hemos estado haciendo un exhaustivo informe sobre los sistemas de la nave y todos ustedes han recibido una lista detallada. Aun así me gustaría hacer un breve resumen.
            » Todo su armamento fue desmantelado, posiblemente para venderlo a algún gobierno planetario. También lo fueron sus paquetes de sensores, tanto tácticos, de navegación, como de largo alcance, los generadores de escudos, y el multiplicador de hiperespacio. Conserva su ordenador de origen que coordinaba la gran cantidad de droides que había abordo, y el blindaje del casco se encuentra en buenas condiciones. Los triples motores sublumínicos están operativos, al igual que su reactor principal, pero es aconsejable actualizarlo para conseguir un mayor rendimiento y ahorro de combustible. Por suerte los conductos de energía, aunque descuidados por el tiempo de desuso se encuentran en buen estado. La mayoría de sistemas auxiliares podrían ser aprovechables, aunque tendrían que hacerse numerosas modificaciones: los hangares están acondicionados para los cazas droides Butrie originales, de los que además aun cuenta con varias docenas. Para finalizar su interior no tiene las condiciones habitables para una tripulación extensa de humanoides.
            – ¿Cuánto tiempo calcula que necesitaría para dejar la nave en condiciones de combate? – preguntó Moritz.
            – De dos a tres meses si tenemos los recambios que faltan – respondió la gungan, apartándose la oreja por detrás del hombro –. La mayor parte de los sistemas no militares podemos conseguirlo nosotros. Y sugeriría mantener gran parte de los sistemas droides, ya que eso podría reducir drásticamente la necesidad de una dotación extensa y evitaría prolongar los trabajos necesarios para esa modificación en tiempo y recursos. El espacio reservado para las 40.000 unidades de combate podría ser acondicionado para una mayor zona de carga o si lo quisieran para una fuerza embarcada. Pero no tenemos la capacidad para conseguir la mayor parte del armamento que falta, así como los proyectores de los escudos o los sensores de combate.
            – En ese aspecto tenemos un plan para conseguir ese equipo – intervino Ajel, la twilek adquisidora –. ¿Qué es lo que necesitaría exactamente?
            – La mayor parte del cañón turboláser pesado frontal podría ser reconstruido aquí. Pero el resto de armas, que suman 117 puntos de fuego no. Y eso si queremos mantener las características originales de la nave. Yo sugeriría actualizar estas con cañones de iones.
            – No creo que hubiera problemas para encontrar ese material – confirmó Ajel, lo que provocó cierta sorpresa en Rohna, que no pudo disimular –. Aunque para eso necesitaremos alguna ayuda adicional por su parte.
            – ¿Qué necesitan? – preguntó la gungan intrigada.
            – Cargueros que no puedan ser rastreados – respondió Ajel.
            Rohna se quedó pensativo durante unos instantes.
            – Podríamos modificar los transpondedores de las naves y proporcionales tripulaciones leales. ¿Para cuándo las necesitan?
            – Pronto – indicó Keegan enigmático.


Sistema de Alderaan

            La reunión se celebró en una estancia de la estación de transmisiones situada sobre Delaya, el tercer planeta del sistema. Sentados alrededor de la mesa se encontraba la imponente figura que irradiaba seguridad y firmeza de Bail Organa con su mirada oscura y penetrante capaz de transmitir serenidad a las personas incluso en los peores días del terror de Palpatine. Hacía pocos meses que había dejado su cargo en el Senado Imperial, con la clara convicción de dedicar todos sus esfuerzos a la consolidación de la Alianza Rebelde. A su lado estaba Carlisrt Rieekan, oficial profesional de Alderaan y consejero militar de Organa. Y junto a este el general Baccam Grafis, encargado de procurar armamento y combustible para la Alianza. Frente al primero se encontraba el carismático corelliano Bel Iblis, de largo cabello, blanco como la nieve, que caía sobre los hombros a modo de capa y una mirada fría y calculadora. (3) Y junto a estos el representante del general Vernan, líder de la Inteligencia de la Alianza, el también general Airen Cracken. Los últimos dos eran los adquisidores Desona Ajel y Keegan.
            – Una operación de esas características podría innecesariamente poner sobre aviso a nuestros enemigos – indicó Organa prudentemente, después de que Ajel explicara el plan que había elaborado junto a Keegan para conseguir el armamento que necesitaban.
            – Palpatine ya está avisado de nuestra existencia – replicó Bel Iblis con rotundidad –. Cada vez más naves de la Armada Imperial se dedican a localizar nuestras bases, mientras que el OSI no cesa en buscar a nuestros simpatizantes. Y cada vez con mayor éxito. Es necesario prepararnos y armarnos. El plan mostrado aquí me parece factible y de esa manera lograremos apoderarnos de un material vital de un solo golpe.
            – Las ventajas son claras, pero también es una jugada de alto riesgo – replicó Rieekan, sabedor de la prudencia de Organa en no querer atraer la atención hacia la Alianza Rebelde con aquel tipo de operaciones –. Tenemos pocas naves de combate y con esta incursión podríamos arriesgar parte de ellas en una batalla que tal vez no podemos ganar.
            – ¿General Grafis? – preguntó Organa.
            – Necesitamos armamento si queremos enfrentarnos al Imperio – respondió prudente cogiéndose las solapas de la chaqueta, que no podía ocultar su abultado vientre. Como miembro del consejo rebelde, el Estado Mayor militar de la Alianza, conocía perfectamente la situación y lo necesarios que estaban de cualquier material. Aquella operación iba a ser solo una gota en el océano, pero por poco que fuera, era más del que en aquel momento tenían –. La verdad es que confío plenamente en el juicio de Desona y Keegan. Valga decir que son los mejores adquisidores que tenemos.
            – La guerra contra el Imperio la ganaremos en el espacio y no solo con cazas como los recientes Ala-X que hemos conseguido de Incom – prosiguió insistiendo Bel Iblis –. Necesitamos más naves de combate para proteger a nuestras fuerzas y enfrentarnos a los destructores en cierta igualdad de condiciones.
            – ¿Qué opina nuestra Inteligencia de la operación? – preguntó entonces Organa mirando a Cracken. Este miró al Virrey de Alderaan, de carácter prudente y reflexivo y después al más agresivo corelliano Iblis, para regresar a Organa.
            – Los informes que tenemos del objetivo nos indican que es un lugar de poca importancia estratégica para la Armada Imperial. El almacén logístico abastece a varios sectores cercanos, pero carece de astilleros de reparación en órbita, y las estaciones que hay solo permiten el abastecimiento de combustible. Cuenta con una fuerza de sistema liderada por un destructor anticuado y varias naves menores. Pero está situado cerca de otras bases más importantes, por lo que los refuerzos no tardarían en llegar – explicó haciendo un resumen de la situación estratégica, luego habla más despacio, midiendo sus palabras y fue sincero en lo que dijo.
            » Pero el plan mostrado aquí es bueno y nos proporcionaría importantes recursos de los que ahora carecemos.
            Bel Iblis esgrimió una sonrisa de satisfacción que no pudo reprimir. Respetaba a Organa, pero estaba convencido que la prudencia no era una buena táctica para acabar con la tiranía de Palpatine. Este había surgido de las cenizas de las Guerras Clon y tras la purga de la Orden Jedi se había consolidado en el poder gracias a su ingente ejército de clones y la poderosa Armada Republicana transformada en una herramienta de intimidación y represión. Gobernaba por el terror, pero este se sustentaba en algo tan frágil como en la ausencia de esperanza: si toda la Alianza Rebelde era capaz de mostrar una alternativa mejor a billones de seres de la galaxia, entonces, solo entonces serían lo suficientemente fuertes para enfrentarse al Emperador y derrotarlo. Y para eso tenían que demostrar que no eran un atajo de luchadores idealistas, tenían que enseñar a toda la galaxia que eran una fuerza capaz de enfrentarse al Imperio en igualdad de condiciones.
            – ¿Qué opinas tú, Keegan? – preguntó entonces Organa, mirando al silencioso adquisidor.
            – Necesitamos esas armas – indicó este tras posar su mirada en todos los asistentes –. Si logramos hacernos con el material de ese depósito de suministros podremos reforzar nuestras fuerzas mucho más rápido de lo que tenemos previsto por ahora. Es arriesgado, pero si todo sale bien, nadie sabrá que ha ocurrido.
            Organa se recostó en el sillón pensativo. Sabía que la lucha por la libertad tan solo había empezado y que muchas vidas, probablemente la suya entre ellas, se extinguirían antes de que su enemigo fuera derrotado. No tenía miedo, pero prefería recorrer aquel camino más despacio para evitar que el derramamiento de sangre inocente fuera aun mayor de lo imprescindible.
            – Si todos creen que es necesario, entonces adelante – indicó finalmente Organa, que miró a Keegan. Confiaba en su buen juicio del keshiano, un ser prudente y sabio a pesar de su juventud, que siempre le había aconsejado correctamente.
            » ¿Qué es lo que necesitaran para llegar a cabo la misión? – le preguntó a la azulada twi’lek.
            – Para poder distraer esa fuerza sería necesario contar con uno o dos cruceros, así como varias fragatas y escuadrones de cazas – indicó Ajel con confianza –. Tiene que ser una fuerza poderosa para lograr que se alejen del planeta el tiempo suficiente para completar la misión.
            – Yo podría proporcionar dos o tres naves. La fragata Justicia al mando del capitán Gara y la Mar de Esperanza, una corveta antibloqueo, posiblemente otra nave más. Con buenas tripulaciones de valientes corellianos.
            – El almirante Raddus nos comunicó que podríamos disponer del crucero Diligente, y una de las últimas adquisiciones de la flota, una fragata de asalto derivada de las Nebulon-B – indicó Rieekan –. Así como unos cuatro escuadrones de caza, incluyendo uno con los nuevos Ala-X.
            » Como estamos repartidos por toda la galaxia, necesitaremos cierto tiempo para organizar esta fuerza de ataque. Y lo ideal sería concentrarla en algún lugar lejano de miradas indiscretas.
            – Tenemos el puesto avanzado de cazas en el sistema Tierfon, donde podrían repostar y avituallarse.
            – Allí se podrían concentrar las naves, ¿qué les parece dentro de tres semanas?
            – Eso nos dará tiempo de organizar los transportes y a nuestros contactos en el planeta – replicó Ajel.
            – ¿Quién estará al mando de la operación? – preguntó entonces Bel Iblis.
            – No hay nadie que conozca mejor el operativo que la adquisidora Ajel – respondió Organa, no quería perder el control de aquella misión y conocía bien a la twi’lek. Y sobre todo a su compañero.
            – Pero no tiene experiencia militar – replicó el corelliano, que se giró hacia la twi’lek –. No es nada personal, pero es una fuerza poderosa para la Alianza.
            – Lo comprendo, además, como usted bien ha dicho, yo no tengo ese tipo de experiencia – contestó Ajel visiblemente aliviada.
            – ¿Y el general Rieekan aquí presente? – propuso Iblis.
            – Me han encargado reforzar las defensas de Alderaan, por lo que me resulta imposible coordinar la operación. ¿Tal vez en general Dodonna? – sugirió Rieekan.
            – En este momento se encuentra organizando nuestra nueva base en Yavin IV – contestó Organa ocultando su malestar por no poder escoger al responsable. Así que se giró hacia Cracken –. ¿Y usted general?
            – Apenas tengo experiencia en combate naval y aunque el plan ha sido bien elaborado por los adquisidores Ajel y Keegan, esta fuerza debería ser liderada por alguien con más formación militar que yo – respondió Cracken –. Creo que el capitán Corran Gara de la fragata Justicia podría ser mejor candidato que yo.
            – Conozco bien a Gara – indicó rápidamente Iblis sin ocultar su entusiasmo –. Es un buen oficial y hará un trabajo excelente al mando del ataque.
            – Tiene gran experiencia – corroboró Rieekan.
            – No obstante me gustaría que el general Cracken coordinara todas las fases de la operación, que no deja de formar parte de las atribuciones del departamento de Inteligencia – insistió Organa –. Por supuesto con la colaboración de Ajel y Keegan, que han planeado y propuesto la misión.
            – La decisión ya ha sido tomada – confirmó Iblis, satisfecho porque uno de sus compatriotas corellianos pudiera estar al mando de la parte más importante de la acción.
            – Entonces, que la Fuerza les acompañe – sentenció Organa, que se levantó dando por terminada la reunión.
            Bel Iblis asintió con energía y se disculpó por marcharse con rapidez, ya que debía dirigirse con urgencia a Anchoron donde tenía que dar un discurso contra el Nuevo Orden en el Centro Político de Treitamma. (4) A su vez Grafis, Cracken y Ajel se acercaron a Rieekan para coordinar los recursos que iba a disponer para empezar a organizar la operación. Mientras que Organa lo hacía a Keegan, que permanecía sentado con la mirada clavada en la ventana, donde podía verse Alderaan, que era un pequeño punto más luminoso y grande que el resto de estrellas que salpicaban el firmamento.
            – El general Grafis me ha informado que ya se ha terminado de construir la factoría en Isis de Ala-X y pronto tendremos más cazas y piezas de repuesto. Sin su ayuda no hubieran podido completarla.
            – En realidad aún faltan algunas máquinas para completar la última línea de montaje de fuselajes, pero estoy trabajando en ello. También estoy buscando un lugar donde fabricar el sistema de propulsión para los nuevos cazabombarderos Ala-B. Hablé con el ingeniero que construyó el prototipo, el calamariano Quarrie para simplificar su diseño. Aun así es un modelo muy complejo, necesitaremos construir partes de él en zonas industriales.
            – Sé que si alguien puede hacerlo, ese es usted – replicó Organa con sinceridad, y no para infundir ánimos, no hacía falta con Keegan –. También sé que lleva mucho tiempo sin descansar y en su trabajo eso significar exponerse en exceso.
            – Hay mucho trabajo que hacer antes que el Imperio nos vea como una verdadera amenaza – replicó el keshiano mirando fijamente al alderaano –. Por ahora solo somos una molestia. Por eso tenemos que acelerar ahora nuestros preparativos logísticos. Y estar preparados para cuando el Emperador se centre en buscar nuestros recursos y aniquilarnos. Ese será el día más oscuro.
            – Lo sé muy bien – respondió Organa con pesar –, por eso tenemos que ser prudentes, avanzar despacio y con pasos seguros. Sin exponernos en exceso. Aunque eso moleste a algunos que desearían atacar a cada momento, pero eso solo nos debilitaría y permitirá a nuestro enemigo aplastarnos con más rapidez.
            » En realidad solo he aceptado esta operación porque la has propuesto tú. Pero te noto preocupado.
            – No. Sé que será exitosa – replicó Keegan con tranquilidad, levantándose y acercándose a la ventana –. Solo que tengo una sensación extraña.
            – ¿Qué te preocupa? – insistió Organa, que le conocía desde hacía algún tiempo. Se había presentado cuando la Alianza para Restaurar la República aún era un pensamiento en su mente, poniéndose a su servicio de la mejor manera que sabía: encontrar cosas difíciles. Adquirir aquello que era necesario para luchar contra Palpatine.
            – Solo que las cosas han de suceder, como están previstas, nada más – y dicho esto esgrimió una amplia sonrisa, que pareció tranquilizar a Bail.
            – Has de tener esperanza en un futuro mejor, mi buen amigo – replicó para animarle.
            – Y la tengo. Mi maestro jedi decía que la esperanza es como el sol, si sólo crees en él cuando puedes verlo, nunca sobrevivirás a la noche.
            – Nalok era muy sabio – replicó con una sonrisa Organa recordando por un instante otro tiempos mejores, más pacíficos, cuando la oscuridad no se había alzado aun en la galaxia –. La próxima vez que vea a mí hija se lo diré, seguro que le gustará.
            – Leia – pronunció el nombre pensativo –. Cuéntame ¿cómo le va en el cargo de senadora? Debe de ser duro, siendo tan joven, tener que estar tan cerca de Palpatine.
            – Es una mujer fuerte, en eso se parece mucho a su madre... – contestó Organa, sorprendido por aquella pregunta. Keegan había estado en Alderaan y había coincidido con Leia, pero nunca imaginó que se hubiera fijado en su hija –. Conoce los riesgos, pero sabe que la causa es justa y nada le impedirá continuar con ella.
            – Ha tenido al mejor maestro de quien aprender lo que es la justicia y la perseverancia: su padre – indicó Keegan colocando su mano sobre el hombro de su amigo, el cual sabía que no volvería a verlo con vida.


Continuará…


Notas de producción:
(1) Para conocer la historia de Tycho Inc. se ha de leer el relato del USS Spirit. Historia independiente del Crossover Star Trek – Star Wars y que explica la odisea de una nave de la Flota Estelar llegada, tras un accidente, a la galaxia dominada por el Imperio Galáctico.

(2) Treson Moritz de la marina de Alderaan es otro personaje del Crossover Star Trek – Star Wars.

(3) Garm Bel Iblis ha desaparecido del canon oficial, relegado a la parte de Legends. Este relato fue escrito antes de este suceso de restructuración y aquí aparecía aportando una visión táctica y estratégica más agresiva que el prudente Organa. Y lo he dejado ya que me interesaba mostrar ese contrapunto, que no ofrecían otros personajes del canon actual.

(4) Sucesos narrados en la novela “Interlude at Darkknell” de Timothy Zanh y Michael A. Stackpole.


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